Lamentable discurso dado por Keiko Fujimori al asumir el cargo de Presidenta de la Republica en el Congreso el 28 de julio, donde no dijo nada de nada, solo absurdas generalidades, populismo barato y promesas vacías que sabe que no cumplirá. Lo único rescatable fue su corta duración. Anuncio, por ejemplo, el desmesurado incremento del gasto público, como aumentar el sueldo mínimo vital, cuando dijo todo lo contrario en su campaña electoral, criticando severamente a sus adversarios políticos que lo ofrecían; Dijo que planea construir las líneas 3,4, 5 y 6 del metro de Lima, así como en ciudades del interior del país andino, cuando han pasado 14 años y la Línea 2 de Lima - cuya construcción va a paso de tortuga - no se sabe cuándo se va a terminar, aparte claro esta del coste que representa esa multimillonaria inversión prometida ya que el Estado no se encuentra en la capacidad de hacerlo, a lo que debemos agregar que en cinco años es materialmente imposible que todas ellas estén terminadas y en pleno funcionamiento, incluso si al día siguiente de anunciado, se las comenzara a construir al mismo tiempo, Y si a ello agregamos a la nueva Carretera Central que también ofreció, es demagogia pura, buscando el aplauso fácil de la tribuna; Asimismo, dijo que las FF.AA, ahora se encargaran de luchar contra la inseguridad ciudadana, lo cual contraviene la Constitución ya que el ejército no está preparado para ello, y que además, ya ha estado colaborando desde hace años con la Policía en ese asunto y ha quedado demostrado que ha sido un fracaso absoluto; Hablo de “reconciliación” cuando no pronuncio en ningún momento sobre los 60 muertos en el sur del Perú durante la asonada senderista en el 2023, de lo cual el fujimorismo es considerado responsable por haber “blindado” en el Congreso una otra vez a Dina Boluarte de aquella violenta represión. (Ni siquiera se puede “reconciliar” con su hermano Kenyi, a quien por poco envió a la cárcel por estar en desacuerdo con ella, y que ahora no se pueden ni ver). Y como si fuera poco, su primer gabinete está integrado de fracasados ex ministros de anteriores administraciones, oportunistas del más variado pelaje que hasta ayer la criticaban duramente e improvisados a todo nivel, nombrando a un empleado de la embajada estadounidense como Canciller, un periodista deportivo como ministro de Cultura, un vendedor de acero como ministro de Salud, un desocupado como ministro de Transportes y así por el estilo... Figuras decorativas donde el mando lo va a tener ella. Como sabéis, poco antes de que la Señora K se dirigiera por primera vez al país como presidenta de la Nación, los congresistas de la oposición - tal como habían anunciado - se retiraron del Hemiciclo. Portaban fotos impresas en blanco y negro de los terroristas muertos en los últimos años. Gritaban “justicia”. Otros simplemente la abuchearon. En ese momento, Keiko Fujimori, quien suele manejar sus emociones al milímetro, empezó a pestañear repetidamente, con el rostro desencajado. Fue el primer gesto de rechazo institucional hacia un gobierno que llega al poder en un país fracturado. Como hizo durante toda la campaña, situó la inseguridad ciudadana en el centro de su anodino primer discurso como presidenta. En una nación golpeada por la extorsión y el crimen organizado, anuncio que las FF.AA. “asumirán un rol protagónico en el combate contra la delincuencia” y aseguro “devolverle el respeto” a la Policía Nacional. Para ello, ofreció un “ambicioso proceso de modernización tecnológica” que incluirá sistemas de videovigilancia interconectados, herramientas de inteligencia artificial para anticipar y mapear el delito y un fortalecimiento de labores de inteligencia. “La lucha no será únicamente contra el delincuente común. Iremos tras las mafias nacionales e internacionales que financian la extorsión, el sicariato, el narcotráfico y la minería ilegal” afirmó. El anuncio más polémico fue el del papel que desempañaran los militares en la seguridad interna, en la lucha contra el crimen. Fujimori dejo entrever que declarara en estado de emergencia diversas ciudades del país y que, en esos territorios, los militares asumirán un papel activo en el control del orden público. “Durante los estados de emergencia, las FF.AA. asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control del orden interno en estrecha coordinación con la Policía Nacional, hasta restablecer plenamente la autoridad del Estado y devolver esos territorios a los ciudadanos” anunció. Fujimori aseguro haber encontrado un “Estado a la deriva” que pretende fortalecer, e hizo hincapié en la desigualdad, en atender a los que “históricamente han sido relegados”. Para eso, dijo que va a reorganizar los programas de ayuda sociales y que va a relanzar el Programa Nacional de Asistencia Alimentaria, creado durante la dictadura de Kenyo Fujimori para distribuir alimentos a poblaciones empobrecidas - especialmente a escolares - con claros fines electorales. Agrego además priorizara la primera infancia con la meta de reducir a la mitad la desnutrición crónica infantil y la anemia. “Hoy el 12% de los niños menores de cinco años sufre desnutrición crónica y el 35% padece anemia. Reduciremos ambas cifras a la mitad, concentrando el esfuerzo en las poblaciones más vulnerables” sostuvo demagógicamente. Mientras a varias cuadras del Congreso, frente al Palacio de Justicia, otro símbolo reforzaba esa misma idea. Decenas de izquierdistas participaron en un lavado de la bandera peruana (sumergida en agua y jabón para ‘limpiarla’ simbólicamente), una acción de protesta que evoco las movilizaciones de comienzos de los años 2000, cuando se convirtió en un emblema del rechazo a la corrupción generalizada durante el ocaso del régimen dictatorial de Kenyo Fujimori. Esta vez, los organizadores afirmaron que buscaban “limpiar al país del mal” y expresar el rechazo al retorno del fujimorismo al poder. En su primer mensaje presidencial, Fujimori dedicó apenas unas frases “a la reconciliación nacional” y evitó pronunciarse sobre dos asuntos que marcaron buena parte de la campaña y de su herencia política: las violaciones de derechos humanos y su propuesta de retirar al Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. “Estoy