Su derrota fue aplastante en los recientes comicios locales realizados en el país andino, quedando en último lugar en Lima - con un mísero 1.2% - no logrando además ninguno de los gobiernos regionales donde se presentó. Nos referimos a ese organismo de fachada de Sendero Luminoso llamado Perú Libre, pulverizado prácticamente a nivel nacional, demostrando que no representan a nadie y que su sorpresiva llegada al poder el año pasado fue producto del fraude, que en esta ocasión no pudieron hacer como hubiesen querido, debido a la férrea vigilancia de la Fiscalía. De ello se puede deducir que hubo muchos derrotados, en primer lugar, el filosenderista Pedro Castillo y sus secuaces, de una forma por lo demás clara y contundente. Otros damnificados obviamente han sido Acción Popular, Juntos por el Perú y demás agrupaciones izquierdistas que apoyan al (des)gobierno en el Congreso, quienes también han desaparecido políticamente en medio del desprecio y el descredito generalizado. No podemos dejar de mencionar obviamente a esos parásitos caviares, que les gusta vivir aferrados cual garrapatas al Estado y que en el caso de la Municipalidad de Lima, han perdido las jugosas “consultorías” a los que estaban acostumbrados. Pero sin lugar a dudas, la debacle de Perú Libre fue más clamorosa, porque sabedores del rechazo que producen en la ciudadanía, se presentaron en varias regiones con otros nombres - como en Junín - e igualmente terminaron vapuleados. A todo ello, debemos agregar que Castillo no pudo ganar ni siquiera en su aldea natal de Tacabamba (Cajamarca) a pesar de todos los ingentes recursos del Estado que de una manera ilegal invirtió allí. Pero todas estas buenas noticias no pueden distraernos del tema de fondo que son las intenciones de ese oscuro individuo de querer eternizarse en el poder, ahora con mayor razón luego del varapalo electoral, y sus miras están dirigidas no solo en seguir hostilizando al Ministerio Publico (recortándole a un tercio de su presupuesto lo que pone en riesgo el funcionamiento del sistema, según denuncia de la Fiscal de la Nación, quien los próximos días presentara una acusación constitucional contra Castillo por los Casos Puente Tarata y Petroperú), sino también en buscar controlar a las FF.AA. En efecto, luego de las reveladoras declaraciones del general (r) Roger Zevallos, que denunció que el actual Comandante General del Ejército, Walter Córdova, está coludido con la corrupta camarilla que se ha apoderado del gobierno para entregarle el control político de su institución, están apareciendo nuevas informaciones que corroboran esa versión. Hasta el diario oficialista La República coincide: “El gobierno tiene plan para buscar a oficiales afines en las Fuerzas Armadas” (1/10/22). El nombramiento del declarado antaurista Daniel Barragán como ministro de Defensa es parte del siniestro plan que podría concretarse muy pronto, cuando se efectúen los ascensos, retiros y cambios de destino en las instituciones castrenses, incluyendo el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Como recordareis, en mayo del año 2021 en un audio que difundió El Comercio, el desequilibrado mental, despreciable asesino de policías y consuetudinario adicto a la marihuana Antauro Humala dijo de una manera procaz, propia del marginal que es: “Mi promoción agarra el Comando del Ejército el 2021 (…) Si no se tiene bien controladas a las Fuerzas Armadas va a salir un Pinochet (…) De frente van a dar un golpe (…) El único huevón que puede aguantarle a las Fuerzas Armadas en el poder soy yo, a Pedro Castillo”. En esa misma desquiciada conversación anunció que él sería el comandante general del Ejército. Inexplicablemente, sus sueños de opio se están haciendo realidad. Castillo le dio libertad en agosto, pese a que aún no le correspondía, y hace dos semanas nombró como ministro de Defensa a quien es su íntimo amigo y socio político. Hay un hecho además que pocos le han dado la debida importancia. El 7 de septiembre pasado, Perú21 publicó un documento reservado, según el cual el régimen había encargado a la Dirección de Inteligencia Nacional (DINI) “evaluar escenarios ante un posible cierre del Congreso y una vacancia presidencial”. El informe planteó alternativas para poner en marcha el plan contra el Parlamento, que –según sus autores- sería tomado de mejor manera por la población que una vacancia del analfabeto corrupto y ladrón. ¿Por qué Castillo mandó a realizar esa evaluación? Por cierto, en la DINI, Antauro también tiene un hombre de confianza, el exmilitar Gustavo Bobbio, quien se ha reunido varias veces con Castillo. El círculo se va cerrando. Sin embargo, algunos entendidos creen que no todo está perdido, que la mayoría de los mandos militares son institucionalistas y no permitirán que eso ocurra. Puede ser. Pero si el régimen se sale con la suya sería el paso decisivo para acabar con lo poco que queda de democracia en el Perú. El siguiente paso sería cerrar el Congreso, cosa que podrían hacer con relativa facilidad, usando cualquier pretexto. Una nueva moción de vacancia, una acusación constitucional, una cuestión de confianza, u otro motivo serviría para que acusen a la oposición de “golpista”, movilicen unos cientos o algunos miles de indios soliviantados y delincuentes antauristas, con la pasividad de la Policía - que ya controlan - y echen a patadas a los parlamentarios. Lo hizo