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sábado, 14 de febrero de 2026

PERÚ: Sembrando discordias

No es de extrañar que en los tiempos que corren, mientras el país andino se ha convertido en una pieza de ajedrez en el juego geopolítico entre las grandes potencias, una grave noticia esta pasando desapercibida en el Perú - donde la prensa basura y los parásitos caviares continúan con su infame labor de desestabilización de la democracia a unas semanas de las elecciones - y es la inaceptable injerencia en sus asuntos internos por parte de Washington, mostrando su rechazo a la creciente presencia china en el país, cuyas millonarias inversiones (que EE.UU. se niega a hacer), como la construcción del Megapuerto de Chancay, se ha vuelto en un objetivo prioritario de Donald Trump, envalentonado por su acción militar de Venezuela tras capturar al dictador Nicolas Maduro y prácticamente hacerse con el control absoluto de su petróleo, cree que puede hacer lo mismo en el Perú “dictando” con que países puede o no tener relaciones comerciales, amenazando con aplicarle un aumento de aranceles del 100% a sus exportaciones, sino se alinean a sus deseos y muestran una sumisión total, como la Argentina de Milei, que lo hace de una forma realmente abyecta. Es la llamada ‘Doctrina Donroe’ en toda su crudeza, que no tiene otra misión que expulsar del continente a China y Rusia, quedando esta bajo control absoluto de EE.UU. Así, quienes osen resistir tendrán el mismo camino de Venezuela (se dice que Cuba - que agoniza sin petróleo ni alimentos - será la siguiente en su lista). El hecho que Trump a su vez este ocupado en otros asuntos - Groenlandia, Canadá e Irán - no significa que se haya “olvidado” de los otros integrantes de su “patio trasero” como es el caso del Perú, y recordarles “quien manda aquí”. Como sabéis, en mayo del 2024 The Financial Times público un informe - que aquí lo reproducimos - acerca de la tenaz oposición de Washington a la construcción del megapuerto de Chancay, asegurando entre otras cosas, que en realidad los chinos están construyendo “una base militar secreta para sus submarinos en el Pacífico”, ya que al estar ese megapuerto en aguas profundas, es perfecto para ocultarlos. Sin embargo, a pesar de sus objeciones, este se construyo en tiempo récord y ya está en funcionamiento. Por ese motivo, Washington presiono al gobierno ecuatoriano a “reabrir” su base militar en las Galápagos, para de allí “vigilar” sus movimientos. Pero esto por lo visto, no es suficiente y ahora Trump ha citado a sus aliados a Miami para una Cumbre a mediados de marzo, donde se debatirá “la amenaza china” y a la cual ha sido invitado Jerí - si es que aún está en el gobierno - donde de seguro pretenderá obligarlo a que el Perú rompa todos sus lazos con China. ¿Cederá a las presiones? Como recordareis, el pasado 11 de febrero, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, publicó un post en X donde el gobierno de Estados Unidos expresó su ‘preocupación¿ tras un fallo judicial que limita la supervisión estatal a través de Ositrán en el megapuerto de Chancay - una de las principales infraestructuras portuarias del país construida y operada mayoritariamente por la empresa china Cosco Shipping Ports - y advirtió que la inversión china sin control “podría poner en riesgo la soberanía peruana”. En el tuit, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado señala que “apoyamos el derecho soberano de Perú a supervisar infraestructura crítica en su propio territorio” y añade que “el dinero chino barato cuesta soberanía”, frase que ha sido destacada por medios internacionales y analistas como una advertencia para la región y el mundo. La declaración estadounidense surge luego de un fallo judicial de primera instancia que determinó que el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán) no puede ejercer sus facultades de regulación, supervisión, fiscalización y sanción sobre las operaciones del megapuerto, argumentando que este tiene carácter de infraestructura privada. El fallo significa que Ositrán no podrá intervenir en la gestión operativa del puerto, limitando así la capacidad del Estado peruano para fiscalizar aspectos clave de su función y seguridad logística. El único ámbito en el que Ositrán podría actuar sería en la fijación de tarifas a los usuarios finales, y solo con previa confirmación del organismo regulador de competencia, Indecopi. Los medios nacionales y extranjeros han recogido este pronunciamiento, subrayando que la situación ha