empeñada en lograr que los objetivos de orden y de reconciliación nacional sean términos perfectamente compatibles (...) Hago un llamado a las fuerzas políticas de la oposición: tendamos los puentes del diálogo; pensemos en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”, afirmó durante su discurso ante el Congreso. Para el analista político José Carlos Requena, esos silencios forman parte de una decisión deliberada, “No quiere discutir esos temas. No les quiere dar mayor relevancia, No quiere sentir que le imponen algunos cánones. Es una omisión convencida”. La estrategia parece orientada a desplazar el debate hacia la seguridad, la economía y las gestiono publica, ámbitos en los que el nuevo Ejecutivo pretende construir sus bases. Como su padre el dictador, quien hizo del tractor su insignia, Keiko Fujimori ha situado la infraestructura en el centro de su proyecto de Gobierno. En su primer Mensaje a la Nación prometió conectar el país mediante nuevas carreteras y corredores logísticos para fortalecer la producción y acercar los mercados. También ofreció culminar la Línea 2 del Metro de Lima - una obra iniciada en el 2014 que, tras sucesivos retrasos, sigue inconclusa - y ejecutar las líneas restantes de la red. La apuesta responde a un problema tangible. La infernal congestión vehicular se ha convertido en uno de los mayores costos para la productividad de la capital peruana. Según la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN), los habitantes de Lima y Callao pierden, en promedio, 198 horas al año atrapados en el tráfico, con unas pistas en pésimo estado de conservación y ocupados en su gran parte por vendedores informales. Fujimori anuncio además la puesta en marcha de sistemas de Metro para Arequipa, Piura y Trujillo, así como la culminación de proyectos emblemáticos como la nueva Carretera Central. Sin embargo, el discurso dejo abiertas las principales interrogantes, La Señora K no explico como financiará ese ambicioso paquete de infraestructura, cuál será la hoja de ruta para ejecutarlo ni en que plazos espera concretarlos. El equipo económico de la excandidata presidencial Marisol Pérez Tello ha calculado que solo una parte de dichas obras tendría un coste de 76,900 millones de soles (unos 22,600 millones de dólares), el cual equivaldría al 7% del Producto Bruto Interno. “Les recuerdo que la esperanza debe acompañada de realismo, compromiso y trabajo”, cuestiono la exministra de Justicia. Fujimori también anuncio que elevará el salario mínimo de 1,130 soles (332 dólares). El anuncio supone, además, un giro respecto de su discurso de campaña. Entonces cuestiono la misma propuesta de su rival, el ultraizquierdista Roberto Sánchez, al considerar hipócritamente que “buscaba el aplauso fácil”. Ahora, ha hecho suyo ese compromiso y lo ha incorporado entre las primeras decisiones de su Gobierno. Sin embargo, evito precisar cuándo entrará en vigor el aumento y bajo qué criterios económicos se implementará. El experto en finanzas Jorge Carrillo Acosta sostuvo que el aumento del sueldo mínimo podría generar mayor informalidad laboral, ya que “generara un sobrecosto para muchas empresas, sobre todo para las medianas y pequeñas” indico. “El empleador se verá obligado a pagarle a sus empleados por fuera de planilla. O en todo caso, la empresa se vera obligada a despedir trabajadores, generando un perjuicio mayor al beneficio que se pretendía conseguir” explico. Cabe precisar, por último, que la encuestadora IPSOS público un sondeo antes de la toma de mando. Ante la pregunta de qué sensación produce la elección de Keiko Fujimori como presidenta, el 39% de los encuestados respondió “preocupación”, superando al “optimismo” (37%) y también a la indiferencia (16%). De seguro, luego de escuchar su discurso, el grado de desaprobación ha aumentado. Mal comienzo para la Señora K y su verborrea demagógica, quien no espero asumir el cargo y fiel a su palabra de “gobernar como su padre”- no tardo ni un segundo en comprar el voto de una tránsfuga de la “izquierda”, para asegurarse el control del Senado - pero que fracaso en su intento de hacerse con el control de la Cámara de Diputados, a pesar de los ofrecimientos hechos a varios integrantes de la oposición para cambiarse de bando (tal como denuncio un representante de Ahora Nación) demostrando que el fujimorismo nunca cambiara y lo seguirá intentando cada vez que quiera que sus proyectos de ley sean aprobados en el Congreso. Lo triste de todo es, tal como lo proclama un siempre lucido Cesar Hildebrandt, a los peruanos les esperan “cinco años (al menos así lo prometió) de fujimorismo, cinco años de vivir al borde del abismo y la amenaza, cinco años de simulaciones y zarpazos”. Lo que sucederá de ahora en adelante, ya lo podéis imaginar....
Son Fiestas Patrias, y décadas atrás por esta época en Lima, en las instalaciones de la hoy también desaparecida Feria Internacional del Pacífico, que se encontraba ubicada en San Miguel, y con el lema “Te llama la llama”, se organizaba un evento denominado la Feria del Hogar. Durante varias décadas, esta no solo fue un epicentro comercial, sino también el lugar para disfrutar de espectáculos en vivo con figuras internacionales de la música y artistas locales. En efecto, hubo una vez en Lima en la que una temporada se convertía en los 15 días más esperados por grandes y chicos. Y es que todos solían ‘escuchar’ a una simpática llama que llamaba a la diversión. Y es que, por casi 40 años, la Feria del Hogar se convirtió en el punto de encuentro de millones de limeños que pasaban las vacaciones de medio año visitando este lugar que tenía atracciones para todos los miembros de la familia. Y esta es la historia de su origen, auge y caída, de lo que en algún momento fue un símbolo cultural del Perú. Como detallamos líneas arriba, la historia de la Feria del Hogar se remonta a la avenida La Marina, en el distrito de San Miguel, donde surgió como una evolución de la Feria Internacional del Pacífico, un evento que vio la luz en 1959 bajo el gobierno de Manuel Prado Ugarteche. No fue sino hasta 1966 que el concepto evolucionó. La Feria del Hogar nació con un enfoque más familiar y accesible, dirigida tanto a empresas como al