Vizcarra hace tres años y se salió con la suya. La diferencia es que ahora aprovecharían para convocar a una ilegal e irrita ‘asamblea constituyente’ integrada por organizaciones afines a Sendero Luminoso, para instaurar su tan soñada “república popular de nueva democracia”. Y el Perú entraría al club del socialismo del siglo XXI para confraternizar con apestados como Venezuela, Nicaragua y Cuba. Precisamente, hace 54 años, un 3 de octubre de 1968, una Junta Militar presidida por el general Juan Velasco Alvarado se instaló en el gobierno y permaneció - previo golpe del felón Morales Bermúdez - hasta 1980. Antes, en julio de 1962, otra Junta Militar había derrocado a Manuel Prado, aduciendo fraude en el proceso electoral de ese año. Fue el primer gobierno institucional de las FF.AA. en América Latina y duró solo un año, reorganizó el deshonesto sistema electoral y realizó elecciones limpias. En ambos casos, aunque se trató de gobiernos muy diferentes, a nadie en el Perú se le ocurrió procesar a los militares que participaron en esos eventos. Algunos que participaron en los gobiernos militares incluso integraron los gobiernos que sucedieron a esas Juntas, como Francisco Morales Bermúdez (1968) y Luis Cisneros Vizquerra (1981-2). En el caso del primero, vale aclarar que fue juzgado in absentia por la justicia italiana acusado de genocidio por su participación en el siniestro Plan Cóndor y condenado por ello a Cadena Perpetua, aunque lamentablemente no lo cumplió porque de una forma por lo demás vergonzosa, los diferentes gobiernos que se sucedieron en el Perú se negaron a entregar al criminal a Italia, muriendo hace pocos meses en libertad. Volviendo al tema de fondo, distintas fueron las consecuencias del autogolpe organizado por Vladimiro Montesinos con Kenyo Fujimori en 1992, que lo hizo con el apoyo de las FF.AA. Pero ello no terminó en una transición ordenada y pactada, sino con el derrumbe del régimen con la fuga del dictador y su “asesor” en el año 2000, aunque posteriormente fueran capturados y condenados a largos años de prisión que aun lo cumplen. Cabe precisar que la escandalosa y demostrada corrupción durante el fujimorismo involucró desde el comienzo de su aventura golpista a varios jefes militares, propiciando que algunos de ellos terminaran en la cárcel. Algunos no entienden las diferencias, los contextos, ni los desenlaces e insisten en querer repetir la historia, creyendo que en esta ocasión saldrán impunes de sus graves delitos cometidos. Pregúntenle a Fujimori, que así como van las cosas, morirá en prisión como Abimael, cuya celda que ocupo en la Base Naval, ya espera a Castillo, mientras que para el resto de sus cómplices esta El Frontón, que será reabierto para albergarlos... El crimen nunca paga :)
De nombre científico Puma Concolor, es uno de los grandes felinos de ese lado del mundo - solo superado por el Jaguar - es conocido por ser uno de los depredadores más temidos del continente. Venerado por muchas culturas nativas que lo han hecho parte de mitos y misterios, son animales que destacan por su adaptabilidad a cualquier entorno, su fuerza, agilidad e independencia. Cuando los audaces expedicionarios españoles llegaron a esas tierras en el siglo XVI, y se encontraron con ellos, los denominaron “leones de montaña” por su parecido - aunque no en tamaño - con los leones africanos. Fueron los Incas quienes le dieron el nombre de Puma, ya que para ellos tenía un gran significado simbólico, porque representaba la fuerza, la inteligencia, la sabiduría y la paciencia ligadas a la tierra. Incluso estaba presente en su arte y ello lo demuestran las estatuas líticas de pumas que se encontraban tanto en la entrada del Templo del Coricancha (uno de los cuales puede apreciarse en el convento cuzqueño de Santo Domingo, tras ser encontrado en el 2011 y del cual dimos cuenta en esa oportunidad), como el que se halla en la fortaleza de Qenqo en las inmediaciones del Cuzco, aunque sin cabeza, que debió haber sido destruida durante “la extirpación de idolatrías” por los sacerdotes españoles tras la caída del Imperio Inca. Cabe precisar que los pumas son el mamífero terrestre más distribuido en el hemisferio occidental, principalmente se encuentran en las montañas de América del sur y del norte. El puma destaca en la gran familia de felinos por su capacidad para adaptarse a una amplia gama de climas y hábitats. Pueden adaptarse para vivir en montañas, bosques, desiertos, pantanos, selva tropical, pastizales, etc. Los pumas normalmente hacen sus guaridas en cornisas rocosas, matorrales densos y bajo árboles desarraigados. En los EE.UU. por ejemplo, se encuentran principalmente en los estados occidentales, desde las Montañas Rocosas hasta California. Sin embargo, actualmente están siendo obligados a mantenerse en lugares montañosos un poco hostiles, para mantenerse alejados de los humanos. A diferencia de los leones, los pumas no viven en manadas; tanto los machos como las hembras son solitarios, excepto en las épocas donde los cachorros pasan tiempo con su madre hasta que puedan independizarse. Viven en grandes territorios y utilizan feromonas y signos físicos (como marcas de garras, heces u orina) para marcarlo. Esto se debe a que necesitan tener suficiente espacio para conseguir comida y sobrevivir. Aun así, estudios recientes indican que estos animales pueden ser más sociables entre