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sábado, 18 de abril de 2026

PERÚ: Un asco de persona

Si bien en el país andino continúan los días de incertidumbre, debido a la lentitud del conteo de votos por parte de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales) donde faltan aún por resolver unas 6.000 actas observadas que definirán los resultados definitivos y que serán resueltas la próxima semana, todo parece indicar que los candidatos que pasarían a la segunda vuelta electoral a realizarse el próximo 7 de junio serian la centroderechista Keiko Fujimori (FP) y el izquierdista radical Roberto Sánchez (JCP), tras unos comicios caracterizados por una gran improvisación el pasado domingo y que obligo incluso a que continuara al día siguiente, algo que nunca había sucedido en el Perú, toca referirnos en esta oportunidad no a quienes, se espera, sean los protagonistas del ballotage - ya habrá tiempo para ello - sino a un sujeto ruin y miserable, quien tal como lo advertimos la semana pasada, ante la inminencia de quedar fuera de carrera, no solo ha desconocido los resultados de los comicios, sino que tras anunciar un “fraude” en las elecciones (aunque no mostro ninguna prueba de ello), con un lenguaje soez y vulgar como acostumbra a hacerlo - perteneciente a la misma escuela de víboras sionistas como Trump y Milei - profirió a inicios de semana una serie de insultos de grueso calibre, amenazando con violar a Roberto Burneo, presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), dándole además un plazo de 24 horas para que anule los comicios y llamar a nuevas elecciones, o caso contrario - mismo terrorista - “se declarara en insurgencia”. Nos referimos obviamente a Rafael López Aliaga (alias ‘Camarada Porky’), aquel puerco asqueroso que dejo a Lima convertida en un chiquero y que a pesar de no haber cumplido ninguna de sus promesas cuando fue alcalde, pretende ser elegido a la fuerza, como el ganador de los comicios presidenciales. Como sabéis, el pasado martes 14 de abril, un grupúsculo de manifestantes se concentró en el frontis del JNE, en el jirón Nazca, Jesús María, para reclamar contra los comicios del domingo, cuyos retrasos en la distribución de material electoral - afirmaron - “impidió que miles de peruanos ejerzan su derecho a votar”, cuando lo cierto es que, si pudieron hacerlo al día siguiente, pero estos a quienes la prensa basura les ha lavado el cerebro, siguen con la misma cantaleta de siempre. Posteriormente, se sumó al reducido grupo el propio López Aliaga, quien bajo el influjo del alcohol al cual es adicto, lanzó una serie de improperios y añadió seguidamente: “Aunque Renovación pudiera estar en segunda vuelta, no lo aceptamos, no de esta manera (…) Si el fraude se consuma, convoco a una marcha con tiempo, una marcha multitudinaria de todo el Perú, para declarar la insurgencia civil”, afirmó fuera de sí. Además, exigió acciones inmediatas: “Yo le mando al señor fiscal de la nación, le mando al jefe de la Policía Nacional, le mando que tome preso de inmediato al señor Corvetto”, como si tuviera alguna autoridad para ello. También menciono cifras sobre votos imaginarios que, en su opinión, no se contabilizaron de manera adecuada. “Eso suma un millón seiscientos mil votos... Hablamos de quinientos mil votos robados”, declaro en medio de las risotadas del público demostrando su incredulidad por sus disparatadas afirmaciones. “Cállense caraj***” les grito para silenciarlos, y acto seguido, en referencia al presidente del JNE, profirió una serie de insultos y amenazas de connotación sexual que prefiero no detallar. Posteriormente, el minúsculo grupo se dispersó y allí termino todo. Como podéis imaginar, pasaron las 24 horas señaladas por aquel mitómano de su ‘ultimátum’ y nada paso, quedando en el más completo ridículo, pero, aun así, ha cometido un delito y merece ser sancionado. Pero eso no es todo, ya que, en su desesperación, ha llegado a ofrecer S/20.000 ($5.000) a quien presente “evidencias del fraude” lo que ya de por sí, constituye otro delito que se agrega a su extenso prontuario criminal. Coincidentemente, a los pocos días se presentó en un programa de la tv, una interesada denuncia afirmando que se encontraron “votos en la basura”, cuando estos en realidad ya estaban digitalizados y no tenían ninguna importancia, pero era obvio que buscaban el escándalo... “miente, miente, que algo queda” es su lema de campaña, tomado de su maestro Goebbels. Sin embargo, todas las misiones de observación electoral, incluidas las de la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA) que