Ubicada en la provincia de Espinar, en el Cuzco - a una altitud de 4050 m.s.n.m. comprende un área total de 44 hectáreas - la antigua capital de los K’anas se encuentra en una hoyada de relieve suave, rodeada de los apus tutelares p’usuqiña, inkapirwa, p’uyamarca y otros similares, arraigados a sus patrones religiosos. Fue un centro administrativo religioso, que cuenta con estructuras arquitectónicas como Qolqas, Kallankas, recintos habitacionales de forma circulares, rectangulares y cuadrangulares, espacios de culto o ceremoniales, canales prehispánicos, muros de plataformas de andenería y caminos. K’anamarka tiene una ocupación continua desde asentamientos locales, inca y colonial. Cabe mencionar que en interior de las estructuras se hallaron entierros de contextos funerarios, lo que significa la práctica ideológica que realizaban los K’anas como una conexión con sus antepasados o ancestros. Ante todo, cabe precisar que el término K’anamarka etimológicamente proviene de la conjugación de dos vocablos de la lengua Aymara “K’ana” que significa trenzado y “Marka” significa pueblo, lo que traducido al español en conjunto sería “Pueblo trenzado o pueblo entrelazado de cuerdas”. Sin embargo, para otros investigadores “K’ana” significa también “luz, claridad, luminosidad” y “Marka” significa “lugar” que en compuesto significaría “lugar resplandeciente”. ¿Dónde surgieron los k’anas? En el periodo precerámico, lo que hoy se conoce como Espinar fue ocupado por el hombre de Yauri, el hombre más antiguo de la región, cuyo pueblo se estableció en Chisipata, Trapichepampa y Yuthu, con una antigüedad de 5.000 años a.C. habitando en cuevas y roquedales. Evidencia de ello son los restos de pintura rupestre con escenas de crianzas de camélidos, por lo que de esta zona se habría difundido toda la antigua nación k’ana, la cual estaba constituida por varios asentamientos humanos conocidos como Pichiwas, Koporaquis, Languis, Qewes Pampamarkas, Ayawiras, Choquepiqllo y Cavanas, entre otros. La capital de la nación habría estado ubicada originalmente en Hatun K’ana, actual distrito de Pichigua. Los k’anas, conformados por cuatro ayllus principales k’anas, qanchis, ayaviris y cabiñas tuvieron una alta influencia Wari y Tiahuanaku. Luego de la decadencia del Imperio Wari, el territorio Pichiwa y las demás etnias fueron vinculadas al estado regional k’ana, quienes desde entonces establecieron su capital administrativa en K’anamarka, mientras su principal centro ceremonial estaba ubicado en Ancocagua o Hanccoccahua en Coporaque. En la época inca la nación K’ana formó parte del Imperio, como consecuencia de una confederación, denominado K’ana Wamani o Nacion K’ana, al momento de unirse a los incas. A los pocos días se presentó el mismo emperador en Lurucahi donde transmitió un mensaje a los jefes k’aneños que tenían la voluntad para surgir juntos como una nación, ordenando a su ejército que no osaran entrar en sus casas, ni robar, nada que les hiciera daño, ya que los reconoció como aliados, solicitando que le honrasen con su presencia en el centro ceremonial de Ancocagua, donde debían dar las gracias. Los k’anas respetuosos asistieron a dicha ceremonia como invitados especiales, donde el inca les dio presentes en joyas y ropa de fina lana de vicuña, en recompensa por incorporarse y someterse pacíficamente al Imperio Inca, convirtiéndose desde entonces en sus leales súbditos, acatando todas las disposiciones emanadas en el aspecto político, económico religioso administrativo y social. Tras la conquista del Imperio Inca por los españoles en el Siglo XVI, se introdujo un nuevo tipo de organización, las encomiendas y los corregimientos. De esta manera, los curatos de Pichigua, Yauri, Coporaque y Ancocagua pertenecieron al corregimiento de Canas (cuyo nombre original fue españolizado). Al constituirse Pichigua como curato de Canas, en sus inicios correspondió al sector Hanansaya conformado por cuatro ayllus denominados Camanoca, Cavaycollana, Antacolla y Curimama, al igual que el Urinsaya entre 1647- 1657. Cada uno de estos pueblos en el proceso de reducciones, se fueron consolidando en grandes ayllus, como unidad básica de organización social sobre la base de la reciprocidad y redistribución de tierras. Desde entonces, los aborígenes fueron sometidos a trabajos forzados, estableciendo doctrinas de pagos de tributo, obligados a dar mano de obra sin retribución alguna, siendo asimismo explotados en las minas, donde muchos perecieron. ¿Por qué fueron considerados un pueblo aguerrido? Los K’anas, conocidos como la altiva tierra k’ana, estuvo formada