Como sabéis, las condiciones que facilitaban el ascenso al poder de un ‘outsider’ en el Perú han pasado de ser esporádicas a cotidianas. Con el abrumador aumento de la insatisfacción ciudadana, es más probable que el próximo presidente democráticamente elegido no aparezca aún en las encuestas o que lo haga con un porcentaje ínfimo. Así, cualquier desconocido puede ser presidente. No existe tal cosa como algo parecido a una carrera política desde hace muchos años debido a la desaparición de los partidos políticos tradicionales - barridos en las urnas en medio del descrédito total - y ese camino no va a cambiar en el corto plazo. Por eso, muchas expectativas empresariales están congeladas, nada se transmite mejor que la incertidumbre y los inversionistas lo saben. Pocas cosas deben espantar tanto a cierta parte del ‘establishment’ peruano como la posibilidad de ir a elecciones democráticas en un contexto en el que un Gobierno (que busca mantenerse a como dé lugar hasta el 2026 sin hacer nada) y un Congreso (que no legisla ni fiscaliza, cuyos impresentables integrantes de la peor calaña que uno recuerde, solo buscan beneficiarse económicamente y ser reelectos indefinidamente) son tan equitativamente repudiados, en el que todo desenlace es un albur o una tragedia, en el que nada se puede controlar si se deja que las fuerzas de la historia se desaten. Por eso el ‘establishment’ peruano anda en busca de su ‘outsider’. Al menos eso parece desde hace varias semanas. Alguien a quien aplaudan en algún conversatorio luego de un discurso de superación personal y consigan colocar en algunas entrevistas televisivas en ‘prime time’. Buscan la promesa de un Nayib Bukele peruano, que con certeza pueda enlazar un discurso contra el crimen organizado y con una promesa inequívoca de mano dura. Pero esta búsqueda de cierta parte del ‘establishment’ peruano no deja de ser tan trágica como patética. Es quizá solo una estrategia para no perder poder ni fuelle. Quieren anticipar aquello que por la naturaleza es impredecible e inevitable luego de una conmoción política. Más aún si quien está en búsqueda es el ‘establishment’ peruano que ha dado tantos indicios de estar desconectado de la realidad nacional. El ‘outsider’ que busca debería ser tan disruptivo como mesurado, alguien capaz de agitar a las masas contra la injusticia, pero al mismo tiempo que pueda contestarles el WhatsApp. El requisito entonces es que no sea un ‘outsider’ antisistema como Antauro Humala, a quien odian con toda el alma. El ‘establishment’ peruano ha llegado a la conclusión de que, más que apoyar a proyectos políticos con los que comulgue religiosamente, tiene que buscar alternativas que le permitan controlar las condiciones precarias políticas del Perú. Conservar el poder económico para ellos es lo más importante. Tal como ha sucedido con Dina Boluarte, este camino les ha demostrado que es mejor soportar un régimen impopular, pero influenciable - y manejable - a tirar la moneda al aire. Es por ese motivo que el ‘establishment’ peruano ya no se va a aventurar por el camino de una eventual e imposible victoria de Keiko Fujimori en segunda vuelta, como ha sucedido en todos los comicios en donde ha participado. Ello podría abrirle la puerta a otro desconocido como sucedió con Pedro Castillo - un oscuro y mediocre profesor rural que accedió al poder mediante el fraude con la complicidad de cuestionadas autoridades electorales que increíblemente aún continúan en sus cargos, y que pretendió dar un golpe de Estado para instaurar un régimen comunista, fracasando miserablemente en su intento y terminando a las pocas horas en la cárcel - por lo que para evitar repetir ese escenario, entonces es mejor construir al ‘outsider’ a su medida antes que padecerlo en una elección nada democrática, amañada de antemano por los caviares de la ONPE, JNE y la RENIEC. Sin embargo, el colapso de los viejos partidos que otrora (des)gobernaron el país y el surgimiento en su reemplazo de nuevas “organizaciones políticas” (cascarones vacíos sin ideología ni militantes que solo representan a un grupo de arribistas que pusieron dinero para su inscripción, con el único objetivo de alcanzar algún puesto público - sea el que fuere - para mediante el robo y los negociados en contra de los intereses del Estado, “recuperar su inversión”) no parece alinearse con esta estrategia política. Lo que resulta más previsible es que, en una infinidad de horizontes paralelos con candidatos improvisados y oportunistas de la peor especie, lleguen otra vez a una segunda vuelta candidatos con porcentajes de votación mínimos y bancadas pequeñas. Es decir, un país que continúe siendo más presa de la ingobernabilidad que de la estabilidad. Por eso la estrategia de parte del ‘establishment’ peruano en la búsqueda de su ‘outsider’ es un despropósito anticipado, buscan los medios sin importarles el sustrato. Ninguno de los nombres que actualmente dan vueltas en círculo pueden ganar una elección. Ni López Aliaga que ha fracasado de la forma más clamorosa como Alcalde de Lima, que está convertida en un asco; ni ese cacique provinciano llamado César Acuña que de la forma más ridícula se ha hecho construir una estatua dorada para inflar su enanismo mental; ni tampoco la destituida Fiscal de la Nación Patricia Benavides con muchos cuestionamientos en su contra, quien acorralada ataco sin pruebas a la presidenta, haciéndole el juego a la izquierda parasita y los caviares; ni mucho menos ese cómico ambulante que intenta emular al traidor colaboracionista ucraniano de Vladimir Zelenski (un pobre diablo que fue colocado como “presidente” por los estadounidenses y que hoy envía a la muerte a miles de sus compatriotas a una guerra que siempre la tuvo perdida de antemano), tienen opción alguna por más que algunos medios pretendan imponerlos a la fuerza. En lugar de buscar afianzar las bases de proyectos políticos sólidos, van por apuestas de corto plazo. Buscan capitalizar el desahogo y tratan de importar algún modelo. Admiran a Nayib Bukele que fue reelegido abrumadoramente en El Salvador con el 87%, pero su modelo y su estilo de ‘outsider’ son difícilmente replicables en un país tan diverso como el Perú, en el que los problemas regionales son tan disímiles y las geografías electorales tienen tonos tan marcadamente divididos. Quizá por buscar un ‘outsider’ de mano dura que no les complique la vida, terminen atrayendo, como tantas veces ha sucedido en su historia reciente, un ‘outsider’ que les cause repulsión. Ansían encontrar a un demagogo populista de derecha como el argentino Javier Milei, quien decepciono a muchos ya que en su campaña combatía implacablemente a la “casta” responsable del desastre económico de su país, con quienes hoy cogobierna de la forma más desvergonzada. Con Dina Boluarte en el Perú que se queda en Palacio hasta el 2026 - con el apoyo de un Congreso que no desea dejar por ningún motivo sus inmerecidos privilegios - el ‘establishment’ cree que aún tiene tiempo para lograrlo, pero los plazos se acortan cada día más. Quizá solo les quede apostar por la improvisación, pero ello tiene un costo muy alto, aunque algunos estén más que nunca dispuestos a pagarlo con tal de no perder su cuota de poder... Y la historia volverá a repetirse.
El 2 de febrero es una fecha muy especial para las personas que profesan la fe católica, ya que en ese día se celebra en el Perú y en otros países del mundo la festividad de la Virgen de la Candelaria, o simplemente el Día de la Candelaria, cuyo origen se remonta hasta el siglo XIV. Se trata de una de las advocaciones marianas más importantes que cuenta con una gran cantidad de fieles devotos en todo el mundo. Según la tradición, dos aborígenes ‘guanches’ que pastoreaban su rebaño fueron sorprendidos por la presencia de la Virgen María en Tenerife (España) quien les anuncio una serie de calamidades “si dejaban se seguir las enseñanzas de la Iglesia”. Ella tenía aproximadamente un metro de alto y en el brazo derecho cargaba un niño, quien tenía un pequeño pajarito de oro en sus manos, y una vela en su mano izquierda, según contaron los jóvenes testigos. El relato - real o inventado - de aquel encuentro creo gran conmoción entre los crédulos feligreses por lo que la devoción por esta virgen comenzó a ser tan grande, que no tardó en extenderse y cruzar fronteras hasta llegar al continente americano. Actualmente, la imagen de la Virgen de la Candelaria se venera en la Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria, en Tenerife y es considerada, además, como la patrona de Canarias. A ella acuden a diario miles de personas que busca obtener alguna gracia o milagro por su intercesión. Cabe precisar que la palabra candelaria deriva de candelero o candela, que hace referencia a la luz santa que guía hacia el buen camino y la redención, y que aviva la fe en Dios. ¿Qué se recuerda con esta advocación mariana? Principalmente, y según la tradición católica, con la devoción a la Virgen de la Candelaria se recuerda la presentación de Jesús en el templo de Jerusalén luego de su nacimiento y la purificación de María. Con el tiempo, esta festividad logro tener un importante arraigo en el sur del Perú, especialmente en Puno, donde se celebra con mayor fervor y constituye como una de las actividades culturales, religiosas y sociales más importantes del calendario local. Así, es común apreciar cada año cómo en su honor se realiza la tradicional procesión de su imagen, así como un colorido espectáculo que incluye pasacalles y danzas típicas de la