En su patética presentación ante el Consejo General de la ONU esta semana, la señora K. ha querido mostrarse firme y decidida en su - según afirma - “incesante lucha” contra la delincuencia y el crimen organizado que agobia al país andino, a la que incluso ha dejado en claro que busca calificarlos como organizaciones terroristas. Sin embargo, los peruanos han constatado que esas palabras son dichas al viento para una audiencia desinformada de lo que realmente sucede al interior del Perú, donde a dos meses de su (des)gobierno, no ha hecho absolutamente nada para combatir realmente ese flagelo ‘importado’ desde la época del judío Pedro Pablo Kuczynski desde Venezuela, quienes ‘desplazaron’ del ilícito negocio a sus “colegas” peruanos, los cuales para no quedarse atrás, ahora imitan sus métodos sangrientos ¿Y las autoridades? Bien gracias, con ellos no es la cosa. La situación está cada vez peor y si mediante la prensa basura desde el primer momento trataron de “lavarle la cara” al régimen neofujimorista, no publicando en primera plana noticias sobre los incesantes asesinatos, asaltos y secuestros que ocurren todos los días - como si lo hacían por ejemplo en tiempos de Dina Boluarte - de nada les ha valido ni creando “cortinas de humo” como lo sucedido en el Liceo Naval, que los caviares y la izquierda terrorista han aprovechado para atacar a la Marina de Guerra, porque la desaprobación de la hija del exdictador en las encuestas se ha disparado que ya no pueden ni ocultarlo. Si hasta medios oficialistas vendidos al régimen - al que nadie en su sano juicio puede tachar de ser antifujimoristas - lo sitúan con el dolor de su alma en un promedio de 48%, en realidad el rechazo a la Señora K. debe ser aún mayor. Y eso que su régimen recién empieza. Como sabéis, en su primera presentación ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, la jefa de la Yakuza afirmó que los países de América Latina libran “una guerra” contra el crimen organizado transnacional, así como también defendió a militares y policías que continúan siendo injustamente procesados en el Perú por jueces caviares, tras luchar contra el terrorismo y dijo esperar que la ONU “respete los límites” de cada nación. “. “Acompañar a un país no significa sustituir sus instituciones, ni las decisiones que corresponden a sus ciudadanos dentro del orden democrático” subrayo, agregando además que “el Perú está ubicado en un continente donde no hay guerra entre países, pero remarcó que en la región afrontamos otro tipo de guerra en contra de las organizaciones criminales transnacionales que han impuesto el terror en nuestras poblaciones. En esta guerra no hay frentes de batalla ni fronteras definidas. El enemigo no tiene uniforme y se esconde entre nuestra propia gente. No existe la posibilidad de rendirse ni firmar tratados de paz”, remarcó. Asimismo, advirtió que no solo ha sido un error de los países de América Latina afrontar “esta guerra como un problema aislado de cada nación”, sino que esta decisión le ha otorgado “una ventaja” y la oportunidad de fortalecerse a las redes criminales. Asimismo, dijo que estas organizaciones tienen “un enorme poderío bélico y económico”, a través de negocios ilegales, como el narcotráfico, la minería ilegal, la trata de persona, la extorsión y el asesinato (Pero se “olvido” de agregar que no hace absolutamente nada para combatirlo). Además, ratificó ante la ONU que las organizaciones criminales deben ser consideradas grupos terroristas y enemigos del Estado democrático. “La clara definición y marco normativo permitirá que las Fuerzas Armadas -en apoyo a la Policía Nacional- actúen decididamente ante la amenaza del orden interno que generan estas organizaciones”, remarcó. Como pretexto para su inacción en estos dos meses, dijo que espera que el Congreso apruebe su solicitud de facultades delegadas donde se incluye un punto para declarar como “grupos hostiles” a las redes criminales. “Mientras no sea aprobado no puedo hacer nada” asevero, faltando groseramente a la verdad. También destacó que el Perú se haya incorporado al polémico ‘Escudo de las Américas’, una iniciativa de la administración del Criminal de Guerra, maldito pedófilo y violador de niños Donald Trump, para “colaborar con gobiernos de la región en su lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado”, cuando lo cierto es que se trata de una ‘carta libre’ para permitir la presencia de tropas estadounidenses en la región, con el único objetivo de “defender sus intereses” y desplazar a China y Rusia de su “patio trasero”. En otro momento de su presentación, la señora K. refirió que el Perú es un país “que conoce el alto precio de la paz”, al recordar que el combate al terrorismo (1980-2000). Y en ese contexto, criticó que los militares y policías que enfrentaron a Sendero Luminoso y al MRTA sigan siendo juzgados en el Perú, “a pesar de haber demostrado que el debido proceso fue transgredido” apunto. “Vencimos al terrorismo, pero lamentablemente aún hoy, luego de 34 años, quienes asumieron esa misión siguen siendo juzgados. A pesar de haber demostrado que el debido proceso fue transgredido]”, subrayó. De otro lado, indicó que el país, como otros de América Latina, “ha enfrentado la imposición de agendas que nos han dividido como sociedad, instrumentalizando