estuvieron presentes el domingo, han avalado la integridad del proceso, desmintiendo los disparatados argumentos de López Aliaga. En cuanto “al derecho a la insurgencia” que este alude en sus amenazas, es un mecanismo está previsto en la actual Constitución de 1993, el cual reconoce expresamente dicha facultad en su artículo 46, segundo párrafo, donde señala lo siguiente; “Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador, ni a quienes asumen funciones públicas en violación de la Constitución y las leyes. La población civil tiene el derecho de insurgencia en defensa del orden constitucional. Son nulos los actos de quienes usurpan funciones públicas” ... pero se da el caso que esto no se aplica a unas elecciones, ni el JNE es un gobierno ni por asomo. ¿Algo tan elemental no le entra a la cabeza al ‘Camarada Porky’ y sus descerebrados seguidores? ¿Pretenden que haya muertos y violencia en las calles? A lo mejor habría que declarar a Renovación Caviar como una organización terrorista e ilegalizarla tal como sucedió con SL y el MRTA. ¿Eso es lo que están buscando? Al respecto, la candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, marcó distancia de las furibundas palabras proferidas por aquel enajenado individuo, señalando que ella también había sufrido anteriormente con las irregularidades logísticas de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE): “He preferido no pronunciarme hasta contar con un avance significativo del conteo. Como políticos, nuestra principal responsabilidad es liderar con firmeza y energía, pero también mantener la calma y la estabilidad, sin contribuir al caos. Por lo que se observa, el resultado será muy ajustado: será voto a voto y aún no está definido. Por cierto, no voy a responder a los insultos del señor López Aliaga, a los que ya nos tiene tristemente acostumbrados, pero lo que sí no podemos permitir es que se convoque a una insurgencia”, indicó Fujimori en conferencia de prensa. Pero no solo la lideresa de Fuerza Popular se ha pronunciado en contra de la narrativa sostenida por López Aliaga. Miguel Torres, vicepresidente en la plancha presidencial del partido naranja, afirmó que López Aliaga no cuenta con pruebas para sostener su posición y sostuvo que es una persona “que ha demostrado que la estabilidad mental no lo acompaña”. “Señor López Aliaga, usted está haciendo una manifestación irresponsable al llamar a la insurgencia. (…) Tenemos que entender que estamos ante un sistema electoral; si no estamos de acuerdo con algo, existen vías procedimentales para ejercer nuestros derechos, sea cual fuera nuestra posición (…)”, señaló. Por su parte, Martha Chávez, excongresista fujimorista y candidata al Senado por Fuerza Popular, también se pronunció en contra de las declaraciones del exalcalde de Lima: “Lamentables por altaneras, irrespetuosas y destempladas estas expresiones, que estoy segura muchos de sus seguidores no comparten. Sigue creyendo que hacer política es actuar como quien se considera dueño de la verdad y de la vida y conducta de quienes dependen de él”, escribió en su cuenta de X (antes Twitter). A su vez, Luis Galarreta - secretario general de Fuerza Popular - afirmo: "Hablar en estos momentos de insurgencia no es la forma de encaminar a un país". En declaraciones a la prensa, Galarreta hizo un llamado a la calma al exalcalde de Lima, quien fue desplazado el tercer lugar tras ser superado por su contendiente de Juntos por el Perú (JP), Roberto Sánchez. “Nos hubiese gustado que hubiese sido con el con quien se disputara la segunda vuelta, pero por lo visto, al parecer no será así. Yo lamento más bien que él, como siempre, lance continuamente comentarios en contra de nosotros, pero no vamos a pelear con él. Nuestro enemigo es la izquierda, pero él no parece entenderlo” apunto, recordando sin duda alguna cuando López Aliaga se alió en el Congreso con los senderistas y los caviares para vacar tanto a Dina Boluarte como a José Jeri, posibilitando que un comunista como José María Balcazar - ideológicamente cercano a Roberto Sánchez - este ahora en Palacio. Hay que recordar además que Renovación Caviar junto con sus aliados de la izquierda, se negaron a inhabilitar a Sánchez en el Congreso, por su complicidad en el autogolpe de Castillo en el 2022. De otro lado, en relación al llamado de López Aliaga a la insurgencia civil, el abogado penalista Elio Riera consideró que la Fiscalía debería investigarlo a la brevedad posible, por hacerlo en pleno proceso electoral en su última presentación pública. Riera alegó que no se dan