región. Esta fiesta congrega a gran cantidad de turistas locales y extranjeros, que incluso llegan a la ciudad con varios días de anticipación para no perderse ninguna de las actividades programadas en honor a la Virgen de la Candelaria. ¿Pero cómo llegó a imponerse en Puno? Cuando los sacerdotes españoles llegaron a la zona en el siglo XVI tanto para extirpar idolatrías como imponer la religión católica a los indios, se percataron que su culto estaba relacionado a las prácticas celebratorias de un calendario ritual agrícola, cuya expresión estaba fuertemente impregnada de danzas y música, donde se adoraba tanto al sol (Inti) como a la luna (Quilla). Por ello para ganarlos a su causa, permitieron que continuasen celebrando sus fiestas, solo que a partir de ese momento estarían dedicadas a la Virgen, a cuya imagen colocaron a su alrededor la corona del resplandor solar, mientras que en la parte baja pusieron a la Luna. Así, mientras veneraban a la imagen, seguirían a su vez adorando a su Inti y a su Quilla. Un sincretismo religioso que se repitió en otras ocasiones - como por ejemplo con Pachacámac, “metamorfoseado” en el Señor de los Milagros, o con el Kuntur (Cóndor) y el Waman (Halcón), antiguas divinidades andinas que fueron incorporadas fácilmente a la imaginería religiosa, representados como Los Arcángeles Arcabuceros de la Escuela Cuzqueña - para “cristianizarlos” al punto que quienes hoy los veneran, no se dan cuenta que en realidad siguen adorando a antiguas deidades indígenas. De esta manera, la advocación a la Virgen de la Candelaria, se convirtió en una de las principales herramientas utilizadas por los evangelizadores españoles para promover la “cristianización” en los Andes y que se centró, en este caso, en el altiplano peruano. En la actualidad, tras el sincretismo generado, las danzas que hacen apología a sus divinidades ancestrales - con la presencia de diablos como sus servidores - se han convertido en parte intrínseca del acervo cultural de Puno.
Como sabéis, esta semana, personal del Equipo Especial de Fiscales contra la Corrupción del Poder (Eficcop) y de la policía lideró un operativo para, entre otras medidas, capturar a cinco personas y allanar 17 inmuebles. Los detenidos fueron funcionarios de Provías Descentralizado durante el régimen golpista de Martín Vizcarra: Carlos Revilla Loayza, exdirector; Alcides Villafuerte Vizcarra, exgerente de obras; Elizabeth Ugarte Manrique, excoordinadora de Abastecimiento y Control Patrimonial (Gerencia de Administración); Juan José Enciso Torres, miembro titular de los comités de selección de las licitaciones públicas de la entidad; y el empresario Hugo Javier Meneses Cornejo. Todos ellos integrarían una organización criminal denominada Los Intocables de la Corrupción, dirigida por ese miserable lagarto y que la integran además de su mujer - Maribel Díaz - sus exministros de Transportes y Comunicaciones Edmer Trujillo y Carlos Estremadoyro, asimismo del exasesor de Carlos Revilla en Provías Descentralizado, Hugo Mario Misad, ‘El Turco’. Ellos, según testimonios recabados por la fiscalía, integran además el núcleo delincuencial conocido como Los Moqueguanos, llamados así porque acompañaron a Vizcarra cuando este fue gobernador de esa región y luego, tras el salto a la política nacional de este, fueron convocados para ocupar puestos de mayor jerarquía. La tesis fiscal sostiene que esta organización criminal dirigió las licitaciones de Provías Descentralizado durante la etapa en la que Vizcarra fue ‘presidente’, entre marzo del 2018 y noviembre del 2020. El Ministerio Público ha puesto la lupa en tres procesos -Tintay, Samegua y Pampas - y cuenta con declaraciones de colaboradores eficaces y de testigos protegidos que dan cuenta de cómo había operado esta red. Hay que añadir, sin embargo, que en la época en la que esta organización había operado, Provías Descentralizado llevó a cabo 16 licitaciones y 91 concursos públicos, por lo que no se descarta que los procesos salpicados por la sombra de la corrupción sean más. Según la fiscalía, Revilla había utilizado su cargo como director de Provías Descentralizado para dirigir los procesos de contrataciones públicas a fin de captar el 3,5% del costo de cada convocatoria en coordinación con malos empresarios. Para ello, Revilla había “captado” a Alcides Villafuerte y a Elizabeth Ugarte, quienes, en su condición de gerente de obras y gerenta de administración, respectivamente, se habrían encargado de “la designación estratégica de sujetos que integrarían los comités de selección de las diversas contrataciones estatales de la entidad”. Todo con el pleno conocimiento de Vizcarra. Una vez cobrados los sobornos, Revilla se había encargado de repartirlos entre sus cómplices, incluido el lagarto, a