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martes, 3 de febrero de 2026

HUELLAS DEL PASADO: Chinchaycamac

Era el dios principal y creador máximo del reino Chincha (ubicado en la costa sur del Perú), y era considerado una deidad oracular poderosa y protectora. Se le veneraba en un santuario principal junto a Urpiwachay, la diosa de los peces, siendo crucial para el comercio, la agricultura y la pesca en la región. Se creía que proveía equilibrio y fertilidad a la zona de Chincha y a menudo se le asociaba con la creación y la gestión de los recursos marinos. Según los chincha, sus dioses provenían de una isla cercana. El culto se realizaba en sus templos - llamados huacas - construidos expresamente para la adoración religiosa. Dentro de las ceremonias religiosas que practicaba esta cultura se utilizaba como principal elemento una concha marina del género Spondylus, que estaba considerada como alimento y símbolo de los dioses. Era considerado además un oráculo de gran prestigio, cuyo templo era visitado para recibir predicciones y guía. Aunque la zona tenía influencias de otros dioses como Kon o Pachacámac, Chinchaycamac mantenía su preeminencia local en el valle de Chincha. Se le vinculaba a la cosmovisión de la costa sur, enfocada en la relación con el mar y el intercambio comercial, sobre todo porque los chinchanos se dedicaban al comercio y eran estimados por ello por los Incas. Debido a su gran riqueza y poder, el Señor de Chincha recibía los mismos honores y privilegios que el Inca. Es más, tras la guerra civil que asolo al Imperio, que enfrento al Inca Huáscar con el bastardo Atahualpa - y que fue ganada por este último - el rey de Chincha se alió con el usurpador traicionando a su legitimo señor, por lo que debido a su traición, obtuvo el derecho a ser llevado en andas mas lujosas que la el propio Atahualpa, pero esto al final esto le costó su propia vida, ya que en los sucesos de Cajamarca - donde el audaz explorador Francisco Pizarro capturo al bastardo quiteño - el chinchano no obtuvo la misma suerte y fue muerto de un lanzazo por un español creyendo que era el propio Atahualpa, pero al darse cuenta de su error, quiso hacer lo mismo con Atahualpa, pero Pizarro se opuso y lo capturaron vivo, a quien luego de solicitarle un rescate por su vida, lo hizo estrangular por felón y regicida, por haber matado a Huáscar. De esta manera, el Imperio Inca no solo llegaba a su fin, sino también el reino Chincha, del cual era su tributario. Cabe precisar que la aparición de esta civilización se produjo entre los años 900 y el 1000 d. C., tras el derrumbe del Imperio Wari, del cual formaban parte. En el 1476 pasaron a formar parte del Imperio Inca, aunque su fortaleza como potencia marítima les permitió conservar algo de autonomía. El nombre de la civilización proviene de la palabra chinchay o chincha, que en su lengua significa jaguar y ocelote. Desde sus dominios en el valle que le da nombre, este pueblo se extendió por los valles de Ica, Nazca, Pisco y Cañete. Gracias a las condiciones del terreno y a la infraestructura hidráulica que construyeron, los chincha pudieron desarrollar una intensa actividad agrícola. Su actividad económica más importante, no obstante, era el comercio, especialmente el marítimo. La cultura chincha estableció rutas comerciales que les permitieron intercambiar productos con pueblos ubicados en los actuales Chile, Ecuador, Venezuela y Colombia. Los productos que más intercambiaban eran las conchas marinas y las piedras preciosas. Políticamente, los chinchas estaban organizados en señoríos gobernados por un monarca cruel y despótico. Los sacerdotes eran otra de las clases sociales privilegiadas dentro de una estructura social jerarquizada. Se trataba de un pueblo militarizado, por lo que la nobleza militar también se encontraba entre los grupos de poder. Tras la conquista española del Imperio Inca, sus cronistas dejaron por escrito algunos datos sobre los chinchas. En concreto, varios de ellos mencionan la existencia de un gran reino en la zona y alguno señalo la presencia de su rey en Cajamarca, cuando Atahualpa fue capturado. Sin embargo, no fue hasta que el alemán Max Uhle realizó excavaciones en la zona cuando se empezó a estudiar con más interés esa cultura. Los chincha integraron varios valles contiguos y estableció su capital en Tambo de Mora. Fue en esa fase cuando empezaron a practicar la navegación, lo que se convertiría en una de sus principales señas de identidad. Sus conocimientos acerca de ese tema les permitieron establecer rutas comerciales marinas y, en consecuencia, aumentar su prosperidad e influencia. A partir de 1438 y hasta 1471, los incas organizaron varias expediciones al territorio chincha. Según algunos investigadores, estos primeros contactos no fueron realizados con intenciones de conquista, sino que pretendían establecer relaciones económicas y políticas que beneficiasen a ambas civilizaciones. Sin embargo, otros historiadores sí apuntan a que existieron intentos de conquista por parte de los incas, entonces gobernados por Pachacútec. Finalmente, en 1476, la civilización chincha fue anexionada al Imperio inca durante el gobierno de Túpac Inca Yupanqui. A pesar de esa anexión, el reino chincha mantuvo su importancia. Según los relatos, el único que podía llevar andas durante las ceremonias, aparte del Inca, era el rey chincha, llamado Guavia Rucana, quien como detallamos líneas arriba, fue muerto atravezado por una lanza en Cajamarca. Buena parte de esa autonomía se debió a la gran posición económica y comercial conseguida por los chincha y que los incas querían aprovechar. De esta manera, los chincha unieron así su suerte con los incas: cuando los españoles conquistaron el Imperio, el reino Chincha sufrió el mismo destino, desapareciendo en la oscuridad. Entre las ruinas de su capital, se pudo encontrar una gran estatua de madera - al parecer el propio Chinchaycamac - el cual se conserva en el Museo Larco.
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