las condiciones para declarar la nulidad de los comicios, según la Ley Orgánica de Elecciones, “y de la insurgencia mucho menos”. “El señor López Aliaga no puede fomentar eso. Eso es un delito. Ahí está la norma, más aún porque estamos en pleno proceso electoral, debería actuar de oficio el Ministerio Público para procesarlo. Pero claro, no sé por qué el Jurado Nacional de Elecciones no actúa con suma rapidez en relación a este tema. Lo correcto sería que se investigue cuando una persona realice la comisión de un delito como el realizado por el exalcalde, producto sin duda de la desesperación al saberse derrotado. Por ese motivo, el procurador del jurado debería denunciarlo ya mismo”, apuntó. En esa línea, Riera, si bien reconoce que un grupo de personas no habría podido votar debido a las fallas de la ONPE, considera que ello no entra dentro de las causales para anular las elecciones del domingo 12 de abril, como pretende López Aliaga. “Que al señor no le gusten los resultados es otra cosa, pero ya tendrá que encontrar los mecanismos necesarios para que, en unos próximos comicios, hacer las alianzas estratégicas con otras fuerzas a fin de poder pasar una segunda vuelta o si ello no sucede, apoyar a quien ideológicamente sea cercano a sus ideas y haya podido hacerlo. Pero nos guste o no nos guste la ley, no podemos emitir ese tipo de mensajes subversivos como entiendo el señor López lo estaría haciendo por otros intereses que considero que no son los correctos propiamente”, aseveró. De acuerdo con el abogado penalista, el delito cometido sería el que se encuentra tipificado en el artículo 354 del Código Penal: perturbación o impedimento de proceso electoral. “El que, con violencia o amenaza, perturba o impide que se desarrolle un proceso electoral general, parlamentario, regional o municipal, o los procesos de revocatoria o referéndum, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de 3 ni mayor de 10 años”, dice el referido artículo de la norma penal. Cabe precisar que, como consecuencia de las amenazas proferidas por ese vil sujeto, la Policía Nacional del Perú decidió reforzar la vigilancia en los alrededores del Jurado Nacional de Elecciones, una medida que busca prevenir posibles desórdenes tras el anuncio de movilizaciones y la agitación generada por acusaciones de “fraude” en el conteo de votos, por parte de los perdedores. Es más, en las horas posteriores a la raleada protesta frente al JNE, la PNP implementó cortes al tránsito vehicular en la cuadra 8 del jirón Pachacútec y limitó el paso peatonal en el perímetro del organismo electoral, con el objetivo de dificultar aglomeraciones de simpatizantes o manifestantes. Además, el propio Jurado Nacional de Elecciones incorporó personal de seguridad privada para resguardar la integridad de su presidente, así como la del resto de los trabajadores de ser agredidos por los seguidores de ese desquiciado mental, que, de confirmarse finalmente los resultados, sería uno de los grandes perdedores de la contienda electoral. Y me alegraría por ello. Por cierto, la enloquecida actitud tomada por el ‘Camarada Porky’ de llamar a la violencia se sobreentiende, porque tiene mucho que perder, ya que sus ilícitos negocio$$$$ estarían en grave peligro, y es que, si al final gana Sánchez, lloraría sangre porque le quitarían hasta la camisa y terminaría colgado cual chancho al palo en la Plaza Mayor... ahí lo quiero ver. (Una buena noticia para destacar, es la decisión que ha tomado el gobierno peruano de suspender la compra de los anticuados aviones F-16 y cuya firma del polémico contrato estaba fijada para este viernes. “Dado que este es un gobierno transitorio, es mejor que sea el próximo quien lo decida” anuncio el presidente Balcázar, atendiendo la petición de la compañía sueca Saab que había ganado limpiamente la licitación con el avanzado modelo Gripen E/F, pero que sorpresivamente fue dejado de lado por Jeri. Ahora EE.UU. en vez de amenazar al Perú por negarse a adquirir esa chatarra, que se la venda a Milei)

martes, 14 de abril de 2026

ELECCIONES EN EL PERÚ: Una historia que se inició en 1812

