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Saturday, May 9, 2026

PERÚ: La ruta del engaño

Mientras en el país andino, Rafael López Aliaga, alias “Camarada Porky”, cabecilla de la agrupación criminal Renovación Caviar (rebautizada acertadamente como el MRLA: Movimiento Revolucionario López Aliaga), insiste en sus ridículos argumentos fraudistas sin prueba alguna que lo sustente, mientras que a su vez bajo el influjo del alcohol, llama a la insurgencia conspirando con ciertos grupos económicos y la prensa basura para dar paso a un golpe de Estado, de otro lado, financia a grupos marginales integrantes de barras bravas de equipos de futbol para que desaten la violencia en las calles, por lo que varios sectores de la propia derecha, considerando su posición demasiado extremista y una causa perdida, han comenzado a alejarse de él, buscando “pasar la página” y unir a todas las fuerzas conservadoras para enfrentar al candidato de la izquierda radical Roberto Sánchez (con quien Keiko Fujimori se enfrentara en el ballotage del 7 de junio), a quien por lo visto, le tienen terror no solo por sus disparatadas propuestas - como el de querer llamar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución de corte estatista, revisar los tratados de libre comercio, intervenir la autonomía del BCR, destituir a Julio Velarde, tener el control total sobre recursos naturales y sectores estratégicos e incluso estatizar los medios de comunicación, así como indultar al golpista Pedro Castillo y demás elementos terroristas condenados a Cadena Perpetua - sino porque lleva como ‘compañero de viaje’ a Antauro Humala, quien con un lenguaje sumamente explosivo, pretende fusilar a sus adversarios políticos y llegar incluso a enfrentarse militarmente a Chile para recuperar Arica y Tarapacá (perdidas en la Guerra del Pacifico, en el siglo XIX), además de tener vínculos con elementos afines a Sendero Luminoso y la minería informal. Por ello, ante la posibilidad de que Sánchez sea quien gane los comicios y Keiko sufra su cuarta derrota consecutiva - lo cual puede ser posible ante el altísimo antivoto que existe en su contra - están invocando insistentemente a la derecha a unirse para evitar ese escenario, para ellos ‘apocalíptico’ porque tendrían muchísimo que perder, incluso la propia vida a manos de los reservistas de Antauro. Al respecto, su vocero empresarial Semana Económica ha publicado un editorial titulado “Pasemos la página”, donde fija la posición de este sector conservador, que por su interés he decidido reproducirlo entrecomillado claro esta ¿vale?: “El Perú no puede darse el lujo de seguir entrampado en discusiones estériles sobre inexistentes fraudes electorales. Es hora que nuestros actores políticos y empresariales recuperen la cordura y miren a una segunda vuelta que definirá el futuro del país. Ha pasado casi un mes desde las elecciones y en condiciones normales, el país debería estar inmerso en la dinámica propia de un balotaje que enfrentara a dos posiciones irreconciliables en todo sentido: Democracia y autoritarismo. Por ello deberíamos estar conociendo y debatiendo con minuciosidad las propuestas de ambos candidatos, mientras el resto de fuerzas políticas - que quedaron fuera - evalúan potenciales endosos, acuerdos o alianzas, mientras los electores meditan sus votos. Pero, lamentablemente, nada de ello está sucediendo. El debate público ha quedado entrampado, virtualmente paralizado por el berrinche de un perdedor que se niega a reconocer su derrota y llama a la violencia. Ello se explica en gran medida porque un sector relevante de actores políticos, grupos mediáticos e incluso empresariales han optado por seguir peligrosamente la ruta del engaño, seguida por el líder del MRLA, Rafael López Aliaga, de denunciar un aparente fraude sin que exista hasta el momento una sola prueba convincente que este a la altura de tan seria acusación. Y no la pueden presentar porque - fuera de la gritería, fake news y amenazas de sus alucinados seguidores - simplemente no existe. La defensa de la democracia requiere un mínimo de responsabilidad, algo que por lo visto escasea en el entorno de López Aliaga. Perto resulta más preocupante la deleznable actitud de otras autoridades, como el del encargado de la