martes, 30 de diciembre de 2025
LAS PÁGINAS AMARILLAS: Un artilugio del pasado
De seguro, aquellos que pintan canas y contemporáneos de los dinosaurios, recuerdan con nostalgia que, al inicio de cada año, llegaban a sus casas las guías telefónicas, que hoy en tiempos de internet donde todo la información que necesites lo obtienes en la red, nos parecerá algo obsoleto y anacrónico. ¿Pero que paso con ellas? Aunque quienes llegaron a conocerla puede que ya sepan la respuesta, cada vez más personas desconocen la importancia que tuvieron en la vida de muchas personas. Era una herramienta indispensable que no podía faltar en cada hogar, oficina, negocio y hoy las futuras generaciones ya ni la conocen. Durante mucho tiempo las ‘Páginas Amarillas’ fue el primer lugar al que las personas recurrían para encontrar algún número o dirección de un servicio que requerían. Sin embargo, debido a los rápidos avances tecnológicos cada vez se fue necesitando menos. Ante todo, cabe precisar que las ‘Páginas Amarillas’ era el nombre de un directorio en un gran libro. En algunos casos, tan grande que podía llegar a pesar de 2 a 4 kilos y hasta se imprimían varias ediciones dependiendo la región a la que estaban dirigidos. Era así porque dentro incluía páginas y páginas llenas de números, direcciones e información sobre empresas o negocios que buscaban ofrecerse a una mayor audiencia. Estos volúmenes se solían repartir de forma gratuita a los hogares y negocios para facilitar el conocimiento de la información que contenían. Dentro, las empresas y negocios se encontraban organizados por letras o categorías. De esta forma, si una persona necesitaba cierto servicio especializado tan solo tenía que buscarlo en su categoría o por su letra inicial. De esta manera, podía encontrar el nombre del comercio, su dirección y números telefónicos. Así, uno puede hacerse una idea de por qué estos grandes tomos no podían faltar en ningún lugar. El negocio de ‘Páginas Amarillas’ recaía en que las empresas podían pagar para estar mejor ubicadas dentro de su categoría e incluso para aparecer en un espacio más grande, con una fuente más grande y un diseño más llamativo. Con el pasar de los años y la llegada de la impresión a color hasta llegó a haber páginas dedicadas a la publicidad de los comercios, que, por obvias razones, eran más atractivas a la vista de los lectores. Así se financiaba la constante impresión de estos directorios, que incluían en sí desde los servicios de un electricista hasta la dirección de un restaurante. ¿Qué sucedió con ‘Páginas Amarillas’? No es un misterio que conforme la tecnología iba evolucionando, fueron surgiendo otras formas más prácticas de consultar la información requerida. Con la llegada del internet al país andino, era más fácil buscar los números y direcciones de las empresas a través de sus propias páginas. Sin embargo, no todas las personas y emprendimientos contaban con acceso a la web. De esta manera, inició un proceso en el que cada vez era menos práctico recurrir a las ‘Páginas Amarillas’. Hoy nos resulta mucho más sencillo sacar el smartphone del bolsillo y escribir en nuestro navegador de preferencia lo que estamos buscando. Así el directorio fue dejándose de imprimir, hasta que el 22 de marzo del 2021 vio la luz la última edición impresa en la provincia de Teruel, Comunidad de Aragon, España. No obstante, lo que pocos deben saber es que ‘Páginas Amarillas’ no desapareció totalmente, sino que, ante el irreversible avance de la tecnología, decidió adaptarse a los nuevos tiempos, aunque ya no en papel. Actualmente, el directorio todavía se puede consultar a través de su página web paginasamarillas.com. Aquí, países como Argentina, Chile, Colombia o Perú, todavía pueden encontrar la información de distintas empresas y negocios... Aunque claro, ya nada es igual que antes.
sábado, 27 de diciembre de 2025
VENEZUELA: De aliados a enemigos
Alguna vez la relación entre Venezuela y los EE.UU. trajo beneficios mutuos. Pero ahora el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump ha cambiado las reglas del juego y bajo el argumento de luchar “contra los carteles de la droga”, ha dejado en claro que ambiciona el petróleo venezolano e intentar quedarse con él. Lo dijo abiertamente hace poco, afirmando “que le fue robado a los EE.UU.” cuando ello no es cierto. Venga ya, aquí no se trata de defender al régimen criminal de Nicolás Maduro - que ha convertido a Venezuela en el más miserable de la región y una potencial amenaza para sus vecinos y por lo cual debe ser liquidado - pero esta situación no debe ser aprovechada por quienes pretenden hacerse del control de sus recursos, como el inquilino de la Casa Blanca repite sin cesar y se cree con derecho a ello. Mejor repasemos la historia y podremos descubrir que la relación entre ambos países era muy cercana y tenían objetivos comunes, a diferencia de ahora ¿Vale?: Era 1958 y el vicepresidente Richard Nixon temió por su vida. Una turba, indignada porque Estados Unidos había concedido asilo a un brutal dictador venezolano recién depuesto - Marcos Pérez Jiménez - había emboscado a su comitiva en la capital, Caracas, al grito de “¡Muerte a Nixon!”. La gente atacó los vehículos atrapados en el tráfico con puños, piedras, tuberías y tantos escupitajos que el conductor de Nixon encendió los limpiaparabrisas. “Por un instante, me di cuenta de que nos podían matar”, escribió Nixon más tarde. Tras varios minutos aterradores, los coches consiguieron alejarse a toda velocidad y el vicepresidente continuó con su visita. Pero en Washington, la Casa Blanca no corría riesgos: un portaaviones se dirigió a Venezuela en caso de que Nixon necesitara ser rescatado. Ello no fue necesario. Nixon abandonó Venezuela al día siguiente sin incidentes. (Horrorizados por la revuelta, los funcionarios venezolanos suplicaron a Nixon que no acortara su viaje y desplegaron soldados para asegurar su ruta de salida). Y aunque la crisis de mayo de 1958 en Caracas empañó la gira de buena voluntad de Nixon por Latinoamérica, tuvo un efecto extrañamente positivo en las relaciones de Estados Unidos con Venezuela. Venezuela iniciaba una transición hacia la democracia. Culpando de la emboscada a agitadores comunistas y a la debilidad del incipiente gobierno, Nixon calificó el episodio como “un tratamiento de choque muy necesario que nos sacudió de una peligrosa complacencia” y enfocó la atención de Washington en el país. Así comenzó una alianza entre Estados Unidos y Venezuela que duraría cuatro décadas, hasta que un dramático cambio político en Caracas la interrumpió hace unos 25 años. Ahora, con el presidente Trump concentrando fuerzas militares en la región y amenazando con atacar Venezuela si el sátrapa chavista no abandona el poder, los otrora amigos podrían estar al borde de una guerra total, lo que cerraría el círculo de su relación. “Hubo un tremendo alineamiento” entre Estados Unidos y Venezuela durante el siglo XX, dijo Brian Fonseca, profesor adjunto de la Universidad Internacional de Florida y experto en Venezuela. Esa relación, dijo Fonseca, tenía sus raíces en la competencia de Estados Unidos con Rusia durante la Guerra Fría y en las vastas reservas de petróleo de Venezuela. A medida que el nuevo gobierno de Venezuela se afianzaba, se convirtió rápidamente en el socio ideal de Estados Unidos: estable, democrático e inundado de petróleo. También era firmemente anticomunista, lo que resultó especialmente atractivo en los años posteriores al triunfo de la revolución de Fidel Castro en Cuba en 1959. En 1963, el presidente John F. Kennedy, recién salido del enfrentamiento con La Habana en la crisis de los misiles en Cuba, ofrecería una cena de Estado al presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt, a quien calificó como “el mejor amigo de Estados Unidos” en Sudamérica. Washington no tardó en vender armas a Caracas mientras las empresas energéticas estadounidenses extraían petróleo venezolano. A veces, ambas cosas iban unidas: cuando el presidente Nixon consideró la venta de aviones F-4 Phantom II al país en 1971; un asesor de la Casa Blanca le advirtió que la decisión podría afectar la legislación en el Congreso de Venezuela, lo cual “podría afectar negativamente a los intereses petroleros de Estados Unidos”. Nixon acabó vendiendo a Venezuela un avión aún más avanzado, pero los intereses petroleros estadounidenses sufrieron a pesar de todo cuando Caracas nacionalizó su industria petrolera unos años más tarde. Sin embargo, la reacción estadounidense fue moderada. Venezuela fue uno de los muchos países en desarrollo que nacionalizaron sus recursos en aquella época, y Caracas pagó a las compañías petroleras estadounidenses más de mil millones de dólares en compensación (No los robo como lo ahora proclama Trump para justificar su inminente invasión y quedarse con el petróleo venezolano, como el mismo lo dijo abiertamente). Además, a Estados Unidos le interesaba mantener buenas relaciones con un miembro clave del cártel petrolero de la OPEP como Venezuela. Y todavía había que preocuparse por los rusos. El presidente Ronald Reagan elogió públicamente a Caracas como una “inspiración para el hemisferio” democrático en un momento en el que luchaba contra los movimientos comunistas de la región, una causa que el gobierno de Venezuela apoyaba, especialmente en El Salvador. Reagan recompensó el respaldo con la venta en 1981 de 24 aviones de combate F-16 a Venezuela, por el equivalente a unos 1750 millones de dólares del 2025. Fue la venta de armas estadounidense más importante a la región en más de una década. La retórica estadounidense sobre la democracia modelo de Venezuela a menudo pasaba por alto los numerosos defectos políticos y económicos del país, señaló Fonseca, en nombre de intereses estratégicos. “A los estadounidenses les preocupaban mucho menos cuestiones como la corrupción y los derechos humanos, y mucho más la afinidad política”. El interés de Estados Unidos se desvió de América Latina tras el derrocamiento de la dictadura comunista y el colapso de la Unión Soviética en 1991. Entretanto, Venezuela siguió siendo un proveedor crucial de petróleo, tras haber permitido discretamente que empresas privadas, incluidas grandes compañías estadounidenses, firmaran lucrativos acuerdos de explotación y reparto de beneficios. A finales de la década de 1990, Venezuela había superado a Arabia Saudita como principal proveedor de petróleo de Estados Unidos. Pero pocos en Washington siguieron de cerca el ascenso de un demagogo de izquierda llamado Hugo Chávez, quien ganó las elecciones presidenciales de Venezuela en diciembre de 1998. Chávez, un incendiario que emulaba a Castro, aprovechó la ira popular contra la corrupción y la pobreza rampantes, que persistían a pesar de los enormes recursos petrolíferos del país, y prometió importantes reformas constitucionales y económicas. Estados Unidos reaccionó con cautela al principio, y esperaba que Chávez se suavizara una vez en el poder. Incluso, Bill Clinton lo recibió en la Casa Blanca a principios de 1999, donde Chávez aseguró a los funcionarios “que quería mantener buenas relaciones y dio a entender que no tenía planes radicales” .... Todo era mentira. Pero un intento de derrocar al tirano en abril del 2002 lo cambió todo para siempre, ya que lo obligo a quitarse la careta y mostrarse como el monstruo que era. Mientras el déspota venezolano seguía adelante con su aberrante programa político de izquierda, una alianza de políticos, generales y empresarios lo detuvo en medio de protestas callejeras masivas contra su corrupto régimen. Recluido en un cuartel, se salvó de ser fusilado inmediatamente ante la negativa de los soldados que lo capturaron de ajusticiarlo. Entretanto, el golpe fracasó luego de que una multitud aún mayor se congregara para exigir el regreso de Chávez, y este fue restituido a los dos días. Volvió con saña y odio descontrolado, reprimiendo violentamente a sus rivales políticos y transformando su “democracia” en un Estado abiertamente autoritario. Además, Chávez dirigió su ira contra Estados Unidos, y acusó al gobierno de George W. Bush de intentar derrocarlo. Los funcionarios de la Casa Blanca negaron la acusación, pero los documentos desclasificados en el 2004 revelaron que los funcionarios estadounidenses estaban al tanto del complot con antelación. (Los documentos también mostraban que los estadounidenses advirtieron a los líderes de la oposición contra la destitución de Chávez por medios inconstitucionales). A partir de ese momento, Bush se convertiría en un rival muy útil para Chávez, sobre todo porque enfureció a gran parte del mundo con su invasión de Irak en el 2003 y su despiadada persecución de terroristas. Chávez atacó al presidente estadounidense con fruición, incluso durante su infame discurso del 2006 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, pronunciado desde el mismo atril en el que Bush había hablado un día antes. “Ayer estuvo el diablo aquí. En este mismo lugar, huele a azufre todavía”, dijo Chávez a los delegados reunidos. Al año siguiente, el gobierno chavista reafirmó el control estatal sobre la industria petrolera de Venezuela al hacer retroceder los pasos previos del país hacia la privatización y obligar a las empresas extranjeras a aceptar participaciones minoritarias en nuevas empresas conjuntas dominadas por la petrolera estatal. Cuando los gigantes petroleros estadounidenses Exxon Mobil y ConocoPhillips se negaron, Chávez confiscó sus activos. Las medidas de Chávez fueron políticamente populares en su país y contribuyeron a afianzar su poder. Tras su muerte en marzo del 2013, su protegido, Maduro, continuó con sus políticas, preparando el terreno para años de creciente aislamiento y castigo por parte de Estados Unidos. En respuesta, Venezuela se ha vuelto cada vez más dependiente de algunos de los principales rivales de Estados Unidos, como Rusia y China, así como de Cuba. La tensión está llegando a un punto álgido bajo el mandato de Trump, quien afirma que el papel de Venezuela en la migración y el contrabando de drogas hacia Estados Unidos la ha convertido en una amenaza para la seguridad nacional que justifica el uso de la fuerza militar. Algunos de los principales asesores de Trump, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, están presionando para que Maduro sea destituido como una forma de aumentar la presión sobre el régimen comunista de Cuba. Hace varios meses, Trump desplegó un portaaviones en aguas del Caribe cerca de Venezuela, posicionándolo para un posible ataque militar. El movimiento se produjo luego de unos 50 años de que el presidente Dwight Eisenhower hiciera lo mismo, para la potencial misión de rescate de Nixon, la cual resultó innecesaria. La gran pregunta ahora es si el resultado será tan tranquilo esta vez. Trump no se va a detener en sus planes de acabar con ese régimen asesino y de paso, hacerse con el control de sus vastos recursos petrolíferos, tal como hicieron en Irak ... Vamos, las cosas como son.