público en general. Bajo el lema “Te llama la llama”, logró una transformación completa. El cambio fue clave: atrajo a las familias limeñas con su propuesta de entretenimiento y una amplia gama de productos, consolidándose rápidamente como un lugar de encuentro durante las festividades patrias de julio y agosto. Durante los años 80, la Feria del Hogar alcanzó su punto máximo de popularidad. Empresas locales e internacionales encontraron en este espacio una oportunidad para conectarse directamente con sus consumidores. Desde editoriales hasta compañías automotrices y de telecomunicaciones, todos veían en este evento una vitrina privilegiada para exhibir sus productos y servicios. Además de su enfoque comercial, la Feria del Hogar ofrecía una atractiva programación cultural. El “Gran Estelar” fue una de sus principales atracciones, con conciertos que reunieron a multitudes. En su escenario pasaron figuras internacionales de la música como Celia Cruz, Héctor Lavoe, Rubén Blades y Charly García, mientras que artistas peruanos como Pedro Suárez-Vértiz y Gian Marco también deleitaban a los asistentes. A pesar de su éxito, la Feria del Hogar no estuvo exenta de desafíos. En 1997, una tragedia marcó su historia. Durante un concierto del dúo venezolano, al que asistieron más de 60,000 personas, cinco adolescentes perdieron la vida debido a la asfixia causada por el exceso de público. Sin embargo, no fue solo esta tragedia lo que llevó a la caída de la Feria del Hogar. Durante los años siguientes, nuevos centros comerciales en Lima comenzaron a atraer la atención de los consumidores, quienes preferían visitar estos espacios abiertos durante todo el año, en lugar de esperar a la feria que se realizaba solo en los meses de invierno. A medida que el comercio en la ciudad evolucionaba y se modernizaba, la feria fue perdiendo relevancia, hasta su desaparición sin pena no gloria. Hoy en día, el terreno que albergaba la feria ha sido reemplazado por un centro comercial, eliminando cualquier rastro físico del lugar que durante décadas fue el epicentro de las festividades limeñas. A lo largo de los años, la Feria del Hogar se convirtió en un lugar donde cada miembro de la familia encontraba algo que disfrutar. Desde el pabellón “Decora-Ilumina”, dedicado a la venta de muebles y artículos para el hogar, hasta el “Artefacta”, que ofrecía las últimas innovaciones en electrodomésticos, la feria se adaptaba a los intereses de todos. Tampoco faltaban las emociones fuertes, como las que ofrecía la clásica “Casa Embrujada”, los juegos mecánicos instalados en el recinto, como “El gusano”, “Los carros chocones”, “El trencito” o la atracción “La Maldición de la Momia”, que recreaba la tumba de Tutankamón. Sin embargo, en un intento por recuperar el espíritu de la Feria del Hogar, en el 2014 se organizó una nueva edición del evento, esta vez en el Centro Cultural Deportivo Lima, ubicado en Chorrillos. Pese a la expectativa generada por los medios de comunicación, la edición del 2014 no logró mantener la fuerza que la Feria del Hogar había tenido en sus mejores tiempos, catalogándose de un absoluto fracaso comercial. Tras esta edición, el evento no volvió a organizarse nunca más, poniendo fin a cualquier intento de resurgimiento. Lo pasado... pasado.
Como logro no parece gran cosa, pero agotar el mandato de cinco años en la presidencia del Perú es algo que, en la última década, ha quedado fuera del alcance de los ocho que han precedido en el cargo a Keiko Fujimori, de 51 años, la hija de un ex dictador que gobernó con mano de hierro el país andino en la década de los 90. Perdurar en el Poder y no tener un destino similar a sus antecesores - algo muy difícil dada la composición del Senado, donde sus adversarios no van a tener la mayoría requerida para lograrlo - será uno de los principales retos de la primera mujer que llega a la Casa de Pizarro en las urnas, tras vencer en el ballotage al ultraizquierdista Roberto Sánchez, quien como el mal perdedor que es, se niega a reconocer su derrota, y por el contrario, promueve una asonada terrorista para antes del 28 de julio, similar a lo sucedido en el 2023, tras la ignominiosa caída del régimen filosenderista de Pedro Castillo, tras el fracaso de su autogolpe de Estado. De esta manera, Fujimori por fin gobernará al Perú al cuarto intento, luego de tres derrotas consecutivas, también por la mínima, en un país sumido en la inestabilidad política y fracturado por la desigualdad, las diferencias ideológicas y las tensiones territoriales especialmente en el empobrecido sur del país, de mayoría indígena - radicalizados además por los discursos de odio promovido por una izquierda que busca el caos y la violencia - por lo cual será desde el primer momento un foco de abierto desafío a su poder. Fujimori tendrá que aplicar toda la perseverancia que ha demostrado para llegar a la Presidencia en convencer a la mitad del electorado que no votó por ella – de hecho, Sánchez fue quien ganó dentro del territorio nacional, pero el voto de los peruanos en el exterior inclinó el resultado final a favor de la candidata de Fuerza Popular – de la nueva imagen que empieza a construir. “El Perú no necesita un gobierno que explique los problemas, sino que los resuelva. No hemos venido a administrar la inercia sino el sentido de urgencia del Estado. Ha llegado el momento de acelerar las decisiones que el país espera desde hace mucho tiempo, con orden, eficiencia y sensibilidad humana”, dijo Fujimori al momento de recibir las credenciales como presidenta electa de un cargo que jurará el próximo 28 de julio. En el ámbito internacional, gobernará rodeada de aliados ideológicos en toda Latinoamérica y de Estados Unidos, que con Donald Trump esta región vuelve a ser “su patio trasero” con el objetivo de intentar mantener alejado a China, cuyas millonarias inversiones y su creciente influencia en la zona, preocupan seriamente a Washington. No es de extrañar por ello, que, con efusivas felicitaciones a la nueva presidenta en redes sociales, el Departamento de Estado puso el acento en un comunicado en la seguridad: “La Administración Trump espera con entusiasmo profundizar la colaboración con la Administración Fujimori para impulsar la cooperación