alcaldía de Lima, Renzo Reggiardo - quien lejos del deber de neutralidad que exige su cargo y ocuparse de la ciudad que está en el abandono - ha anunciado e impulsado acciones legales contra el Jurado Nacional de Elecciones ante el Tribunal Constitucional lo cual es un despropósito jurídico. O de lideres gremiales como el nuevo presidente de la Camara e Comercio de Lima (CCL), Raul Barrios, quien de manera irresponsable ha llegado a demandar de forma temeraria - demostrando que por lo visto desconoce las leyes - la realización de nuevas elecciones. Una falsa narrativa que flaco favor le hace a la imagen de un empresariado que, por el contrario, debería defender a ultranza la institucionalidad y nuestra democracia, por más imperfecta que sea. Estas personas y otras tantas no parecen ser conscientes del inmenso daño que sus posturas extremas e irracionales le hacen a un país, que como muestra el mapa electoral, evidencian graves fracturas. O tal vez sí lo son, pero no les importa en absoluto, en cuyo caso quedaría en claro que para ellos el voto popular solo es digno de ser defendido cuando únicamente favorece a sus intereses. Y cuando ello no sucede, lo llaman ‘fraude’ ignorando el voto de amplios sectores desfavorecidos del interior del país que opinan de forma distinta a ellos. Ciertamente, la organización del proceso electoral del pasado 12 de abril dejo mucho que desear, a tal punto que, cerca de un mes de sucedido, recién se dará a conocer los resultados finales la semana que viene, cuando todo el mundo ya sabe quiénes han pasado a segunda vuelta, demorando injustificadamente la proclamación de los ganadores. Y es que, lejos de ser impecable, la gestión de la ONPE ha sido evidentemente cuestionable. Fue un canto a la ineptitud, a la negligencia y a diversos manejos que ya están siendo investigados. Pero de allí a suscribir la tesis del fraude esgrimida por López Aliaga hay un trecho largo que los peruanos debemos evitar reconocer por el bien de nuestra frágil democracia. Esperamos por eso, que la razón y la cordura se impongan finalmente sobre la irracionalidad y el fanatismo de quienes afanosamente buscan el golpe de Estado, y que el país pase la página de este escenario de una buena vez. Porque lo que está por definirse en los próximos meses es muy importante. Enfoquémonos en eso, que es tangible y realmente decisivo” puntualiza la nota. Demas esta decir que suscribo totalmente este punto de vista. La política no espera, menos aun cuando está en juego el rumbo del Perú. La derecha debe entender que este no es momento para cálculos individuales ni apetitos personales. Se requiere urgencia, unidad y sentido de responsabilidad, tanto en la campaña como en la construcción de mayorías en el Congreso. Tienen que darse cuenta del rol que jugarán en el próximo Parlamento para frenar cualquier deriva radical de la izquierda, por lo que ya no es hora de no seguir perdiendo el tiempo, tratando de desconocer los resultados simplemente porque no les gusta haber quedado excluidos y llamar por ello a la violencia, demostrando que de “demócratas” nada tienen. Por eso mismo, no se puede tolerar de ninguna manera los llamados a la insurgencia o a un “golpe militar democrático” (?) ya que es inadmisible que se pida algo así. La institucionalidad no se defiende derribándola. Aquellos que lo promueven irresponsablemente, se rehúsan a entender que cualquier golpe de Estado destruye la democracia. Tampoco hay causa alguna que justifique las agresiones como las ocurridas frente a la vivienda del presidente del JNE por parte de un enajenado mental, conocido raquetero y traficante de drogas que actúa por orden del “Camarada Porky”. El Perú en estos momentos enfrenta una disyuntiva clara: o las fuerzas de centro y derecha (de la cual debe excluirse expresamente al MRLA, convertida en una agrupación criminal y, por lo tanto, tiene que ser ilegalizada), entienden la gravedad del momento y actúan en consecuencia - así les desagrade profundamente Keiko Fujimori y todo lo que representa - o volverán a pagar el costo de la división, ya que la alternativa comunista que representa Sánchez es mucho peor. La historia reciente ya dio suficientes lecciones. Ignorarlas, esta vez, sería imperdonable. Al mismo tiempo, no hay que