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Saturday, August 15, 2026

NICARAGUA: Una dictadura desesperada

El pasado 19 de julio, en el 47.º aniversario de la Revolución sandinista que puso fin a la dictadura de los Somoza en Nicaragua, el sátrapa Daniel Ortega declaró que las elecciones ya no ofrecerían una vía para acceder al poder. “Que se olviden”, dijo, en referencia a los aparentes conspiradores, golpistas y traidores contra los que afirma luchar desde que regresó al poder en el 2007, y que, desde entonces, con ilegales reelecciones sucesivas y el fraude más descarado, se aferra al cargo, que no piensa en volver a soltarlo jamás. Como podéis imaginar, la declaración del tirano causó gran revuelo y una amplia condena internacional. A los pocos días, Rosario Murillo, la odiada esposa y copresidenta de Ortega - proclamada como su sucesora si este muere dada su avanzada edad - intentó matizarla. Dijo que las elecciones continuarían, “pero bajo nuevas reglas que excluyeran los intereses extranjeros e impidieran competir a los llamados traidores y lacayos imperialistas”. O sea, más de lo mismo. Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional - incondicional a los Ortega - habló de una reforma “que aumentaría el mandato presidencial de seis a siete años, renovable por otros siete”. Más allá de los detalles, queda claro que el régimen pretende mantener al matrimonio Ortega-Murillo en el poder hasta su muerte, y más allá. La dictadura nicaragüense ya controla las autoridades electorales, la Asamblea, los tribunales, la policía, el ejército y prácticamente todas las instituciones capaces de influir en unas elecciones. En el 2021, Ortega encarceló a casi todos los candidatos presidenciales serios, junto con cientos de críticos y opositores. Muchos fueron declarados ‘traidores’, enviados a Estados Unidos y despojados de su ciudadanía. Entonces, ¿por qué abandonar incluso la ficción de unas elecciones libres? Una respuesta podría estar en la ambición de Murillo de convertirse en presidenta y en su temor a perder incluso unas elecciones amañadas. No quiere que se repita lo que sucedió con su marido, quien como recordareis, a los pocos años del triunfo de la revolución que derroco a Somoza en 1979 y confiado en ello, llamo a elecciones generales en 1990, perdiendo sorpresivamente ante la lideresa conservadora Violeta Chamorro, siendo relegado a la oposición hasta el 2007. Para evitar esa situación, Murillo quiere aparecer sola en una boleta electoral y no arriesgarse por nada. Murillo - cuyo carácter autoritario le ha generado un amplio rechazo en la población, siendo odiada inclusive más que su propio marido - ha acumulado un enorme poder. Fue vicepresidenta de Ortega en el 2017 y, pasado ocho años, copresidenta mediante una espuria reforma constitucional que eliminó la separación de poderes y consolidó el control total de la pareja sobre el Estado. También dejó establecido que ella sucedería a Ortega, a su muerte. Dado el deterioro visible del dictador, Murillo está más cerca que nunca de alcanzar la cima del poder. Pero ninguno de los dos podría ganar unas elecciones libres. Aunque ya no existen encuestas independientes dentro de Nicaragua, un sondeo de Hagamos Democracia, organización que opera desde Costa Rica, señala que más del 95 por ciento de los nicaragüenses tiene una visión negativa del futuro y que el 66,4 por ciento abandonaría el país si pudiera. La ‘legitimidad’ que aún cree que conserva Ortega se apoya en su pasado revolucionario. Su nombre está asociado a la lucha contra Somoza, al triunfo de 1979 y a la mitología de la Revolución sandinista. Pero Murillo no posee esa historia ni esa autoridad. Su poder únicamente deriva de Ortega y carece de popularidad. En una sociedad profundamente religiosa, sus símbolos esotéricos, como el llenar de estructuras metálicas luminosas las calles de Managua, denominadas eufemísticamente “Los