quien, le llevó el dinero a Palacio de Gobierno en varias ocasiones “en maletas y tubos portaplanos” en visitas en las que el golpista ordeno “que se apagaran las cámaras de seguridad para que no quedara registro de los ingresos de Revilla”. Seguramente en los próximos días irá saliendo más información concerniente a este caso y todavía quedan varios puntos por aclarar, como aquella declaración del testigo TP-03-2023 sobre aquellos funcionarios implicados en su relato que “aún se encuentran trabajando y operando en el actual gobierno”. Pero lo conocido hasta el momento demuestra fehacientemente que Martín Vizcarra había repetido las prácticas corruptas por las que se lo acusa en Moquegua (recordemos que está procesado por haber recibido coimas a cambio de los proyectos Lomas de Ilo y Hospital Regional, que se licitaron cuando él era gobernador regional) a escala nacional. Solo queda esperar que el caso avance rápido ya que en la lucha contra la corrupción no puede haber intocables. Esta demás decir que la presente investigación marcara el final de la carrera política de uno de los personajes más oscuros de la historia reciente del Perú. ¿Cómo podemos olvidar que Martín Vizcarra llegó a la presidencia traicionando y complotando contra PPK? ¿Cómo podemos olvidar que Martín Vizcarra uso su poder para pintarse hipócritamente como un paladín “de la lucha contra la corrupción”, cuando robo a manos llenas las Arcas del Estado desde que estaba al frente del Gobierno Regional de Moquegua? ¿Cómo podemos olvidar que Martín Vizcarra busco un baño de popularidad en un referéndum que término aprobando medidas extremadamente dañinas o innecesarias para el país, como la introducción de una reforma electoral, incluyendo la figura de las PASO, que ya han sido derogadas, o cambiando solo en nombre del Consejo Nacional de Magistratura por una Junta Nacional de Justicia integrada de caviares, que le sea leal a sus intereses políticos? ¿Cómo podemos olvidar que Martín Vizcarra fue el primero que introdujo el cuento del adelanto de elecciones, medida que la izquierda parasita mantiene hasta el día de hoy como una propuesta para desestabilizar a todo el país? ¿Cómo podemos olvidar que Martín Vizcarra quebranto el Estado de Derecho y cometió un Golpe de Estado al cerrar de manera completamente ilegal, hecho reconocido por el Tribunal Constitucional, forzando una figura legal de interpretación auténtica de la denegación fáctica, y dejando la cancha libre para que el filosenderista Pedro Castillo intentara replicar la misma jugada años más tarde? ¿Cómo podemos olvidar que tras haber cerrado el Congreso de la República, y gobernar por Decreto por meses, no se vio satisfecho y volvió a antagonizar a los nuevos parlamentarios, demostrando un completo irrespeto por el Poder Legislativo? ¿Cómo podemos olvidar que la gestión de Vizcarra durante la pandemia fue una de las más desastrosas en todo el mundo, llevando a la muerte a 200 mil peruanos por la falta de oxígeno y capacidad del Estado de adquirir vacunas, donde se demostró que a este miserable sujeto le interesaba más vacunarse él mismo en las sombras, que ayudar al resto de peruanos? ¿Cómo podemos olvidar que las medidas optadas por Vizcarra durante la pandemia fueron tan drásticas que se terminó destruyendo el avance de casi 30 años de progreso económico, dejando en la pobreza a millones de peruanos y obligando a una generación entera de jóvenes a tener que abandonar el país? En ningún país del mundo se utilizó la excusa de la pandemia para paralizar por completo la economía, como se hizo en el Perú, cerrando restaurantes, hoteles, centros comerciales, negocios, entre otros, y hasta el día de hoy se pueden sentir las repercusiones de esta decisión. Finalmente, ¿cómo podemos olvidar que incluso cuando fue vacado por el Congreso de la República, movió todo su aparato político de la mano de Sendero Luminoso y de sus ‘camaradas’ caviares para forzar violentas movilizaciones masivas en todo el país, que trajo como consecuencia la caída de Manuel Merino a menos de cinco días de que accediera el cargo? Es innegable que sin Vizcarra habría sido muy difícil tener un Castillo, dado que, al erosionar las instituciones del país, los senderistas vieron una ventana perfecta para instalarse en el poder, mediante el fraude montado por los caviares del JNE, la ONPE y la RENIEC, cuyos responsables de aquel delito increíblemente aún continúan en sus cargos. Una amenaza que sigue latente hasta el día de hoy, ya que intentaran repetir la jugada, permitiendo que un despreciable asesino de policías y adicto a la marihuana como Antauro Humala sea candidato. Sin duda, el Perú de hoy es un país mucho más pobre, fragmentado e inestable que el que Martín Vizcarra recibió cuando asumió la Presidencia de la República. Corresponde a aquellos que defienden la democracia no olvidar el gran daño que le ha hecho este impresentable sujeto al Perú para que toda la sociedad civil en su conjunto se dé cuenta de que ya llegó la hora de que deba pagar por sus delitos... A la cárcel con el delincuente.