dejarse engañar por la falsa narrativa fraudista por parte de los verdaderos enemigos del Perú, que buscan desestabilizarla a como dé lugar, sin importarles las consecuencias. (Un agregado, hay que ser un miserable para burlarse de la discapacidad física de las personas como lo hace alegremente López Aliaga respecto al jefe del JNE ¿No os parece? Por cierto, quien en su insania se autoproclama como “La Quinta Espada de la Revolución Porcina” ha vuelto a amenazar con realizar una asonada terrorista, bautizada en las redes como La Marcha de los 4 Starbucks, si a mediados de la próxima semana, el JNE proclama finalmente a los ganadores de la primera vuelta... Que alguien detenga a ese loco)

Tuesday, May 5, 2026

DOSSIER FUJIMORI: El ascenso al Poder

Como sabéis, hace unos días, la candidata de Fuerza Popular Keiko Fujimori - quien competirá en el ballotage del 7 de junio con el izquierdista Roberto Sánchez - declaro que “voy a gobernar como mi padre”, ello me ha dado una idea para hacer una serie sobre aquella época en la que gobernó Kenyo Fujimori, quien en medio de un gran polémica, fue elegido presidente en las elecciones de 1990, el cual ante la galopante hiperinflación aprista y el avance del terrorismo homicida que desangraba el Perú - aparte claro está de una rabiosa oposición en el Congreso - dio un autogolpe de Estado el 5 de abril de 1992, instaurando una feroz dictadura y gobernando con mano de hierro hasta su caída el año 2000. A diferencia de la anterior serie sobre Sendero Luminoso, titulada Crónicas del Horror que originalmente iban a ser 12 capítulos (al final fueron 15), y eso que deje varios temas sin tratar, porque nunca lo hubiese terminado, entre ellos, el papel de las FF.AA. y la Policía en la lucha contra el terrorismo, esta vez tratare de hacerlo en esta serie que lleva como título Dossier Fujimori, ya que este fue precisamente el responsable de una serie de violaciones a los derechos humanos que se dieron en aquellos tiempos, y por lo cual fue condenado a 25 años de prisión por Crímenes de Lesa Humanidad, siendo liberado en el 2023, falleciendo al año siguiente. Sin más, comenzamos con el primer capítulo ¿Vale?: Kenyo Fujimori será recordado como una de las figuras más controversiales en la política latinoamericana. Se dice que nació en Lima en 1938, aunque existe fuertes sospechas de que lo hizo en Japón. Se afirma que sus padres habrían llegado cuatro años antes al país americano provenientes de Japón, en busca de mejores oportunidades. Por su origen, tuvo doble nacionalidad y eso le valió más de una polémica. Se tituló en agronomía y ciencias, saltando a la política con una candidatura en 1990, en la cual derroto sorpresivamente a su oponente, Mario Vargas Llosa. Como recordareis. a mediados de ese año llegaba a su fin el desastroso gobierno de Alan García Pérez, que se caracterizó por una gravísima crisis económica, el incremento de la violencia terrorista y el total descrédito de las fuerzas políticas. Para ese año, el número de candidatos fue excesivo y el tipo de contienda electoral fue muy agresiva. En la campaña se enfrentaron en primera y segunda vuelta el prestigioso literato Mario Vargas Llosa, por el Frente Democrático, FREDEMO (integrada por el Movimiento Libertad, junto con los viejos y corruptos partidos Acción Popular y el Partido Popular Cristiano), y el hasta entonces desconocido Kenyo Fujimori como cabeza de Cambio 90, una formación política que Fujimori había fundado en 1989. La feroz operación de desprestigio desatada contra el candidato opositor por parte del gobierno aprista y las promesas electorales que Fujimori reiteraba en su lema electoral («honradez, tecnología y trabajo»), favorecieron a este último, que salió vencedor en las elecciones generales de 1990. Sin plan de gobierno alguno y bajo denuncias de evasión de impuestos y sospechas de su nacionalidad japonesa, el nuevo presidente juramentó el cargo por un período de cinco años el 28 de julio de 1990. Haciendo un recuento de su régimen de 10 años (que detallaremos en profundidad en siguientes capítulos), una de las primeras medidas adoptadas por su gobierno fue apropiarse del Plan Económico del FREDEMO, con la realización de un fuerte ajuste económico - el llamado Fujishock - que durante