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martes, 11 de agosto de 2026

HERENCIA VIVA: La tradición del sillar

Esta semana, Arequipa celebra otro aniversario más de su fundación española, y que mejor oportunidad para referirnos en esta ocasión al material con el cual han sido construidas sus casonas, iglesias y conventos, que le han dado el sobrenombre de ‘Ciudad Blanca’, que no es otro que el sillar, una piedra que forjo su identidad. En efecto, Su uso en Arequipa es la más fiel representación de cuando la arquitectura se acopla al lugar donde se asentará. No es secreto que en la región no abunda la madera ni tampoco otros elementos, pero si esta piedra de origen volcánico, la cual procede de erupciones muy violentas que produjeron flujo piroclástico (nube ardiente) proveniente de la actividad del complejo volcánico del Chachani. Estas erupciones se habrían producido en dos fases: primero hace 13 millones de años y luego hace 2 millones de años, no pudiendo provenir del volcán Misti, ya que este inició su actividad hace aproximadamente 13 mil años. La mayor parte del material volcánico fluyó desde la zona sureste del Chachani siguiendo la parte más baja de la penillanura arequipeña, desde Cerro Colorado hasta llegar al río Chili en Uchumayo; debido a que el flujo piroclástico, a diferencia de las nubes de ceniza volcánica, es más pesado que la atmósfera y busca por gravedad las zonas bajas, discurrió principalmente por las quebradas de Añashuaico, del crucero y escalerillas, aunque también se encuentra en zonas más elevadas de la pampa del intendente y pampa estrella. Ante todo, cabe precisar que el sillar se extrae en las canteras ubicadas en Cerro Colorado, Yura y Uchumayo, las cuales, por cierto, conforman actualmente la denominada “Ruta del Sillar”, donde se puede ver otro uso adicional que le dan: Esculturas donde artesanos muestran sus habilidades para lograr elementos que serán de uso decorativo para fachadas, viviendas y otros usos como son enchapes con este material. Gracias a su porosidad, ligereza y facilidad de tallado, esta roca ígnea se convirtió en el material ideal para construir viviendas, iglesias y estructuras monumentales. Aunque el más conocido es el sillar blanco, también se encuentra en tonalidades rosadas, amarillas y grises, dependiendo de su composición mineral. En Arequipa, el uso del sillar predominó en los felices tiempos del Virreynato, entre los siglos XVI al XVIII, cuando se empezaron a construir las casonas monumentales para la aristocracia asentada en Arequipa, donde los constructores de la época usaron este material como elemento que le da vida a la hoy conocida “Casa Arequipeña”, la cual está formada por dos patios centrales, donde alrededor de ellos giran las habitaciones. Es también es estos siglos en que se ven las obras más importantes del tipo Religioso Monumental que desafiando el tiempo se erigen en su centro histórico como son: La Catedral de Arequipa; El convento de Santa Catalina con sus 20,000m2 y una combinación de colores muy atractiva a los ojos y que tiene razón de ser en minimizar el impacto de los rayos solares sobre el blanco del sillar; La iglesia de la Compañía y sus claustros; el Templo de San Francisco, entre otros monumentos de alta visita de turistas que han posicionado a Arequipa como un destino turístico imperdible cuando se habla de visitar el Perú. Dentro de los elementos más representativos de la arquitectura con sillar, a parte del predominante color blanco que le es tan característico, tenemos: El uso de contrafuertes, como soporte a los grandes arcos y bóvedas, los que también son muy representativas de la arquitectura local, el uso de gárgolas para evacuar aguas de las cubiertas; además del empleo de pórticos en fachadas, definidas por columnas que jerarquizan los ingresos, al igual que los rosetones y anagramas al estilo barroco - donde el sillar se convierte en lienzo para esculpir figuras de la cosmovisión andina, como pumas, sirenas, soles, lunas y flores - las que jerarquizan y dan valor a las fachadas de las viviendas más representativas, como son la Casa del Moral, una joya del barroco arequipeño, así como la Casa Tristán del Pozo, la que actualmente funciona como local de una entidad Financiera. Las construcciones civiles también aprovecharon las virtudes del sillar. En barrios tradicionales como Yanahuara, San Lázaro y Cayma, es posible ver aún casonas con techos de teja, muros gruesos y portadas decoradas. También forman parte de su arquitectura los anchos muros entre 0.80 m y 1.20 m. y los típicos pisos de “Damero Español” que alterna un bloque de sillar y un paño de piedra de canto rodado. El sillar no solo es funcional, también es estético. Su capacidad de ser tallado permitió el desarrollo de un arte arquitectónico único en el continente. Si bien es cierto que hoy en día su uso ya no se da con la demanda de otras épocas, debido a los nuevos materiales de más fácil producción - más baratos y que son más usados en la construcción de las viviendas - estas no igualan en riqueza espacial y calidad arquitectónica que se puede lograr con el sillar, que logró hacer que el centro Histórico de Arequipa haya sido reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 2000 por la UNESCO, por lo que no se debe vivir de espaldas a su arquitectura tradicional, sobre todo dando valor al sillar, cuyo potencial constructivo está más que demostrado y su belleza, no tiene comparación.
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