ellos de lo que parece. El puma puede nadar y trepar a los árboles cuando sea necesario, a menudo refugiándose en los árboles cuando es perseguido. Son animales carnívoros y excelentes cazadores. Principalmente cazan desde el anochecer hasta el amanecer. Su estrategia generalmente consiste en acechar cuidadosamente a su presa, escondiéndose entre rocas o en lo alto de las ramas de los árboles y esperar el momento indicado para poder saltar hacia ellas. Esto lo logran gracias a que sus patas son bastante grandes y fuertes además de que sus patas traseras son ligeramente más largas, lo que le permite lanzarse a sus presas con bastante precisión. Cazan una variedad de animales dependiendo de su locación, pero sus presas principales son ciervos, pequeños mamíferos, así como también aves, roedores, etc. Una vez que se sienten satisfechos cubren el cadáver de su presa con hojas y palos para guardarlo y comer otro día. Las hembras de puma son maduras sexualmente entre el año y medio y los tres años. Mientras que los machos empiezan a reproducirse entre los 2 y 3 años de edad. El modo de apareamiento de esta especie suele ser de manera rápida y violenta. Una hembra lista para reproducirse alerta a cualquier macho de la zona llamando y frotando su olor a rocas y árboles. El periodo de gestación dura aproximadamente 91 días y comúnmente se reproducen cada 2 o 3 años. El puma no tiene enemigos naturales, de hecho, está en lo alto de la cadena alimenticia, aún así, ocasionalmente compite con otros depredadores por comida, y al igual que los otros felinos, su mayor enemigo es el ser humano. Se cree que la razón por la cual el puma no ha desaparecido totalmente o que no esté en peligro de extinción tan crítico como otros felinos, es debido a su capacidad de adaptación a cualquier entorno. Sin embargo, las amenazas para el puma son la pérdida, fragmentación o destrucción de su hábitat y la matanza de pumas por cazadores deportivos y agricultores protegiendo su ganado. En el Perú, esta categorizado como “Casi Amenazado”, según el DS 004-2014-MINAGRI. Se encuentra también incluido en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Su caza y captura no autorizada es un delito que se sanciona con una multa no menor a S/ 41,500 y un proceso penal con pena privativa de la libertad. Ellos merecen ser protegidos :)
Un desequilibrado mental, despreciable asesino de policías y consuetudinario adicto a la marihuana llamado Antauro Humala, recorre el país andino desde que de una manera ilegal fuera liberado de prisión por el filosenderista Pedro Castillo, sin que haya cumplido toda su condena, con el objetivo de que prepare una asonada terrorista, el cual mediante la violencia extrema disuelva el Congreso e instaure su “república popular de nueva democracia” que le permita eternizarse en el poder y salvarse de la cárcel que le espera por corrupto y por ladrón. En efecto, ‘gracias’ a evidentes movidas del lumpenesco régimen, Humala está suelto en plaza y quiere a toda costa “refundar” el Perú, afirmando demagógicamente durante sus recorridos ante una indiada exaltada, que “el poder deben ejercerlo los de piel cobriza”. Ha advertido su postulación a la presidencia mientras intenta relanzar una prédica ideológica y política extremista que además en el colmo del cinismo, posa de “anticorrupción” y “antisistema”. Como sabéis, a muchos años de la asonada violenta del 2005 - que termino en un sonado fracaso y le costó la cárcel - Antauro quiere jugar ahora hipócritamente dentro de la democracia representativa; aquella en la que no cree realmente y que en reiteradas ocasiones ha jurado destruir, pero que le puede dar una ventana táctica - como sucedió con sujetos de la peor calaña, como el golpista Hugo Chávez en Venezuela , el narcopedófilo Evo Morales en Bolivia, el asesino Daniel Ortega en Nicaragua, los herederos de Sendero Luminoso en el 2021 en el Perú y hace poco con el exguerrillero Gustavo Petro en Colombia - para proyectarse hacia el poder congresal y presidencial. Al fin y al cabo, si hasta el analfabeto de Pedro Castillo (de limitado lenguaje y nula inteligencia) pudo llegar, qué impediría que ese demente también repita la rentable apuesta. Para ello, encabeza un movimiento autocalificado como ‘etnocacerista’ que agrupa principalmente a veteranos militares - llamados reservistas o antauristas -, rechaza a la élite blanca y promueve que descendientes de indígenas accedan al poder, ya que de acuerdo a la disparatada ideología que formuló su padre, Isaac Humala - otro loco como el - “la raza cobriza debe gobernar el país”. Para el etnocacerista la “gran transformación” y el “polo rojo” que abandonara su hermano Ollanta en el 2011 y la “refundación del Perú” que Castillo y Cerrón no pueden aún viabilizar - gracias a la contención de los peruanos advertidos - son objetivos políticos pendientes, por resolver. Y no oculta su deseo de hacerlo por medio de la violencia. Se nota en sus virulentos discursos y actitudes matonescas con quienes no están de acuerdo con sus delirantes ideas anacrónicas en todo sentido, propias de un demente embrutecido por la droga, como él. Podrá decir de boca para afuera “que mantiene una aparente distancia con Castillo y Cerrón”, pero los hechos lo desmienten ya que ha logrado que uno de sus secuaces sea nombrado nada menos que ministro de Defensa con el claro objetivo de intentar controlar