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martes, 26 de mayo de 2026

DOSSIER FUJIMORI: El Grupo Colina

Se denomino así a un escuadrón de la muerte del Ejército Peruano establecido en octubre de 1991 como parte de “una estrategia de guerra de baja intensidad” emprendida por el Estado peruano a través de sus fuerzas armadas durante el regimen de Kenyo Fujimori. Fue desactivado oficialmente en noviembre de 1992 - tras su participación en la matanza de La Cantuta - y dado a conocer públicamente en 1993. Dependía directamente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) directamente, y, a través de una cadena de mando paralela, del Comandante General del Ejército y del siniestro “asesor” presidencial Vladimiro Montesinos. Este escuadrón de la muerte fue dirigido por el mayor del Ejército Peruano Santiago Martín Rivas y participó en una serie de asesinatos y desapariciones de al menos cuarenta y nueve personas, mediante sistemáticas violaciones a los derechos humanos, siendo las más destacadas las masacres de Barrios Altos y La Cantuta. Durante los procesos de Kenyo Fujimori, el exdictador fue condenado a 25 años de prisión por su responsabilidad mediata de las actividades de este destacamento criminal, al igual que su exasesor Vladimiro Montesinos y el excomandante general Nicolás Hermoza. En tanto, los miembros del escuadrón con Martin Rivas a la cabeza, también fueron condenados a penas entre quince y veinticinco años de cárcel. Por cierto, cabe precisar que el grupo, por ser una unidad de inteligencia, no tenía nombre oficial. El nombre de “Colina” fue puesto por un integrante del grupo en honor al capitán de infantería José Colina Gaige quien fue acribillado por una patrulla militar en 1984 cuando operaba como infiltrado dentro de Sendero Luminoso. Cabe precisar que estos escuadrones de la muerte ya existían con antelación, siendo uno de los más conocidos durante el régimen aprista, denominado Comando Rodrigo Franco, que desapareció al terminar el (des)gobierno de Alan García. En cuanto al origen del Grupo Colina, tras la confiscación de los archivos de Sendero Luminoso por parte del GEIN en la Operación Caballero, acaecida en enero de 1991, Santiago Martín Rivas fue destinado a analizar los archivos confiscados junto a un equipo de analistas al edificio de la DINCOTE de la avenida España. El trabajo de análisis de la documentación confiscada estuvo coordinado por Vladimiro Montesinos a través de su representante el comandante Roberto Páucar Carbajal. Montesinos, a su vez, transmitía los avances a Kenyo Fujimori. Tras el análisis, se logró establecer la estructura de Sendero Luminoso, los conceptos usados, los nombres de una buena parte de los integrantes del Comité Central, sus modos de actuar y las razones del salvajismo de sus acciones. “Para ellos [los senderistas] eran mensajes de guerra, una manera de asustar a la población para que no ayude a las fuerzas del orden” apuntaron. Luego, Martín Rivas junto a Carlos Pichilingue, elaboraron un informe de alrededor de 400 páginas sobre cómo enfrentar a Sendero Luminoso usando la guerra de baja intensidad, además de entregar reportes de inteligencia a Montesinos. Debido al informe, ambos recibieron una felicitación de Fujimori en junio de 1991. Entre agosto y septiembre de ese año, se reunió el personal que integrará el Grupo Colina. En el taller de mantenimiento del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), en agosto de 1991, se llevó a cabo una ceremonia de inauguración donde asistieron Martín Rivas, Pichilingue, Rivero, Rodríguez Zabalbeascoa, Julio Salazar Monroe y los agentes de Colina seleccionados hasta el momento. Los agentes de Colina fueron divididos en 3 equipos, siendo el primero liderado por Jesús Sosa Saavedra, el segundo por Julio Chuqui Aguirre y el tercero por Pedro Suppo Sánchez. Posteriormente, Suppo se convertiría en coordinador operativo entre los equipos por lo que Wilmer Yarlequé Ordinola asumió su puesto en el liderazgo del tercer equipo. En esta época, en septiembre de 1991, realizaron operaciones de seguimiento y vigilancia a la Asociación de Abogados Democráticos (AAD), organismo generado de Sendero Luminoso. La misión era identificar a los abogados Jorge Cartagena y Alfredo Crespo, miembros de la AAD. Al mes siguiente, el Grupo Colina quedo bajo el liderazgo de Santiago Martín Rivas, quien decidió casi de inmediato de pasar a la acción por órdenes del propio Fujimori, dando inicio así a una serie de matanzas de elementos considerados sospechosos de ser integrantes de Sendero Luminoso. Su primera acción de envergadura fue la llamada "Masacre de Barrios Altos", acaecida el 3 de noviembre de 1991 (del cual nos ocupamos hace un par de semanas). Las operaciones del Grupo Colina eran secretas y los miembros de este grupo no podían definir claramente si tenían oficialmente licencia para realizar las ejecuciones. Luego siguieron otras matanzas, que detallamos a continuación; Masacre de Pativilca (29 de enero de 1992), donde