en materia de seguridad y fortalecer la cooperación bilateral en inversión y comercio en nuestra región”. Como podéis imaginar, la respuesta de Fujimori al embajador estadounidense en el Perú fue también entusiasta, ofreciendo “la mejor disposición” ya que, dijo, “estamos listos para trabajar conjuntamente desde el primer día”. Como no podía ser de otra manera, desde Bukele en El Salvador, a Milei en Argentina y Kast en Chile, sin olvidarnos del electo De la Espriella en Colombia, los lideres ultraderechistas latinoamericanos felicitaron por su triunfo a Fujimori, quien por cierto ha anunciado que desde el primer día de su gobierno integrara al Peru al llamado Escudo de las Americas creado por Trump, oficialmente para combatir al narcotráfico, pero que posibilitara la entrada de tropas estadounidenses en territorio peruano las veces que haga falta. De otro lado, desde el cierre de su campaña hasta ahora, la presidenta electa ha hablado poco y ha medido el tono, que quiere ser conciliador: “iniciar un camino de orden y esperanza”, “buscar la reconciliación y la unidad”, “gobernar para todos los peruanos”. En qué se traducirá todo eso es todavía una incógnita. Por ahora ya ha anunciado un plan de preparación frente al fenómeno del Niño, que puede ser más intenso por el cambio climático y ocasionar lluvias torrenciales y grandes inundaciones en el norte del país. Asimismo, el atraer inversión privada e incentivar las pequeñas empresas es otro de sus ejes, por eso una de sus primeras acciones como presidenta electa fue acudir al Banco Central de Reserva. Allí sostuvo una reunión con su presidente, Julio Velarde, y le pidió permanecer cinco años más al frente de la institución. Velarde aceptó la propuesta de inmediato. La decisión busca enviar una señal de continuidad en la política monetaria y de estabilidad a los mercados. No es un detalle menor. Velarde preside el BCR desde el 2006 y, en casi dos décadas, ha visto pasar a diez presidentes de la República. En un país donde se suceden las crisis políticas, Velarde es el rostro más reconocible de la estabilidad económica que goza el Perú, con una moneda como el Sol, que es la más fuerte de la región, y que se ha mostrado inmune a la tormenta política que sacude al país andino desde la obligada renuncia del judío Pedro Pablo Kuczynski en el 2018 por presiones del fujimorismo para no ser vacado. Pero el principal reto de Fujimori conecta indudablemente con la mayor preocupación de los peruanos, la inseguridad ciudadana. En el último informe de la Fiscalía, se ve la magnitud de la criminalidad en Lima con 152 asesinados en atentados vinculados a extorsiones a conductores, un delito muy extendido que afecta a los transportistas, pero también a pequeños comerciantes entre el 2024 y lo que va de año. Fujimori prometió en campaña contundencia contra este delito, y usó el legado de su padre de acabar con el terrorismo en los noventa para luchar contra el crimen organizado de hoy, “importado” desde Venezuela por Kuczynski, quien como recordareis, abrió las fronteras de par en par a millones de venezolanos, quienes desde entonces han instaurado un clima de terror en el Perú. Por eso, Fujimori ha planteado, entre otras cosas, atacar la estructura financiera de estas bandas criminales, crear nuevas cárceles de máxima seguridad, con patrullas con militares en el transporte y que los presos trabajen por su comida. Sería bueno además que reabra los penales de El Frontón y Yanamayo, ampliando asimismo la capacidad de Challapalca para encerrar de por vida a esa lacra que hace de las suyas y que hoy se sienten ‘empoderados’ por un corrupto sistema judicial, conformado por jueces y fiscales caviares que los liberan al día siguiente de ser capturados. Eso se debe terminar y sus cómplices en el Poder Judicial deben ser expulsados y terminar en la cárcel junto a quienes defienden. Por cierto, desde que los resultados de las elecciones fueron oficiales, el pasado 3 de julio, Fujimori ha lanzado una cuenta en redes sociales para escenificar el traspaso de poderes, en los que muestra un perfil ejecutivo y expeditivo. Se trata de vídeos cortos en los que ella sale hablando por videollamada o por teléfono con figuras políticas -conversa, por ejemplo, con el líder de la oposición en España, Alberto Núñez Feijóo, y con de la oposición venezolana, María Corina Machado – o presidentes como Javier Milei - a quien se queja de la burocracia que encuentra en el Estado peruano y a quien le dice que aplicará medidas “parecidas” a las que él ha llevado a cabo en Argentina. Para lograrlo cuenta con el apoyo incondicional de su partido, Fuerza Popular, que es el más disciplinado y con representación en ambas cámaras, pero no cuenta con la mayoría absoluta que necesita especialmente en el Senado, que es la más importante y donde se decide todo, para sacar adelante sus propuestas. Ni el apoyo de las agrupaciones de López Aliaga y Nieto Montesinos (si finalmente ‘convence’ a este último de integrarse al oficialismo) le alcanzarían para lograrlo, ya que contaría apenas 38 votos en una cámara de 60. Por su parte, la izquierda, con la sangre en el ojo por lo que consideran ser víctimas de un “fraude” y sus aliados tienen el resto de escaños, y si al final - como se está rumoreando - atraen a su lado a Nieto ofreciéndole la presidencia del Senado, quedarían 30 a 30, por lo que prevé una gran pelea para ver cuál de los dos bandos se queda con ese codiciado puesto. En Diputados, ocurriría algo similar, y de suceder aquello, Keiko accedería al Poder con un Congreso dominado por la oposición, con el riesgo que ello implica que pueda ser disuelto con el pretexto “que no la dejan trabajar” tal como esgrimió su padre en 1992 para cerrarlo e instaurar una dictadura. Es indudable por ello que antes de dar ese zarpazo, “la compra de votos” por parte de Keiko estará a la orden del día. Pero, de no conseguirlo, ya sabemos lo que se viene. Y es que la historia ha demostrado en el Perú que cuando el Congreso no está en manos del oficialismo, termina mal. La presidenta electa sabe bien qué terreno está pisando. Sabe, por ejemplo, que una parte de la sociedad se ha unido en el pasado en el antifujimorismo, un movimiento heterogéneo y