martes, 23 de diciembre de 2025
EL CASCANUECES: Un ícono de la Navidad
Lo que empezó como un ballet incomprendido en Rusia hoy es una de las tradiciones más queridas de la Navidad. En el Perú, “Cascanueces” late con la misma fuerza que en el resto del mundo. En efecto, hay sonidos que anuncian la llegada de diciembre incluso antes de mirar el calendario. Uno de ellos es la ‘suite’ de “Cascanueces”, esa melodía que parece hecha de cristal y nieve, capaz de transformar cualquier rincón de la ciudad en un escenario encantado. En Lima, desde las primeras semanas del mes, este clásico regresa a casa como refugio para la magia de la Navidad (al menos, por unas semanas). Remontándonos en el tiempo, la historia de “Cascanueces” dista mucho de ser tan luminosa como el telón que se abre cada fin de año en diversos teatros del mundo. La obra que hoy es un fenómeno global, un ritual familiar y un punto de encuentro intergeneracional, estuvo a punto de no existir. Ni siquiera contó, en su nacimiento, con el entusiasmo de su propio compositor. Lo que ahora se celebra con devoción en el Perú y en el mundo, nació de dudas, objeciones y un recibimiento frío incluso estando en el país más grande del mundo como es Rusia. Quizá ahí reside parte de su encanto: “Cascanueces” es un milagro artístico, una historia que, contra todo pronóstico, se convirtió en un símbolo universal que prevalece en el tiempo a punta de A finales del siglo XIX, el coreógrafo Marius Petipa decidió transformar el cuento “El cascanueces y el rey de los ratones” de E. T. A. Hoffmann en un ballet. La versión literaria era oscura y extraña. Para hacerla más amable, Petipa tomó como referencia una adaptación más ligera de Alexandre Dumas. Aun así, la idea no convenció del todo a Tchaikovsky. El compositor, aún marcado por la muerte de su hermana y abrumado por el reciente éxito de “La bella durmiente”, aceptó el encargo sin entusiasmo. Se dice que le parecía una historia frágil y demasiado infantil para convertirse en una obra monumental. Pero ese no fue el único obstáculo: Petipa enfermó y dejó el proyecto en manos de Lev Ivanov, su asistente, quien terminó de dar forma a la pieza que pasaría a la historia. Cuando “Cascanueces” se estrenó en San Petersburgo en 1892, la recepción fue tibia: las críticas consideraron que la trama era confusa. A los bailarines les resultó extraño que el protagonismo recayera más en los niños que en los solistas adultos, y se dice que incluso la prensa señaló que la partitura, hoy celebrada por su belleza, era excesiva para una historia tan simple. Nadie imaginó que ese mismo ballet terminaría dominando las temporadas navideñas del mundo. Fue recién en los años cincuenta del siglo pasado que llegaría la gloria. Las compañías estadounidenses la adaptaron y la llevaron de gira, de la mano del reconocido coreógrafo George Balanchine. El resto es historia: “Cascanueces” se convirtió en un ritual global que, cada diciembre, miles de familias incluyen en su calendario de fin de año. Como toda gran obra, “Cascanueces” está rodeada de pequeños secretos. Para la pieza “Danza del Hada de Azúcar”, por ejemplo, el compositor usó un instrumento poco conocido entonces, la celesta, cuyo sonido cristalino era perfecto para crear un ambiente sobrenatural. Tchaikovsky, temeroso de que otros compositores lo copiaran, lo mantuvo oculto hasta el estreno. Otro detalle importante es que la protagonista a veces no se llama Clara, sino Marie, dependiendo de la tradición nacional que se siga. Asimismo, el rol del Cascanueces (hoy uno de los más esperados) es originalmente más breve en la versión rusa, seguida por la versión estadounidense. En el Perú, “Cascanueces” llegó para quedarse hace más de tres décadas. Específicamente, con el Ballet Municipal de Lima ya son 38 años de puestas continuas: tiempo en el que la tradición se ha consolidado hasta volverse un ritual familiar. No es raro que padres que lo vieron de niños regresen ahora con sus propios hijos; o que abuelos acompañen a nietos que, quizá, viven su primera experiencia en el ballet. “En el Perú ya es una tradición navideña, así como en el resto del mundo”, recuerda Patricia Cano, fundadora del Ballet Municipal de Lima. “‘Cascanueces’ da la bienvenida a la Navidad. Hay familias que ya tienen como plan venir a verlo incluso el mismo día de la Navidad, en una pausa entre la prisa por los regalos, la cena y las preocupaciones de la vida misma”, añade la otrora primera bailarina. El vínculo del público peruano con este ballet tiene que ver con la nostalgia y con la fuerza del trabajo artístico local. Elencos como el Ballet Municipal, el Ballet Nacional del Perú y compañías independientes han logrado, año tras año, mantener viva la magia, incluso en escenarios cambiantes. Patricia Cano lo sabe mejor que nadie. Durante años interpretó a la Hada Confite —el rol más delicado y emblemático del ballet navideño— cada 25 de diciembre. “Siempre me tocaba interpretarla en la función de Navidad, lo que lo hacía aún más mágico. Ahora, como maestra, lo más lindo es poder volcar mi experiencia en las chicas de la compañía… Ponemos magia en cada interpretación, y eso es lo que nos hace conectar con más de una generación”, precisa. Para Viviana Gutiérrez Tagle, primera bailarina del Municipal e intérprete de la Hada Confite, esta Navidad es especial. Es su última temporada en “Cascanueces” después de años de dedicación. “Lo más lindo es ver el teatro lleno, que la gente se emocione tanto que reserve entradas desde que salen a la venta. Esa es nuestra vitamina”, confiesa. Desde noviembre, los ensayos son intensos y las funciones se extienden hasta fin de año. “Volver al escenario cada Navidad era mágico. Esta es mi última temporada, y la atesoraré en mi corazón por siempre”, reflexiona emocionada. En Surco, donde se presentó una de las versiones más esperadas (a fines de noviembre e inicios de diciembre), Rosie Schottland, directora del montaje, la describe como una experiencia que va más allá del espectáculo: “Más que una tradición, se ha convertido en un puente cultural que une generaciones y países. Conecta a niños, jóvenes y adultos en un universo imaginario lleno de esperanza”. Para ella, la clave está en la enseñanza. “Ese amor por lo que hago, unido a la paciencia y la dedicación, es lo que permite construir la armonía escénica. Solo así el espectador puede sentir que está presenciando un sueño hecho movimiento”, dice. Del lado del Ballet Nacional del Perú, los bailarines principales viven la temporada con la intensidad de una maratón artística. Ariam León, bailarín principal y Príncipe del Azúcar en la adaptación de Rosie Schottland, lo resume así: “‘Cascanueces’ es mucho más que un ballet; es un ritual cultural que une a generaciones enteras”. Para él, la obra representa ese instante del año en el que la fantasía se vuelve posible. “Es una obra muy exigente físicamente, pero también demanda frescura, magia y una interpretación honesta”, indica. En tanto, Luis García, intérprete del Cascanueces en la adaptación del Ballet Nacional del Perú, enfrento la temporada con un sentido profundo de responsabilidad. “La gente viene con recuerdos, expectativas y con la ilusión de vivir otra vez esa magia. Mi trabajo es lograr que en cada función se sienta viva, especial y auténtica”, preciso. Desde la dirección artística del Ballet Nacional, Grace Cobián observa no solo el impacto artístico, sino también el social de esta historia navideña. “Demuestra el crecimiento de la compañía y su conexión con el público”, afirma. “Miles de personas siguieron nuestras redes y agotaron las entradas. Eso confirma que el ballet no es elitista ni lejano: les pertenece a todos y crea memorias colectivas”, concluye. Al final, “Cascanueces” es un fenómeno difícil de explicar con lógica. Es disciplina, técnica y exigencia, sí; pero también emoción, memoria, símbolo. Es un ballet que nació frágil y se volvió gigante. Un ballet que no pretendía ser eterno y terminó abrazando al mundo. En el Perú, el sueño de Clara también se mantiene intacto con las melodías de Tchaikovsky, bailes inolvidables y la nieve que cae, aún en pleno verano.