secuestraron, torturaron y asesinaron a seis personas aparentemente vinculadas a Sendero Luminoso: John Calderón Ríos, Toribio Ortiz Aponte, Felandro Castillo Manrique, César Rodríguez Esquivel, Pedro Agüero y Pedro Arias Velásquez; El Asunto Henri Cherriére (Febrero de 1992), una operación destinada a liquidar a un senderista de rango importante (Celis Pomatanta) para lograr el ascenso de un senderista colaborador identificado como "Henri Charriére" mediante el cual podrían obtener la ubicación de Abimael Guzmán. Se descubrió, sin embargo, que "Charriére" (Clemente Alayo) había mentido junto a Mesmer Talledo y que el objetivo real de ambos era robarle a Celis Pomatanta, quien en realidad era un narcotraficante; Masacre del Santa (2 de mayo de 1992), donde secuestraron y ‘desaparecieron’ a diez campesinos en el valle del Santa al parecer vinculados a Sendero Luminoso. La masacre habría sido instigada por intereses privados a través de Nicolás Hermoza; Operación Mudanza 1(6-9 de mayo de 1992), donde el Grupo Colina ingresó al penal de Canto Grande, mientras se realizaba un operativo para retomar el control del penal en manos de las autodenominadas “Luminosas Trincheras de Combate”, para liquidar a los miembros capturados del Comité Central de Sendero Luminoso; Asesinato de Pedro Yauri (23 de junio de 1992), del cual se decía que estaba vinculado al MRTA, quien abogó por la libertad de la familia Ventocilla luego que cuatro miembros de esta familia fueran secuestrados por elementos militares el 25 de mayo de 1992; Asesinato de Santiago Gómez (9 de julio de 1992), quien se trataba de un dirigente israelita, el cual fue secuestrado al ser confundido por miembros del Grupo Colina por otro sujeto, y termino siendo asesinado; Masacre de La Cantuta (18 de julio de 1992), donde secuestraron, torturaron y asesinaron a nueve estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta a quienes acusaron de estar vinculados a Sendero Luminoso. Este monstruoso crimen (del cual nos ocuparemos con detalle la próxima semana) origino tal indignación en la opinión pública - sobre todo por las disparatadas declaraciones de la rabiosa fujimorista Martha Chávez, quien dijo que las víctimas “se autosecuestraron”, “se autotorturaron” y “se autoasesinaron” (?) - obligo al régimen a desactivar dicho escuadrón de la muerte en noviembre de 1992. Aunque en un principio se negó la existencia de este grupo por su carácter secreto, los documentos encontrados y la confesión de algunos agentes permitieron establecer su existencia. En 1995, se aprobó la Ley 26749, conocida también como la Ley de Amnistía, mediante la cual los miembros del Grupo Colina fueron puestos en libertad al acogerse a dicha ley. Previamente, los miembros del Grupo Colina habían sido condenados por un tribunal militar, por lo que Fujimori busco la impunidad para sus crímenes. Asimismo, se ha vinculado al Grupo Colina con los asesinatos del sindicalista Saúl Cantoral (febrero de 1989, asesinado por el Comando Rodrigo Franco), el coronel Edmundo Obregón Valverde (agosto de 1991, muerto en una emboscada senderista), el sindicalista Pedro Huilca (diciembre de 1992) y al miembro disidente del Grupo Colina Dámaso Pretell (1997, muerto “en un accidente de tránsito”). Asimismo, se especula que algunos agentes del Grupo Colina fueran los responsables del asesinato, tortura y descuartizamiento de la agente del SIE Mariela Barreto (quien fue conviviente y tuvo una hija con Martin Rivas) el 22 de marzo de 1997. Esto instigado por el propio Fujimori en venganza por haber denunciado la existencia de los planes “Bermuda”, “El Pino” y "Narval" para atentar contra César Hildebrandt, Heriberto Benítez y Global TV. Tras la caída del régimen el año 2000, se anuló la Ley de Amnistía dictada por Fujimori, lo cual posibilitó que los responsables de esos crímenes fueran perseguidos, detenidos y condenados a largos años de prisión, entre ellos el propio Kenyo Fujimori, su “asesor” Vladimiro Montesinos y Santiago Martin Rivas a 25 años de prisión. En el 2007, cuatro exintegrantes fueron sentenciados a 15 años por la Primera Sala Penal Especial de la Corte Superior de Justicia de Lima. En el 2008, el exagente Jesús Sosa Saavedra afirmó que el grupo tenía vínculos con las fuerzas del Ejército peruano, mientras que, en el 2024, cinco exintegrantes confesaron los crímenes del caso Pativilca por anticipado. Ese mismo año, durante el proceso judicial por la masacre de Pativilca, Rivas no ha mostrado signos de arrepentimiento e incluso ha amenazado a quienes han intentado hacer justicia por los crímenes cometidos por ese escuadrón de la muerte. De todas sus acciones, el más abominable ocurrió en la Universidad de La Cantuta en julio de 1992, donde varios estudiantes acusados de ser terroristas, fueron secuestrados, asesinados y sus cuerpos incinerados, por orden del propio Fujimori, y que detallaremos a continuación (Próximo capítulo: La Matanza de La Cantuta)
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