Salkantay es un gigantesco e imponente nevado que parece estar más cerca del cielo que de la tierra, que fue considerado desde tiempos remotos en el mundo andino como un ícono sagrado. Para la cosmovisión andina, la reverencia a los Apus o montañas sagradas, no pasó desapercibido en el tiempo. Se encuentra en la Cordillera de Vilcabamba, en la provincia de La Convención, distrito de Santa Teresa. Es el 12vo nevado más alto del Perú, y el segundo más alto de la región del Cusco detrás del Ausangate. Su cumbre presenta dos cimas o cabezas; una al lado Este y otra al Oeste, esto es conocida como mole bicéfala. El lado oeste era más esbelto y atractivo que el lado Este, este último a su vez era ligeramente más elevado debido a un serac o bloque grande de hielo fragmentado por grietas. Pero tras el paso de los años y el derrumbe de este serac, la altura quedo prácticamente idéntica en ambas cimas. Desde tiempos inmemoriales, el Salkantay ya era adorado por las etnias que habitaban sus cercanías. Según antiguas crónicas, los incas siguieron adorando a este imponente nevado al cual lo llamaban ‘Apu’, o sea ‘gran señor’, donde los rituales más comunes eran los llamados ‘pagos a la tierra’, el cual consistía en ofrendar maíz, hojas de coca y sangre de auquénidos. Para los incas el Salkantay también estaría implicado en los ciclos vitales del río Urubamba o Willca Mayuc, ya que las aguas de sus deshielos alimentan este sagrado rio. Según una leyenda, “venían las aguas que, fertilizaban a la madre tierra (Pachamama) a través del río Urubamba”, que los incas veían desaparecer en la selva amazónica, sin verlo llegar al océano; por lo que creían que sus aguas regresaban durante la noche a sus nevados sagrados desde la selva en forma de un río celestial, que eran las estrellas de la Vía Láctea. Durante la época colonial se trató de prohibir el culto a las montañas, lo que a los ojos de los españoles era considerada ‘idolatría’. Sin embargo, el culto a las montañas estaba tan arraigado que no pudo ser erradicado y actualmente los pobladores quechuas siguen rindiéndoles culto. Actualmente, el Salkantay forma parte de una ruta de senderismo de 5 días y 4 noches que finaliza en Machu Picchu. Llegar allí es todo un desafío. Esta ruta atraviesa la llamada ‘Abra Salkantay’, en las faldas del nevado a 4630 metros de altitud que conforme se avanza desciende en más de 2000 metros hasta llegar a la selva lluviosa o ceja de selva a unos 2000 metros de altitud. Durante esta caminata se aprecia una serie de cadenas montañosas cubiertas de nieve, lagunas glaciares, pampas, ríos, arroyos y aguas termales. Esta caminata cruza una serie de pisos ecológicos cargados de la más diversas variedades de flora y fauna de donde destacamos a los cóndores andinos, a toda una gran variedad de colibríes y a los osos de anteojos, por el lado de la flora si se es un conocer del tema se pueden apreciar hasta 300 variedades de orquídeas en toda esta zona. A propósito, ¿te has preguntado qué significa Salkantay y cuál es su historia y las fascinantes leyendas que lo rodean? En el idioma quechua, se traduce como “Montaña Salvaje” o “Montaña Inexpugnable”. Este nombre refleja la imponente belleza y la poderosa presencia de esta montaña en la cultura andina. Para las comunidades nativas, el Salkantay es considerado una deidad protectora y una fuente de energía espiritual. Se le rinden honores y respeto a través de rituales ancestrales, expresando así la profunda conexión que existe entre la montaña y las personas que habitan en sus alrededores. Como no podía ser de otra manera, el Salkantay está rodeado de fascinantes leyendas que han sido transmitidas de generación en generación. Estas historias enriquecen la comprensión y el misterio que rodea a esta majestuosa montaña. Una de ellas afirma que es un espíritu protector que vela por el bienestar de las comunidades y la naturaleza circundante. Se cree que su presencia imponente defiende a la región de los peligros y trae fertilidad a las tierras. Los habitantes locales cuentan historias de cómo el Salkantay ha intervenido en momentos de necesidad, protegiendo a las personas y proporcionando prosperidad a la zona. Otra conocida leyenda relata la existencia de un tesoro escondido en sus profundidades. Se dice que a la caída del Imperio Inca, se habrían escondido grandes riquezas en cuevas secretas en las laderas de la montaña para evitar que terminen en manos de los españoles. No es de