amplio cuyo principal pegamento consistió durante años en cerrarle el paso a la presidencia. Sin embargo, el desastre que fue el régimen filosenderista de Pedro Castillo y su ignominioso final - que esos sectores apoyaron - representó un duro golpe para la izquierda que ha perdido la brújula y termino siendo derrotada en la lid electoral. Precisamente, a ellos se ha dirigido Fujimori con las siguientes palabras: “Quiero hablar a quienes no votaron por mí. Les prometo que pondremos el Estado al servicio de la población para terminar con esa desigualdad y enfrentamiento que nos ahoga como sociedad. La democracia nos entrega un mandato, pero la república nos impone una responsabilidad mayor: gobernar para todos”, ha dicho. Es consciente además de que parte de la población la considera una de las instigadoras de la inestabilidad política del país a través de la acción de su partido en el Congreso, que acaba de aprobar una ley, impulsada por el fujimorismo, que traslada a la jurisdicción castrense los delitos que podrían cometer policías y militares, evitando con ello el circo mediático y la persecución al que estaban sometidos por jueces y fiscales caviares que aun pululan en la administración de justicia. “Lo que se viene es un endurecimiento del poder ejecutivo, acabar con la independencia del resto de instituciones. [El fujimorismo] ya controla el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo, los militares, la Fiscalía de la Nación”, indica la politóloga Paula Távara. “Lo más cercano a una oposición institucional que aún queda es el poder judicial, que está en la mira del otrora ultraizquierdista Fernando Rospigliosi - hoy reconvertido en un rabioso fujimorista - quien ha jurado con ‘barrerlos’ a partir del 28 de julio” apunto. Y sabe, por último, que su apellido, y el controvertido legado de su padre, encienden la polarización y despiertan temores. Sobre todo, en dos terrenos, la memoria histórica y la defensa de los derechos humanos. No se trata únicamente de la historia familiar de la presidenta electa - su padre, el autócrata Kenyo Fujimori, fue condenado por delitos de lesa humanidad -, sino también del camino que ha seguido su partido Fuerza Popular desde el Congreso, con el apoyo de un pacto corrupto con otras agrupaciones, que le proporciono una mayoría para hacer lo que se antojara. Al respecto, el historiador Manuel Burga, quien dirigió el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social - un edificio levantado por el Gobierno alemán frente al océano Pacífico donde miles de fotografías, videos, testimonios y objetos reconstruyen una de las etapas más oscuras del Perú - cree que “es necesario mantener el recuerdo de los abusos cometidos por aquellos años y no eliminarlos como siempre ha pretendido el fujimorismo desde su fundación y que ahora, con su llegada al poder, podrán cumplir sus deseos” asevero. Sobre el futuro gobierno de la hija del autócrata, aseguro: “Nunca han estado interesados en conservar la memoria. Por el contrario, pretenden reescribir la historia donde los vencedores del terrorismo serán los nuevos héroes del Perú”, dice. Para Burga, los lugares de memoria (que el fujimorismo ha prometido destruir, al igual que el denominado monumento del Ojo que llora, en el Campo de Marte) no deben responder a la voluntad de un gobierno, sino a la de una sociedad que todavía intenta comprender su propia historia. “La riqueza de la memoria está en su diversidad y en la aceptación que tenga en la sociedad civil. Lo que no debe hacer el Estado es fomentar un direccionamiento, porque se convertiría en manipulación de las memorias”. Lo dice mientras subraya que el país todavía tiene cerca de 20.000 personas desaparecidas. Para él, la memoria sigue siendo una tarea inconclusa. En tanto, Teresa Carpio, quien dirigió Amnistía Internacional entre el 2000 y el 2004, los años en que cayó el régimen fujimorista y el país volvió a la democracia, encuentra muchos paralelismos entre aquel tiempo y el discurso de abrazarse al legado del padre que ha usado la campaña de Keiko Fujimori. “Fue un periodo de nuestra historia en el que la idea de orden era controlar a la sociedad, la información y a todas las instituciones”. Para Carpio, algunas de las leyes promovidas por Fuerza Popular, como la que evita que los policías y militares sean siendo víctimas de una infame persecución por parte de jueces y fiscales caviares, anticipan la orientación que podría asumir el nuevo gobierno. “Son leyes que están en consonancia con todo lo que hizo el padre. Todo indica que estamos frente a una vuelta al ayer, que ya ha empezado antes de que ella tome el poder. Ello es posible debido a que casi todas las instituciones del Estado ya están bajo su control, facilitándole el camino cuando asuma el poder” asevero. De esta manera, a escasos días del cambio de mando este 28 de julio, el futuro gobierno aún no comienza a gobernar oficialmente, pero ya ha decidido que antes de mirar hacia adelante “en busca de la reconciliación” prometida, pretenderá reescribir el pasado. (Por cierto, no es de extrañar que el cuestionado Tribunal Constitucional - conformado por elementos que se encuentran completamente subordinados al fujimorismo y solicito a cumplir todas sus órdenes - haya decidido esta semana declarar fundada la demanda de hábeas corpus presentada por el prófugo delincuente Vladimir Cerrón, cabecilla de Perú Libre, quien podrá así salir de la clandestinidad, y cuya agrupación, no hay que olvidar, fue parte del pacto mafioso en el Congreso... FAVOR CON FAVOR SE PAGA)
