LOS ÚLTIMOS DIAS DEL LUGAR DE LA MEMORIA: Intentando reescribir la historia
Si existe un sitio que el fujimorismo odia con toda el alma, porque les recuerda las violaciones a los derechos humanos sucedidos durante el régimen dictatorial de Kenyo Fujimori, es el denominado Lugar de la Memoria, Tolerancia e Inclusión Social (LUM), inaugurado en diciembre del 2015 durante el gobierno de Ollanta Humala, el cual lamentablemente ha estado direccionado por quienes lo dirigen, ya que quien visita el lugar, se da con la sorpresa de que los guías utilizan el mismo lenguaje senderista, victimizando a estos criminales, a quienes llaman “luchadores sociales” (?) y cuyas monstruosidades cometidas durante la época del terrorismo, que ellos denominan sin rubor alguno como “conflicto armado interno” (¿?), brillan por su ausencia en la muestra, a la vez que culpan de todo lo sucedido exclusivamente a las FF.AA. y a la PNP. Y ello es inaceptable. Si bien es cierto que militares y policías cometieron excesos en esos tiempos convulsos, es inconcebible que quienes dirijan esa institución solo se empeñen en mostrar aquello, obviando a los verdaderos responsables del baño de sangre que sufrió el Perú, como fueron SL y el MRTA. No es de extrañar por ello la reacción de quienes no comparten esa visión sesgada de la historia, los cuales con el triunfo de Keiko Fujimori y su llegada al poder este 28 de julio, han prometido clausurarlo e incluso demolerlo, al igual que otros memoriales que existen en el interior del país, incluyendo en su lista negra, como podéis imaginar, al monumento El Ojo que Llora, que se levanta en el Campo de Marte, con el argumento que allí se homenajea a los terroristas muertos. Si bien en cierta ocasión, este sitio fue vandalizado por hordas naranjas - arrojando pintura de ese color y destruyendo el monumento central, que luego fue restaurado - ahora que el fujimorismo volverá a ser gobierno, su destino al igual que el LUM, también está sellado. Personalmente creo - a pesar de las objeciones que tengo a la forma como en esos lugares se tergiversa groseramente la verdad de lo que sucedió en aquellos terribles años - que el LUM no debe ser cerrado sino reformulado, debiendo pasar el control del lugar a las FF.AA. para mostrar lo que realmente paso, exhibiendo las bestialidades cometidas tanto por SL como por el MRTA, y que sirva como un recordatorio para que no se vuelva a repetir. Eso no quiere decir que se silencie lo cometido por los militares y policías, sino que se muestre en su contexto y no se les abomine como sucede hasta ahora. Sin embargo, tengo entendido que los fujimoristas no quieren saber nada del lugar y trataran de desaparecerlo desde el primer momento, “destruyéndolo todo hasta sus cimientos” tal como ha expresado recientemente en una entrevista la resurrecta Martha Chávez, quien es partidaria de levantar en el mismo sitio un monumento al “Héroe de la Pacificación”, es decir a Kenyo Fujimori. ¿Y que pasara con los archivos, libros, testimonios, videos y objetos que posee la institución? se le pregunto. “Al fuego con todos ellos” respondió la hoy senadora. Y ganas no le faltan en hacerlo. Como recordareis, ella fue la que dirigió personalmente el ataque al Ojo que Llora en el 2007, al día siguiente de la llegada al Perú procedente de Chile, del extraditado Kenyo Fujimori, quien seria procesado y condenado a 25 años de prisión por Crímenes de Lesa Humanidad. Si bien hay quienes han solicitado que debe colocarse a buen recaudo todo lo que se pueda antes que sea demasiado tarde, al pertenecer el Estado - ya que el LUM está adscrito al ministerio de Cultura - sería un delito. Por ejemplo, la prenda que aparece en la portada de Kuntur, perteneciente a un niño, proviene de una fosa clandestina en Putis, donde una patrulla del ejército masacro en 1984 a 123 pobladores (incluyendo niños y mujeres) de varias comunidades en Ayacucho. Sin duda alguna, se trata de un atroz recuerdo de aquella matanza que el fujimorismo tratara de eliminar. Pero Chávez no es la única que pide su cierre: “Basta ya de estos museos de la memoria y reconciliación, que te mienten descaradamente poniendo a las Fuerzas Armadas como agresores. Es una afrenta al país, basta ya de ojos que lloran”, expreso por su parte Rafael López Aliaga, uniéndose al coro negacionista. Así que, si tiene tiempo, visite el LUM antes que literalmente sea borrado para que no quede memoria alguna de que alguna vez haya existido y eliminar toda evidencia que los involucre, por parte de quienes se muestran tan intolerantes como a los que dicen combatir.