mediante el al ejército, como se pudo escuchar en un audio difundido meses atrás. Además de ello, es innegable que la intensidad y el odio al liberalismo económico como a la democracia representativa también los une; aquel factor que los demócratas liberales continúan subestimando como elemento de fondo que dio forma al actual sistema de conflictos peruano. Hace unos años atrás se comentaba de cómo el antaurismo o “radicalismo reservista” iba difundiendo pacientemente una narrativa potente para el combate político por distritos, provincias y regiones a pesar del encarcelamiento de su mentor. La retórica sacó lustre a las “contradicciones” mientras las arengas fueron absorbidas por mentes juveniles y veteranas en revancha por una “Asamblea Constituyente auténticamente etnopatriótica”. De estos esfuerzos se verá mucho más en los próximos meses… y años si es necesario. Por lo pronto, la intención de ubicar a Antauro como un “verdadero luchador contra la corrupción” dará mucho trabajo a quienes financian su campaña y asesores políticos. ¿Les resultará la desquiciada idea de querer fusilar a todos los que llama como “presidelincuentes” y no con Castillo - a quien defiende - que ha demostrado ser el peor de todos? No hay que olvidar cómo los fabricados caudillos “salvadores anticorrupción”, intentan instrumentalizar a la población contra un sistema político hipertenso e incapaz de autorregenerarse. Lo cierto es que apartando las tradicionales bufonadas de su cabecilla, no subyace a los discursos del antaurismo una verdadera prédica democrática ni de “combate anticorrupción”. Mucho menos una prédica “libertaria” como señalan sus auspiciadores. Cero. Solo la ingenuidad o el temerario cálculo político pueden considerar sus bravuconadas de esa forma. Hay que repetirlo: el antaurismo encarna un peligroso planteamiento que incuba el odio y los conflictos extremos y proviolentos. No se conforma con el factor “clasista” de lucha de clases marxista, además cruza destornillado vía el factor “etnocultural” hacia la lucha de razas, en un país tan mezclado racialmente como el Perú. Ello es letal. Sazonando e incitando los instintos sociales básicos para la polarización política, aparece además la xenofobia como arma política y electoral, amenazando por ejemplo, con fusilar a los venezolanos, que cual plaga de langostas arribaron al Perú desde los tiempos de Kuczysnki quien les abrió las puertas de par en par, los cuales - hay que reconocer - se han convertido en un grave problema de seguridad ciudadana, ya que ‘gracias’ a ellos se ha multiplicado la delincuencia en las calles a niveles nunca vistos, pero de allí a fusilarlos en masa como propone Antauro, es algo absurdo. No han sido menores los efectos que estas disparatadas narrativas han tenido dentro de la famosa conflictividad social en los últimos veinte años (aparte de las que se montaron contra el “modelo económico” y la Constitución que lo contiene). En esencia eso es el etnocacerismo peruano con su mezcla anacrónica de nacionalismo étnico y de una impuesta colectivización absoluta de las decisiones y de los resultados en todos los ámbitos. El totalitarismo y la violencia gradual y “popular”. No se trata así de simple radicalismo, sino de un extremismo puro y duro. De cierta forma los efectos de este tipo de proyectos de poder que se pretende implantar en el Perú han afectado a su vecino del sur. “Chile se salvó de caer en una turbia dinámica de desarticulación social e institucional que pudo haber conducido a una confrontación devastadora”, ha resaltado con razón el analista político chileno Sergio Muñoz Riveros de El Mercurio, a propósito del importante rechazo ciudadano el pasado 4 de septiembre al afán refundacional de la extrema izquierda vía una “nueva” Constitución producto del griterío populista y el vandalismo terrorista. Si en el Perú, a punta de insistencia, prospera ese discurso dosificado además por el compás de la violencia, el país irá de una pretendida y falsa “refundación” constituyente a hundirse en el abismo aún más de lo que ya está. A todo ello, hay que agregar que ese criminal no se ha arrepentido en ningún momento de la muerte de cuatro policías que el ocasiono durante su asonada del 2005, y con el mayor desparpajo afirma: “Nos sentimos muy orgullosos de lo que hicimos en Andahuaylas” lo cual a todas luces constituye una apología al delito por lo que merece ser denunciado y volver a la cárcel del cual nunca debió haber salido vivo como Abimael. Asimismo, amenaza una y otra vez al Congreso con asaltarlo violentamente “con miles de sus reservistas” si se aprueba el proyecto de ley impulsado por el congresista Carlos Anderson que impediría su postulación en el 2026. La propuesta que busca modificar la Ley Orgánica de Elecciones e incorporar el impedimento de postulación a la presidencia y vicepresidencia a los sentenciados por el delito de homicidio. Además, se suscribe que también aplicaría para las personas que hayan sido rehabilitadas. Ahí entraría a tallar el caso de Antauro, quien como podéis suponer se encuentra desesperado ante esa posibilidad: “He convocado a una gran marcha nacional y patriótica para conminar a los parlamentarios a ‘derogar esa ley antinacional’ que bloquearía mis intenciones de llegar al Ejecutivo” ladro rabiosamente en uno de sus recientes mítines a una masa ignorante y resentida en el interior del