Contra todo lo que pueden imaginar, las primeras elecciones en el país andino no se realizaron durante la etapa republicana, sino en los felices tiempos del Virreynato. En efecto, en 1808 se había producido un verdadero cataclismo en España: el rey Carlos IV y su hijo Fernando VII habían sido tomados cautivos por el bastardo Napoleón, tras la invasión francesa a la península ibérica. Ante el vacío de poder, los borbones, refugiados en Cádiz, decidieron otorgar representación a las colonias americanas en un intento de evitar la caída de la monarquía. Entonces, en el Perú como en otros lugares de América, se organizaron elecciones para designar a sus representantes ante las cortes gaditanas, los cuales debían elaborar una constitución. Al ser algo inédito, los electores se organizaron rápidamente alrededor de las dos instituciones que más conocían: las parroquias y los cabildos. En aquel tiempo – como en la mayor parte del siglo XIX –, las parroquias eran no solo centros religiosos, sino espacios que articulaban las relaciones vecinales y resguardaban la información poblacional más fidedigna: los registros de bautizo, matrimonio y defunción. Por ello, los primeros procesos electorales giraron alrededor de ellas. “La parroquia era la unidad política, religiosa y social de la república temprana”, afirma el historiador José Ragas. Estas elecciones de representantes a las cortes de Cádiz (1809 y 1810) sirvieron, con matices, como modelo para la mayoría de comicios desarrollados a lo largo del siglo, en medio de incertidumbres y luchas caudillistas. En síntesis, eran elecciones indirectas de dos grados, en las que no se elegían autoridades sino electores. “Se creó una suerte de elección escalonada - explica Ragas - una votación parroquial para elegir a quienes iban a ser los miembros de los colegios electorales provinciales, los que a su vez decidían quién iba a ser el presidente de la República”. En cuanto a la participación, esta se restringió a las élites tanto limeñas como regionales. “En ese momento había una idea jerárquica y vertical de lo que era la representación política –precisa Ragas–, solo votaban los vecinos varones, aquellos que pagaban impuestos, y los que sabían leer y escribir”. Por su parte, en “Historia de las elecciones en el Perú”, libro editado por el historiador Cristóbal Aljovín y el sociólogo Sinesio López, se identifican tres momentos electorales en el siglo XIX: un primer período, entre 1822 y 1827, marcado por la realización de comicios bajo la tutela del Libertador José de San Martín, el primero y el segundo durante la dictadura del infame Simón Bolívar. “Las elecciones de 1822 (para elegir el primer Congreso constituyente) fueron uno de los pocos procesos directos del siglo XIX –escribe Aljovín–, pero estaban circunscritas a las provincias ocupadas por las tropas de San Martín, con el curioso expediente de elegir a los representantes de las provincias controladas por el virrey entre vecinos de estas residentes en Lima”. En cambio, las votaciones para la elección del Congreso de 1825 fueron realizadas de manera indirecta y ahí jugó un papel importante la demoniaca figura de Bolívar. Luego, se establece un segundo período, que va de 1827 a 1851, cuando primaron las elecciones indirectas en un momento político caracterizado por asonadas y revoluciones, en un país en permanente campaña militar y electoral. Como afirma Aljovín, “todo golpe de Estado, al fin y al cabo, se legitimaba a través de las urnas”. En esta época la participación de las poblaciones indígenas fue muy activa, aunque controladas por las élites locales y los caudillos militares en una relación patrón-cliente. En su biografía sobre Ramon Castilla, la historiadora Natalia Sobrevilla refiere que en 1840 existían 58 colegios electorales. No había una lista fija de ciudadanos y se podía votar a discreción, ya que estaba vigente una excepción que permitía el voto a los analfabetos. Así, en 1844, Castilla se hizo con el poder con apenas 1.184 votos, de los 1.358 emitidos por los colegios electorales. Finalmente, se identifica un tercer período electoral, entre 1851 y 1896, cuando se realizaron algunos comicios directos como los de 1855, 1858 y 1860. Lo importante de esta etapa fue que los clubes electorales y partidos empezaron a ser los actores principales del juego político. En las elecciones decimonónicas no existía el voto secreto. Este era abierto y, algunas veces, cantado por los sufragantes. Los votantes debían escribir el nombre de sus candidatos en las cédulas. A veces los llevaban ya impresos y en otras ocasiones se les dictaba en la cola a quienes elegir. Todo esto generaba trifulcas que, muchas veces, terminaban a pistoletazos, o con uno de los bandos raptando las ánforas. Es conocida la frase de González Prada, quien decía que se practicaba la política de “la butifarra y el aguardiente”, es decir, la compra del voto con dádivas. “Lo que sucede - explica Ragas - es que antes de los partidos políticos existían los clubes electorales, grupos de espontáneos que