sábado, 20 de diciembre de 2025
CHILE: Una victoria aplastante
El arrollador triunfo del conservador José Antonio Kast (58.2%) sobre la candidata comunista Jeanette Jara (41.8%) en la segunda vuelta electoral en Chile consolida sin lugar a dudas el viraje ideológico de Sudamérica y modifica la hegemonía política que, hasta antes de este triunfo, tenían los partidos del Foro de Sao Paulo en Sudamérica: Brasil, Venezuela, Colombia, Uruguay y Chile. Con el triunfo de Kast hoy la mayoría de las democracias sudamericanas han cambiado de orientación: Ecuador, Paraguay, Argentina, Bolivia y ahora Chile han salido del infame eje del ‘Socialismo del Siglo XXI’ y se han colocado a la derecha. Este viraje podría continuar el año que viene en Perú y Colombia si esos países consolidan alternativas serias liberales o conservadoras. Cabe precisar que este triunfo saco a Chile de la influencia del Foro de Sao Paulo, agrupación que como recordareis, reunió por primera vez a los partidos y movimientos políticos de izquierda en julio de 1990 en la ciudad de Sao Paulo. Este movimiento de reacción al derrocamiento de la dictadura comunista y el colapso de la URSS en 1991, logró por más de 3 décadas definir la agenda política en toda la región latinoamericana y consiguió, hasta hoy día, en base a su lucha contra el neo liberalismo y el consenso de Washington, varios de sus objetivos muy definidos: 1- Mantener a flote la criminal dictadura cubana luego de la desaparición de la URSS que la mantenía cual parasito que es (“labor” del que se hizo cargo Venezuela que le regalaba petróleo para sobrevivir, pero que ahora, tras su inminente colapso a manos de EE.UU., es Méjico quien se encarga de ello); 2- Engendrar movimientos socialistas en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Honduras y Nicaragua, que han ejercido - y ejercen - el poder de manera autoritaria y represiva; 3- Atacar a regímenes democráticos en Colombia, Chile y Perú con acciones de desestabilización interna, apoyo a movimientos terroristas o infiltración paramilitar; 4- Lograr la llegada del Partido de los Trabajadores (PT) al poder en Brasil, y que se mantenga en ella pese a los graves escándalos de corrupción descubiertos en ese país como la protagonizada por Odebrecht y que involucra al propio Lula y que ya estuvo en la cárcel por ello; 5- Sostener el populismo peronista de la familia Kirchner y sus seguidores para pretender volver al poder del que fueron desalojados por Milei; 6- Financiar proyectos políticos de izquierda en varios países latinoamericanos como Perú, Colombia, Argentina, Chile, con recursos de la corrupción brasilera, la delincuencia venezolana y la ayuda paramilitar cubana; 7- Medrar en la región a través de la corrupción en las obras públicas a cargo del cartel de las constructoras brasileras, tan funcionales al PT de Lula da Silva; 8- Alentar el narcotráfico, la extorsión y la delincuencia transnacional a toda la región sudamericana como factor adicional de desestabilización social para lograr sus viles intereses. Es por ello que el viraje ideológico que se ha dado en los últimos tiempos en 5 naciones en Sudamérica, es un golpe muy fuerte a esta hegemonía política. Este viraje es una pérdida concreta de espacio de acción, de tolerancia social, de complicidad política frente al delito. La derrota del partido comunista chileno el pasado domingo de una manera aplastante, es un grito de rechazo a la inseguridad, el odio, el vandalismo y la extorsión social y delictiva que se instauró en Chile desde octubre de 2019 y que llegó al Palacio de la Moneda. Es un ¡basta ya! a los carteles de la droga, a la delincuencia importada y ‘justificada’ desde el oficialismo, así como a la extorsión colombiana que llegó de la mano. Eso sí, falta obviamente que caiga la pieza más importante para que este viraje político sea irreversible: Venezuela. Desde allí el régimen chavista ha financiado, impulsado y dirigido toda la desestabilización en Sudamérica. Desde los bloqueos en La Paz que hicieron caer al boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada, llevando al narcopedófilo Evo Morales al poder, hasta las asonadas violentas en el sur peruano luego del fallido golpe de Estado del delincuente terrorista Pedro Castillo. Desde los incendios y saqueos en Santiago en el 2019 hasta los asesinatos políticos en Ecuador y Colombia. En tanto, desde Caracas, la metástasis cubana se siguió alimentando y multiplicando en la región con miles de cómplices, asalariados, alfiles y peones disfrazados de “luchadores sociales” y “progresistas”. Pero toda esta hegemonía comenzó a resquebrajarse. En Ecuador, Lenin Moreno no fue instrumental a su mandante Rafael Correa y abrió las puertas de la institucionalidad en ese país. Guillermo Lasso llego luego de esa apertura, sin embargo, la protesta social financiada por el correísmo todavía lo puso en jaque y fue así que llegó Daniel Noboa en el 2023, ahora con nuevo mandato. Ese mismo año ya había llegado Santiago Peña en Paraguay, siguiendo una zaga de victorias del partido Colorado luego de la nefasta aventura marxista que tuvo ese país con el sacerdote Lugo. Sin embargo, el verdadero golpe de timón lo marcó la llegada de Javier Milei en la Argentina, donde luego de 7 décadas de populismo peronista se comprobó que era posible confrontar las aberrantes consignas del Foro de Sao Paulo, con las ideas de la libertad, la propiedad, el respeto al proyecto de vida personal y la economía de mercado. La izquierda vio como sus consignas demagógicas, sus acciones políticas, sus triquiñuelas electorales y el dinero venezolano no eran suficientes para callar a un pueblo harto del clientelismo, de la retórica ‘revolucionaria’ vacía de políticos que cobraban las coimas en bolsas de basura, del cinismo kirchnerista de cientos de millones de propiedades en hoteles y lujo robados a una nación que otrora fue próspera. La fuerza disruptiva de ¡La Libertad Avanza o la Argentina retrocede! ha llegado no sólo a Buenos Aires, sino a toda la Región. Puso en evidencia que se puede ser más, mucho más que esas derechas cobardes, camufladas, que transigen, que se alinean al pensamiento caviar, que pactan y que le compran las sogas a su verdugos para que los ahorquen, como sucede con López Aliaga en el Perú. En cambio, Milei demostró que se puede levantar la bandera de la libertad, la propiedad, la iniciativa personal, el orden y la patria en lugar de las falsas consignas de la justicia social. En el 2023 Buenos Aires encendió la luz. No solo Buenos Aires para ser justos. Toda la Argentina, especialmente la de Córdoba, Mendoza, Santa Fe, encendieron la luz con la cual esa Nación alumbró a toda la Región a inicios del siglo XXI. Dejó de ser un punto más de la influencia paulista, un apéndice de los dictados del PT y un mendigo alimentado por maletas de dinero corrupto que llegaban desde Caracas para la familia Kirchner. Buenos Aires encendió la luz de la libertad. Como en los tiempos de Alberdi, Argentina se convirtió otra vez en un Faro para la región sudamericana, un Faro desde el cual no se dan consignas, ni se organizan bloqueos o se maquinan golpes de estado o asonadas violentas, sino un Faro desde el cual se irradian las ideas de la libertad, el respeto al ideal del prójimo, el respeto a la propiedad y el premio al esfuerzo de cada ciudadano. El triunfo de la derecha chilena unida detrás de José Antonio Kast ha sido posible en este contexto. La derecha chilena explotó sus espacios a mil. Se fue con Evelin Mathei y Johannes Kaiser a los extremos a los cuales nunca hubieran llegado ni Lavin, ni Longueira, ni el mismo Piñera. Obtener cerca del 60% de la votación es posible cuando se ve que la luz de la libertad ilumina, anima, moviliza, triunfa. Estamos viendo, por fin, el inicio del fin de la hegemonía del Foro de Sao Paulo y su reemplazo por la luz del Faro de Buenos Aires. Un Faro que no dirige ni trama. Es un Faro que ilumina. Tiene muchos riesgos y se puede apagar. Por ahora está encendido y tendrá para rato. Los chilenos hicieron ya su tarea. No dejaron entrar al enemigo por la rendija de la puerta. Ahora les toca a los peruanos y colombianos, consolidar este viraje el año que viene. Y a los pueblos de Venezuela, Cuba y Nicaragua, librarse de una vez por todas de sus opresores que a sangre y fuego se resisten a dejar el poder. Con la flota estadounidense en sus costas, el régimen chavista vive sus últimas horas, y tras su caída, seguirán aquellos países que viven a cuenta de su petróleo. Y esto según Donald Trump, es solo el comienzo, ya tiene en la mira a Colombia, del narcoterrorista Gustavo Petro, y a Méjico, de la p. judía Claudia Sheinbaum.... A por ellos.