la política afectando a la democracia”. Como recordareis, hace un año, en el mismo escenario, la entonces presidenta Dina Boluarte (2022-2025) también hizo una defensa a los militares y policías procesados, en el marco de la promulgación de una ley de amnistía. A su vez, indicó que el segundo reto de su administración “será convertir a la educación en una herramienta de transformación social y de prevención de violencia y crimen”. Explicó que la calidad de la educación es “un predictor de mejor calidad de vida”, mientras que las debilidades y fallas en el aprendizaje junto a otros factores, son “combustible de la criminalidad”. Añadió que su gobierno ha iniciado “una profunda reforma del sector en el Perú que busca fortalecer la infraestructura educativa y las capacidades y medios de enseñanza de los profesores”. Además, dijo que “la incorporación, en su momento, de una agenda ajena a la realidad peruana por ONGs caviares, ha generado confusión y un desorden de tal magnitud que hoy en día los profesores de los colegios no pueden imponer el orden y la disciplina bajo la amenaza de ser denunciados” subrayó. “Necesitamos restablecer el principio de respeto a la autoridad”, complementó. Por estas razones, prometió que, durante su gobierno, “convertiremos a las aulas en lugares seguros”. En el tramo final de su discurso, afirmó que la defensa de los derechos humanos “no debe terminar convirtiendo a las víctimas en procesados y a los victimarios en protegidos”. “Los derechos del ciudadano de bien terminan cuando empieza la impunidad del delincuente”, manifestó. En ese sentido, refirió que es una responsabilidad de la comunidad internacional reaccionar con la misma firmeza. Cuestionó que en los “momentos de mayor indefensión”, el Perú no siempre encontró en la comunidad internacional “la empatía o la fidelidad a los principios que dieron origen a esta asamblea”. “Y es que la comunidad internacional adquiere verdadero sentido cuando está presente en los momentos más difíciles”, expresó. Por ello, dijo que su administración espera que la actuación de la ONU y de otros organismos “respete los límites propios de una comunidad de naciones soberanas”. “Acompañar a un país no significa sustituir sus instituciones, ni las decisiones que corresponden a sus ciudadanos dentro del orden democrático. Podemos compartir principios universales y al mismo tiempo reconocer que cada pueblo tiene su historia, su cultura, sus tradiciones y el legítimo derecho de definir democráticamente su propio camino”, resaltó, y opinó que la ONU debe ser “un lugar de cooperación genuina” y “libre de imposiciones y de intentos por uniformizar el pensamiento”. “No necesitamos pensar igual para respetarnos profundamente. El mundo no requiere de democracias idénticas, requiere de democracias legítimas, no demanda naciones uniformes, demanda pueblos verdaderamente libres”, finalizando así su discurso. Al respecto, diversos analistas comentaron su presentación en la ONU, Así, el internacionalista Francisco Tucci consideró que los ejes principales del discurso de Fujimori han estado dirigidos “más a la opinión pública interna peruana que a la asamblea de la ONU”, porque se centró en los problemas internos. Tucci refirió que es interesante para saber la perspectiva del gobierno el hecho de que la señora K. haya comparado con una guerra el combate en contra de la criminalidad organizada transnacional. Consideró que “genera confusión” que haya tratado de hacer un símil entre el terrorismo y el crimen organizado, cuando se trata de dinámicas diferentes. “El terrorismo es la violencia clandestina contra actores civiles para crear un clima de terror para lograr objetivos políticos, mientras el crimen organizado busca como finalidad la ganancia económica, a través de actividades ilícitas, como la extorsión, el narcotráfico, la trata de personas, entre otros. Confundir las dos categorías puede ser peligroso”, expresó. Sobre la crítica de Fujimori a las entidades internacionales, Tucci dijo que esta va dirigida a que cada país vaya buscando sus recetas para solucionar sus problemas internos. Por su parte, el internacionalista Francisco Belaunde indicó que Fujimori Higuchi tiene razón cuando afirma que los países de la región no pueden luchar de manera aislada en contra de los grupos criminales. No obstante, refirió que el gobierno debe explicar hasta qué punto va a implicar una militarización. “La lucha [de las FF.AA.] será complementaria y de apoyo a la Policía o si es que a estos grupos criminales se les designa como objetivo militar y pueden ser bombardeados como se hace en Colombia. Se está yendo hacia una militarización en la lucha contra el crimen organizado”, declaró. Belaunde recordó que, en Méjico, durante la administración de Felipe Calderón (2006-2012), el combate al narcotráfico en ese país se militarizó “y murió mucha más gente”. También refirió que la defensa de Fujimori a militares y policías procesados va en la línea con las leyes de amnistía que el anterior Congreso promovió. “Sin embargo, una cosa son los discursos y otra la realidad, y por lo que vemos, está perdiendo abrumadoramente frente al sicariato y el crimen organizado, por lo no solo basta nombrar al enemigo porque ello no equivale a derrotarlo. Hay que combatirlos ya mismo dejando las excusas de lado, algo que ella, no hace. El país necesita con urgencia acciones concretas y, sobre todo, resultados” puntualizo.