Si existe un sitio que el fujimorismo odia con toda el alma, porque les recuerda las violaciones a los derechos humanos sucedidos durante el régimen dictatorial de Kenyo Fujimori, es el denominado Lugar de la Memoria, Tolerancia e Inclusión Social (LUM), inaugurado en diciembre del 2015 durante el gobierno de Ollanta Humala, el cual lamentablemente ha estado direccionado por quienes lo dirigen, ya que quien visita el lugar, se da con la sorpresa de que los guías utilizan el mismo lenguaje senderista, victimizando a estos criminales, a quienes llaman “luchadores sociales” (?) y cuyas monstruosidades cometidas durante la época del terrorismo, que ellos denominan sin rubor alguno como “conflicto armado interno” (¿?), brillan por su ausencia en la muestra, a la vez que culpan de todo lo sucedido exclusivamente a las FF.AA. y a la PNP. Y ello es inaceptable. Si bien es cierto que militares y policías cometieron excesos en esos tiempos convulsos, es inconcebible que quienes dirijan esa institución solo se empeñen en mostrar aquello, obviando a los verdaderos responsables del baño de sangre que sufrió el Perú, como fueron SL y el MRTA. No es de extrañar por ello la reacción de quienes no comparten esa visión sesgada de la historia, los cuales con el triunfo de Keiko Fujimori y su llegada al poder este 28 de julio, han prometido clausurarlo e incluso demolerlo, al igual que otros memoriales que existen en el interior del país, incluyendo en su lista negra, como podéis imaginar, al monumento El Ojo que Llora, que se levanta en el Campo de Marte, con el argumento que allí se homenajea a los terroristas muertos. Si bien en cierta ocasión, este sitio fue vandalizado por hordas naranjas - arrojando pintura de ese color y destruyendo el monumento central, que luego fue restaurado - ahora que el fujimorismo volverá a ser gobierno, su destino al igual que el LUM, también está sellado. Personalmente creo - a pesar de las objeciones que tengo a la forma como en esos lugares se tergiversa groseramente la verdad de lo que sucedió en aquellos terribles años - que el LUM no debe ser cerrado sino reformulado, debiendo pasar el control del lugar a las FF.AA. para mostrar lo que realmente paso, exhibiendo las bestialidades cometidas tanto por SL como por el MRTA, y que sirva como un recordatorio para que no se vuelva a repetir. Eso no quiere decir que se silencie lo cometido por los militares y policías, sino que se muestre en su contexto y no se les abomine como sucede hasta ahora. Sin embargo, tengo entendido que los fujimoristas no quieren saber nada del lugar y trataran de desaparecerlo desde el primer momento, “destruyéndolo todo hasta sus cimientos” tal como ha expresado recientemente en una entrevista la resurrecta Martha Chávez, quien es partidaria de levantar en el mismo sitio un monumento al “Héroe de la Pacificación”, es decir a Kenyo Fujimori. ¿Y que pasara con los archivos, libros, testimonios, videos y objetos que posee la institución? se le pregunto. “Al fuego con todos ellos” respondió la hoy senadora. Y ganas no le faltan en hacerlo. Como recordareis, ella fue la que dirigió personalmente el ataque al Ojo que Llora en el 2007, al día siguiente de la llegada al Perú procedente de Chile, del extraditado Kenyo Fujimori, quien seria procesado y condenado a 25 años de prisión por Crímenes de Lesa Humanidad. Si bien hay quienes han solicitado que debe colocarse a buen recaudo todo lo que se pueda antes que sea demasiado tarde, al pertenecer el Estado - ya que el LUM está adscrito al ministerio de Cultura - sería un delito. Por ejemplo, la prenda que aparece en la portada de Kuntur, perteneciente a un niño, proviene de una fosa clandestina en Putis, donde una patrulla del ejército masacro en 1984 a 123 pobladores (incluyendo niños y mujeres) de varias comunidades en Ayacucho. Sin duda alguna, se trata de un atroz recuerdo de aquella matanza que el fujimorismo tratara de eliminar. Pero Chávez no es la única que pide su cierre: “Basta ya de estos museos de la memoria y reconciliación, que te mienten descaradamente poniendo a las Fuerzas Armadas como agresores. Es una afrenta al país, basta ya de ojos que lloran”, expreso por su parte Rafael López Aliaga, uniéndose al coro negacionista. Así que, si tiene tiempo, visite el LUM antes que literalmente sea borrado para que no quede memoria alguna de que alguna vez haya existido y eliminar toda evidencia que los involucre, por parte de quienes se muestran tan intolerantes como a los que dicen combatir.
En un acto perverso contra sí mismo, como si buscara el suicidio político y civil, el octogenario comunista José María Balcázar intenta acabar con el final que le queda de su incoloro mandato presidencial transitorio - al que accedió, envuelto en turbulencia legal y constitucional, gracias a las maniobras desestabilizadoras de Rafael López Aliaga y su banda delictiva en el Congreso - en un momento de grave crisis política del país andino. Pero este acto perverso no comienza ni termina en Balcázar. Se encuadra en el premeditado plan político interno y externo de causarle un profundo daño al sistema democrático peruano, al pretender sustraer al delincuente terrorista Pedro Castillo (alias Abimael 2.0) de sus procesos judiciales penales por rebelión y corrupción, mediante amañados recursos que distorsionan y desprestigian las figuras del indulto y la gracia común. A ninguna de estas figuras, ya sea de perdón o de interrupción de sus procesos judiciales, puede aplicar ese oscuro individuo de limitado lenguaje y nula inteligencia, a menos que se produzca una flagrante desviación política, moral y jurídica de las prerrogativas presidenciales. Al terco voluntarismo de Castillo por eludir la justicia, contra la ley y la Constitución, se suma ahora el escandaloso “lobby” de un grupo de trabajo de las Naciones Unidas, no vinculante, con el falaz argumento de que el fallido golpe de Estado de Castillo “no fue más que una declaración, porque no tenía la firma ni la aprobación del Consejo de Ministros” (?). En efecto, una vez más ha quedado evidenciado que organismos internacionales creados para defender los Derechos Humanos Universales están ideologizados por sectores caviares que protegen a personajes de su misma línea política, pese a ser responsables de delitos flagrantes. Es el caso del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria (GTDA) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que opinó por la liberación de Castillo. Según su insólito parecer, a este sujeto “se le procesó de manera irregular transgrediendo sus derechos al no permitirle defenderse” lo cual no es cierto. Al respecto, existe toda una orquestación política por extremar la interesada versión de que Castillo solo dio un ‘inocente’ Mensaje a la Nación (cuando medio mundo lo vio en señal abierta ordenando el quiebre constitucional del Perú el 7 de diciembre del 2022 con el propósito