extrañar que el transcurso de los siglos, codiciosos aventureros hayan buscado estos tesoros perdidos, pero hasta el día de hoy, permanecen sin descubrir. Si te apasiona la naturaleza y la historia, no puedes dejar pasar la oportunidad de vivir una experiencia única en el Salkantay trekking, donde podrás recorrer los impresionantes paisajes de los Andes peruanos, caminar por senderos ancestrales y disfrutar de vistas panorámicas del nevado sagrado. Salkantay es mucho más que una montaña. Es un símbolo de poder, espiritualidad e historia ancestral. Al conocer su significado, explorar su historia y escuchar sus leyendas, nos sumergimos en la grandeza de este majestuoso nevado. ¡Atrévete a descubrir Salkantay y vive una experiencia inolvidable en pleno corazón de los Andes peruanos!
Triste destino el del país andino, el ser (des)gobernados por incapaces que anteponen sus intereses personales a los de la Nación. Si bien desde que asumió providencialmente el cargo el 7 de diciembre del 2022 - tras la ignominiosa caída del régimen filosenderista del delincuente terrorista Pedro Castillo - he mantenido una posición neutral en relación a la Presidenta Dina Boluarte - al extremo que me dijeron que era parte de la derecha “dinista” - ello se debió a que decidí otorgarle un año de gracia para evaluar su gestión y luego de pasado ese tiempo, se ha hecho evidente que nunca ha estado preparada para asumir el cargo al cual llego de manera fortuita, por lo que ha procedido en delegar el poder en su Primer Ministro Alberto Otárola, quien en la práctica es el que verdaderamente gobierna el país, aunque a él nadie lo eligió. De allí la controversia de su desmesurado poder adquirido bajo la venia de la señora Boluarte, quien lo deja hacer lo que quiere - Laissez faire, laissez passer - esperando durar así hasta el 2026. Pero el poder desgasta y es necesario hacer los cambios necesarios para seguir avanzando y hacer frente a la amenaza de los antisistema que no se han resignado a su derrota e intentan por todos los medios desestabilizar al país. Si bien no han logrado nada hasta el momento, la actual sensación de inseguridad ciudadana - producto de la delincuencia venezolana “importada” desde los tiempos de Kuczynski - y la creciente desaprobación de la labor del gobierno por no saber enfrentarlos, les da alguna esperanza a esos grupos marginales en lograr sus demenciales propósitos. A ello debemos agregar el creciente enfrentamiento entre diversos sectores del oficialismo por acrecentar sus cuotas de poder a expensas del contrario. Uno de esos desencuentros más conocidos es el que se da entre aquellos que apoyan al Primer Ministro, y el otro sector liderado por el hermano de la presidenta. En efecto, durante la primera mitad del 2023, la guerra civil entre Nicanor Boluarte y Alberto Otárola escalaba a niveles sin precedentes. Y es que, si bien la relación entre ambos siempre fue cordial desde que se conocieron trabajando en el gobierno de Ollanta Humala, la guerra fría se manifestaba a través de reportajes y denuncias sobre personajes relacionados con ambos. Notoriamente, las acusaciones sobre Nicanor y su entorno salían en América TV y Canal N. Mientras tanto, los misiles sobre Otárola y sus amigos (y en especial sus ‘amigas’) aparecían en Panamericana TV y, más recientemente, en Willax. En junio, la filtración de chats entre el primer ministro y el exministro de Trabajo prometía escalar hasta implicar a más personajes, lo que desencadenaría el tantas veces anunciado cambio de gabinete. Pero ello no solo nunca ocurrió, sino que pasó todo lo contrario. En julio, Otárola consolidó una alianza con la Mesa Directiva del Congreso, manejada por APP (Alianza para el Progreso) y FP (Fuerza Popular). Y, aunque el choque de Otárola con Nelson Shack en agosto, los cambios de ministros de septiembre y la intervención de la Fiscalía a las oficinas de la PCM evidenciaban que aún existían cuotas de poder de Nicanor en el gabinete, todo cambiaría hacia el final del año. Noviembre fue el mes clave. Cuarto poder de América TV comparó explícitamente la casa de Nicanor Boluarte con la guarida delincuencial de Pedro Castillo en Sarratea. Y, a partir de entonces, varios reportajes en diversos medios han abordado el copamiento del sector Interior, el crecimiento de su propio partido político y su cercanía con prefectos y subprefectos. Por otro lado, y en el mismo mes, la Operación Valkiria V desactivó el pedido de detención preliminar para el primer ministro por parte de la hoy exfiscal de la Nación. Contrafácticamente hablando, si Benavides se hubiera anticipado a sus exaliados, habría desencadenado un pedido de vacancia presidencial desde el Congreso y la alianza con el fujimorismo no se habría materializado en la liberación de