En estos días, en que grandes incendios arrasan la Patagonia argentina, provocado por “turistas” israelíes, que por centenares visitan el lugar cada año, no seria extraño que estas acciones criminales sean parte de un siniestro plan del sionismo en contubernio con EE.UU. por apoderarse del cono sur del continente. Así como Donald Trump pretende “por las buenas o por la malas” hacerse del control de Groenlandia y colocar el Polo Norte bajo su influencia, busque hacer lo mismo al otro extremo del planeta, con la mirada puesta en la Antártida debido a las grandes riquezas que oculta el continente helado, y para conseguirlo, busca convertir a América del Sur en un campo de batalla expandiendo de esta manera sus conflictos globales en una región eufemísticamente llamada ‘de paz’. En efecto, para nadie es un secreto que el gobierno de Javier Milei le ha abierto las puertas de par en par de ese territorio tan apetecido desde hace décadas por Washington y el lobby judío como es la Patagonia, debido a su privilegiada posición geográfica, sus vastos recursos energéticos aun no explotados y además por su escasa población, donde los sionistas mediante el llamado Plan Andinia pretenden no solo ‘colonizarla’ con decenas de miles de israelíes para arrebatársela a la Argentina y crear en ella un nuevo ‘Estado judío’, sino también balcanizar el resto del continente. Si bien sectores interesados afirman que semejante acto de traición “es un producto de la imaginación” vemos en estos últimos días que se trata de una siniestra realidad. Así como EE.UU. busca desestabilizar el Oriente Medio - especialmente a Irán - derrocando a su actual gobierno y reemplazarlo por un régimen títere similar al que existía bajo el corrupto Sha hasta 1979, bajo control sionista (como parte del denominado Plan Yinon), en un futuro no muy lejano podrían hacer lo mismo en Sudamérica. Esto es lo que esconde el llamado Plan Andinia, que no es otro que aparte de apoderarse de la Patagonia - incluyendo la parte chilena – pretendiendo además dividir el Brasil en varios estados, eliminando la súper-potencia de la zona, mientras que el resto de países verían la perdida y fragmentación de sus actuales territorios en mini-estados. Como sabéis, Theodor Herzl padre del sionismo, quien, en su búsqueda de una patria para los judíos, fijo su mirada en la Argentina, un país “con una superficie inmensa, escasa población y clima moderado”. Esa fue una de las alternativas que lanzó a fines del siglo XIX el fundador de la corriente ideológica que impulsó en 1948 la creación del Estado de Israel. En su libro Der Judenstaat, Herzl (1860-1904) evaluó las diferentes alternativas para el establecimiento de un “hogar nacional” para el pueblo judío y reflexionó: “¿Es preferible Palestina o la Argentina? [...] La Argentina es uno de los países naturalmente más ricos del mundo, con una superficie inmensa, escasa población y un clima moderado”. E incluso agregó que “la República Argentina tendría el mayor interés en cedernos un pedazo de territorio”. Pero no era el único territorio que pretendían “colonizar”. En ese entonces, puso sobre la mesa tres opciones: 1.- Palestina, porque les recordaba el lugar que arrebataron a sus legítimos propietarios los cananeos, luego de salir de Egipto donde eran esclavos, fundando en esas tierras ese engendro artificial llamado Israel, de donde fueron expulsados por los romanos en el año 70 d.C.; 2.- Argentina, en la cual la Patagonia es una posición privilegiada tanto en clima, posición geográfica y además no tenía muchos habitantes que puede ser fácilmente poblada por los judíos para hacerse con el control de la zona. Al existir una importante presencia judía en ese país, ello facilitaría enormemente sus planes; 3.- Uganda, situada en el África oriental por ser al igual que la Patagonia, un gran territorio poco poblado. Al final escogieron Palestina, pero desde la creación arbitraria del régimen israelí, este no pasa por su mejor momento debido a la hostilidad permanente que vive con los países de la región que no lo reconocen como un ‘Estado legitimo’, si no como lo que realmente son, genocidas e invasores. Todos estos sucesos podrían llevarlos a crear otra ‘patria judía’ donde expandirse sin tantos problemas tal como se vio durante la visita de Milei a Israel en junio del 2025. En esa reunión, una imagen de Netanyahu examinando un mapa con la Patagonia destacada encendió las alarmas geopolíticas. Durante el encuentro, Milei y Netanyahu firmaron “acuerdos de cooperación militar y de inteligencia”, incluyendo el traslado de la embajada argentina a Jerusalén. La viralización del mapa reactivó antiguas teorías sobre renovados intereses israelíes en la Patagonia argentina y chilena, una zona estratégica por sus recursos naturales y escasa población. ¿Se ha renovado el deseo del sionismo por la Patagonia para crear un nuevo Estado? Lo más probable es que sí. Sucede que la invasión y ocupación ya está aconteciendo silenciosamente, desde hace varias décadas, cuando miles de soldados y personas de origen israelí continuamente viajan ‘de vacaciones’ y se instalan en la Patagonia, mucho de ellos comprando grandes predios, con la complicidad de la colonia judía, fuertemente enraizada en la Argentina. