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martes, 6 de enero de 2026

ARTE Y VISIONES DEL MUNDO CUPISNIQUE: Secretos de civilizaciones olvidadas

El Museo de Arte de Lima (MALI) presenta una exposición titulada Arte y Visiones del Mundo Cupisnique, en el cual nos invita a explorar el universo simbólico de esa enigmática cultura, donde humanos, animales y seres híbridos se entrelazan en una visión del mundo marcada por la transformación y el poder ritual. Entre ellos destaca "El Contorsionista", considerado un símbolo de transformación, expresada tanto en su postura extrema como en los diseños que marcan su piel. Cabe precisar que la Cultura Cupisnique fue una de las civilizaciones más influyentes de la costa norte del Perú durante el Formativo. Es conocida por su cerámica altamente simbólica, su arquitectura religiosa y por haber sido precursora directa de Chavín, tanto en el estilo artístico como en la ideología religiosa. Cupisnique se desarrolló en la actual costa norte peruana, entre Virú y Lambayeque. Su cronología se establece hoy entre los años 2000 a. C. y 200 a. C. Fue identificada por el arqueólogo Rafael Larco Hoyle en Cupisnique, de donde toma su nombre, y en el Valle Chicama en los años 1930. Esta cultura tuvo una característica arquitectura a base de adobe, pero compartió estilos artísticos y símbolos religiosos con la cultura Chavín, que existió en la misma zona y que se desarrolló posteriormente. En el 2008 se descubrió un templo de adobe perteneciente a esta cultura en el valle de Lambayeque, al que se llamó Collud. El templo incluye imaginería de un dios araña, asociado a la lluvia, la caza y la guerra. La imagen del dios combina el cuello y la cabeza de araña con la boca de un gran gato y el pico de un pájaro. Otros sitios Cupisnique son el Templete de Limoncarro en el departamento de Lambayeque y los sitios de Montegrande y Tembladera en el departamento de Cajamarca. Asimismo, en el mes de marzo del 2021 se descubrió un mural prehispánico de más de 3.200 años de antigüedad, gracias a la labor del arqueólogo Feren Castillo, el mismo situado en el valle del Virú, Región de La Libertad. El desarrollo de la Cultura Chavín y Cupisnique fue independiente, pero se influenciaron mutuamente. Durante varias décadas este estilo fue confundido con el Chavín, tanto que se le llegó a llamar ‘Chavín de la Costa’. Sin embargo, ahora se sabe que se desarrollaron independiente y que ambas se influenciaron mutuamente durante su historia. Cupisnique desarrolló un arte cerámico muy creativo y vigoroso. Su cerámica es monocroma, utiliza el alto relieve y algunas de sus piezas escultóricas son figurativas y de gran plasticidad. A pesar de que muchas de las divinidades que reconocemos en su cerámica también aparecen en la de Chavín de Huántar (el felino, el halcón y la serpiente), la araña -que se la vincula con la fertilidad- es una divinidad propia de la cultura Cupisnique y aparece con más frecuencia en sus vasos y platos de piedra. En 1969, en Limoncarro, Jequetepeque, se encontraron platos y vasos de piedra tallados de excepcional calidad y variedad iconográfica que seguramente eran utilizados en ceremonias rituales. Estos vasos también han sido hallados fuera de su lugar de origen y de uso. El arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras encontró uno de ellos en una galería de Chavín de Huántar. Su economía de estuvo basada en la agricultura y en sus recursos marinos. Sus templos contaban con terrazas y plataformas hechas de ladrillos de adobe y decoraciones de esculturas de arcilla. Aunque todavía queda mucho por descubrir sobre esa civilización, los lugares arqueológicos más conocidos son: Caballo Muerto en Moche, Limoncarro en Jequetepeque, Purulén en Zaña, y Huaca Luda en La Leche. En cuanto a su organización política social, fue una sociedad agrícola bajo la dirección de una élite especializada en las tareas de