árboles de la vida”, iluminadas con luces LED, e instalados desde el 2013 a lo largo de avenidas principales como la Avenida Bolívar y la Carretera Norte, presentados como ‘un símbolo de paz, alegría, renacer y embellecimiento de la capital’, convirtiéndose en un emblema oficial y un punto de referencia visual muy discutido en el país - la población despectivamente los llama ‘chayopalos’ o ‘arbolatas’ habiendo derribado varias de ellas en las protestas del 2018 - así como su lenguaje místico, le han valido el sobrenombre de “la Chamuca”, la bruja. Se le considera tanto temible como objeto de sospecha y burla. Murillo parece comprender perfectamente su vulnerabilidad y el rechazo que genera. Mientras rinde homenaje permanente a Ortega y se presenta como ‘guardiana’ de su legado, ha eliminado sistemáticamente a quienes podrían cuestionar su sucesión. Por cierto, las desnacionalizaciones masivas iniciadas en el 2023 forman parte de esa estrategia. Cientos de nicaragüenses, han sido privados arbitrariamente de su nacionalidad. Muchos fueron expulsados, despojados de sus propiedades y condenados a no ejercer cargos públicos. El mensaje es inequívoco: quien pueda convertirse en rival político corre el riesgo de convertirse en un apátrida. La libertad de prensa no existe y todos los medios de comunicación están en su poder. El único que quedaba era el diario La Prensa, aunque solo en versión digital, editado en Costa Rica, ya que el medio impreso desapareció el 11 de agosto del 2021, tras ser asaltada sus instalaciones por esbirros del régimen por haber publicado la portada (que ilustra nuestra nota) y denunciar que le habían cortado el suministro de papel para que siga circulando. Pero la violenta represión también alcanzó a la Iglesia. Aunque Murillo llena hipócritamente sus discursos de referencias a Dios, Cristo y la Virgen María, el régimen encarceló o exilió a sacerdotes y obispos críticos y expulsó a buena parte de la jerarquía católica. Asimismo, las purgas llegaron incluso a antiguos revolucionarios y personas cercanas al poder. El caso más revelador fue el del general Humberto Ortega, hermano de Daniel y uno de los principales estrategas de la lucha contra Somoza. En el 2024 cuestionó públicamente la posibilidad de una sucesión familiar y sostuvo que el próximo gobernante debía surgir de elecciones. A las pocas horas, la policía confiscó sus dispositivos y lo sometió a arresto domiciliario, permaneciendo bajo vigilancia hasta su muerte a los pocos meses. Su destino demostró que ni la trayectoria revolucionaria, ni el servicio al país, ni la cercanía con su hermano Daniel Ortega protegen a quien cuestione la sucesión de Murillo, ya que a sus enemigos solo les espera el exilio o la cárcel. Sin embargo, la pareja dictatorial sabe que pueden tener el mismo destino que Nicolás Maduro y su mujer, capturados por los EE.UU. a inicios de año y encarcelados desde entonces, más aún cuando Trump ha dicho que no tolerara que no haya elecciones en Nicaragua. Por eso Murillo necesita algo más seguro que unos comicios fraudulentos para tratar de "legitimarse": un sistema donde ningún rival auténtico pueda competir, ningún movimiento inesperado pueda surgir y ningún resultado electoral pueda convertirse en un juicio contra su pretensión de heredar el país. Que lejanos están los días cuando los sandinistas llenaban las plazas para celebrar “el triunfo de la revolución”. Hoy quienes se atrevan a salir a las calles a manifestarse son ultimados a tiros: solo entre junio y julio de este año más de 300 nicaragüenses han sido víctimas de una feroz represión por parte del régimen, según el Monitoreo Azul y Blanco (MAB) que da cuenta de las atrocidades que suceden en el país centroamericano. La democracia nicaragüense, por la que tantos lucharon, ha muerto ante la determinación de quienes desean conservar el poder a cualquier precio, pero que podrían acabar de la peor manera....