martes, 16 de diciembre de 2025
TAITA NOEL: El Grinch peruano
A que los peruanos no lo sabían, pero por breve tiempo, círculo hace décadas en sus calles lo que podría llamarse la versión andina del Grinch (aquella criatura demoniaca que odia la Navidad), pero debido al rechazo generalizado que recibió aquel engendro creado durante la dictadura velasquista, tuvo corta vida. Como sabéis, la llegada de la época navideña al Perú suele asociarse, como en muchos lugares del mundo, con la famosa imagen de Santa Claus. Sin embargo, hubo un peculiar episodio a inicios de la década de 1970 cuando el gobierno militar de turno intentó reemplazar esa tradicional representación con un personaje de lo más repulsivo: Taita Noel. Esta controvertida decisión, que buscaba desplazar al arquetípico Santa Claus asociado - afirmaban sus áulicos - al “consumismo capitalista por una reinterpretación andina de corte nacionalista”, terminó siendo un rotundo fracaso. La fuerza del imaginario colectivo en torno a la tradicional figura navideña importada desde Estados Unidos y Europa prevaleció por sobre este vomitivo y efímero intento de “peruanización”. Así, el recuerdo de Taita Noel solo quedó como una breve e insignificante anécdota circunscrita a unos pocos años de la década del setenta, y que desapareció sin pena no gloria en medio de la ignominia junto con la caída de la dictadura velasquista en 1975 y la consiguiente erradicación de sus símbolos. Ante todo, cabe precisar que el nefasto personaje de Taita Noel fue creado en 1972 por el Ministerio de Educación, a “iniciativa” del propio Velasco. Como sabéis, ese régimen dictatorial (que se hizo con el poder con un golpe de Estado en 1968) se autoproclamaba “como una revolución nacionalista de corte socialista”, buscando por ello redefinir los símbolos tradicionales con nuevas representaciones más vinculadas a su ideología izquierdista de corte “indigenista”. Es en ese contexto que se decide eliminar para las festividades de ese año la imagen ‘extranjerizante’ de Santa Claus, reemplazándola por un individuo de rasgos indígenas denominado Taita Noel el cual vestido como los nativos, con chullo, poncho y ojotas, se transportaba en un trineo “jalado” no por renos, sino por llamas (a pesar que la sierra también existen venados - llamadas tarucas - aunque no sean tan corpulentos como sus parientes nórdicos), que se difundió profusamente como nuevo ícono “navideño” a través de anuncios publicitarios y en los medios de comunicación confiscados por la dictadura, el cual por cierto, no repartía juguetes a los niños, sino libros y revistas acorde a la ideología comunista del régimen, como los pequeños libros azules de la colección Biblioteca Peruana de la editorial Peisa, así como la revista Urpi, entre otras obras “revolucionarias”. Sin embargo, y como podéis imaginar, la medida causó repulsión entre una ciudadanía habituada al tradicional Santa Claus - además del rechazo que causaba la presencia de ese espantajo vestido como un pordiosero que asustaba a los niños - por lo que la iniciativa fracasó rápidamente. Tras unos pocos años de vigencia y la expulsión de Velasco del poder por obra del felón Morales Bermúdez, Taita Noel paso al olvido, recordado apenas como una anécdota circunstancial en medio del turbulento proceso político peruano de esa década. Hay quienes recuerdan que durante la navidad de 1972 podía verse brevemente a este controvertido personaje andino en algunos establecimientos comerciales de Lima como fueron las tradicionales tiendas Tía y Monterrey ubicadas en el céntrico Jirón de la Union - el principal lugar donde las familias realizaban sus compras navideñas en esa época - las cuales decidieron sumarse a la iniciativa oficial y utilizaron la representación del Taita Noel en sus vitrinas y anuncios publicitarios. Pero todo resulto en vano. Al llanto de los niños que causaba su presencia - quienes pensaban que se trataba del “cuco” que pretendía llevárselos en la bolsa que cargaba - se sumó la furia de los padres de los peques, que los agarraban a pedradas apenas veían a uno de ellos por las calles. Pero más allá de su paso efímero y lastimero, algunos sectores izquierdistas aliados de la dictadura sí vieron con buenos ojos el surgimiento de ese engendro “como un ícono más cercano a la realidad nacional” (?). Por ejemplo, la Confederación Campesina del Perú (CCP) respaldó la propuesta y llamó a sus agremiados a difundir esta representación “netamente peruana” como símbolo identitario. Asimismo, varios intelectuales y figuras públicas que se vendieron vergonzosamente al régimen recordarían con nostalgia años más tarde la accidentada experiencia de Taita Noel, valorando “los ideales” (?) que - dicen -representaba. Quizás su gran handicap fue surgir desde la imposición gubernamental y no por consenso de la sociedad civil. Pero el imaginario simbólico que encarnaba no sería olvidado totalmente, sino que quedaría latente en el inconsciente colectivo local, y por eso, en estos tiempos reaparece brevemente, aunque claro ya no como ese indigente reciclador de basura inicial, sino como algo más “digerible” que ve a Santa Claus ya no como su enemigo, sino como su “hermano”. De esta manera, a cinco décadas del fugaz intento dictatorial por querer instituir a Taita Noel, el imaginario simbólico que evocaba no se desvaneció totalmente. Hoy en día al personaje “navideño” de rasgos andinos, se le otorga un rol “más social”: el recojo de juguetes para niños de escasos recursos, que recorre el país, ya no en un “trineo” jalado por llamas ... sino en un mototaxi, encabezando campañas navideñas de donación de regalos que luego entrega en albergues y ollas comunes, que, ante la avalancha consumista actual, afirman que “trata de encarnar el mensaje que buscaba originalmente llevar”. Lo peligroso es que bajo esa mirada inocente que actualmente muestra, este engendro creado bajo Velasco, pervive hoy recreado en “una labor social” buscando en realidad destruir la Navidad y los valores cristianos de la misma manera que el Grinch, para imponer su agenda caviar (acorde a los nuevos tiempos), en zonas marginales del país... A no dejarse engañar.
sábado, 13 de diciembre de 2025
VENEZUELA: Atrapado y sin salida
Para nadie es un secreto que el régimen chavista está al borde del colapso, ya que esta semana, Estados Unidos decidió estrangular su último recurso de financiamiento: el petróleo ilegal, en medio de la presión ejercida contra la dictadura por la presencia de una flota estadounidense en las costas venezolanas desde hace semanas, lista para invadir el país en cualquier momento y derrocar a Nicolás Maduro. Ante todo, cabe precisar que hace exactamente cuatro años se reveló uno de los mecanismos que el régimen tenía para sostener su frágil economía en medio de las sanciones internacionales por la violación sistemática de derechos humanos. Ese engranaje ilegal era el que daba cuenta de una red de “buques fantasmas” utilizados para traficar el principal - y único - recurso del país: el petróleo. Las maniobras eran ejecutadas con la ayuda de países aliados como China, Irán y Rusia, quienes filtraban en sus puertos Very Large Crude Carrier (VLCC, la denominación a los barcos petroleros) bajo falsa bandera y nombre. Muchos de los buques que amarran durante horas en los puertos más importantes de Venezuela llevan otra denominación y otro número de IMO, la identificación de cada una de las naves que otorga la Organización Marítima Internacional, código que sirve para identificar a la embarcación durante su vida útil. Es fundamentalmente la teocracia iraní la que intercambia crudo negro -valga la ironía- con Miraflores. Y dentro de la estructura de aquel país asiático, es la Guardia Revolucionaria Islámica la encargada de mantener activas sus operaciones en el exterior con diferentes formas de financiamiento. En la profundidad de esa organización, es la unidad de élite conocida como Fuerza Quds la que comercializa de manera ilegal con Caracas el crudo extraído en Venezuela. Como sabéis, este miércoles, los Estados Unidos dieron un paso más en su estructurado plan para presionar la caída del régimen de Maduro. Por orden de la Fiscal General Pamela Bondi, una operación conjunta de la Guardia Costera, el FBI, la Homeland Security Investigations (HSI) y el Departamento de Defensa, se resolvió confiscar un buque petrolero frente a las costas venezolanas, que el régimen chavista califico de “un acto de piratería”. “Durante varios años, el buque petrolero ha sido sancionado por Estados Unidos debido a su participación en una red ilícita de transporte de crudo que apoya a organizaciones terroristas extranjeras. Esta incautación, realizada frente a la costa de Venezuela, se llevó a cabo de manera segura y protegida”, dijo Bondi en su cuenta de X. De acuerdo a la cadena Bloomberg, la embarcación capturada fue identificada como el VLCC Skipper, según fuentes en los Estados Unidos y Guyana. “El buque petrolero de gran tamaño, que tiene 20 años de antigüedad, fue sancionado por Estados Unidos en el 2022 bajo su antiguo nombre, Adisa, por apoyar las exportaciones de petróleo iraní”, dijo el portal de noticias. La incautación se produjo tras una orden de embargo para un VLCC usado para transportar petróleo ilegal proveniente de Venezuela hacia Irán, procedimiento enmarcado dentro de las medidas norteamericanas para bloquear redes internacionales de financiamiento a organizaciones terroristas. La Fuerza Quds, el Cartel de los Soles, el Tren de Aragua -entre otros grupos-, fueron designadas como entidades terroristas por Washington. Y el gobierno de Maduro fue identificado como el tutor de esas últimas organizaciones criminales (por el cual pusieron precio a su cabeza de $25.0000 millones). Este golpe al financiamiento de ambos regímenes se enmarcó en el despliegue de navíos que los Estados Unidos tienen en el Caribe y que hasta el momento se había dedicado a impactar y perseguir lanchas con toneladas de drogas, sobrevolar el espacio aéreo venezolano y demostrar un poderío imposible de detener. “Acabamos de incautar un petrolero en la costa de Venezuela, un petrolero enorme, muy grande; de hecho, el más grande jamás incautado”, declaró el presidente Donald Trump a las pocas horas del procedimiento. Y en cuanto al petróleo incautado, dijo “que se lo quedara”. Como era de esperar, la embajada del régimen teocrático de Irán en Caracas condenó la acción como una “grave violación de las leyes y normas internacionales”. Original interpretación del tráfico ilegal de crudo. Posicionar el poder naval sobre las rutas que atraviesan el Caribe significa mucho más que realizar patrullas antidroga clásicas con lanchas rápidas, helicópteros y recursos limitados. El descomunal despliegue de fuerza en aquel mar azul implica cerrar los caminos del petróleo, corredores marítimos por donde circula más del 90% de los embarques de petróleo de Venezuela. Por cierto, la incautación de este petrolero fue el segundo acto de alto impacto de las últimas horas. El pasado martes 9 de diciembre dos cazabombarderos F/A-18 Super Hornet sobrevolaron el Golfo de Venezuela. Las aeronaves fueron detectadas sobre el estado Zulia mientras se aproximaban al Lago de Maracaibo. Ninguna nave de Maduro salió a su encuentro: tampoco los vieron llegar. El tercero de esos actos fue la aparición pública de la controvertida María Corina Machado en Oslo, Noruega, para recibir -con algún retraso de agenda- el Premio Nobel de la Paz. La líder opositora venezolana atravesó una romería para cruzar el Atlántico. Pero no pudo hacerlo en soledad. ¿Quién le dio asistencia dentro del territorio venezolano? Maduro sabe que además de la guardia pretoriana cubana que lo rodea hay otra que está cada vez más cerca suyo. A propósito de esos agentes cubanos que “protegen” al dictador: ¿es una fuerza que lo cuida o que lo tiene