No cabe duda que el país andino se encuentra cada vez peor por obra y gracia de un régimen comunista que no sabe adónde va, el cual se encuentra en manos de un viejo decrepito de ideas desfasadas y que se deja manejar como un títere por las fuerzas oscuras del Congreso, quienes se reparten el poder como quieren, y todo por culpa de Rafael López Aliaga, el verdadero responsable de este desastre. Gracias a este vil sujeto, un octogenario comunista que trae bajo el brazo un triste prontuario de procesos en el sistema de justicia - uno de ellos por robo de dinero - y aberrantes declaraciones de estar a favor de las relaciones sexuales entre hombres adultos y niñas, este ahora en Palacio, sin saber que hacer. Que una Presidenta del Concejo de Ministros que apenas tenía 21 días en el cargo, sea removida a horas de presentarse en el Parlamento para el voto de investidura, es un claro síntoma de crisis en el Ejecutivo, cuya descomposición está a la vista de todos. Pero si además esta se produce en una administración que acaba de empezar y que tiene por responsabilidad un proceso electoral impecable en menos de un mes, para que el 28 de julio entregue el poder a quien resulte ganador de las elecciones, la situación es doblemente alarmante, ya que revela que nadie está sosteniendo realmente las riendas del país... Y ese es el escenario que actualmente presenta el régimen de Balcázar, la inestabilidad en estado puro. Como sabéis, Denisse Miralles fue defenestrada del premierato a escasas horas cuando debía acudir al Congreso a solicitar el voto de confianza. Se sabía qué muchas bancadas habían decidido no darle el voto de confianza, porque no atendía sus caprichos y que respetase las “cuotas de poder” que ostentaban en el Gobierno, por lo que su abrupta salida estaba cantada. Una llamada a Balcázar y le ordenaron que procediera con su destitución express... y el pedófilo obedeció al instante. A ellos no les interesa el país ni nada, solo les importa llenarse los bolsillos mientras duren en el cargo. Una irresponsabilidad absoluta. Pero hay una versión interesada recogida por “la periodista de investigación" Karla Ramírez - que trata de lavarle la cara a esos parásitos del Congreso - quien refiere que la salida de Miralles fue una iniciativa “del propio Balcázar”, como si ese pobre diablo tuviera algún poder de decisión ya que, en realidad - y todo el mundo lo sabe - simplemente esta pintado en la pared. Ramírez cuenta que parte del equipo de Palacio que estuvo con Balcázar y Miralles el sábado pasado en Chiclayo, quienes vieron que el vejete se molestó muchísimo con ella por lo siguiente: Balcázar tiene apego por Chiclayo porque ha hecho su vida ahí, y se había comprometido con el Gobierno Regional (y con la congresista María Acuña, de APP... vaya coincidencia) a darle un presupuesto extra, por lo que le pidió a Miralles que dé la orden respectiva, pero ella se negó, lo que causo que Balcázar se enfadara mucho y espetó que “ahí se acababa todo”. Le dijo a su equipo que “ella no pasaba del martes”. Al punto - dice - “que suspendió otra actividad que iba a tener el domingo en Jaén con la primera ministra”. Es posible entonces que por eso mismo cambiaran al ministro de Economía que había sido viceministro de Miralles, y que el nuevo ministro designado por el Congreso haya aceptado otorgar esos fondos. Sería lamentable, porque tampoco es casualidad que todo esto se de en el contexto de unas leyes que los congresistas acaban de aprobar, donde regalan gratificaciones, CTS y cedulas vivas por valor de casi 7 mil millones de soles al año y lo que es peor, que el gobierno no lo observará. Hay ingenuamente quienes creían que el nuevo ministro de Economía asegure que el Ejecutivo va a observar esas leyes. No solo eso, debería anunciar que enviará al Tribunal Constitucional las dos demandas de inconstitucionalidad que dejó listas el Gabinete Álvarez. Se trata de la demanda contra la ley 32461, que crea nada menos que 20 universidades nacionales en varias regiones, y también contra la ley 31693, que declara de necesidad y utilidad pública la prestación de servicios de transporte aéreo a zonas aisladas. Esto para que, de paso, el Tribunal Constitucional tenga la oportunidad de corregir su sentencia anterior, que incomprensiblemente violaba el texto de la Constitución. El asunto es muy grave porque el Congreso viene gestando un déficit fiscal estructural que va a ser muy difícil de revertir ya que está compuesto de gasto rígido en planillas. Con