de entornillarse en el poder e instaurar una sangrienta dictadura comunista, mediante el cambio de la Constitución a cargo de una espuria Asamblea Constituyente conformada únicamente por elementos afines a Sendero Luminoso), y por involucrar al propio Balcázar en la responsabilidad de firmar como sea un indulto o una gracia común, cual manso y resignado rehén de los seguidores de Castillo que lo encumbraron al poder desde el Congreso, contando con el apoyo de López Aliaga. No cabe duda, que los extremos se juntan. Aunque no se trata de una resolución o fallo emitido por la ONU como institución, ese pedido es una ofensa a los peruanos. La detención de Castillo no fue arbitraria. Se le detuvo en flagrancia luego de que en vivo y en directo anunció un golpe de Estado y a los pocos minutos, como nadie aceptó su medida antidemocrática, el muy cobarde pretendió refugiarse en la embajada de Méjico, siendo detenido durante su huida en plena vía pública por la policía, enmarrocado como cualquier criminal de su calaña y recluido en la cárcel. Entretanto, el Congreso lo vacaba con la votación incluso de su propia bancada. Cualquier persona mínimamente informada sabe que ese arresto fue legal, lo que no parece ocurrir con los miembros de ese grupo integrado por caviares extranjeros, quienes pretenden ignorar el limpio y transparente proceso judicial que se le siguió a Castillo. Esas audiencias fueron transmitidas en tiempo real y en ninguna de ellas se apreció violación alguna a sus derechos. Todo lo contrario. Muchas veces este pretendió burlarse de los magistrados que lo juzgaban, se negaba a hablar, daba discursos políticos y hasta se dio el lujo de lanzar, en pleno juicio, a su aliado Roberto Sánchez como su candidato presidencial. Todo indica que, tras ser condenado a once años de prisión por el delito de conspiración, Castillo y sus seguidores pusieron en marcha un lobby internacional en la ONU y la GTDA para que abogaran por su libertad. Lo más sorprendente es la identidad de la persona que presentó ese absurdo reclamo a su favor. Se trata del abogado Wilfredo Robles Rivera, quien estuvo preso por terrorismo. Según información pública, Robles fue detenido en 1992 cuando trasladaba explosivos junto con otros terroristas. Asimismo, es miembro del Movadef, el brazo político de Sendero Luminoso. Por cierto, la difusión de este pedido no es ninguna casualidad. Forma parte de la campaña que está en marcha para que Balcázar - su amigo personal y compañero ideológico - lo indulte antes de dejar el cargo de presidente interino. No es arriesgado suponer que Balcázar, quien cuando era congresista visitó a Castillo múltiples veces en prisión, sea parte de esa patraña para liberarlo. Apenas se conoció la noticia, declaró que lo opinado por la GTDA “viene a modificar un poco el escenario jurídico, legal y constitucional de la forma y modo cómo se puede dar indulto a una persona que está detenida”. De esta manera, Balcázar cometería dos graves delitos: el del encubrimiento de los cargos penales de rebelión y corrupción de los que es acusado Castillo y el de abuso de autoridad, si su actual ministro de Justicia u otro posterior termina por refrendar la decisión presidencial de ceder finalmente a las solicitudes del indulto o la gracia común. En su paso agresivo de afectación al sistema judicial peruano y a la majestad presidencial, la perversidad del plan interno y externo de liberar a Castillo no parece medir consecuencias a mediano ni largo plazo. De otro lado, la impresentable izquierdista Claudia Sheinbaum sigue condicionando cualquier eventual posibilidad de normalización de las relaciones diplomáticas entre Méjico y el Perú a la liberación de ese delincuente y a la concesión de un salvoconducto a favor de Betssy Chávez, cómplice del fallido golpe de Estado, actualmente asilada en la embajada de ese país en Lima. Pareciera que a Balcázar lo persiguiera también ese otro síndrome presidencial que desgraciadamente, para bien o para mal, se ha hecho común en el Perú: el de terminar sus días en la cárcel por corrupción, y en su caso, además, ser cómplice de un golpista. Sería lamentable que, a escasos días del final de su mandato, Balcázar apueste su cabeza por Castillo, arruinando innecesariamente su breve paso por el Gobierno. Al pretender abrirle las puertas sin un sustento jurídico sólido, debería prepararse para afrontar las consecuencias. Aun así, según fuentes informadas, se sabe que está dispuesto a correr ese riesgo, ya que por su avanzada edad - más de 80 años - no iría a la cárcel y a lo sumo, se le dictaría prisión domiciliaria en su contra, como sucede actualmente con el conocido lobbysta y Traidor a la Patria, el judío Pedro Pablo Kuczynski, quien se aferra a esa condición para no terminar en prisión junto a Castillo, Humala y Toledo, ocupando la celda que tenía Fujimori hasta el 2023. Para quienes alegan que el Congreso podría removerlo para impedir que ello suceda, ignoran que este ya fue disuelto y la actual Comisión Permanente, que estará en funciones hasta el 28 de julio, no tiene facultades para vacarlo ni tampoco censurar a sus ministros. De ello se puede aprovechar Balcazar para liberar al golpista antes que Keiko Fujimori asuma el Poder. Y de que lo va a intentar, es indudable de que lo hará. Hay que impedirlo como sea... Que López Aliaga asuma las consecuencias de lo que ha hecho.
