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Tuesday, March 24, 2026

NUTRIA GIGANTE DEL AMAZONAS: Vidas al límite

Con casi 2 metros de longitud y 30 kg de peso, la nutria gigante del Amazonas (Pteronura brasiliensises) es la más grande del mundo, siendo la única especie de su género. Presenta una mancha blanca en el cuello que es única en cada individuo. Sus patas palmeadas, junto a su fuerte cola, le permiten moverse con facilidad en el agua. Sus largos bigotes le ayudan a detectar el alimento bajo el agua, y su denso pelaje impide que la piel se moje. Al sumergirse, cierran sus orejas y sus fosas nasales para que no entre agua. Construye su madriguera entre la vegetación situada a la orilla de los ríos o zonas pantanosas, donde pasa el día buscando cangrejos, pequeños mamíferos, aves, peces y reptiles. Se trata de una especie social, formando grupos familiares de hasta 8 miembros. Las camadas son de 1 a 5 crías, y los padres enseñan a los pequeños a cazar mediante juegos. Pueden emitir hasta 9 vocalizaciones diferentes descritas, que a su vez están divididas en 3 categorías. Así, emitirán un tipo de sonido agonal, afiliativo con sus congéneres o de relación padre-cría en función de la situación a la que se enfrenten. Si bien carece de depredadores naturales, la degradación del bosque y pérdida de su hábitat es su principal amenaza. La especie es endémica de Sudamérica y vive principalmente en ríos, lagos y humedales. Actualmente está catalogada en peligro crítico, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La poca población de la especie y el peligro en el que se encuentra motivaron el año pasado a un equipo de más de 50 científicos de doce países de Sudamérica a trabajar en la identificación de las zonas prioritarias para la conservación del gigante de río. “La priorización de zonas de conservación es una estrategia que se usa para identificar la distribución de una especie amenazada y determinar acciones de protección. Ya se ha realizado esto con otros animales, como el jaguar, el tapir y el oso andino”, señaló Rob Wallace, director del Programa de Conservación del Paisaje del Gran Madidi-Tambopata de Wildlife Conservation Society (WCS) Bolivia. Wallace lideró el equipo de científicos que recientemente publicó la evaluación donde han establecido 22 zonas de conservación para las nutrias gigantes. El estudio señala que el área de distribución histórica de la nutria gigante es de 9 021 590 kilómetros cuadrados, pasando por doce países en Sudamérica: Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. Además, el 35.3 % del área donde se encuentra está protegida por ley. «En el Perú, el lobo de rio se encuentra en las regiones amazónicas, pero principalmente dentro de las áreas naturales protegidas, siendo los lugares con mayor número de avistamientos el Parque Nacional del Manu, la Reserva Nacional Tambopata y el Parque Nacional Bahuaja Sonene. Sin embargo, en algunos sectores principalmente de Tambopata y Bahuaja Sonene los grupos familiares están siendo desplazados por la extracción ilegal de oro», dijo Juvenal Silva, quien también conformó el equipo de investigación sobre la nutria gigante. Para identificar las unidades prioritarias de conservación de la nutria gigante, los científicos usan información histórica, recopilación de relatos locales e ingresos a campo para determinar la presencia de la especie en los ríos. Tras una recopilación de datos de tres años, de 2015 a 2018, y una reunión presencial para la sistematización de la información, se determinó la existencia de 36 zonas en Sudamérica donde se encuentran los gigantes del río. Sin embargo, por la cercanía de ríos y grupos familiares de nutrias, se sintetizó en 22 unidades prioritarias, donde se agrupan más de 80 cuencas fluviales en doce países. Estas zonas tienen diferentes tamaños, algunas son pequeñas como Cuareim-Arandi, de solo 1367 kilómetros cuadrados, y hay otras enormes con 829 152 kilómetros cuadrados en la región llamada Escudo Guayanés de Brasil, Colombia, Guayana Francesa, Guyana y Surinam. Rob Wellace explicó que para determinar una unidad de conservación se han identificado grupos familiares de nutrias. “Una de las más grandes está en Perú, con 250 individuos de la especie en un mismo lugar” asevero. Los científicos establecieron tres clases de tamaño de población de nutrias gigantes: tipo I, tiene más de 250 individuos adultos reproductivos; Tipo II, con más de 50 reproductores; y el tipo III, con menos de 50 adultos. Los científicos han logrado obtener información del 62.79 % del polígono de distribución histórica. Es decir, se han identificado la presencia de la nutria gigante en 3 971 303.92 kilómetros cuadrados (44.02 %) y se reconoce la ausencia de esta especie en 1 693 352.44 kilómetros cuadrados (18.77 %). Sin embargo, no han logrado tener información sobre un espacio de 3 356 933.64 kilómetros cuadrados porque hace falta de expertos en esas zonas. “Nos hacen falta más estudios sobre la nutria gigante. No hemos podido determinar si en ese rango no existe la especie o simplemente no hay expertos que hagan la evaluación”, señaló Rob Wellace, líder del proyecto. Hay una falta de información particularmente notable en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia y Perú. Wallace señaló que será un reto para la comunidad científica trabajar en estas áreas donde hace falta evaluar la presencia de las nutrias gigantes. “Las nutrias tienen fama de voltear los botes. Si las ves no debes acercarte a ellas, debes alejarte o espantarlas. Avanzan en manada y no son muy cariñosas”, dice el fotógrafo Romaní. Esta es la versión más frecuente que se escucha de la nutria en la Amazonía peruana, tanto en comunidades indígenas como locales. Los humanos no suelen interactuar mucho con las nutrias gigantes por este mito. Estos animales son carnívoros, sociales y ruidosos cuando están en el curso del agua. Además, de ser fácilmente visibles, en especial cuando están en grupo. La especie ha enfrentado varias amenazas para su supervivencia. En la década de 1960, la caza por la piel de la nutria era el principal problema, que casi la llevó a la extinción. Pero la implementación de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en 1973, ha reducido la caza considerablemente. Pero en la actualidad las amenazas a esta especie están más ligadas a la pérdida de la cobertura forestal y cuerpos de agua, como la contaminación por mercurio y petróleo que provocan las actividades extractivas ilegales. “El estudio va a ser presentado este año a los doce gobiernos para que puedan conocer las zonas priorizadas y así tomar decisiones en favor de la conservación de la nutria gigante”, anotó Rob Wellece. Esperemos que tomen nota de ello y procedan cuanto antes para protegerlos.
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