secuestrado? Aunque también se dice que tienen orden de matarlo si se entrega, ya que podría revelar las conexiones de La Habana con el narcotráfico, lo cual siempre se ha sabido, pero en esta ocasión y para salvarse, Maduro presentaría pruebas tangibles de ello. Contrariamente a lo que algunos analistas creen, Estados Unidos tiene tiempo para continuar con su estrategia de desgaste frente a Venezuela. No saltará ninguna etapa ni acelerará sus tiempos. Son pasos muy elaborados que continuarán hasta la caída de la dictadura chavista. Sin embargo, algunos analistas advierten que Trump debe ser muy cauteloso con las medidas que adopte, ya que el derrumbe del régimen podría sumir al país en el caos y la violencia, donde unidades militares, facciones políticas rivales dentro del chavismo e incluso grupos terroristas se disputarían el control del país rico en petróleo. Ante esa posibilidad, añaden de que la turbulenta historia reciente de las intervenciones estadounidenses de cambio de régimen en lugares como Irak, Afganistán y Libia podría repetirse en una Venezuela post-Maduro. “Lo que realmente nos preocupa es que no parece que tengan ningún plan serio para lo que ocurra luego”, dijo Phil Gunson, analista del International Crisis Group. “La idea de que van a poder encajar fácilmente un nuevo gobierno y todo lo demás se acomodará sin más, creo que es pura fantasía”, añadió. “El derrocamiento de Maduro - ya sea mediante un golpe militar, un levantamiento popular o una acción militar estadounidense - haría añicos el frágil gobierno autoritario de Venezuela y produciría el caos durante un periodo sostenido de tiempo sin posibilidad de ponerle fin, escribió por su parte Douglas Farah - consultor de seguridad nacional especializado en Latinoamérica - en un informe desclasificado dirigido a funcionarios del Pentágono. Farah, quien solía ser periodista, dijo que Venezuela estaría mejor sin Maduro, pero advirtió que “no se puede producir un cambio sísmico inmediato” en el gobierno del país sin consecuencias nefastas. “No habría mando ni control sobre el ejército ni sobre la policía”, dijo. “Habría saqueos y caos, así como una matanza indiscriminada de chavistas por parte de aquellos sectores que buscan venganza y que se sentirán envalentonados con la caída de régimen y ‘el sálvese quien pueda’ de aquellos que los oprimieron durante décadas” asevero. “Cualquier despliegue militar estadounidense destinado a estabilizar el país además requeriría probablemente decenas de miles de soldados durante un tiempo indeterminado, que podrían ser años”, dijo. Asimismo, una oposición triunfante se enfrentaría a enormes dificultades para hacer valer su autoridad sobre legisladores, gobernadores, burócratas, funcionarios de seguridad y soldados elegidos o formados durante años por Maduro, sobre todo entre quienes temen a las represalias. “Se habla de ‘limpiar’ inmediatamente el Estado de los miles de funcionarios chavistas, pero ¿quiénes los reemplazaran a continuación? El odio contra estos últimos es latente, por lo que no habría ningún trato con ellos por parte de la nueva administración” apunto. “Muchos oficiales militares de alto rango podrían resistirse al cambio de régimen. Incluso si Maduro aceptara transferir el poder a un sucesor afín a Estados Unidos - como al presidente electo Edmundo Gonzales - algunas fuerzas de seguridad podrían rebelarse e incluso librar una guerra de guerrillas contra las nuevas autoridades”, señaló. A ello debemos agregar que otros grupos armados de la región podrían oponerse a una transición o aprovechar un vacío de poder. Miles de terroristas pertenecientes al Ejército de Liberación Nacional (ELN) de la vecina Colombia tienen su base en las selvas fronterizas. El grupo ha prometido defender al régimen de Maduro y luchar contra cualquier fuerza extranjera en la región; su arsenal incluye artefactos explosivos y algunos drones armados. El desorden y el conflicto podrían desencadenar asimismo un nuevo éxodo de venezolanos que inundaría a los países vecinos, que ya tienen dificultades para atender a millones de migrantes que han huido del gobierno de Maduro en los últimos años. “Mantener el orden en todo el país sería una tarea colosal, sobre todo sin la plena lealtad de unas fuerzas de seguridad fuertemente pro-Maduro, que serían disueltas de inmediato, por lo que las fuerzas estadounidenses tendrían que encargarse de ello, mientras adiestran a nuevas fuerzas de seguridad. Pero ello toma tiempo” expreso. Una misión militar estadounidense en Haití en 1994, que depuso a una junta militar y estabilizó el país, requirió de unos 25.000 efectivos. Venezuela es unas 33 veces mayor que Haití, o aproximadamente el doble de California. En la invasión estadounidense de Panamá en 1989, un país que tiene menos de una décima parte del tamaño de Venezuela, participaron unas 27.000 fuerzas estadounidenses. Aquella operación condujo a la rápida captura del dictador panameño Manuel Noriega, quien, al igual que Maduro, fue imputado por cargos de narcotráfico y considerado un gobernante ilegítimo por Washington. Meses antes, Noriega había anulado la aparente elección de un líder de la oposición, Guillermo Endara, como presidente. Cuando se le preguntó al secretario de Estado Marco Rubio si la captura de Noriega podría servir como una especie de modelo para la planificación actual del gobierno de Trump, este se desentendió, diciendo que en aquella época él estaba en la escuela. El objetivo de Estados Unidos en Venezuela, añadió, es “impedir que estas organizaciones terroristas inunden nuestro país de drogas. Y eso es lo que estamos llevando a cabo”. Lo que eso significa exactamente sigue sin estar claro. Hasta ahora, Maduro se ha negado a abandonar el poder y exiliarse, ya que se enfrenta a una investigación de la Corte Penal Internacional que podría condenarlo por genocidio a largos años de prisión. “La premisa del gobierno de Trump es que, si aumentas la presión lo suficiente, Maduro se asustará y decidirá marcharse”, dijo Gunson. “Pero no puedes hacerlo simplemente lanzando unas cuantas bombas o requisando buques petroleros y esperando que Maduro se rinda, por lo que la invasión militar es el siguiente paso. Lo que suceda inmediatamente luego de la caída del régimen, es una incógnita” puntualizo.
martes, 9 de diciembre de 2025
EL ARBOL DE LA VERGÜENZA: Hecho de papel higiénico a un coste descomunal
Una noticia procedente de Chiclayo - al norte del Perú - llama la atención ya que, aprovechando la celebración de la Navidad, la alcaldesa comunista de esa ciudad no se le ocurrió mejor ‘ideota’ de instalar “un árbol” ... hecho de papel higiénico y otros materiales reciclables, enrollados en un armazón de fierro en medio de la plaza principal de la ciudad, lo que no solo es una burla a las tradiciones cristianas - a tal punto que ha sido rechazado e incluso vandalizado por los propios chiclayanos - sino que el precio de ese espantajo supera nada menos que los S/20.000 lo que es todo un escándalo, dada las graves carencias que sufre la ciudad bajo su nefasta administración. En efecto, lo que debía ser un motivo de celebración se convirtió en una polémica que encendió las redes sociales. Un singular “árbol de Navidad” instalado en el Parque Principal de Chiclayo, en la región Lambayeque, desató la molestia de los vecinos, quienes criticaron duramente su presentación y adornos, calificándolo como una vergüenza y una burla para la población. También cuestionaron al gobierno local encabezado por la alcaldesa izquierdista Janet Cubas Carranza. La indignación llegó a tal punto que un tiktoker apagó y dañó el árbol mientras transmitía el acto en vivo. El rechazo generalizado a esta monstruosidad obligo a que el personal municipal retirara los elementos que vestían el armazón, dejando solo el esqueleto de fierro bajo custodia del serenazgo. Para “justificar” el hecho las autoridades habían argumentado que “faltaban detalles por terminar”, una explicación que no calmó el malestar de una comunidad que espera mayor esplendor en las fiestas. Su rápida desinstalación, lejos de solucionar el problema, confirma la improvisación y genera dudas sobre la planificación y el uso de recursos públicos para celebraciones. La polémica se intensifico al considerar la figura de la alcaldesa, Janet Cubas, quien proviene de las filas de Juntos por el Perú, partido vinculado a oscuras figuras como la terruca Verónika Mendoza. A pesar del rechazo popular a esa monstruosidad, la sujeta en cuestión se ratificó en que “el árbol está bonito y aún no se había culminado”, intentando minimizar el fallido evento de encendido de luces. No obstante, documentos municipales contradicen su versión, revelando invitaciones formales para la ceremonia realizada este 8 de diciembre. La controversia trasciende el mero adorno navideño, transformándose en un termómetro del descontento ciudadano hacia la corrupta gestión municipal de Cubas y el despilfarro de fondos públicos. Entretanto, la ciudad exige una pieza que realmente represente el espíritu navideño y que justifique la inversión de 20.000 soles, poniendo a la alcaldesa y a su partido político en el ojo de la tormenta mediática y social. La indignación colectiva exige una pronta sustitución del adorno que consideran una burla. Otros manifestaron que la ornamentación no solo decepciona, sino que refleja el estado general de la ciudad - abandonada a su suerte - mencionando las calles deterioradas y un espacio público cada vez más descuidado. Venga ya ¿qué se puede esperar de una comunista seguidora del delincuente golpista Pedro Castillo? Esperamos que la Contraloría - si es que no está pintada en la pared - investigue a fondo este acto de corrupción y sancione a los responsables del despilfarro de los recursos públicos.
sábado, 6 de diciembre de 2025
PERÚ: El guardián silencioso de su estabilidad
El presidente del directorio del Banco Central de Reserva del Perú (BCR), Julio Velarde, está próximo a cumplir 20 años en el cargo y la opinión acerca de su gestión es prácticamente una aclamación unánime. En efecto, el país andino ha mantenido en casi dos décadas un nivel de inflación envidiable para el resto de la región. Ni siquiera durante la epidemia del COVID-19 durante el nefasto régimen del lagarto Martin Vizcarra (hoy condenado por ladrón a 14 años de prisión, y donde mediante sus bonos populistas, regalaba el dinero a diestra y siniestra), la estabilidad monetaria fue un riesgo en el país y eso es mucho decir en comparación incluso con lo que ocurrió en algunos lugares del mundo desarrollado. Como sabéis, Velarde es conocido por mantener en general un perfil bajo, muy adecuado en quien ostenta una responsabilidad como la suya, y en consecuencia no ofrece entrevistas con frecuencia. Esta semana, sin embargo, hizo una excepción con el programa de streaming argentino “La Voz en Vivo”; y, ante las preguntas del panel que lo entrevistó, recordó cuáles han sido los elementos centrales de su éxito. Velarde destacó en dicha entrevista que la estabilidad monetaria peruana de las últimas dos décadas es resultado de la autonomía de la entidad emisora y de políticas fiscales prudentes. “La estabilidad depende de un Banco Central independiente” afirmo. La clave de todo es conocida, pero conviene repetirla a tan poco tiempo de un nuevo proceso electoral que a todas luces tendrá un resultado impredecible: una época en la que la demagogia ramplona de los candidatos por obtener un voto, suele atropellar sin miramientos la lógica económica. Nos referimos a la absoluta independencia de la que debe gozar el ente emisor frente al poder político, un principio que está inequívocamente expresado en la Constitución de 1993. Como recordareis, unos años antes, durante la primera y caótica administración de bufón aprista Alan García, los peruanos aprendieron dolorosamente lo que sucede cuando un