gobierno (Sociedad Teocrática). Adoraban una divinidad con cuerpo humano y cabeza de felino y enterraban a sus muertos en tumbas junto con un abundante ajuar de lujo que comprendía vasos de cerámica y joyas. Los Cupisniques creían en la vida tras la muerte, por esto enterraban a sus seres queridos y los rodeaban de artefactos para su uso en el más allá. Los pintaban de rojo, para darles vitalidad para la vida eterna. Esto se ha visto en las excavaciones realizadas en Puémape por el Dr. Elera y por la Misión Japonesa en Kuntur Wasi. El artista Cupisnique logró crear imágenes de su mundo circundante, empleando diversos trazos (desde geométricos hasta diseños visuales observables y sofisticados) en las cuales para resaltar la diferenciación de planos en la superficie lisa del ceramio que trabajaba creó hábilmente la técnica del "puntillado, el "rasqueteado sencillo", el "peinado cruzado" y en otros ceramios, sobre estas técnicas usaba el relieve y que representaba también esculturas. Sus creaciones alfareras (como el uso del gollete estribo) fueron de tal utilidad que durante mucho tiempo se continuaron usando en la costa norte por los Vicus, Mochica, Chimú, Incas e inclusive en la época colonial. Los ceramios Cupisnique presentan figuras antropomorfas, zoomorfas y fitomorfas. En la primera fase de Cupisnique, las botellas escultóricas tienen asa estribo redondeada, son hechos con molde y su decoración es geométrica, con líneas quebradas y líneas paralelas. La siguiente fase presenta ceramios con asas estribo de arco triangular y pico largo. La decoración es en relieve, con el contraste de superficies pulidas y ásperas, y la imagen del felino aparece estilizada. La cerámica de la tercera fase presenta los colores rojo y marrón claro. Las botellas tienen asa estribo e incisiones en pasta húmeda, con motivos geométricos. Se han encontrado vasos rojos decorados en negro, y ceramios marrones con decorados en crema. La última fase de Cupisnique corresponde a botellas marrones y naranjas con superficies lisas, y decoración simple, con círculos y escalones. Moldeada y cocida en hornos cerrados, estos ceramios tienen la particularidad de poseer en su mayoría los colores rojo, marrón, crema y negro, pero por deficiencia en la cocción tienden a presentar un color anaranjado. En su mayoría, estos ceramios son cántaros globulares con asa estribo y con decoración incisa en todo su cuerpo. Las figuras escultóricas, muchas de ellas de tipo realista, representan hombres, animales y frutos. Por cierto, en la costa norte, los Cupisnique iniciaron con gran maestría el trabajo orfebre con oro, la plata y el cobre. Con metales preciosos extraídos de minas costeñas (como en el caso del Morro Eten) y otros traídos de las arenas auríferas de San Ignacio, Chinchipe y Alto Marañón, su orfebrería fue la primera en usar las técnicas del laminado, repujado, recortado y la fabricación de ornamentos bimetálicos (oro y plata). También trabajaron la talla en turquesas, conchas y huesos. La presencia de elementos panandinos como el jaguar, el cóndor y serpiente indica un contacto con culturas del mismo horizonte. Finalmente, en relación a su textilería, es muy posible que durante los primeros años usaran la tela pintada (tradición que continuó durante muchos años), antes de emplear las técnicas enumeradas, para diseñar sus deidades. Para esto usó colores suaves, entre ellos: ocre, siena, rojo de venencia, claro, blanco, cuya característica es su falta de intensidad y contraste. Sin embargo, a pesar de los diseños repetidos y los colores monótonos, éstos al contemplarlos crean en el espectador un ritmo muy especial porque es toda una composición que sólo el artista Cupisnique pudo lograr. Ahora, parte de esa cosmovisión precolombina podrá ser apreciado en el MALI, en una muestra que estará abierta hasta el 12 de abril del 2026.
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