toda su campaña electoral había prometido evitar. Acto seguido, tras una premeditada campaña de desprestigio contra el Poder Judicial y el Congreso, al cual se acusaba de generar ingobernabilidad y entorpecer las medidas necesarias para organizar el Estado, Fujimori y las Fuerzas Armadas dieron el 5 de abril de 1992 un golpe de estado que abolió la Constitución de 1979, cerró el Congreso e intervino el Palacio de Justicia. El golpe se había inspirado en el llamado «Plan Verde», documento elaborado en 1988 por un grupo de militares descontentos con el gobierno de García. Fue reelecto en 1995 para un segundo periodo y al obtener la reelección en el año 2000, su mandato terminó abruptamente, sumido en acusaciones de corrupción y violaciones de derechos humanos, que lo llevarían a la cárcel durante muchos años. El 7 de abril del 2009 el Tribunal Supremo de Perú condenó a Fujimori a 25 años de prisión, al hallarlo responsable directo del asesinato de veinticinco personas y de dos secuestros, crímenes perpetrados durante su primer mandato presidencial. Otro juicio, celebrado sumariamente en tres días a fines de septiembre del 2009, encontró a Fujimori culpable de los delitos de espionaje telefónico, compra de medios de comunicación y sobornos a parlamentarios, por lo que fue condenado a otros seis años de prisión. Desde el 2009 hasta diciembre del 2023, cumplía una condena en el penal de Barbadillo por Crímenes de Lesa Humanidad, relacionados con la muerte de 25 personas en dos matanzas perpetradas en 1991 y 1992 por escuadrones de la muerte, creadas durante su régimen. Liberado en diciembre desde año, donde hasta esa fecha cumplía una condena de 25 años por los casos “La Cantuta” y “Barrios Altos”. Fujimori se hizo internacionalmente conocido por su lucha contra Sendero Luminoso y el MRTA, cuyos principales líderes fueron apresados y sus grupos descabezados, presentándose como el vencedor del terrorismo, a tal punto que le sirvió para “justificar” las acciones autoritarias de su gobierno. Cabe señalar que, para aquel entonces, el régimen ya había cooptado a gran parte de los medios de comunicación, como pudo verse en los famosos vladivideos donde se aprecia los dueños de canales de televisión, recibiendo millones de dólares de parte de su siniestro asesor Vladimiro Montesinos, los cuales, al darse a conocer al público, origino tal escándalo que precipitaron su caída y fuga del país, siendo extraditado luego de varios años y condenado a 25 años de cárcel. Durante su mandato además comenzó con un polémico plan de salud pública que fomentó la esterilización entre mujeres de bajos recursos con el objetivo de frenar la pobreza en el país. Una medida controvertida que lo fue más cuando se empezaron a denunciar esterilizaciones forzadas en condiciones infrahumanas a mujeres indígenas y pobres de áreas especialmente rurales. Fujimori lo justificó como “una herramienta para la planificación familiar y el alivio de la pobreza", por lo cual nunca mostró ningún remordimiento por sus crímenes, como pudo verse en sus declaraciones ante la justicia peruana, en las que jamás reconoció las acusaciones en su contra ni pidió perdón a las víctimas. Liberado por un indulto para tratar un cáncer lingual, que fue el que le terminó con su vida el 2024. Pese a su precaria condición de salud, Fujimori había anunciado semanas antes de su deceso, de que se postularía a la presidencia en las elecciones del 2026, lo cual no pudo llevar a cabo, siendo su hija Keiko la heredera del movimiento y quien dijo que continuara su legado. Más allá de su muerte, el fujimorismo es una corriente política que sigue generando una fuerte polarización en la sociedad peruana: por un lado, están quienes admiran el orden que puso en la economía y en la seguridad nacional y, por otro lado, están quienes repudian las graves vulneraciones a los derechos humanos, la corrupción y el clientelismo político durante la década que estuvo en el poder. No cabe duda que sea cual sea el resultado de los comicios del 7 de junio, la sociedad peruana seguirá fragmentada por muchos años más. Ahora toca detallar lo que Fujimori hizo durante su régimen dictatorial (Próximo capitulo: La Masacre de Barrios Altos)
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