banco central sumiso financia el populismo del gobierno de turno. En relación a su entrevista, Velarde analizó el proceso de desdolarización y la evolución de la inflación. Asimismo, recordó que la inflación peruana se mantiene entre las más bajas del mundo, con un registro interanual que apenas superó el 1% en el último año. ¿Cuál es la clave para que, pese a una inestabilidad política tan alta, el Perú haya mantenido estabilidad monetaria y crecimiento económico? “Hay dos aspectos. Uno es la estabilidad, que depende de un Banco Central autónomo e independiente. Y, aunque hubo muchos cambios de ministros de Economía, en general han sido prudentes. La deuda pública del Perú sobre el PBI es la más baja de Sudamérica y más baja que la de Méjico. Tenemos un 32% del producto, que es el nivel más bajo. Y aunque el déficit fiscal ha subido, hay unanimidad entre periodistas y la clase política en criticar ese aumento. Donde sí nos golpeó la inestabilidad es en el crecimiento. En los últimos casi diez años, desde el 2016, el crecimiento es mucho más bajo: antes era del 6%, ahora vemos algo más del 2%. Este año deberíamos estar en 3,3 o 3,4%. No es una mala situación. De hecho, luego de Argentina y Paraguay, creo que vamos a ser el país que más crece” añadió. El año que viene comenzaría su cuarto período de cinco años. Si el presidente de Perú le pidiera continuar, ¿cuál sería su decisión? “Realmente no lo sé. Estaría contento si me voy, pero también si me quedo. Tendría que pensarlo en su momento”. En Argentina ha sido muy oscilante la autonomía del Banco Central respecto del Poder Ejecutivo. ¿Qué rol juega esa autonomía para que el Perú haya logrado la estabilidad económica que hoy muestra? “No es importante solo en el Perú; lo es en todo el mundo. La autonomía es fundamental. El horizonte de los políticos es de corto plazo. Las consecuencias de inflar la economía no se sienten de inmediato: la respuesta después es la inflación. Aislar al Banco Central de presiones políticas es crucial. A la larga, asegura mejores resultados”. Frente a escenarios de inestabilidad, cambios y restricciones externas, ¿cómo evalúa la estrategia del BCR para fortalecer reservas y sostener la confianza en los mercados? “En los últimos 25 años, el sol se ha apreciado casi 5%; mientras que, en los 25 años previos, nuestra moneda se había depreciado 10’000.000%. Es un cambio enorme. Pero no buscamos la estabilidad del tipo de cambio, esa es una consecuencia. Consecuencia de tener una meta de inflación del 2%, similar a EE.UU. El tipo de cambio sube y baja, pero tiende a regresar a niveles no muy distintos respecto del dólar. Hemos conseguido que la inflación esté en la meta del 2% ya desde el 2023. Este año tendremos 1,5%. Está por debajo incluso de EE.UU., Reino Unido, Europa y Japón. Que el tipo de cambio no se deprecie frente al dólar responde en parte a esa inflación baja. Siempre hemos intervenido para evitar volatilidad excesiva, pero no buscamos ni un nivel ni una trayectoria del tipo de cambio” apunto. La experiencia de Perú no fue dolarizar, sino gestionar un bimonetarismo culturalmente arraigado. ¿Cómo fue ese proceso? “Con inflación alta, casi hiperinflación, toda la población prefería los dólares. La economía se había dolarizado de facto para gran parte de los ahorros. La inflación era del 30% mensual. Como ocurrió en Argentina, el sistema bancario se redujo en porcentaje del producto, se licuaron deudas y depósitos. Había que reconstruir el sistema financiero y la gente prefería depositar en dólares. Ahora la población se mueve cada vez más en moneda local”. Usted plantea la baja inflación como clave del éxito peruano. El presidente Milei busca lo mismo y fue revalidado electoralmente. ¿Cuánto demora un proceso de estabilización? “Lo importante es que la inflación baje. En el Perú, el compromiso desde el inicio fue que el Banco Central nunca más financiara al Gobierno. Eso se adoptó en los 90 y se mantiene. Si un Banco Central no financia al Gobierno, la inflación baja a la larga. ¿Cuánto demora? Puede variar, pero baja”. A comienzos de los 2000, Argentina rondaba el 10% de inflación y algunos sectores afirmaban que “un poco de inflación no venía mal”. ¿La meta debe ser llevarla al mínimo posible? “Stan Fischer, expresidente de la Reserva Federal, decía que por debajo del 20% no hay tantos problemas, pero es mucho mejor el 2%. Cuando se encuesta a la población, quiere inflación baja, cerca del 2%. Algo de inflación tiene que existir, porque muchos precios resisten la baja. Para permitir ajustes de precios relativos es preferible un nivel de inflación algo superior a cero. Pero el 2% es razonable” asevero. En la entrevista, Velarde reflexiono también sobre lo que ha costado en materia de crecimiento económico la inestabilidad política que el Perú padece desde la obligada renuncia del conocido lobbysta y Traidor a la Patria, el judío Pedro Pablo Kuczynski a la presidencia - el mismo que abrió las fronteras de par en par a millones de delincuentes venezolanos - en el 2018, para evitar ser vacado por corrupto (desde entonces, seis presidentes se han sucedido en Palacio de Gobierno), a lo que debemos agregar los intentos estatistas del delincuente terrorista Pedro Castillo por querer instaurar una dictadura comunista en el 2021 y tomar por asalto el BCR para robar a manos llenas las Reservas Internacionales, pero fracaso miserablemente en su intento, y termino en la cárcel. Sin embargo, esas circunstancias escapan a la responsabilidad de Velarde, que se mantuvo firme al frente del BCR durante esos tumultuosos periodos. En realidad, el único antídoto del que dispone el Perú ante esa volatilidad política es, precisamente, la permanencia de un profesional tan serio como él al frente del BCR, ante lo que se viene el próximo año. Y solo podemos hacer votos por que decida prolongarla.
martes, 2 de diciembre de 2025
PINTURA CUZQUEÑA. CENTRO Y PERIFERIA: El arte de lo inédito
Esta exposición inaugurada el pasado 27 de noviembre en el Museo de América de Madrid marca un hito: por primera vez se organiza en España una muestra dedicada a la pintura virreinal cuzqueña con fondos casi íntegramente procedentes de colecciones de la península. En efecto, la muestra titulada Pintura Cuzqueña. Centro y Periferia, saca a la luz un conjunto de obras que, durante décadas, han dormido en los depósitos del museo, en iglesias o en colecciones privadas españolas. En medio del debate decolonial que atraviesa los museos de todo el mundo, la muestra propone una lectura que intenta acercarse a eso: presentarlo como un cruce continuo entre memoria indígena, tradición católica, circulación atlántica y una identidad artística que supo afirmarse en el tiempo pese a un gran terremoto y jerarquías coloniales. Francisco Montes, especialista en arte hispanoamericano y comisario de la muestra, apunta que el concepto centro y periferia estructura el recorrido, pero no lo hace desde una mirada jerárquica, sino como mapa horizontal en torno al Cuzco (Perú). “Hemos elegido un concepto que ya se ha utilizado en la historia del arte: centro y periferia, pero no para jerarquizar un lugar respecto a otro, sino para ofrecer una geografía que transite evidentemente desde el Cuzco como núcleo que irradia una serie de influencias que afectan a sus alrededores, tanto a escala regional como trasatlántica”, explica Montes. “Cuzco va a generar sus herramientas y sus recursos para seguir destacando en el plano económico, en el plano ideológico y en el plano artístico”, afirma sobre este arte que alcanzó su periodo de máxima expansión en los siglos XVII y XVIII. Para la exposición, el Museo de América ha reunido unas 60 obras, de las cuales 25 fueron prestadas. Montes, también profesor titular del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, subraya que hasta ahora las grandes exposiciones de arte virreinal peruano dependían de préstamos traídos desde Perú. A las piezas de la institución se suman los de la Thoma Foundation, en Estados Unidos, considerada una de las mayores reservas de arte virreinal del mundo y que ha cedido siete obras. También han contribuido instituciones como el Archivo General de Indias, la Biblioteca Nacional de España, el Museo del Prado, el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Nacional de Antropología, el Museo de Bellas Artes de Sevilla y el Museo del Greco, además de conventos, parroquias y catedrales andaluzas cuyo patrimonio, en muchos casos poco visible, adquiere aquí una nueva lectura. El comisario insiste en la memoria indígena como clave para comprender la singularidad del Cuzco, antigua capital del imperio inca. Esa identidad, apunta, se expresa también en el arte, en el valor simbólico del textil y en técnicas ornamentales como el uso del pan de oro, recurso técnico y simbólico que identifica al arte cuzqueño. Entre la idea inicial y el montaje final pasó más de un año y medio, comenta el comisario. El proceso de selección de piezas fue largo y estuvo divido entre el trabajo de archivo, consultas bibliográficas, y búsquedas en conventos y colecciones donde algunas obras habían quedado olvidadas. “Dimos con piezas inéditas”, sostiene. La exposición dialogo también con objetos materiales que acompañan a las pinturas: textiles con símbolos andinos, plata labrada con iconografía de aves —figuras esenciales en la cosmovisión andina— y piezas de madera como los queros, vaso ceremonial surandino. Todas las piezas, sostiene, ayudan a replantear nociones como “arte sincrético” o “arte mestizo”, términos que la historiografía actual cuestiona por su rigidez o por las connotaciones jerárquicas que arrastran. Una reproducción del retablo de la Virgen de Copacabana, cuyas réplicas fueron convertidas en souvenirs durante el periodo colonial, aparece en la exposición como un mueble litúrgico de plata en el centro de la exposición. Concentra santos y relieves eucarísticos, como un pequeño teatro devocional. “En esas épocas, las reproducciones del retablo eran llevados o regalados a sus familiares en España”, comenta Montes. El trabajo en plata, recuerda el comisario, no es un simple gesto ornamental: este metal provenía de las minas de Potosí, centro neurálgico de su comercio. Montes sitúa además la evolución de la escuela cuzqueña dentro de su contexto histórico. El terremoto de 1650, que devastó la ciudad, activó una intensa reconstrucción arquitectónica y artística; la llegada posterior del obispo Manuel de Mollinedo y Angulo, con una valiosa colección de pintura europea, impulsó los talleres locales; y la independencia del gremio indígena respecto al gremio español dio fuerza y autonomía a los pintores. Todo ello coincidió con un auge económico en la ruta del Camino Real y generó una producción tan abundante que, ya en el siglo XVIII, comenzó la exportación masiva hacia lugares cercanos, como lo que ahora es Chile o Argentina. La muestra presenta también las relaciones entre modelos europeos y reinterpretaciones locales. Las obras de Francisco de Zurbarán y su taller dialogan con versiones cuzqueñas posteriores, donde los pintores incorporan paisajes boscosos, aves y tejidos minuciosos que definen un lenguaje propio. Los pintores peruanos Basilio de Santa Cruz Puma Callao y Diego Quispe Tito introducen elementos iconográficos y decorativos que distinguen la escuela cuzqueña de otras regiones del virreinato. El gusto por los cobres pintados, la adaptación de grabados flamencos y la persistencia de iconografías como la Virgen de la Leche muestran cómo los artistas locales reinterpretaban modelos globales desde su propio entorno cultural. “Esta exposición quiere revisar y actualizar la pintura cuzqueña en el marco de las nuevas perspectivas historiográficas”, apuntó. Cabe precisar que Pintura Cuzqueña. Centro y Periferia podrá visitarse en el Museo de América hasta abril del próximo año.