ello está destruyendo el activo macroeconómico más importante del Perú conquistado en los 90 y que es la base de su estabilidad macroeconómica, la única estabilidad que les queda. Lo triste de todo es que, a pesar de ello, se sabe que Balcázar no va a observar ni mucho menos va a enviar al TC demanda alguna, porque, al fin y al cabo, quienes gobiernan en ese país son aquellos que lo pusieron en el cargo - Acuña, Galvez y Cerron - para manejarlo a sus anchas y cuando ya no les sea útil, sacarlo del cargo y colocar otro a quien manejar desde las sombras. En ese sentido, corre el rumor acerca de su deteriorado estado de salud, además de su avanzada edad, por lo que en el Congreso ya se esté gestando “su renuncia”. Pero todo este desbarajuste no sería posible - repetimos - si López Aliaga no habría maniobrado para censurar a Jerí por venganza, como lo hizo antes con Boluarte. Ese cerdo inmundo es el máximo responsable de esta caótica situación en la que se encuentra el Perú. No es de extrañar por ello que, con estas irresponsables medidas adoptadas por el Congreso, el Peru va camino a una inflación galopante, así como al endeudamiento creciente. Es indudable que la fiesta populista de hoy la pagarán sus hijos y nietos, lo que es inmoral e inadmisible. Y la rigidez no es solo fiscal. Es de gestión. Porque nombramientos de los CAS con estabilidad laboral absoluta sin meritocracia ni evaluaciones de desempeño impiden mejorar los servicios porque no hay como exigir resultados. Se ha incrementado mucho las remuneraciones, pero los resultados han empeorado. Se espera que el próximo gobierno tenga que resolver este problema con una cirugía profunda. Sin embargo, ello dependerá de quien sea elegido. Si el fraude se consuma y sale “elegido” un izquierdista, olvídense de ello. Por ese motivo, sería importante que el actual comience la tarea en lugar de agravar el poder explosivo de la bomba de tiempo que está fabricando de una forma realmente suicida, pero ello sería pedirle peras al olmo. Con los frecuentes cambios de presidentes y ministros, en ninguna parte del mundo el Perú es visto como un país serio. Qué continuidad en la gestión pública en favor del ciudadano puede existir, cuando llevan cuatro presidentes en cinco años, y un sinnúmero de jefes de carteras. Antes ser ministro era un honor, la cúspide de una carrera política o profesional. Hoy cualquiera - con procesos penales de por medio, por lo que deberían estar en la cárcel, como el ministro de Energía y Mias, acusado de violación de una menor de edad - que sale del anonimato con un fajín, en una o dos semanas vuelve a la irrelevancia de donde salió. La responsabilidad de todo es esto es del Congreso que aparte de mandar al olvido a un mandatario de manera irregular sin haber llegado a un acuerdo para poner en Palacio de Gobierno a alguien capaz de conducir los destinos del país por cinco meses, con varias crisis en curso, encima se pone exquisito y se negó a dar el voto de confianza al equipo formado por quien ellos mismos han elegido. O sea, ponen un títere al cual manejan a su antojo, pero que, a su vez, le jalan la alfombra. Lo más indignante de todo es que el motivo de fondo para sabotear el Perú una y otra vez es el cálculo electorero de aquellos legisladores que tratan de repetir el plato para seguir robando a manos llenas. Por estos días votan de acuerdo a lo que creen que les da la posibilidad de volver a tener un escaño. Sacaron a Jerí, pusieron a Balcázar y luego le hacen asco a su primer gabinete, todo por unos cuantos votos. ¿Y el país y los ciudadanos? Es lo que menos les interesa. Su bolsillo esta antes que todo. Las elecciones generales del 12 de abril sería una excelente oportunidad para pasarle factura a toda estos indeseables. Lo ideal sería que ninguno de ellos salga reelecto a manera de sanción política generalizada contra este Parlamento de espanto plagado de lo peor de lo peor, pero eso es imposible. Lamentablemente los peruanos idiotizados - que eligieron a un burro como Pedro Castillo y que en estos comicios piensan votar por ese puerco de López Aliaga - van a tener que ver otra vez a muchos de estos congresistas que, a no dudarlo, seguirán con las mismas mañas. Me pregunto ¿Para qué sirve el Congreso? Debería desaparecer, pero no para ser reemplazado por una espuria ‘Asamblea Constituyente’ - como pretenden los parásitos de la izquierda - sino eliminado de por vida. Pero con lo cobardes que son los peruanos, de seguro nadie se atrevería a ello...