Kenyo Fujimori. O al menos eso es lo que el premier le contó a la presidenta. Y la extemporánea denuncia constitucional de Benavides solo ha servido para ratificar esta teoría. Desde entonces, la presidenta ha perdido terreno frente a su primer ministro. Para diciembre, el influyente Rivin Yangali -exasesor del Midis de Dina y excolega de Nicanor en la Municipalidad de Pueblo Libre - tuvo que alinearse con Otárola en la PCM. Y el hasta entonces jefe de Gabinete Técnico de la presidenta, Morgan Quero - también exasesor de Dina en el MIDIS -, fue alejado del entorno. Sirvió poco que Walter Gutiérrez haya tenido dos reuniones con la presidenta durante los últimos días de diciembre del 2023. Pasó lo mismo que cuando se reunió con la presidenta en la quincena de octubre, cuando Gutiérrez estuvo a punto de protagonizar un enroque con el actual premier. Nada. Tampoco prosperó el globo de ensayo de promover a Javier González-Olaechea, canciller que ha tenido más de un roce dentro del gabinete. Y, justo cuando se vuelve a vocear por enésima vez a la cuestionada ministra Pérez de Cuéllar para el premierato, una denuncia de corrupción en Punto final la ha golpeado en la línea de flotación. Tampoco se dieron los anunciados cambios de ministros de diciembre. Ni Cultura, ni el Minem, ni Salud, ni Economía. Salud hoy parece inamovible, gracias al renovado pacto entre el gobierno y César Acuña, alianza que posibilitó frustrar la destitución de los caviares de la JNJ en diciembre del 2023, con ayuda del fujimorismo. En tanto, Economía permanece en manos de Álex Contreras, a pesar de que la propia presidenta mantuvo reuniones con dos exministros de Economía en Palacio, que al final quedo en nada, porque Otárola, quien tiene la última palabra en el gobierno - ello es innegable - dijo que no, y se acabó. “Dina Boluarte es rehén de Otárola”, confeso un excolaborador de su entorno, tras conocerse el desenlace. “Y el problema es que él la aísla del resto” asevero. Algunas voces sugieren que la presidenta está incómoda por el protagonismo que está tomando su primer ministro. A ella, dicen, le interesa dejar un sello personal. Ser recordada como la primera presidenta del Perú. A veces llama a su entorno más cercano, pidiendo consejo y expresando quejas. Pero al mismo tiempo, una especie de síndrome de Estocolmo parece mantenerla en vilo, aferrada a su premier. Un atento observador ha señalado cambios en su forma de vestir. Y en sus accesorios. El estar juntos y comprendidos en la apresurada denuncia constitucional de la posteriormente destituida fiscal de la Nación, fue lo que selló firmemente esa unión entre presidenta y premier. Una alianza que parece solo entender de salidas hacia adelante, a cualquier precio. Como dice una voz disidente, quizás incluso se sienta cómoda delegando, apelando a la historia contemporánea peruana, que solía ser generosa de primeros ministros fuertes. Al fin y al cabo, constitucionalmente el presidente de la República es irresponsable de sus actos. El responsable es el primer ministro, quien carga con todas las culpas. Tras el rotundo fracaso de las distintas ‘Tomas de Lima’ organizadas por Sendero Luminoso, se le sugirió a la presidenta cambiar el gabinete de guerra y abrirlo a nuevos rostros. Convocar a gente que no tenga nada que ver con los caviares ni con la izquierda parasita que sostuvieron a Castillo. Un gabinete de consenso ayudaría, teóricamente, a compartir la responsabilidad política y difuminar las tintas cargadas, producto del desgaste de sus ministros y su incapacidad para resolver los temas de fondo. Y también a diluir la impopularidad. Para diciembre del 2023, la desaprobación de la gestión de la señora Boluarte llegaba al 84%, según una encuesta de Ipsos. Pero fuera de algún cambio cosmético, en el fondo todo sigue igual, dejando en sus cargos a ministros altamente cuestionados como los de Defensa, Interior y sobretodo Economía, además del mismo Otárola claro está, quien se niega a dar un paso al costado porque al parecer, ha convencido a la presidenta que sin los contactos que tiene en el Congreso, “ella no podría continuar en el cargo hasta el 2026”. Se cree irremplazable en el premierato y ello no es cierto. Ese es el problema de no querer compartir el poder, pero también implica compartir la responsabilidad y la culpa. Es más, el repudiable atentado terrorista que sufrió la presidenta en Ayacucho el pasado sábado, solo evidencio la incapacidad de sus ministros de Defensa e Interior, cuyos servicios de inteligencia no supieron prever como dos subversivas ayacuchanas - madres de dos terroristas muertos durante la asonada senderista de enero del 2023 - lograran acercarse sigilosamente y agredir vilmente a quien ejerce la primera magistratura de la Nación. Lo que