país. “Hago la [convocaría] a todos los reservistas, licenciados de las Fuerzas Armadas del Perú, a aunarse a una gran marcha hacia Lima, de ser necesario para cerrar el Congreso y conminarlos a derogar esa ley antinacional, de impedir la presidencia de la República a un representante de ustedes. Porque yo solamente soy un átomo encima de la gran ola del pueblo peruano que se quiere emanciparse desde hace 500 años, en un nuevo Pachacutec. Yo solo soy una molécula de todos ustedes. Ustedes son yo, y yo ustedes”, dijo Humala en su insania. No cabe duda alguna que a este anormal la droga le ha fundido el cerebro, pero no por ello deja de ser peligroso ya que en su lastimosa condición de enfermo terminal nada tiene que perder y es capaz de cometer otra de sus locuras para intentar salirse con la suya. Si alguien no lo detiene antes de un disparo, días terribles le esperan al Perú :(
El totalitarismo no es novedad en la historia de la humanidad. Lo define con exactitud el filósofo inglés Thomas Hobbes (1588- 1679) en su obra “Leviatán”, donde describe magistralmente un Estado dentro del cual la vida individual está incorporada casi por completo. La voluntad del individuo se concentra en el soberano que gobierna al monstruo colectivo por derecho divino. Eso precisamente se repitió en la banda terrorista marxista- leninista-maoísta-mariateguista Sendero Luminoso creada por el genocida Abimael Guzmán Reynoso, que como detallamos en capítulos anteriores, en la práctica, era quien disponía de la vida de sus seguidores, en su mayoría jóvenes universitarios, campesinos e ilusos obreros que cayeron en las redes del siniestro “pensamiento Gonzalo”. Aquellos que se enrolaron en las huestes asesinas de Sendero sellaron un compromiso de sangre similar al gansteril código “Omerta” que imponía la mafia siciliana en la década de 1920 a sus integrantes, quienes antes de delatar a los miembros y “capos” de la criminal organización se vieron muchas veces obligados a asesinar a sus propios familiares o entregar sus vidas. Los terroristas de Sendero consagraban su existencia al “Partido” desde el instante que eran captados por las satánicas prédicas y promesas de Guzmán y los miembros de su cúpula, según reveló en marzo de 1992 Jairo Ramírez el primer arrepentido que fue acogido por el Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE). Este sujeto proporcionó valiosa información que hizo posible la desactivación de numerosas “células” senderistas que operaban en los valles del Ene, Apurímac, Mantaro y alturas de Huancavelica y Apurímac. “Los errores se pagaban con la muerte. Yo deserté porque no cumplí con dar muerte a un juez que se dirigía a Ucayali y al cual por orden directa de Abimael Guzmán debía liquidar cuando se detuviese a almorzar en el camino. No lo hice porque al acercarme al tambo donde se encontraba comiendo me encontré con un amigo de la infancia al que no veía hacía muchos años desde que salimos de la escuela. El destino hizo que nos reencontrásemos, él era policía y estaba encargado de la seguridad del magistrado y yo un sicario de Sendero, confesó el arrepentido al coronel EP (r) Alberto Pinto Cárdenas, entonces jefe del SIE y a su equipo de analistas. “Me acerqué, lo abracé y le dije que era senderista y que tenía el encargo de asesinar al juez. Sorprendido escucho mis palabras sin abrir la boca. Le pedí que siguieran su camino, ya que no podía asesinar a mi primer amigo de la infancia. Así le salvé la vida, pero quien manejaba la moto en la que llegué al lugar donde debía cumplir el encargo del “presidente Gonzalo” me delató y fui encerrado en una choza a la espera de ser sometido a un juicio popular”, contó. Indicó que como a lo largo de su trayectoria de más de cinco años había aniquilado con éxito a más de treinta opositores a Sendero, la cúpula demoró en decidir mi suerte. Al cabo de casi un mes, una joven con la que convivía lo liberó y logró escapar. Jairo se presentó una madrugada en el cuartel de los “sinchis” en Mazamari y se autodelató como “combatiente del Ejército Guerrillero Popular”. Inicialmente fue objeto de burla por parte del personal policial de dicha unidad especializada. Nadie concebía racional que un sedicioso se entregase tan fácilmente, pero cuando ofreció información y evidencias de pertenecer a la horda genocida fue traído a Lima e internado en el SIE. Ello dio lugar a una fuerte discusión entre el coronel EP (r) Pinto Cárdenas y el ex comandante general del Ejército Nicolás Hermoza Ríos. Este último sostenía que se trataba de un peligroso elemento que ponía en riesgo las instalaciones del Pentagonito. Jairo Ramírez fue evaluado por estrategas del SIE, conducido al desaparecido Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) donde Vladimiro Montesinos y su equipo de analistas estudiaron su perfil psicológico y luego volvió al Cuartel General del Ejército. A las pocas semanas se le permitió que se reencontrase con sus padres y hermanos en un hotel de Miraflores y regresó a las instalaciones del SIE convirtiéndose en uno de los mejores informantes en la guerra antisubversiva. “Muchos temían cometer errores, sabían que sus vidas ya no les pertenecían, eran de Sendero, es decir de Abimael Guzmán, el ‘guía supremo” con quien nadie se atrevía a discutir. El ‘presidente Gonzalo’ actuaba como un soberano de la época medioeval”, señaló Jairo. Sin lugar a dudas, las