presentaban a sus candidatos. No había nada institucionalizado. Los domingos de febrero, cuando tocaba hacer la votación parroquial, cada uno de estos clubes ponía su mesa en la plaza para que fueran los votantes a elegir. Algunos tomaban la plaza para que solo quedara su mesa y su lista. Eso generaba violencia y corrupción con la compra de los votos”. Al respecto, Aljovín escribe: “Al no existir listas cerradas de candidatos, era usual que aparecieran candidatos sorpresa o que una misma persona pudiera ser elegida en diferentes provincias como congresista. Los candidatos sorpresa constituían un episodio normal en las elecciones de primer grado en que, de manera improvisada, un grupo de ciudadanos terminaba apoyando a alguien inesperado”. Bajo el voto indirecto se eligieron a presidentes tan importantes como el propio Castilla, Fose Balta y Manuel Pardo. Justamente, la de Pardo, el primer presidente civil elegido en el Perú en 1871, fue una votación especialmente masiva. Según consta en su correspondencia, uno de sus mítines en Lima congregó a diez mil quinientas personas, cuando la población capitalina no superaba las 80.000. Sin embargo, el sistema del voto indirecto fue perdiendo prestigio con el transcurrir del siglo XIX. Según el historiador Ragas, había un tema de fondo en su cuestionamiento: en esos años, la población se concentraba en el ámbito rural y en los Andes, y como los colegios electorales se establecían por criterios demográficos, entonces casi siempre las élites de esta parte del país terminaban decidiendo al presidente. Esto era visto con recelo por una creciente élite limeña y costeña surgida con el ‘boom’ del guano. A fines de 1896, tras la revolución de 1895 liderada por Nicolás de Pierola, que derroco a la dictadura de Andrés Avelino Caceres, una reforma puso fin a los colegios electorales y estableció el voto directo, tal como lo conocemos ahora. “La reforma consolidó un cambio que ya se venía dando: desplazar el eje de la política peruana de la sierra hacia la costa”, reflexiona Ragas. Así, la eliminación del voto indirecto marcó el fin de una época. Sin embargo, el voto libre y universal que hoy se aplica, tardarían unas décadas más en ser una realidad. En cuanto a la segunda vuelta electoral, esta surgió en Europa en el siglo XIX y, con el paso de los años, se ha extendido a distintos sistemas democráticos en el mundo. En efecto, la segunda vuelta electoral en que los dos candidatos presidenciales más votados se enfrentan en una nueva elección, solo entre ambos, conocida también como balotaje (del francés ballotage), tiene su origen en Francia. El 2 de febrero de 1832, mediante un decreto del gobierno, se dispuso la elección en segunda vuelta ‘cuando ninguno de los candidatos reúna la mayoría absoluta de sufragios’. El objetivo era reforzar el poder del presidente electo, al otorgarle la legitimidad al ser elegido por más de la mitad del país. Tal sistema también se aprobó en Bélgica (1898), Holanda (1917) y Austria (1929). En Francia, tras 133 años de establecida, la segunda vuelta se aplicó por primera vez para elecciones presidenciales en 1965, cuando Charles de Gaulle venció a François Mitterrand. Acorde con la tendencia mundial, la segunda vuelta se extendió en el mundo y en América Latina desde los años setenta y ochenta. Perú introdujo la segunda vuelta en la Constitución de 1979 y quedó por aplicarse desde las elecciones de 1980, en que se hizo una excepción porque se volvía a la democracia tras la dictadura militar: bastaría más del 36 % de los sufragios y no con el 50 % más un voto. De esa manera, Fernando Belaunde ganó en primera vuelta con 45.37 % de votos válidos. Su oponente aprista Armando Villanueva quedó en segundo lugar. La segunda vuelta se aplicó por primera vez en la historia de las elecciones generales del Perú el 10 de junio de 1990, cuando Kenyo Fujimori venció a Mario Vargas Llosa, quien había ganado en la primera vuelta sin superar el 50 % de votos más uno. Antes, en 1985, Alfonso Barrantes (Izquierda Unida) renunció a ir a la segunda vuelta ante Alan García (Apra), primero en los comicios del 14 de abril con menos del 50% de votos, y le entregó así la Presidencia. Tras la caída del fujimorismo en el año 2000, la segunda vuelta ha venido realizándose desde entonces, siendo los más resaltantes las tres derrotas consecutivas de su hija Keiko Fujimori en las elecciones del 2011, 2016 y 2021, por lo que ahora volverá a intentar llegar a la presidencia el próximo 7 de junio. ¿A la cuarta será la vencida?
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