llama la atención es que dichos ministros responsables de su seguridad sigan en sus cargos y no hayan sido destituidos en el acto. No cabe duda que el ataque a la señora Boluarte es un golpe directo a la figura presidencial, por más disminuida que esta esté. Y por más poder que ella delegue a su primer ministro. Y, aunque es saludable que la presidenta haya decidido viajar al sur del país para no permitir a los radicalismos seguir envenenando la mente a una indiada soliviantada con sus discursos de odio y resentimiento - ya sea en Puno, Cuzco o Ayacucho - hace falta un plan serio para trabajar esas áreas, especialmente con las Fuerzas Armadas para neutralizar estos focos subversivos que intentan segregar el sur del Perú en provecho de Bolivia, donde el narcopedófilo Evo Morales sigue activo con sus planes separatistas, para así obtener su ansiada salida al mar, en lugar de reclamar los territorios que les arrebato Chile en 1879. Asimismo, se hace imprescindible un cambio de rumbo en el gobierno, que significa la salida de Otárola y su cuestionada troupe, llamando en su lugar a personajes con vocación democrática y que se quieran sacrificar en estos tiempos convulsos por el Perú. Pero ello depende exclusivamente de la presidenta, quien debe decidirse de una vez por todas a dejar el piloto automático en el cual se encuentra el país. No puede esperar hasta el 28 de julio si es lo que está pensando… Además de ello, también debe alejar cuanto antes de su entorno a su hermano Nicanor, dejando que la justicia lo investigue y sancione de encontrarlo responsable de sus delitos, en lugar de salir públicamente a defenderlo y amenazar a quienes lo cuestionan. Mucho cuidado con esas salidas autoritarias, que no le hacen bien ni a ella ni al país.
Venga ya, los peruanos sí que son un caso clínico. Su futbol es uno de los peores del mundo, que solo conoce de derrotas y humillaciones, con una selección llena de jugadores acabados de 40 años, la cual, por sus propios “méritos” y para mayor ignominia, es colista absoluto del continente, pero que a su vez “endiosan” de una manera inexplicable a los responsables del desastre, convirtiendo en “héroes” a sujetos que no lo merecen, quienes a la primera oportunidad que tienen, les escupen en la cara y se van con aquellos que les paguen más por su “trabajo” (es un decir, ya que este se la paso de vago durante 8 años), dejando en ridículo a sus ‘viudas’ que como recordareis, tras su abrupta salida del cargo de entrenador de la selección peruana, estuvieron durante meses y meses llorando de manera inconsolable exigiendo su regreso, uniéndose a esa vomitiva campaña un banco que lo presento como su ‘imagen’, quien de una manera despreciable cada vez que la selección jugaba en Lima, “coincidentemente” viajaba al Perú con el único objetivo de torpedear la labor de su sucesor, que resulto tan inútil como el, con la esperanza de reemplazarlo para seguir cobrando una pasta sin trabajar, algo que en ningún otro país pudo conseguir. Pero para su desaliento, el juego no le salió y nombraron por el contrario a un anciano decrepito sacado de algún asilo, por lo que a este parrillero no le quedó otra alternativa que mandarse mudar definitivamente y rebajar sus exorbitadas pretensiones económicas, aceptando la oferta de la ANFP de Chile, convirtiéndose así en entrenador de la “Roja” (no sé porque la denominan de esa manera, ya que la única Roja es y será España ¿vale?). Como podéis imaginar, esta noticia no ha caído nada bien a los peruanos - ya que el tipo se ha ido con su ancestral enemigo - y sobretodo a sus ‘viudas’ que del desconsuelo han pasado al desconcierto, a diferencia del resto de perdedores, que ya lo bajaron del pedestal adonde lo habían colocado “por haber conseguido clasificar al Perú a un mundial” - cuando esto sucedió únicamente por los puntos regalados por Bolivia - y ahora desengañados y traicionados, lo insultan en las redes sociales y desean lo peor…. En fin. ¿A quién nos estamos refiriendo? Obviamente a Ricardo Gareca, el cual según periodistas chilenos, se prepara para su revancha personal que es ganarle a Perú tanto en la Copa América en junio, como en el encuentro por las eliminatorias a jugarse en noviembre en Lima. Sabe de qué pie cojean aquellos a los que “dirigió” durante tantos años, por lo que no sería nada raro que lo consiguiera y humille a los peruanos en su propia casa. De seguro sus ‘viudas’ estarán alborotadas en esa ocasión, alentando a su ídolo y envueltas en banderas chilenas, vitorearan a su equipo haciendo sentir a los jugadores mapochos que están en el Nacional de Santiago. Ya sucedió cuando se presentó Messi con la albiceleste y donde casi todo el estadio celebro sus goles. A nadie sorprenda que ello vuelva a ocurrir ¿No os parece?