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sábado, 2 de diciembre de 2023

PERÚ: La corrupción del Poder

Mientras en el país andino por estos días son noticia tanto el operativo montado por la mafia caviar en contra de la Fiscal de la Nación Patricia Benavides (quien cometió la torpeza de involucrar a la Presidenta Dina Boluarte en el asunto, con una improvisada y apresurada ‘acusación constitucional’ sin sustento alguno, considerado unánimemente como una cortina de humo para desviar la atención pública de las graves acusaciones que se le formulan), como la - de momento - frustrada excarcelación de Kenyo Fujimori, a quien sus seguidores consideran como el vencedor del terrorismo, prefiero concentrarme en los pormenores de la caída del régimen filosenderista de Pedro Castillo (alias Abimael 2.0) ocurrido el 7 de diciembre del 2022 y cuyo aniversario se celebrara en unos días. Uno se pregunta ¿dónde estaban ese infausto día los que eran - y los que se convertirían posteriormente - en los principales personajes políticos del Perú?. Esto es una breve reseña de ello ¿vale?. 7 de diciembre, Los Halcones 326, Surquillo: Dina Boluarte no había previsto el tema de la banda presidencial. Su equipo tampoco. Pero José Cevasco, el entonces oficial mayor del Congreso y futuro consejero presidencial, tuvo un sueño premonitorio un día antes. Por eso fue a solicitar una banda al Congreso, la única que había disponible. Y no era de la talla de quien sería la primera presidenta del Perú. Fueron las declaraciones de Salatiel Marrufo en el Congreso dejando al descubierto la putrefacción del régimen flosenderista lo que precipitaron el golpe. Y el Mensaje a la Nación de Pedro Castillo aceleraba la fuga hacia adelante. Eran las 11:40 a.m. del miércoles 7 de diciembre del 2022 cuando empezó el tembloroso discurso preparado por su primer ministro, el viejo senil Aníbal Torres y su consejera, la rabiosa maoísta Bettsy Chávez. En tanto y ajena a ello, Dina Boluarte estaba con su hermana en su casa de Surquillo. Habían desayunado tarde. Durante el golpe y los minutos álgidos que le siguieron, el equipo de seguridad de la aún vicepresidenta resguardó el frontis de su casa. En medio de la incertidumbre, la futura presidenta decidió ponerse a buen recaudo. El pequeño grupo salió con la camioneta y dio vueltas por la zona, sin tener muy claro adónde ir. Descartaron ir a casa del abogado de Boluarte, en Surco. Finalmente, previa llamada, la camioneta se parqueó en el departamento de su sobrina. Rodeada de su círculo más íntimo, Boluarte recibe la llamada del presidente del Congreso. Ante la inminente sucesión presidencial, pide que le traigan ropa formal. Ahí aparece en escena el ya célebre sastre amarillo patito. Su abogado, Alberto Otárola, le recuerda que tiene que llevar un discurso. Él mismo se sienta a la mesa para escribirlo en una laptop, en casa de la sobrina. Lo acompañan Nicanor Boluarte, Grika Asayag y la sobrina dueña de casa. La futura presidenta se sienta con Otárola a corregir su primer Mensaje a la Nación. En ese momento, William Contreras, exviceministro de Prestaciones Sociales del Midis durante la gestión de Boluarte, les da el alcance en el departamento. Al otro lado de la ciudad, otro equipo cercano preparaba otro discurso. Por algunos minutos, hubo dos Mensajes a la Nación escribiéndose en paralelo. Finalmente, se consolidó el texto elaborado en el departamento de la sobrina. Llegada la cita con la historia, los cuatro miembros del círculo, junto a la inminente presidenta, salieron del departamento, rumbo al Congreso. Tras la juramentación, la presidenta va a Palacio de Gobierno y constata el caos en el que se encontraba. Por la tarde recibe la visita del arzobispo de Lima, monseñor Carlos Castillo. También recibe las llamadas de diversos actores políticos, peruanos y extranjeros. Luis Almagro, secretario general de la OEA, la llama para felicitarla. Luego, hicieron lo propio otros presidentes. Los primeros días trabajaron de corrido hasta la 1 o 2 a.m. Y movieron un mueble que daba a la ventana en el despacho presidencial; 7 de diciembre, Fiscalía de la Nación, Av. Abancay Cdra. 5: La fiscal Marita Barreto recibe la advertencia de que iban a ser detenidos por los esbirros de Castillo. Todo era zozobra en el quinto piso de la sede principal de la Fiscalía, como narra el libro Presidentes por accidente (Aguilar, 2023). Raudamente, el equipo bajo su mando procuró salvaguardar los expedientes contra el burro chotano, que pretendía hacerlos desaparecer. Era el 7 de diciembre del 2022 y Barreto había dado la directiva de llevar todo en cajas, bolsas, lo que sea, como cuenta el periodista y autor de la publicación, Christopher Acosta. “La alerta de una potencial detención la hace, desde cinco pisos más arriba, Patricia Benavides, la fiscal de la Nación”, narra. “El escenario se lo ha planteado su cuerpo de seguridad, que planea un escape del edificio del Ministerio Público, que se aborta en minutos”. Atorado en el tráfico, el coronel Harvey Colchado hace una llamada para dar la misma orden. Una veintena de cajas con expedientes y testimonios de colaboradores eficaces va a parar a una casa en Surco, una de las varias casas de seguridad que tiene la Dirección de Inteligencia de la Policía. Todas están selladas y llegan por rutas distintas; 7 de diciembre, Twitter: A través del ministro del Interior, Willy Huerta, Castillo le ordena al comandante general de la Policía, Raúl Alfaro, que cierre el Congreso y no permita el ingreso de ninguna otra persona en sus instalaciones, además de detener a la fiscal de la Nación, Patricia Benavides. Ninguna de esas órdenes fue acatada por la PNP. Luego vino la renuncia del entonces ministro de Relaciones Exteriores, César Landa. Casi de inmediato, a las 12:07, la de Kurt Burneo. A las 12:28 la fiscal de la Nación se pronunció “rechazando todo quebrantamiento del orden constitucional”. A las 12:38 hizo lo propio la Procuraduría General del Estado. A la 1:06, se manifestó el presidente del Tribunal Constitucional. A la 1:10, el Congreso inició su sesión extraordinaria para destituir al dictador Castillo. Recién a la 1:32, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú emitieron un comunicado conjunto rechazando el golpe; 7 de diciembre, Av. Garcilaso de la Vega (Wilson): A la 1 p.m., sabiéndose perdido y abandonado por todos, Castillo salió presuroso por la parte trasera de Palacio de Gobierno junto a Aníbal Torres, su familia, y su comitiva de resguardo de Seguridad del Estado. Eran dos camionetas. Se le comunicó al chofer que se dirigiera a la embajada mejicana, donde cobardemente pretendía asilarse. Se eligió la Av. Inca Garcilaso de la Vega, cuyo trafico vehicular es intenso a toda hora. Parafraseando a un francés: eso fue peor que un crimen, fue un error. Mientras tanto, el Equipo Especial de la PNP ya manejaba la versión de que Castillo buscaba recluirse en una embajada. Los coroneles PNP Lozano y Colchado decidieron actuar. Lozano y su equipo fueron a la Embajada de Méjico. Colchado, a la de Cuba. Castillo había incurrido en flagrancia en delito de rebelión. Había que arrestarlo. Y quienes lo iban a hacer eran los miembros del personal de Seguridad del Estado. Es decir, su propia escolta. Se le comunicó el hecho al general PNP Iván Lizzetti, jefe de la Dirección de Seguridad del Estado, quien le solicitó a su personal que le informara sobre la ubicación del prófugo golpista. En pleno cruce de llamadas, el atolladero habitual hizo lo suyo en la ex Av. Wilson. Antes de llegar al cruce con la Av. España, el chofer recibió la orden de proceder con la detención. Para sorpresa de Castillo, la camioneta gris de vidrios polarizados en que viajaba se detuvo. Junto con personal de la Subunidad de Acciones Tácticas, se ejecutó el arresto. Metralletas en mano, lo obligaron a a salir del auto y como un vulgar delincuente fue engrilletado en plena vía pública. Entretanto, el Congreso aprobaba su vacancia con 101 votos a favor, incluidos las de su agrupación Perú Libre. Eran poco más de la 1:40 p.m. Castillo fue llevado a la sede de la Prefectura de Lima. A los pocos minutos, llegó la fiscal de la Nación, Patricia Benavides, quien tomó la declaración al filosenderista. El golpe de Estado había fracasado. Ha pasado un año de ello, y es un crimen que aún espera castigo, ya que su bien Castillo se encuentra recluido en la DIROES con una prisión preventiva de 36 meses, cabe precisar que el juicio que lo condenaría a 35 años aún no se inicia. El caso del golpe de Estado no concluyó tan rápido como los especialistas anticiparon. Esta demora obedece a que la Fiscalía aún recaba todas las evidencias para conseguir la condena de este oscuro individuo, que como sabéis, llego al