palabras de Guzmán eran ley y miles siguieron sin replicar sus órdenes hasta la muerte. “La sangre nos fortalece y si es el baño que nos han hecho las fuerzas reaccionarias, la sangre está corriendo, no nos hace daño, por el contrario nos fortalece”, afirmaba el sátrapa. Posteriores revelaciones de senderistas arrepentidos pusieron al descubierto que muchas veces asesinaron a sus familiares antes que desacatar las consignas de los cabecillas. Tenían que salvarse, sus vidas ya no les pertenecían, según fuentes del SIE. Sin embargo, el “pensamiento Gonzalo”, con toda la capacidad dialéctica que puede contener, no consiguió superar los avatares de la guerra causados por la precariedad de los medios bélicos con que contaba el autodenominado “Ejército Guerrillero Popular” y sobre todo por la equivoca preparación de los vándalos que lo integraban ya que se trataban simplemente una gavilla de asesinos fanatizados y enviados como carne de cañón para enfrentar a las FF.AA. por lo que no tenían ninguna posibilidad de salir airosos , a criterio de diversos estrategas militares. Ello dio lugar a que en más de una ocasión surgieran discrepancias en torno a la actitud “filosófica” de Guzmán como conductor militar, originándose sangrientas purgas y numerosas deserciones. Senderistas arrepentidos revelaron posteriormente a analistas del SIE que la extrema crueldad con que se actuó por orden del “presidente Gonzalo” generó el rechazo de un sector de combatientes que fueron eliminados a los pocos días luego de que los jerarcas de Sendero advirtieran: “están con el Partido o contra el Partido”. Narraron que la barbarie que desataron, especialmente en agravio de miles de humildes campesinos, creó temor e inseguridad entre los propios seguidores de Abimael Guzmán. Así, cuando en una ocasión fracasó el asalto al centro penitenciario de Jaén (Cajamarca), donde se hallaban recluidos elementos de un pelotón subversivo formado por Osmán Morote Barrionuevo (a) “Nicolás” y asimismo, cuando abortó la liberación de unos terroristas internados en el Hospital Nacional de Huamanga, Abimael Guzmán puso en la mira a quienes había asignado a ejecutar dichas acciones delictivas. Como si fuera un emperador romano, no titubeó en bajarle el dedo a quienes dirigían el “Comité Regional de Cajamarca” y luego al de Ayacucho, respectivamente. Todos fueron acusados de complotar contra la dirección del “Partido” y fundamentalmente contra el “presidente Gonzalo”. Como consecuencia, se produjo una purga de cabecillas que afectó a la totalidad de la organización terrorista. Luego de dos meses se reorganizaron ambos comités bajo las directivas y planteamientos de Osmán Morote Barrionuevo y Margot Liendo, que se concretaron en la “Conferencia Nacional” de marzo de 1986. Se denominaba así a reuniones periódicas convocadas por el “Comité Central” para dar solución a problemas de relativa importancia que no podían ser solucionados por los “Comités Regionales”. Esos cónclaves a los que asistían Abimael Guzmán y su cúpula criminal se dieron en diciembre de 1979, junio de 1982, septiembre de 1983 y octubre de 1986. Llegó un momento en que solo Guzmán, emulando las normas impuestas en la etapa virreinal por los españoles, podía autorizar a sus seguidores entablar una relación de pareja. Todos, incluso los cabecillas y miembros de su cúpula estaban obligados a pedir su autorización y consentimiento. A tal extremo llegó su tiranía que obligó a los campesinos casados y convivientes a someterse a un ritual que denominó “procedimiento para la celebración de matrimonios ante el Partido”. El citado ceremonial era oficiado por el “mando” senderista de la zona vestido con un poncho en el que destacaban la hoz y el martillo bordados con hilo rojo. La unión conforme a las leyes del “Nuevo Estado” se iniciaba cuando el representante del “presidente Gonzalo” daba lectura a un manuscrito que a la letra señalaba: “los aquí presentes estamos reunidos para celebrar la ceremonia de matrimonio de (….) ante el Partido” A continuación daba lectura a reflexiones señaladas en la obra “Escritos Económicos” de Karl Marx y Friedrich Engels (1884) , cuyas teorías encubren una pasión por la justicia y hermandad que tiene sus raíces en los profetas hebreos. Habitualmente a los contrayentes se les leía: “Marx nos enseñó la relación entre un hombre y una mujer es más directa y estrictamente humana, constituye una relación social, Cuando quienes contraen esa relación son comunistas o revolucionarios esa unión debe coadyuvar a la brega que ambos realizan por la revolución”. Y añadía; “hoy que vivimos en el III Momento de la sociedad peruana contemporánea y que nuestro pueblo se levanta en armas bajo la dirección del Partido Comunista Peruano que transforma la sociedad a través de la guerra popular del campo a la ciudad los camaradas (…) han decidido contraer matrimonio para que su unión sirva al desarrollo de nuestra revolución. En nombre del nuevo Estado que representa la nueva sociedad y ante los testigos camaradas (…) los declaro marido y mujer para que se apoyen, ayuden y asistan y sirvan más a la revolución”. De esta manera, se comprometían de por vida tanto a Abimael como al “Partido”. A ese grado llego su fanatismo criminal. Ahora llegaba el tiempo de pasar a la acción. (Próximo capítulo: Ayacucho, tierra de los muertos) :(