sábado, 29 de noviembre de 2025
PERÚ: Sin vergüenza ni moral
Esta semana el país andino ha vuelto a dar la nota, y de la peor manera. En efecto, dos despreciables políticos y rankeados delincuentes - Martin Vizcarra y Pedro Castillo - han sido hallados culpables de los cargos por los cuales habían sido acusados y, con un día de diferencia, han sido condenados por sus delitos a largos años de prisión (y conste que estas sentencias son el inicio de otros juicios que se les vienen más adelante y que se seguro prolongarán sus estadías en la cárcel). El mansaje es claro: Quien comete un crimen debe ser castigado. Lo triste de todo ello es que el nombre del Perú vuelve a estar asociado una vez más a la corrupción generalizada que la consume y que ha dado como consecuencia que en los últimos tiempos, quienes lo hayan gobernado terminen tras las rejas en medio de la ignominia. Comenzando con ese miserable lagarto de Martin Vizcarra, finalmente el Poder Judicial dictó sentencia en el proceso que se le seguía por los sobornos que recibió de dos empresas constructoras cuando era gobernador regional de Moquegua. La acusación sostenía, efectivamente, que Vizcarra cobró un soborno de S/1 millón para conceder la buena pro del proyecto Lomas de Ilo, y otro de S/1,3 para hacer lo propio a propósito del Hospital de Moquegua. El Cuarto Juzgado Colegiado de la Corte Superior Nacional ha considerado que las pruebas y testimonios aportados por la fiscalía en cada uno de los casos son consistentes y ha desestimado también los argumentos de la defensa sobre el rol de la Unops en la firma del contrato del proyecto Lomas de Ilo, y sobre una supuesta relación de odio o enemistad entre los directivos de Obrainsa y el acusado. En consecuencia, este ladrón ha sido condenado a una pena privativa de la libertad de 14 años. Se trata, obviamente, de un pronunciamiento en primera instancia que será apelado por sus abogados, pero en honor a la verdad, los elementos acusatorios son bastante consistentes y no le auguran al condenado una suerte distinta en la instancia superior. Durante el curso de la apelación, además, deberá purgar prisión efectiva. Con esto caen por tierra todos sus esfuerzos por presentar el proceso que se le seguía como una persecución política que no llegaría muy lejos. Las primeras revelaciones sobre este caso fueron dadas a conocer en diciembre del 2019 donde se detallaba el pago de coimas a Vizcarra. Luego siguieron otros testimonios que demostraron plenamente su culpabilidad.... Y el desenlace de esta truculenta historia es el fallo leído el miércoles. Vizcarra, como sabéis, tiene otras investigaciones en camino que, en varios casos, le han valido ya inhabilitaciones políticas de parte del Congreso, y que podrán tardar también años en alcanzar un resultado en el ámbito judicial. Pero ya esta sentencia ha hecho que se le caiga la careta. Ninguna de las insignificancias que suele colgar en las redes este vil sujeto podrá distraer a la ciudadanía del hecho incontrovertible de que la justicia lo ha encontrado culpable de corrupción. Una circunstancia que debe llamar a reflexión a quienes todavía lo tienen en alta estima, fundamentalmente porque mandó cerrar un Congreso que deploraban. La descalificación moral que acarrea esta condena es una infección contra la que no podrá vacunarse. Nunca más apropiado el famoso apotegma que suele recitarse en referencia a las demoras de la justicia y la inexorabilidad de su llegada; En cuanto al delincuente terrorista Pedro Castillo, a pocos días de que se cumpla el tercer aniversario del autogolpe de Estado que realizo el 7 de diciembre del 2022 con el objetivo de eternizarse en el Poder e instaurar una dictadura comunista, el Poder Judicial ha sentenciado a sus perpetradores. Lo hizo, por si hacía falta subrayarlo, en un proceso histórico, en el que se respetaron los derechos de los acusados gracias a las garantías que otorga el Estado de derecho, ese mismo Estado de derecho que estos miserables buscaron desmantelar y del que se han venido burlando desde entonces, desacatando las medidas procesales y efectuando maniobras leguleyas para dilatar su accionar. Seguramente, se comentará mucho sobre este fallo en el futuro, pero, por lo pronto, su importancia radica en dos aspectos. El primero es que manda un mensaje poderoso a todos aquellos que en el futuro traten de acceder o tomar el control total del Estado por la fuerza: el Perú castiga a los golpistas. Una lección valiosa viniendo de un país que, a lo largo de su vida republicana, ha sufrido el embate constante de quienes buscaron aniquilar la democracia, casi siempre con impunidad. Para el Poder Judicial, este accionar merece un castigo de 11 años y cinco meses de cárcel, aunque la fiscalía había solicitado una pena de 34 años de prisión. Pero, además, la sentencia recoge los pormenores de lo que ocurrió el día del golpe, dejando en claro que este fue planeado –principalmente– por Castillo, Betssy Chávez y Aníbal Torres, que hubo órdenes para la policía de cerrar el Congreso y arrestar a la entonces fiscal de la Nación, Patricia Benavides, y que, una vez que se dieron cuenta de que no lograrían imponerse, los golpistas trataron de refugiarse en la Embajada de Méjico, fracasando en su intento, siendo capturado Castillo como el vulgar delincuente que es, en plena vía pública, cortando así su aparatosa huida. De manera particular, además, ha quedado evidenciado el papel protagónico que jugó la entonces jefa del Gabinete en el zarpazo, convocando al equipo de TV Perú que transmitió el mensaje y tratando de sacar un decreto supremo para hacerlo efectivo. Todo ello, en suma, retrata el vergonzoso papel que han jugado en los últimos años quienes han tratado de restarle gravedad a lo ocurrido o, peor aún, presentar a los perpetradores como ‘víctimas’, incluyendo algunos ‘partidos’ políticos que buscarán el voto el próximo 12 de abril y, en especial, el Gobierno mejicano de la P. judía Claudia Sheinbaum, que defendió y sigue defendiendo a una gavilla de criminales a los que busca darles impunidad. Ellos serán juzgados por la historia. Pero, por lo pronto, la justicia peruana ya ha dado su veredicto sobre lo ocurrido el 7 de diciembre del 2022: aquello fue un golpe, y quienes lo planificaron, unos golpistas sin atenuantes. Especialistas consultados consideran que el tribunal optó por la figura penal con mayor solidez para evitar un revés en segunda instancia. La penalista Romy Chang afirma que la conspiración se acredita con claridad, el exprocurador Antonio Maldonado destaca que el mensaje a la nación de Castillo constituye un elemento probatorio contundente, y el abogado Carlos Caro destaca que el fallo reafirma que un intento de golpe de Estado debe generar responsabilidad penal, aun cuando no llegue a concretarse. Los tres apuntan a que la sentencia tiene altas probabilidades de ser ratificada. La sala tomó la decisión que menos posibilidades tendrá de revocarse en segunda instancia. Eso implica el delito de conspiración para la rebelión. Este delito no requiere probar el alzamiento en armas. Basta con probar que hubo una conspiración para dar un golpe de Estado, y qué mejor prueba para eso que el video del mensaje a la nación. ¿Qué se ha sacrificado con esto? La pena, porque por el delito de rebelión, que sí exige el alzamiento en armas, es hasta 20 años de cárcel, mientras que por conspiración a la rebelión no hablamos de penas tan altas. Ahora, creo que el Ministerio Público de todas maneras tiene que apelar, no tanto porque sea un revés, sino porque evidentemente Castillo apelará. Si el Ministerio Público no apela, Castillo iría solo a la sala superior a discutir una rebaja de sanción. Por cierto ¿Qué evidencias considera más determinantes en el proceso? Se valoraron una serie de pruebas: mensajes, comunicaciones telefónicas, declaraciones de testigos. Pero creo que lo más contundente fue el video del mensaje a la nación. Con este se revela que Castillo tenía toda la voluntad de generar un golpe de Estado. Otra cosa es que no se haya podido concretar porque nadie le hizo caso. El hecho de que sea un analfabeto mononeuronal no significa que este pobre diablo se vaya a quedar sin sanción penal. Por lo menos en una conspiración, eso claramente calza. Él en el mensaje dice claramente que se disuelve el Congreso, que reorganizará el Ministerio Público. Él cierra todo para acumular el poder, y materializó el comportamiento. ¿Qué posibilidades existen que la sentencia sea confirmada en segunda instancia? Que le revoquen la condena por conspiración está difícil. Mínimamente se confirmará la conspiración. En el mejor de los supuestos para el Ministerio Público, se le condenará por rebelión, pero eso lo veo un poco más difícil porque me parece que los elementos de prueba no dan como para acreditar contundentemente ese delito. La conspiración sí es bastante clara. Además, la sala dijo que los delitos de perturbación a la tranquilidad pública y el abuso de autoridad están contenidos en el acto de conspiración. Y el solo hecho de conspirar implica una perturbación, por lo que confirmarán ese extremo, que los delitos se subsumen. Al respecto, Antonio Maldonado, ex procurador anticorrupción asevero: “El mensaje a la nación fue un elemento probatorio contundente por el cual fue sentenciado”. Las condenas a Vizcarra y Castillo deberían de servir de lección a los peruanos, ya que es el resultado de elegir sin exigir integridad, valores ni principios a quienes aspiran a gobernar el país, por lo que se espera que está situación no se repita en las próximas elecciones, pero viendo la cantidad y “calidad” de candidatos - uno más impresentable que otro - y que solo piensan en robar, dudo que este lamentable escenario no se repita.... ¿No sería lo más conveniente que Jeri alargarse su mandato y se quedase hasta el 2031? Solo digo.