generado alarma en sectores políticos y económicos, quienes consideran interesadamente “que el control de infraestructura crítica por actores extranjeros sin una supervisión estatal plena podría poner en riesgo la soberanía territorial y económica del Perú” repitiendo el mismo libreto de Washington. En la misma red social, el nuevo embajador de Estados Unidos en Lima, Bernie Navarro, complementó el mensaje oficial del Departamento de Estado y advirtió que “todo tiene un precio y, a la larga, lo barato sale caro. No hay precio más alto que perder soberanía”. Navarro calificó la situación como “alarmante” y reforzó la idea de que el megapuerto debería estar sujeto a controles estatales efectivos. La postura de Estados Unidos ha sido recogida por diferentes medios, que destacaron el pronunciamiento oficial en medio de un contexto de intensificación de la presencia china en proyectos estratégicos de infraestructura en América Latina, lo cual ha generado debate sobre “los riesgos económicos y geopolíticos”. Este debate digitado por el Departamento de Estado se suma a la hipócrita “preocupación” expresada previamente por analistas internacionales sobre la influencia estratégica de China en puertos y otros activos críticos de América Latina, participación - afirman – “que podría incluir desde ventajas comerciales hasta posibles implicancias de seguridad nacional”, según reportes en medios especializados. Al respecto, el diario suizo Neue Zürcher Zeitung publicó un artículo con el título "Suenan las alarmas en Estados Unidos", sobre el mega puerto de Chancay en Perú, propiedad de China en un 60 por ciento: "Como proveedora de materias primas, América del Sur tiene una gran importancia económica para el desarrollo de China. De allí procede el 45 por ciento de los productos agrícolas comercializados en el mercado mundial. Las exportaciones de carne y soja son particularmente importantes para la nutrición de la población china. América del Sur también suministra dos minerales fundamentales para la transición energética: el litio y el cobre. Dos tercios de las reservas conocidas de litio y el cuarenta por ciento de las reservas de cobre se encuentran en la región. Chile y Perú son los dos mayores productores de cobre del mundo. (...). Chancay también tiene acceso directo a la carretera transoceánica que conecta la costa del Pacífico en el sur de Perú con Brasil, y se tiene proyectado construir con participación china un tren bioceánico, que una el megapuerto al Brasil, y que será vital para sus exportaciones a China. Esto significa que las materias primas de la región amazónica -en particular la soja y la carne vacuna- podrían algún día exportarse directamente a los mercados asiáticos, en lugar de tener que transportarse a través del Atlántico y del Canal de Panamá, como ocurre actualmente, con la consiguiente elevación de costos. Particularmente problemático para la soberanía peruana - dicen ciertos analistas - es el hecho de que la autoridad portuaria nacional otorgó a Cosco, en el 2021, la exclusividad para operar Chancay. (…) “Cuando esta cláusula se hizo pública, hubo una protesta a nivel nacional en el Perú” agregaron. Si bien el Gobierno de pidió al poder judicial que anulara esta disposición. (…) la por entonces presidenta Dina Boluarte dio marcha atrás bajo presión de China y abandonó la solicitud de anulación de la cláusula. Al mismo tiempo, el Congreso peruano ajustó la ley portuaria, de modo que ahora se permiten derechos exclusivos para Cosco. Desde la perspectiva de Estados Unidos, esto no es sólo una cuestión de política comercial. La general Laura Richardson, quien por aquellos días dirigía el Comando Sur de Estados Unidos, responsable de la región, ha llamado repetidamente la atención “sobre los riesgos de seguridad de la creciente presencia de China en la región”. Richardson y otros departamentos del Gobierno estadounidense señalaron que el megapuerto de Chancay puede ser utilizado tanto para fines civiles como militares. “Por su tamaño, profundidad y ubicación estratégica, es adecuado para albergar buques de guerra y submarinos nucleares chinos” afirmaron. Dada la posible futura presencia naval de Beijing en Chancay, los derechos exclusivos de la empresa estatal china Cosco para operar el puerto son particularmente problemáticos para Estados Unidos." Por su parte, el periódico alemán Die Tageszeitung (taz) señalo que el mega puerto chino-peruano fortalece la nueva Ruta de la Seda de China, bajo la mirada crítica de Estados Unidos, y sin miramientos