Durante siglos, Ancocagua existió solo en las páginas de dos crónicas coloniales: un templo sagrado del Imperio Inca, sede de un antiguo oráculo, rico en oro y plata, y escenario de una batalla tan brutal que sus últimos defensores eligieron lanzarse al vacío antes de rendirse a los españoles. Nadie sabía dónde estaba. Ahora, un sitio arqueológico en la provincia cusqueña de Espinar -conocido como T’aqrachullo o María Fortaleza - podría ser la respuesta a ese enigma de 500 años, y un reciente reportaje de la National Geographic lo convirtió en noticia mundial. La historia moderna de T’aqrachullo comenzó a reescribirse una mañana de septiembre del 2022, cuando el arqueólogo Dante Huallpayunca raspaba tierra dentro de un recinto de piedra en la meseta. Uno de sus asistentes gritó desde un rincón cercano: “¡Jefe! ¡Encontramos algo!” Huallpayunca se rió al principio - su equipo había estado bromeando sobre descubrir un tesoro - pero cuando se dio la vuelta vio el inconfundible destello del oro. Lo que emergió del suelo ese día fue un depósito con casi 3.000 lentejuelas de oro, plata y cobre, envueltas en cuero de camélido y cubiertas con restos de pelo animal, enterradas durante más de 500 años. Los análisis posteriores determinaron que databan de inicios del siglo XVI y formaban parte de ornamentos ceremoniales de la élite incaica. “Muchos arqueólogos jamás encuentran algo así en toda su carrera”, declaró Huallpayunca a National Geographic. El hallazgo transformó por completo el alcance del proyecto de excavación que el Ministerio de Cultura del Perú venía desarrollando desde el 2019. Lo que hasta entonces parecía un sitio arqueológico secundario reveló casi 600 estructuras: viviendas, tumbas, santuarios, fuentes ceremoniales y espacios funerarios que apuntan a un centro político, económico y religioso de primer orden dentro del Imperio Inca. Pero la historia de T’aqrachullo no comenzó en el 2022. En 1990, el sitio era poco más que un pastizal. Los agricultores apacentaban alpacas entre las ruinas y cultivaban papas sobre los cimientos incas. El recinto donde Huallpayunca encontraría el oro servía de corral. Fue la arqueóloga Alicia Quirita, profesora de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cuzco y oriunda de la zona, quien visitó T’aqrachullo por primera vez como estudiante universitaria junto a su colega Maritza Candia. Ambas recorrían en bicicleta los sitios arqueológicos no documentados de la región para su tesis. En T’aqrachullo, Quirita encontró algo inesperado: junto a los artefactos incas, fragmentos de cerámica de los Wari, una civilización que precedió a los incas y que en ese momento no se creía que hubiera llegado tan al sur. “El material que encontramos en la superficie era fantástico”, recuerda. Al poco tiempo, Quirita fue presentada al arqueólogo estadounidense y explorador de la National Geographic Johan Reinhard, especialista en religión inca -el mismo que descubrió a la Dama de Ampato - quien llevaba años rastreando la ubicación de Ancocagua. Reinhard conocía el sitio por una mención en La Crónica del Perú de 1553 del cronista español Pedro Cieza de León, que lo describía como uno de los cinco templos más importantes del Imperio Inca. Tras visitar T’aqrachullo en 1994, Reinhard quedó convencido de que la geografía coincidía con las descripciones coloniales y en 1998 publicó un artículo en la revista Andean Past identificando el sitio como “uno de los más enigmáticos de toda la literatura colonial”. En el 2023, el arqueólogo Emerson Pereyra, director de la excavación y veterano de 12 años en Machu Picchu, descubrió los cimientos de lo que el equipo identificó como un gran templo. La estructura había sido construida en etapas, la más antigua de hace unos 2.000 años, lo que confirma que el sitio fue utilizado no solo por los incas, sino también por los Qolla y Wari anteriores, en línea con lo que Cieza de León describía al llamar al templo de Ancocagua “muy antiguo y muy venerado”. Dentro del templo, el equipo encontró una fuente ceremonial con pepitas de oro incrustadas en la mampostería, y una tumba Wari con figurillas de llamas y pumas elaboradas en oro y en crisocola, el mineral azul verdoso. “Nunca vi nada en Machu Picchu comparable a lo que hemos encontrado en T’aqrachullo”, afirmó Pereyra. “Es asombroso”. La excavación también reveló evidencias de conflicto: depósitos de proyectiles esféricos de piedra, puntas de lanza de obsidiana y esqueletos con señales de lesiones violentas. Pereyra encontró además que el único camino hacia la meseta estaba bloqueado por entre dos y tres metros de roca. Lo que al principio parecía un derrumbe natural, hoy se interpreta como un sabotaje deliberado de los propios incas para impedir el acceso español. Lo que Pereyra no encontró, en cambio, fue evidencia de presencia española en el sitio. Si T’aqrachullo es Ancocagua, ¿acaso los conquistadores saquearon el lugar sin dejar rastro? ¿O fueron los propios incas quienes destruyeron su asentamiento para negárselo al invasor? La pregunta permanece abierta. Por cierto, en 1987, se descubrió otro manuscrito del cronista Juan de Betanzos, quien relata que, tras la conquista española iniciada en 1532, Ancocagua fue escenario de una importante resistencia inca. Según el relato, las tropas españolas lograron tomar la fortaleza luego de bloquear el acceso a alimentos y agua. Las fuentes históricas señalan que varios habitantes optaron por arrojarse desde los acantilados antes que rendirse. Los arqueólogos continúan reuniendo evidencias para determinar si T’aqrachullo es efectivamente la ciudadela mencionada en esas crónicas. La excavación de Pereyra concluyó en el 2024, habiendo examinado poco más de la mitad del sitio. El resto de T’aqrachullo permanece intacto, reservado para investigadores futuros con nuevas tecnologías. El Ministerio de Cultura trabaja hoy en la restauración del conjunto para recibir turistas, y desde diciembre del 2024 el sitio fue habilitado oficialmente para la visita pública. El pasado noviembre, Reinhard, de 82 años, y Quirita, de 59, visitaron T’aqrachullo juntos por primera vez desde 1994. Mientras caminaba entre las estructuras recién excavadas, la opinión de Quirita comenzó a cambiar. “La evidencia está aquí”, dijo, mirando el sitio ceremonial en terrazas. “Estamos en el templo”. Para Quirita y Pereyra, el valor más profundo de T’aqrachullo no es resolver el enigma de Ancocagua, sino el hecho de que - a diferencia de los descubrimientos del siglo XIX y XX de otros sitios sagrados incas - este trabajo fue realizado por investigadores peruanos. Gran parte de la historia de los incas, que no tenían sistema de escritura conocido, fue narrada por los colonizadores que los desplazaron. Con cada nuevo hallazgo en T’aqrachullo, un fragmento de esa narrativa es recuperado por quienes descienden de quienes la vivieron. “Los estamos ayudando a recuperar su cultura y su identidad”, afirma Pereyra, quien organiza regularmente encuentros con las comunidades que viven a la sombra de la meseta para compartir los descubrimientos con ellas.