poder mediante el fraude y que con el golpe el muy infeliz pretendía no solo eternizarse en el cargo, sino instaurar su soñada “república popular de nueva democracia”, siguiendo las enseñanzas de su idolatrado líder, el genocida Abimael Guzmán - muerto en prisión el 11 dw septiembre del 2021 y a quien no logró amnistiar tal como era su deseo - al verse acorralado además por los múltiples casos de corrupción que le salpicaban. Pero con el fracaso del golpe, y al tratar de huir miserablemente, fue capturado por la Policía Nacional. La Fiscal de la Nación, Patricia Benavides, lo denunció por el delito de rebelión, y posteriormente el Congreso de la República le levantó la protección política y autorizó su investigación. Pero lo que parecía ser un acelerado proceso se ha empantanado en las propias y sospechosas decisiones del Ministerio Público. Por lo visto, que Castillo haya cometido un delito en televisión nacional a vista de los más de 33 millones de peruanos para Benavides “no es suficiente”. Desde que el fiscal supremo Uriel Terán pidió la prisión preventiva para ese pobre diablo, el pasado 14 de diciembre, se está intentando demostrar que Castillo buscó alzarse en armas como lo estipula literalmente el delito de rebelión, tipificado en el artículo 346 del Código Penal. Cuando el juez supremo Juan Carlos Checkley concedió el pedido a Terán, concluyó que sí había evidencias de rebelión porque el requisito se había cumplido. Castillo, de acuerdo con Checkley, era el jefe de las Fuerzas Armadas y con su discurso convocó a los militares a salir a las calles para respaldar su anuncio, que en realidad se trató de una orden. Pero esa resolución del magistrado aún necesita el sustento para consolidar la investigación fiscal. La tesis de Terán apunta a que Betssy Chávez, Aníbal Torres, Willy Huerta y Roberto Sánchez instigaron a Castillo a asestar el golpe que buscaba terminar con la oposición política y con el sistema de justicia que los perseguía. Sin embargo, para Terán, hay personajes que se confabularon con esta idea pero que hasta hoy se ocultan. Se conoció que el Ministerio Público maneja la hipótesis de que mandos militares y policiales habían acatado inicialmente la orden de Castillo para alinearse a sus intereses. Por esa razón, el fiscal Terán incluyó en la indagación al general PNP Manuel Lozada Morales, el comandante Justo Venero Mellado y el teniente Eder Infanzón Chávez al advertir que se habrían sumado a la rebelión y conspiración. Según fuentes consultadas ese es el motivo por el que en agosto último se amplió por ocho meses más la investigación preparatoria a Castillo Terrones. Es decir, hasta abril del 2024. Su propia defensa legal, el abogado Wilfredo Robles, mencionó que la investigación dispuesta por la Fiscalía está recolectando los videos de las cámaras de todos los ministerios, así como también una gran cantidad de declaraciones de congresistas, ministros, militares, jefes de regiones policiales, etc. “El tipo penal de rebelión exige el alzamiento armado. Entonces, según la teoría de la Fiscalía, ese alzamiento armado tendría que haberse dado a través de Fuerzas Armadas y/o policiales; por eso están citando a este a altos mandos de la policía y de las Fuerzas Armadas que han ocupado los cargos en las regiones y a nivel de los comandos centrales. Es un reto bastante complejo”, señaló. Sobre la extensión de la investigación preparatoria al golpista Pedro Castillo, el abogado penalista Fernando Silva mencionó que tiene una posición muy crítica hacia el nivel de normas procesales existentes en el país, ya que una investigación puede durar hasta seis años, el cual considera que es un tiempo excesivo. “Si a todo fiscal le dices que tiene el plazo de 36 meses para investigar, va a optar por los 36 meses y no es así. Estamos hablando de hasta siete años para obtener una respuesta del Estado hacia un hecho criminal. Es completamente excesivo. Una investigación no debe durar más de dos años y, si el fiscal no tiene la capacidad de hacerlo, que se contraten más fiscales, y si el Estado no tiene el dinero de hacerlo, es el Estado el que tiene el problema”, aseveró. Entretanto, el tiempo va pasando y ese miserable y sus secuaces no reciben la ejemplar sanción que merecen ¿A que está esperando señora Benavides? Deje de lado sus aspiraciones políticas y piense en el Perú. No hay tiempo que perder.