Nadie puede negar que la crisis política en el que se debate actualmente el país andino sea de larga data, pero lo que hoy se ve demuestra que se ha llegado a niveles de putrefacción nunca antes visto y que lamentablemente parece no tener fin. Durante el período del auge económico de los primeros 15 años del siglo XXI, no se la negó, pero se prefirió pensar que podían ir por cuerdas separadas. Craso error, ya que el resultado electoral del 2016, que dejó en minoría al Ejecutivo frente a un Congreso que no le dio tregua, marcó un nuevo momento de deterioro, al parecer irreversible. Cuatro presidentes y dos congresos en un corto periodo de tiempo lo resumen muy bien. Aun así, nadie podía suponer que se llegaría a los extremos en los que el filosenderista Pedro Castillo ha colocado al país: (des)gobierno total, improvisación extrema, clientelismo político, mediocridad en su máxima expresión y corrupción generalizada a todo nivel se quedan cortos para describir el dantesco escenario que los peruanos viven a diario. Hay que reconocer sin embargo, que esta crisis no se inicio con Castillo y probablemente no vaya a terminar con su ignominiosa caída. Pero sus 14 meses que lleva en el poder gracias al fraude, ha llevado al Perú a abismos antes inimaginados. ¿Cómo se sale de un hoyo tan profundo en el que sigue hundiéndose cada día que pasa? Una visión comparativa indica que, en algunos lugares, una refundación constitucional abrió un camino (Colombia en 1991, por ejemplo). Nada más lejano de la realidad peruana, donde la demanda para cambiar la Carta Magna proviene exclusivamente de una izquierda parasita y radical, que no es precisamente para construir nuevos consensos sino por el contrario ahondar más las diferencias, producto de su odio y resentimiento. A ello debemos agregar que no existen los votos suficientes en el Congreso para vacar a Castillo (cabecilla de la organización delincuencial La Chota Nostra, calificada así acertadamente por la Fiscalía de la Nación, que le ha abierto hasta el momento seis investigaciones) y todos los intentos por llenar de gente las calles demandándolo han sido un rotundo fracaso. Una característica particular y especial de la crisis peruana es que se da solo en las alturas del poder y no por indiferencia de la gente, la que tiene una opinión muy mayoritaria a favor de que esto termine ya, pero que lamentablemente no se movilizan para manifestarlo. Así, mientras no haya multitudes exigiéndolo, la disputa va a ser solo en las alturas del poder. Habría que descartar también opciones golpistas que propician desde el régimen el propio Castillo y sus secuaces. A los que quieren una salida autoritaria cerrando el Congreso para instaurar su “república popular de nueva democracia”, tendría que recordárseles que la realidad es radicalmente diferente de cuando sucedió el autogolpe de Kenyo Fujimori en 1992, cuando tenía a las FF.AA. de su lado, cosa que el actual usurpador del cargo no lo tiene. No es necesario explicar las razones de ello, pero habría que tener una mente muy alucinada para imaginar la escena del general Williams Zapata siendo sacado a la fuerza de la presidencia del Congreso por un oficial del Ejército. Otra situación es la que los militares se decidan de una vez por todas en sacar a patadas a Castillo de Palacio, tal como hicieron con Belaúnde en 1968, pero es la última opción y al que se va llegar si la situación continúa deteriorándose aun más de lo que ya está. De momento se sabe que están a la espera de los acontecimientos para actuar si es que el Congreso no hace el papel que le corresponde. En resumen, todo depende de lo que ocurra precisamente en el Legislativo, donde por estos días la Comisión de Constitución presidida por el diputado Hernando Guerra - de Fuerza Popular - debate dos iniciativas parlamentarias que proponen agilizar la declaración de la vacancia presidencial, rebajando de 87 a 78 el número de votos necesarios para destituir a ese oscuro individuo o ampliando en el reglamento las causales para suspender de sus funciones a ese incapaz. Cualquier avance de estos proyectos parlamentarios incidirá en el futuro de Castillo, quien ya superó dos solicitudes de vacancia pero lo acecha una tercera. En cuanto a la opción de adelantar las elecciones generales, previas reformas políticas con las que se podría abrir (subrayo el condicional) una etapa mejor en la política peruana, parece en principio la mejor alternativa. Pero es ingenuo pensar que se va a convencer a un Congreso elegido para cinco años de que se inmole y renuncien voluntariamente a unos privilegios que nunca antes habían tenido, para solucionar una crisis a la que ellos han contribuido, pero cuya responsabilidad central recae en el propio Castillo. Quienes prefieren esa opción, no debieran cerrarse a que “es eso o nada”. Esa sería una complicidad involuntaria con ese impresentable sujeto de limitado lenguaje y nula inteligencia, que busca la manera de eternizarse en el poder a como dé lugar, para evitar terminar en la cárcel por corrupto y por ladrón. Si el Perú fuera un laboratorio que permitiese explorar con todo el tiempo del mundo la fórmula perfecta y los peruanos fueran ratones cuya vida no importa a nadie, se podría esperar indefinidamente. Así las cosas, la opción que podría ser viable es la vacancia por incapacidad moral; existen motivos más que suficientes por todos conocidos, pero que no se puede lograr hasta ahora