hacia los intereses de la población: "El puerto de aguas profundas, que recibirá un total de quince grúas para contenedores hasta 2032, es un megaproyecto no sólo para el Perú, sino también para China. Se considera una parte importante de la nueva Ruta de la Seda. (…) Se planea que Chancay debería encargarse de todo el comercio con Asia en el futuro. No se trata sólo de enviar mercancías peruanas, sino también productos de países vecinos como Brasil, Bolivia, Paraguay o Venezuela y Argentina. (…). La empresa estatal china Cosco Shipping posee un 60 por ciento del mega puerto y tiene poder de decisión en todos los aspectos. Eso no es visto con buenos ojos por Estados Unidos. A los oficiales militares estadounidenses les molesta que Chancay sea un 'puerto de doble uso que también puede usarse militarmente'. Como sabéis, Estados Unidos llevaba aproximadamente dos décadas perdiendo influencia económica, política y militar en América Central y del Sur. “Chancay es un símbolo de esto. Pero también lo es del fracaso de las instituciones peruanas, porque no es la Autoridad Portuaria Nacional (APN) la que decide quién puede salir, trabajar y comercializar mercancías en las terminales, sino sólo Cosco. Como resultado, la empresa estatal china controla las costosas rutas marítimas, dicta los precios y puede comercializar mercancías a precios más bajos”. Pero con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su renacida ‘Doctrina Donroe’, esto puede cambiar, no para bien del Peru obviamente - que, si cede a las presiones estadounidenses, perderá a un importante socio comercial como es el gigante chino - sino para los EE.UU. que, con sus consabidas amenazas de todo tipo, quiere imponer su voluntad en la región. Ya a modo de advertencia, la administración de Donald Trump ha adoptado medidas económicas contra el Perú, pese al Tratado de Libre Comercio vigente. En abril del 2025, impuso aranceles de hasta el 10 % a productos peruanos, y en julio anunció un nuevo paquete que incluía un 50 % a las exportaciones de cobre semiacabado, valoradas en US$ 910 millones en el 2024. Según expertos, estas medidas buscan frenar indirectamente la influencia china en el comercio peruano. Pero las tensiones no se limitan al plano económico. Washington, que ha solicitado al Pentágono opciones militares “creíbles” para garantizar acceso sin restricciones a infraestructuras estratégicas como el canal de Panamá, podría ejercer presiones similares sobre el Perú respecto al puerto de Chancay y colocarlo bajo control estadounidense. Inaugurado en noviembre del 2024 por la entonces presidenta de Perú, Dina Boluarte, y el ‘emperador’ chino, Xi Jinping, el megapuerto de Chancay se abrió con la promesa de agilizar el comercio entre América y Asia y ser una de las principales terminales portuarias del mundo. Cosco Shipping Ports Chancay Perú es una empresa en 60 % propiedad de Cosco Shipping Ports Limited, en la que el Estado chino es el accionista mayoritario, mientras que el 40 % restante es de la compañía peruana Inversiones Portuarias Chancay. De esta manera, en el plano político, Perú enfrenta el dilema de alinearse con una u otra potencia en medio de su inestabilidad interna, marcada por crisis institucionales y cambios presidenciales frecuentes. EE. UU. ha reforzado su cooperación militar con Lima, incluyendo ejercicios conjuntos y acuerdos para el ingreso de tropas estadounidenses en el país, así como convertirlo en “aliado principal no miembro de la OTAN” y buscar equiparlo con sus desvencijados aviones F-16, en detrimento de la oferta sueca de los Gripen E, que es más beneficioso para el Perú. China, por su parte - que como podéis imaginar, ha rechazado las presiones de Washington sobre el asunto - ha afianzado su control sobre sectores clave como el portuario, energético y pesquero del Perú, apoyada por actores políticos que promueven una mayor apertura económica hacia Beijing. Para Cosco Shipping, el puerto representa una oportunidad para transformar el comercio regional. “El impacto será favorable para el Perú. Quizás no lo sea para otros”, afirmó Carlos Tejada Mera, gerente general adjunto de la compañía en el país. Lo cierto es que Chancay ha dejado de ser solo un proyecto portuario para convertirse en una pieza clave del tablero geopolítico global. En un contexto de rivalidad creciente entre Washington y Beijing, su papel estratégico seguirá siendo objeto de atención, disputas y maniobras de poder en los próximos años.
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