martes, 25 de noviembre de 2025
VIVICUNCA: El secreto de la montaña
El flujo constante de viajeros, tanto internacionales como nacionales, ha convertido a Vinicunca - más conocida como la montaña de siete colores o arcoíris - en uno de los destinos más emblemáticos del Perú. Situada en el distrito de Pitumarca, su cumbre alcanza los 5.200 metros sobre el nivel del mar. El ascenso, que suele tomar entre noventa y ciento veinte minutos, permite contemplar el imponente nevado Ausangate, el pico más alto de Cuzco y uno de los mayores del país, con 6.384 metros de altitud. El atractivo de Vinicunca no solo reside en su impactante cromatismo, sino también en la singular historia geológica que la define. Según la Sociedad Geológica del Perú, la diversidad de colores surge de la acumulación de sedimentos marinos, lacustres y fluviales depositados durante los periodos terciario y cuaternario, lo que significa que este fenómeno natural tiene más de dos millones de años. El movimiento de las placas tectónicas elevó estos sedimentos, transformándolos en cordilleras, mientras que la oxidación de minerales, unida a la humedad y la erosión, generó las franjas multicolores visibles hoy. Cada color de Vinicunca corresponde a una composición mineral precisa. El fucsia y el rosado resultan de una mezcla de arcilla roja, fango y arena; el morado o lavanda se debe a la presencia de arcilla, carbonato de calcio y silicatos; el rojo proviene de argilitas y arcillas; el verde aparece por la riqueza en hierro, magnesio y óxido de cobre; el mostaza o dorado se asocia con limonitas, areniscas calcáreas y minerales sulfurados; el blanco y crema derivan de arena de cuarzo y piedra caliza. Esta paleta, esculpida durante millones de años, convierte a Vinicunca en un fenómeno geológico único. Cabe precisar que el nombre Vinicunca tiene raíces quechuas: “Wini” hace referencia a piedras negras redondeadas y pesadas que abundan en el área, conocidas como wini rumi, mientras que “Kunka” significa cuello, aludiendo a la estrechez del cerro, similar a un paso angosto. Los arrieros y antiguos pobladores del altiplano identificaban la zona como Qolla Ñan, es decir, camino de los Qollas. El acceso a la montaña parte de la ciudad de Cuzco, cruzando Andahuaylillas, Quiquijana y Checacupe. Luego de tres horas en automóvil o bus turístico, se llega a Pitumarca, donde la comunidad de Qheshiuno marca el inicio del sendero. El ascenso a pie dura cerca de una hora hasta una estación de caballos, donde los arrieros locales ofrecen su ayuda. Los caballos llevan a los visitantes hasta cierto punto, desde donde deben continuar a pie hasta la cima. Una vez arriba, un mirador brinda una vista panorámica de 360 grados, dominada por el nevado Ausangate, venerado por los nativos desde tiempos inmemoriales como ‘Apu’ o deidad tutelar. Por cierto, la mejor época para visitar Vinicunca abarca de mayo a octubre, cuando la falta de lluvias permite apreciar el contraste entre la montaña y el cielo azul intenso. Entre noviembre y abril, la temporada de lluvias puede cubrir la superficie multicolor con nieve, dificultando tanto el acceso como la observación del paisaje. Aunque las comunidades indígenas conocen la montaña desde hace generaciones, la fama internacional de Vinicunca es reciente. El retroceso de la nieve, asociado al cambio climático en la Cordillera de los Andes, reveló la vibrante intensidad cromática de la montaña. Así, luego del 2016, la difusión de imágenes en redes sociales permitió que su popularidad creciera exponencialmente. El número de visitantes diarios superó los dos mil en temporada alta. En agosto del 2017, Vinicunca fue incluida entre los cien lugares para visitar antes de morir, según el portal Business Insider. La repercusión mediática de Vinicunca ha trascendido fronteras. La sección de Viajes del diario español La Razón destaca que la montaña compite en atractivo con Machu Picchu y recoge las impresiones de usuarios de redes sociales, asombrados ante las imágenes de Vinicunca: “Son muchos los usuarios de redes sociales que se quedan estupefactos ante las imágenes de Vinicunca, convertida en una alternativa de visita que está compitiendo nada menos que con el aclamado Machu Picchu”, afirmó el medio. Por su parte, eldiario.es, en la sección Viajes & Gastro, señala que en Vinicunca “cada franja cuenta una historia geológica distinta: el rojo proviene de la arcilla ferruginosa, el verde de arcillas ricas en cobre, el blanco de la arenisca y el cuarzo, y el amarillo de los compuestos de azufre. Es una paleta natural tallada por millones de años de transformaciones bajo tierra”, explicó el medio en una nota publicada el pasado 1 de noviembre. Hasta hace menos de una década, Vinicunca apenas figuraba en los mapas turísticos. Desde el 2016, impulsada por redes sociales e influencers de viajes, pasó de recibir unos pocos excursionistas diarios a miles de visitantes en temporada alta. eldiario.es describe la ruta: “El ascenso, que parte desde el distrito de Pitumarca, dura unas dos horas a pie a más de cinco mil metros de altitud. El aire es fino, el sol quema y las temperaturas pueden desplomarse en cuestión de minutos. Aun así, cada jornada llegan centenares de turistas dispuestos a tomarse la codiciada foto con el fondo multicolor”, señaló el reportaje. Ambos medios españoles advierten sobre el reto de equilibrar la creciente atracción turística con la preservación del entorno. Las autoridades peruanas han implementado medidas para regular el acceso y promover actividades sostenibles. Sin embargo, el flujo de visitantes continúa en ascenso. Como podéis suponer, esta popularidad global ha transformado la vida de las comunidades quechuas del entorno. Muchos pobladores han encontrado en el turismo una fuente de ingresos como guías, arrieros o artesanos. Pero el éxito también ha traído consecuencias: erosión en los senderos, residuos acumulados y un entorno natural cada vez más frágil ante el paso constante de excursionistas. El caso de Vinicunca plantea una pregunta urgente: ¿cómo preservar la belleza que atrae sin que el interés la desgaste? Las autoridades peruanas han intentado limitar el acceso y promover prácticas sostenibles, pero el flujo no cesa. Hoy, la montaña de los Siete Colores simboliza tanto el orgullo natural del país andino como los riesgos de un turismo dominado por la imagen antes que por la experiencia.
sábado, 22 de noviembre de 2025
VENEZUELA: Encomendándose al Diablo
El régimen chavista ya vive sus horas de agonía. Mientras la flota estadounidense se agrupa frente a las costas venezolanas listos para entrar en acción y derrocar al dictador Nicolas Maduro, este no tuvo mejor idea que convocar a brujos y santeros al palacio de Miraflores, para realizar rituales de magia negra, donde “invocando a Jesús” y declarándolo “dueño y señor de su país” pretende detener lo inevitable, como es su ignominiosa caída. Como recordareis, el pasado viernes, el presidente estadounidense Donald Trump dijo que “más o menos” había tomado una decisión sobre su plan para Venezuela, pero “no puedo decirte cuál sería”. Con un grupo de ataque de un portaviones nuclear y unos 15.000 militares desplegados en la región, resulta difícil imaginar que la decisión del presidente será retirarse y regresar a casa. Ahora que la guerra podría llegar en cuestión de días - más aun cuando el Cartel de los Soles liderado por Maduro fuera declarado oficialmente como una organización terrorista - vale la pena volver a plantear el caso, y pensar en las formas en que podría salir mal. Vayamos punto por punto. ¿Hay un interés vital de Estados Unidos en juego? Lo hay, y no solo se trata del que el gobierno no deja de mencionar: las drogas. No es que haya muchas dudas de que el régimen está profundamente implicado en el tráfico de drogas, aunque existan dudas sobre si Maduro en realidad dirige un cártel. Un análisis más minucioso del 2022, un informe del grupo de expertos InSight Crime, señala que el “papel principal” del presidente y sus secuaces “consiste en garantizar que el sistema de narcotráfico funcione en beneficio del régimen, ubicando personal corrupto y leal en posiciones políticas y militares estratégicas”. Aparte de ello - claro está - y tal como lo señalamos la semana pasada, son las inmensas reservas de petróleo que posee Venezuela al cual quiere echar mano Trump, tal como lo dice en privado a sus allegados. Pero el otro desafío que representa el régimen de Maduro es que es a la vez importador y exportador de inestabilidad. Importador, porque los estrechos vínculos económicos y estratégicos del régimen con China, Rusia e Irán proporcionan a los enemigos de Estados Unidos un importante punto de apoyo en el continente americano, uno que Teherán podría utilizar para la producción de drones kamikaze. Exportador, porque el catastrófico desgobierno del régimen ha generado un éxodo masivo de refugiados y emigrantes - casi ocho millones hasta ahora - con resultados devastadores en todo el hemisferio. Ambas tendencias continuarán mientras el régimen narcochavista siga en el poder. ¿Existen alternativas viables al conflicto? Las sanciones económicas impuestas al régimen durante el primer mandato de Trump funcionaron más o menos como suelen hacerlo las sanciones económicas: empobreciendo al pueblo y permitiendo que el régimen se fortalezca mediante el control de los bienes cada vez más escasos. El infame gobierno del discapacitado físico y mental Joe Biden buscó la distensión con el régimen suavizando algunas de esas sanciones, solo para reinstaurarlas tras concluir que Maduro había incumplido sus promesas de hacer reformas democráticas. Como sabéis, las elecciones del año pasado, que la oposición ganó con amplia ventaja, fueron robadas. Esto deja dos alternativas plausibles. La primera, sugerida por Maduro, es darle a Estados Unidos “una participación en la vasta riqueza mineral de Venezuela a cambio de, en términos prácticos, permitirle seguir en el poder”. Pero Trump rechazó ese trato casi colonialista y se ha reafirmado en su deseo de realizar una demostración de fuerza para persuadir a Maduro y a sus altos cargos de que huyan del país. De momento, eso tampoco ha ocurrido. Al menos, todavía no. El domingo, Trump dijo que estaba considerando la posibilidad de entablar conversaciones con Maduro, tal vez para hacer más atractiva esta última opción. ¿Hay razones morales para un cambio de régimen? Aparte de Corea del Norte, Cuba y Nicaragua, pocos gobiernos le han causado más miseria a su propio pueblo que el de Venezuela. Hambre, brutalidad política, corrupción, colapso social, violencia endémica, colapso del sistema médico, catástrofes medioambientales: lo único más impactante que la autodestrucción de ese país que solía ser rico es la relativa indiferencia ante la catástrofe, al menos entre los personajes a los que normalmente les gusta angustiarse por los apuros de otras personas. ¿Por qué Greta Thunberg no ha zarpado hacia Caracas con entregas simbólicas de alimentos como pretendió hacerlo en Gaza? Cualquier persona moralmente seria debería querer que esto se termine. La cuestión sería si la intervención estadounidense en Venezuela empeoraría aún más las cosas. ¿Podría convertirse en otro fiasco? La intervención significa guerra, y la guerra significa muerte: incluso el rápido y eficaz derrocamiento del panameño Manuel Noriega en 1989 se cobró las vidas de 26 estadounidenses y varios centenares de panameños. Las fuerzas de Maduro están mejor armadas y podrían oponer una resistencia importante. O podrían retirarse al interior e iniciar una insurgencia, quizá uniéndose a los narcoterroristas que están en Colombia, al otro lado de la frontera. La ley de las consecuencias imprevistas es irrevocable. Pero también hay diferencias importantes entre Venezuela e Irak o Libia. Estas incluyen un líder elegido democráticamente, Edmundo González, que podría gobernar con legitimidad inmediata y amplio apoyo público. Incluyen la clara renuencia de Trump a poner soldados estadounidenses en el terreno durante un periodo prolongado. E incluyen el hecho de que podemos aprender de varios errores pasados, sobre todo prometiendo amnistía inmediata y trabajo a los soldados, policías y funcionarios del régimen actual que no estén implicados en sus crímenes, aunque tras la caída del narcochavismo, ninguno de ellos va a tener la vida asegurada, porque el odio acumulado por décadas se desatara indudablemente contra ellos. El ajuste de cuentas será inevitable. ¿Cuál es el balance de riesgos ante una intervención estadounidense? Las consecuencias imprevistas deben evaluarse frente a los riesgos previsibles de la inacción. Si Trump se retira o realiza ataques limitados contra lugares relacionados con el narcotráfico mientras permite que Maduro sobreviva, el dictador venezolano lo verá, con razón, como una victoria y una reivindicación rotundas. Estados Unidos solo habrá logrado reforzar su determinación de aferrarse al poder en lugar de renunciar a él. Y la vacilación de Trump se interpretará, sobre todo en Moscú y Beijing, como una señal reveladora de debilidad que no hará más que envalentonarlos, al igual que ocurrió con la vergonzosa huida de Joe Biden de Afganistán. ¿Qué hay que hacer? Se le debería dar a Maduro una última oportunidad de tomar un vuelo con lo que pueda llevarse consigo y salir ileso y sin ser perseguido, ya sea a Turquía, a Rusia, a China o a otro país amigo. De no ser así, merece el tratamiento de Noriega: sr capturado y trasladado a los Estados Unidos para ser acusado de múltiples delitos, junto con la destrucción de las defensas aéreas y las capacidades de mando y control de Venezuela, la incautación de sus principales bases militares y órdenes de detención para todos los altos cargos chavistas, que también deben ser castigados, antes de que puedan huir y ponerse a salvo de la justicia. “Si empiezas a tomar Viena, toma Viena”. dijo el bastardo Napoleón a uno de sus generales. Lo mismo va para Caracas. De nada le va a valer a Maduro sus rituales de magia negra para intentar salvarse de su destino, el cual ya está sellado. Se dice que una vez que Trump resuelva el conflicto de Ucrania - al cual ha lanzado un ultimátum que se vence el próximo jueves, para que acepte las condiciones de paz que elaboro con Rusia - se dedicara de lleno a Venezuela. Por lo visto, para el narcochavismo, el tiempo corre en su contra...