martes, 28 de noviembre de 2023

HUANDOY: Escalando al cielo

Se trata de una de las más imponentes montañas de la Cordillera Blanca. Su nombre nativo es Tullparaju, (que proviene de los vocablos quechuas “tullpa” = “fogón de piedras” y “raju” = “hielo”), traduciéndose como “montaña nevada en forma de fogón de piedra”. Otra posible denominación toponímica es la de "Huantur" que significa levantar un manto en sus cuatro puntas, que es lo que las cimas del Huandoy aparentan. Posee 4 cimas, orientadas cada una a cada uno de los puntos cardinales, la norte es la más alta del grupo con 6,395msnm y la Este la única que no alcanza los 6mil metros de altitud (5,900m), las otras son la Sur con 6,160m y Oeste 6,356m. Está ubicada justo frente al gran nevado Huascarán, separada por el gran cañón que conforma la quebrada Llanganuco y a cuyos pies de estas montañas yacen las famosas lagunas de Shinancocha y Orconcocha (lagunas Llanganuco) esto ha derivado en una curiosa historia, la que os presentamos a continuación: “En el reino de la cordillera de los Andes, en el paraíso del valle del Callejón de Huaylas, vivían los dioses. El dios supremo, Inti (el sol), tenía una hija llamada Huandoy, que era una bella joven. Su padre pensaba casarla para toda la eternidad con un dios de belleza similar, de iguales virtudes y tan poderoso como él. Pero en el corazón del valle, en el poblado de los yungas, Yungay, vivía un gentil y valiente joven mortal, llamado Huascarán, que se enamoró profundamente de Huandoy, quien correspondió a su amor. Pero cuando su padre se enteró de los amores entre su hija y el joven mortal, le suplicó que le dejara, que vivir con él no era conveniente para una diosa: pero la pasión de los jóvenes era superior a las súplicas del padre, a sus consejos y sermones. Tan grande fue la rabia que sintió el dios Inti ante la fuerza de este amor con un mortal, que maldijo a la pareja de amantes y los condenó para la eternidad a vivir separados, transformándolos en dos grandes montañas de granito, cubriéndolos de nieves perpetuas para calmar su ardiente pasión, convirtiéndolos en los apus nevados que vemos en la actualidad. Desde entonces, se dice que los enamorados al no poder tocarse, lloran por su dolor, fundiendo gota a gota la nieve que los cubre y sus llantos se unen en un lago de color azul turquesa para toda la eternidad. Este lago recibe el nombre de Llanganuco y si un día vais a Perú lo encontraréis a una altitud de 3.400 metros sobre el nivel del mar. Al Huandoy se accede por la quebrada Llanganuco y la quebrada Parón; provincias de Yungay y Huaylas, El ascenso hacia los picos del Huandoy son de alta dificultad, desafiada solo por expertos en escalada de alta montaña. Es conocida por grandes escaladores de los clubes alpinos a nivel mundial por presentar varias rutas de escalada de variada dificultad, desde "fácil" (F) hasta "muy difícil" (MD), aptas para escaladores con dominio de técnicas de escalada en roca y hielo. Para los que estéis interesados, este es el la ruta del Trekking hacia el nevado Huandoy: Desde Yungay se aborda un automóvil hacia la Quebrada Llanganuco, a unos 45 minutos de distancia. Luego se camina desde Llanganuco hasta el puesto de vigilancia N° 1. Este es un trayecto que dura unas tres horas y está a una distancia de 7 km. Ya una vez en Caraz, se aborda un automóvil hasta la Laguna Parón, a 32 km de distancia. Tras una hora y media de viaje se emprende el rumbo hacia el Nevado Huandoy en un trayecto de 4 km, que se realiza en aproximadamente 1.30 hrs. Finalmente, en cuanto al clima, la Cordillera Blanca tiene dos estaciones muy marcadas y diferenciadas: la invernal seca y la calurosa lluviosa. Con temperaturas que varían de entre los 20º C en el sol, mientras que en la sombra y en la noche la temperatura puede descender hasta los -15º C. El tiempo recomendable es de mayo a septiembre. Siendo el periodo seco, el cual brinda las condiciones climatológicas adecuadas para practicar el Trekking y el andinismo. Los días son claros, las precipitaciones escasas y los vientos moderados. No es muy recomendable ir durante los meses de octubre a abril, ya que es la temporada de lluvias. Ahora que ya lo sabes ¿te atreverías a unirte a la aventura?
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