Se trata de una escultura diseñada por el alemán Edmund Möller entre 1921 y 1929, que se levanta en el centro de la Plaza Mayor de Trujillo (Ubicada en el norte del Perú). Como sabéis, esta ciudad alcanzó la independencia el 29 de diciembre de 1820, cuando el Marqués de Torre Tagle proclamó la independencia de la Intendencia de Trujillo, perteneciente por aquel entonces al Virreynato de Perú. Dicho evento motivó a las autoridades glorificar a los antepasados en mármol. Tal idea, que ya estaba arraigada en los grupos más selectos, fue recogida por el diputado regional Enrique Marquina, quien, en el Congreso del Norte del año 1899, consiguió que se emita una ley especial. Luego se formó una comisión integrada por el prefecto, el rector de la Universidad Nacional de Trujillo, el presidente de la Corte Superior de Justicia de La Libertad, el alcalde de la provincia de Trujillo, y otras autoridades. Esta comisión se encargó de controlar y dirigir la construcción del Monumento a la Libertad, a ubicarse en el centro de la Plaza Mayor de Trujillo. En 1921, se redactaron las bases del concurso para construir el monumento, convocando a artistas nacionales y extranjeros. Luego de la convocatoria, la comisión, presidida por el Prefecto Molina Derteano, recibió 104 maquetas, casi todas procedentes de Europa. La escogida fue la maqueta del artista alemán Edmund Möeller, por simbolizar mejor la significación del suceso histórico del grupo libertario, el primero producido en el Perú. El jurado adjudicó al escultor el premio de 1000 libras, que estaba consignado, y se hacen entonces las gestiones necesarias para hacer venir al escultor y encargarle la construcción del monumento. La obra de Möeller es considerada como muy audaz por su concepción. El artista describió la maqueta luego que fuera colocada la primera piedra, el 10 de mayo de 1925. El acuerdo con Möeller para sufragar el costo de la obra fue de 250 mil soles, la misma que fue construida en Alemania. Al culminar su obra, el escultor alemán las trajo a Trujillo en partes transportables y tras su arribo, junto a un equipo de operarios alemanes, supervisó personalmente su levantamiento. El escultor y sus operarios viajaron desde Hamburgo (Alemania) a Chicama y Salaverry. Además de un grupo de operarios, Edmundo Moeller trajo al arquitecto Juan Ricci para que dirigiera el armado del monumento. La primera piedra del Monumento a la libertad, el cual remplazaría a la pileta que hoy se erige en la plazuela El Recreo, fue colocada el 10 de mayo de 1925. De esta manera, luego de 4 años, un mes y 25 días, el monumento fue inaugurado el 4 de julio de 1929, actuando como padrinos el dictador Augusto B. Leguía (quien al año siguiente seria derrocado en un incruento golpe de Estado, muriendo en la cárcel), y su hija Carmen Rosa Leguía Swayne. El monumento, construido a base de mármol travertino, consta de tres cuerpos. El primero está sobre una plataforma circular con pedestales, apoyados en un basamento de granito, soportando las esculturas que representan el arte, la ciencia, el comercio y la salud. El segundo consta de tres estatuas robustas: una de un hombre que bufa, el mismo que está agachado, simbolizando la opresión o esclavitud; una segunda estatua que tiene los brazos hacia atrás, simbolizando la lucha emancipadora; y una tercera de un hombre que tiene los brazos levantados y las manos haciendo puño, simbolizando la liberación. En este tercer cuerpo, se encuentran las placas siguientes: la primera rememorando la proclamación de la independencia de Trujillo, por José Bernardo de Torre Tagle, el 29 de diciembre de 1820. La segunda placa conmemora la Batalla de Junín, y la tercera placa conmemora a la Batalla de Ayacucho. Desde entonces, adorna la ciudad, convirtiéndose en un icono de la urbe. Su importancia radica en que el monumento representa el proceso de independencia del Perú y lo más preciado del ser humano: el amor a la libertad; por lo que también reconoce a quienes les dieron la independencia. Por cierto, la construcción del monumento también generó muchas e interesadas críticas, según el historiador Alberto Pinillos, quien reveló: “En Trujillo hay un sector que deja que se produzcan los errores, para posteriormente quejarse. En el año de su inauguración, ver un ángel con sus partes púbicas al descubierto dio origen a muchas leyendas, que su miembro viril es muy grande, que pasaron unas monjitas, lo vieron, gritaron y se lo cortaron, por lo que hoy no se ve como era originalmente, tal cual aparece en la maqueta. Es más, cuando cayó Leguía en 1930, hubo quienes pretendieron demolerlo porque según decían, representaba un símbolo de la tiranía. Pero primo el sentido común y el monumento se salvó” expreso. “Cabe precisar que, por su trabajo, el escultor alemán recibió la Orden del Sol, por parte del régimen, así como el encargo de construir una estatua de Leguía en Trujillo, que si fue derribada tras el fin de la dictadura” puntualizo. Hoy, el Monumento a la Libertad con cerca de un siglo de antigüedad, se levanta imponente para que los visitantes puedan apreciar en todo su esplendor la máxima expresión barroca trujillana.