por hombres valientes y luchadores, que a través de su historia conservaron su rebeldía y espíritu guerrero. K’anamarca representa la historia de los Kanas en su máxima expresión, por su monumentalidad arquitectónica, siendo el atractivo turístico más conocido de todo Espinar, y que recibe cada vez más la visita de los turistas que llegan por el lado de Arequipa. La zona arqueológica de K’anamarka cuenta con estructuras arquitectónicas, recintos de planta circulares, rectangulares y cuadrangulares de diferentes tamaños, con entradas de acceso de forma trapezoidal y nichos en el interior de sus paramentos de diferentes dimensiones, los mismos que están distribuidas dentro de un planeamiento urbano. Su técnica de construcción de los muros es de mampostería rústica, cuyos elementos líticos son de tipo volcánico. Asimismo, las estructuras de planta circular tienen diámetros que varían 11 m a 5.5 m y presentan un solo acceso. Según las investigaciones arqueológicas, K’anamarka presenta patrones de enterramientos en el interior de sus estructuras, asociado a cerámicas. Entre los sectores de la antigua capital, podemos citar: 1- El Templo principal: Se localiza en el sector Tupac Yupanqui, que corresponde al templo cristiano colonial es el recinto más grande de toda la zona arqueológica, el cual presenta dos lugares de acceso, uno de ellos se encuentra tapiada y ventanas elevadas en forma trapezoidal, algunos elementos sobresalidos en los dos muros. Posiblemente esta estructura sirvió para albergar los cuerpos de los personajes más importantes de la elite k’ana, razón por la cual se edificó el templo colonial en este lugar; 2- Las Kallankas: Son estructuras de forma rectangular que alcanzan dimensiones de 15 a 20 metros de largo y de 8 a 10 metros de ancho, con hastiales que miden de 6 a 9 metros de altura, estas construcciones son espacios de uso multifuncional, social, religioso y político; 3- Recintos habitacionales: Son estructuras de planta circulares y rectangulares que cumplen la función social de viviendas domésticas y talleres, donde vivían los individuos y realizaban sus actividades; 4- Contextos funerarios: Se han encontrado gran cantidad de tumbas dentro de los recintos, uno de los hallazgos más importantes fue el de la señora de K’anamarca, cuya momia fue descubierta por el arqueólogo Marco del Pezo en el 2004, siendo el hallazgo más significativo que corresponde a un personaje importante de la élite de los K’anas, se trataría de una sacerdotisa, por encontrarse en una zona religiosa. De acuerdo a los estudios de antropología forense y reconstrucción facial, representado en 3D, determinaron que corresponde a un individuo de sexo femenino y que en vida habría sido un personaje de la elite K’ana. Junto a su momia se encontraron varios objetos de cerámica, dos ‘tupus’ (alfileres de plata) - que seguro utilizaba para sujetar su manto - así como cuentas de collar de un material malacológico denominado spondilus rojo. Junto a este contexto funerario, se halló otro que corresponde a un infante en mal estado de conservación, sin ningún tipo de asociados, asimismo, se halló otro que sería el guardián. Este presentaba una trepanación craneana en uno de los parietales, lo que significa que los antiguos pobladores de K’anamarca no eran ajenos a las prácticas medicinales de intervenciones quirúrgicas a nivel de trepanación craneanas. Los K’anas y qanchis formaron una alianza estratégica muy importante con los Incas, de esta manera se afiliaron a la élite del batallón de los “sinchis” perteneciendo así al ejército imperial. Tras la conquista española, al organizarse el Virreynato del Perú, en base a sistemas de corregimientos, el territorio K’ana quedo bajo el corregimiento del Cuzco, denominado corregimiento K’anas - Qanchis con su capital Tinta, que era la población tributaria más grande del Perú colonial, donde había más indios tributarios que pagaban sus tributos. Su riqueza provenía del comercio de lana proveniente del altiplano. Incluso gracias al poder económico del cual disfrutaban, eran nombrados caciques (curacas) por los españoles. Uno de ellos fue nada menos que José Gabriel Tupac Amarú - cacique de Surimana, Tungasuca y Pampamarca - quien al ver los abusos que se cometían contra los indígenas, adoptó el nombre de Túpac Amaru II, y encabezo una revolución el 4 de noviembre de 1780 contra la Corona española, contando para ello a los k’anas que se unieron a su lucha, dando muestras de su valor. Razón de más para que se les considerara guerreros. Si bien su intento libertario fracaso, su fama ha perdurado hasta hoy.