Tuesday, August 11, 2026

HERENCIA VIVA: La tradición del sillar

Esta semana, Arequipa celebra otro aniversario más de su fundación española, y que mejor oportunidad para referirnos en esta ocasión al material con el cual han sido construidas sus casonas, iglesias y conventos, que le han dado el sobrenombre de ‘Ciudad Blanca’, que no es otro que el sillar, una piedra que forjo su identidad. En efecto, Su uso en Arequipa es la más fiel representación de cuando la arquitectura se acopla al lugar donde se asentará. No es secreto que en la región no abunda la madera ni tampoco otros elementos, pero si esta piedra de origen volcánico, la cual procede de erupciones muy violentas que produjeron flujo piroclástico (nube ardiente) proveniente de la actividad del complejo volcánico del Chachani. Estas erupciones se habrían producido en dos fases: primero hace 13 millones de años y luego hace 2 millones de años, no pudiendo provenir del volcán Misti, ya que este inició su actividad hace aproximadamente 13 mil años. La mayor parte del material volcánico fluyó desde la zona sureste del Chachani siguiendo la parte más baja de la penillanura arequipeña, desde Cerro Colorado hasta llegar al río Chili en Uchumayo; debido a que el flujo piroclástico, a diferencia de las nubes de ceniza volcánica, es más pesado que la atmósfera y busca por gravedad las zonas bajas, discurrió principalmente por las quebradas de Añashuaico, del crucero y escalerillas, aunque también se encuentra en zonas más elevadas de la pampa del intendente y pampa estrella. Ante todo, cabe precisar que el sillar se extrae en las canteras ubicadas en Cerro Colorado, Yura y Uchumayo, las cuales, por cierto, conforman actualmente la denominada “Ruta del Sillar”, donde se puede ver otro uso adicional que le dan: Esculturas donde artesanos muestran sus habilidades para lograr elementos que serán de uso decorativo para fachadas, viviendas y otros usos como son enchapes con este material. Gracias a su porosidad, ligereza y facilidad de tallado, esta roca ígnea se convirtió en el material ideal para construir viviendas, iglesias y estructuras monumentales. Aunque el más conocido es el sillar blanco, también se encuentra en tonalidades rosadas, amarillas y grises, dependiendo de su composición mineral. En Arequipa, el uso del sillar predominó en los felices tiempos del Virreynato, entre los siglos XVI al XVIII, cuando se empezaron a construir las casonas monumentales para la aristocracia asentada en Arequipa, donde los constructores de la época usaron este material como elemento que le da vida a la hoy conocida “Casa Arequipeña”, la cual está formada por dos patios centrales, donde alrededor de ellos giran las habitaciones. Es también es estos siglos en que se ven las obras más importantes del tipo Religioso Monumental que desafiando el tiempo se erigen en su centro histórico como son: La Catedral de Arequipa; El convento de Santa Catalina con sus 20,000m2 y una combinación de colores muy atractiva a los ojos y que tiene razón de ser en minimizar el impacto de los rayos solares sobre el blanco del sillar; La iglesia de la Compañía y sus claustros; el Templo de San Francisco, entre otros monumentos de alta visita de turistas que han posicionado a Arequipa como un destino turístico imperdible cuando se habla de visitar el Perú. Dentro de los elementos más representativos de la arquitectura con sillar, a parte del predominante color blanco que le es tan característico, tenemos: El uso de contrafuertes, como soporte a los grandes arcos y bóvedas, los que también son muy representativas de la arquitectura local, el uso de gárgolas para evacuar aguas de las cubiertas; además del empleo de pórticos en fachadas, definidas por columnas que jerarquizan los ingresos, al igual que los rosetones y anagramas al estilo barroco - donde el sillar se convierte en lienzo para esculpir figuras de la cosmovisión andina, como pumas, sirenas, soles, lunas y flores - las que jerarquizan y dan valor a las fachadas de las viviendas más representativas, como son la Casa del Moral, una joya del barroco arequipeño, así como la Casa Tristán del Pozo, la que actualmente funciona como local de una entidad Financiera. Las construcciones civiles también aprovecharon las virtudes del sillar. En barrios tradicionales como Yanahuara, San Lázaro y Cayma, es posible ver aún casonas con techos de teja, muros gruesos y portadas decoradas. También forman parte de su arquitectura los anchos muros entre 0.80 m y 1.20 m. y los típicos pisos de “Damero Español” que alterna un bloque de sillar y un paño de piedra de canto rodado. El sillar no solo es funcional, también es estético. Su capacidad de ser tallado permitió el desarrollo de un arte arquitectónico único en el continente. Si bien es cierto que hoy en día su uso ya no se da con la demanda de otras épocas, debido a los nuevos materiales de más fácil producción - más baratos y que son más usados en la construcción de las viviendas - estas no igualan en riqueza espacial y calidad arquitectónica que se puede lograr con el sillar, que logró hacer que el centro Histórico de Arequipa haya sido reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 2000 por la UNESCO, por lo que no se debe vivir de espaldas a su arquitectura tradicional, sobre todo dando valor al sillar, cuyo potencial constructivo está más que demostrado y su belleza, no tiene comparación.
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