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, el sionismo falsifico groseramente la historia para chantajear a la comunidad internacional y exigirles un ‘Estado’, victimizándose sobre sucesos que nunca habían ocurrido y utilizándolo como un pretexto para invadir y apoderarse de Palestina con la complicidad de la comunidad internacional, especialmente de los EE.UU. cuyo poderoso lobby judío es muy activo e influyente en Washington. En la actualidad el sionismo ha dirigido sus codiciosos ojos a la Patagonia y realiza ataques de falsa bandera con el objetivo de lograr sus perversos fines. No es de extrañar por ello que antes que ocurrieran los grandes incendios que hoy devastan la Patagonia, el Gobierno de Milei haya levantado la prohibición de que los extranjeros puedan adquirir tierras en la zona y que, además, si estas son víctimas de incendios, pueden ser vendidas a la brevedad... A todas luces, se trata de una norma con nombre propio. En la Argentina reside la mayor cantidad de judíos de la región, y en 1994 aconteció sospechosamente el caso AMIA donde murieron casi 90 personas, culpando directamente a Irán de ello sin prueba alguna, para manipular a la opinión pública y “victimizarse” cuando lo cierto es que ese ataque fue preparado por la Mossad y la CIA, tal como ocurrió en el atentado del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York (conocido comúnmente como 11-S) para ‘justificar’ el intervencionismo estadounidense en el Medio Oriente. Hechos como los de AMIA sería un argumento ‘perfecto’ para presionar al mundo de que es necesario que les den ‘un nuevo Estado’ esta vez en el sur del continente americano. No se descartó por ello que en el futuro se produzcan más ataques de falsa bandera en territorio argentino. Pero antes de la creación del nuevo estado sionista en la Patagonia es necesario crear el caos y la inestabilidad en la zona, sobre todo la balcanización para asegurar la supervivencia de este nuevo engendro sionista. Así, antes de la llegada masiva de judíos al sur del continente este primero tiene que estar debilitado en grado sumo, arrasando sus bosques con grandes invendidos provocados, para levantar a continuación miles de asentamientos judíos Hay que señalar que la balcanización de América del Sur empezó en Colombia a principios del siglo XX, específicamente en 1903 cuando EE.UU. apoyó un movimiento separatista para arrebatar Panamá de Colombia, y así apoderase del canal interoceánico debido a su importancia geoestratégica ya que conecta de la manera más rápida posible los océanos Atlántico y Pacifico. Este proceso de ‘división’ de los países sudamericanos apoyando grupos separatistas es propiciado por los EE.UU. para encontrar menos resistencia en la región e implantar su nefasto dominio, donde los judíos del nuevo ‘Estado’ sionista de la Patagonia, cual perros de presa, vigilarían estrechamente a las nuevas micronaciones que surgirían de ellas. No es de extrañar que la mano de Washington siempre este metida azuzando a grupos separatistas como los existentes en Paraná, Rio Grande do Sul y Santa Catarina (Brasil), Guayaquil (Ecuador), Santa Cruz (Bolivia) o Zulia (Venezuela) por citar algunas, que se ‘reactivan’ cada cierto tiempo y que cuentan con el apoyo de las oligarquías locales que buscan ‘independizarse’ de las naciones a los cuales pertenecen, buscando para ello el ‘manto protector’ de los EE.UU. ‘Coincidentemente’ se tratan de zonas, bien estratégicas o de grandes recursos energéticos como gas y petróleo, que los haría autosostenibles económicamente, permitiendo la instalación de bases militares estadounidenses ‘para su defensa’, los cuales serían manipulados fácilmente por Washington para que reconozcan al nuevo ‘Estado’ sionista de la Patagonia. Reducir a Sudamérica a la insignificancia e instaurar la peste del sionismo en este lado del mundo es uno de los objetivos de su soñado ‘nuevo orden mundial’. Es responsabilidad nuestra denunciar estos hechos para impedir que ello se cumpla y que su infame plan se materialice alguna vez.