debido a la cantidad de “infiltrados” en las bancadas del Congreso que le hacen el juego al régimen, impidiendo que ese deseo de millones de peruanos salga adelante. Pero la realidad se mueve rápidamente. Pese a la grosera obstaculización de la justicia por parte del régimen, la fiscalía acumula evidencias cada día que comprometen seriamente a Castillo y su banda delincuencial, por lo que seguramente en las próximas semanas se conocerán nuevas y más graves revelaciones. Los 94 votos logrados para censurar a Geiner Alvarado por estar sindicado como parte de la organización criminal que dirige personalmente el propio Castillo, son un indicador de que puede haber cambios. Algunos se pueden dar cuenta de lo peligroso de seguir jugándosela por ese sujeto y todo lo que representa. Ha trascendido que ciertos congresistas que antes lo “blindaban” con sus votos, ahora tienen una posición distinta y han dejado entrever que apoyaran un nuevo pedido de vacancia. Falta saber si se podrá alcanzar el número suficiente para lograrlo, con mayor razón si se logra reducir la cantidad de votos necesaria gracias a los proyectos de ley descritos líneas arriba. Pero no podemos olvidar que los que no van a cambiar son los filosenderistas de Perú Libre (de Vladimir Cerrón), la Bancada Magisterial (los Fenatep) y Perú Democrático (de Guillermo Bermejo) acusados todos ellos de tener estrechos vínculos con el narcoterrorismo. A ellos podemos agregar a la ‘terruca’ Verónika Mendoza (de JPP o mejor dicho, Juntos por el Empleo) quien para mayor ignominia, apoya a un sujeto acusado de abuso sexual por su propio hijo como candidato a la alcaldía de Lima, quien por cierto, ya exhibe todos los “meritos” para ser ministro de Castillo. Ellos comparten el tener un acceso enorme a los beneficios del poder y se aferran a ello, porque es algo que nunca volverían a conseguir en sus tristes y patéticas vidas, por lo cual van a hacer todo lo posible - incluso una asonada terrorista de la mano del adicto a la marihuana Antauro Humala - para seguir viviendo a costa del Estado cual garrapatas que son. Pero cuando llegue la hora final de este oprobioso régimen, serán los primeros en ser liquidados para evitar que el monstruo del comunismo vuelva a levantar su horrible cabeza. No habrá piedad para estos miserables, ya que lo que están haciendo con el país no tiene perdón. A que ya están advertidos :)
Al borde de un rocoso acantilado frente al Océano Pacifico en la ciudad de Chancay, provincia de Huaral (ubicado al norte de Lima), se encuentra una peculiar edificación “medieval” del cual se afirma que fue mandado a construir por Amanda Consuelo Amat y León (bisnieta del virrey Manuel de Amat y Juniet), en honor a su esposo Rómulo Boggio, en 1924 y duro aproximadamente 10 años. Su origen imaginativo se debe a las influencias que Consuelo recibió durante su estancia en Europa. La muerte de su esposo en 1924 fue lo que hizo que se decidiera levantar el castillo. En homenaje a él lo construyó al borde del acantilado, de manera que al ver al mar podía recordarlo. La obra tenía como objetivo ser un hogar donde ella pudiera vivir con toda su familia, pero no logro verla concluida, ya que falleció antes que ello ocurriera. Inicialmente, contaba con 250 habitaciones, tenía cuatro niveles y lo conformaban terrazas, torreones, miradores, escalinatas y pasadizos orientados hacia el mar. Era entonces conocido como el Castillo de la familia Boggio. Tras permanecer abandonado por casi tres décadas, Juan Barreto Boggio, nieto de Consuelo, tomó a su cargo la remodelación del castillo, de acuerdo a los planos ideados por su abuela y procurando conservar su estilo “medieval” mezclando sin embargo estilos de diferentes épocas, lo que dio como resultado un parque temático, que sería su denominación correcta. Son 15.000 m² de extensión, que alberga jardines, terrazas, un museo y pasadizos subterráneos. Ya por entonces era conocido como el Castillo de Chancay, en torno al cual corrían las más variadas leyendas. Basta detenerse en la entrada que da a la calle Primero de Mayo para daros cuenta de que el recorrido lo llevará por diferentes continentes y etapas de la historia. En un momento estará admirando “los puentes colgantes de Babilonia” y a los pocos minutos, podrá tomarse un selfie en “un castillo maya”. Tal vez quiera darse una idea de cómo era el “Templo de Ramsés”, acercarse al “Foro Romano”, animarse a visitar la “Fontana de Trevi” o llegar a “Camelot”, la fortaleza y reino del legendario rey Arturo. Luego de tomarse fotos de este primer recorrido, podrá subir al segundo nivel para visitar la zona de museos. Podrá llegar a la Sala de Caza, una impresionante colección de animales de diferentes zonas geográficas. La mayoría han sido disecados, y unos pocos son una simulación. Caminará entre leones, rinocerontes, jirafas, gorilas y más. Luego, puede darse el gusto de conocer parte de la historia local en el Museo de la Cultura Chancay. Contiene más de 2,000 ejemplares de cerámicos y momias muy bien conservadas. Y es que este museo ha sido declarado Recurso Turístico del Perú, en junio del 2002. Y si quiere conocer los muebles y enseres de inicios del siglo pasado, acceda al museo familiar del castillo. Una cuna de bebé o una caja registradora de la época lo hará recordar los años maravillosos y, a los pequeños, los pondrá a pensar cómo funcionaban esos objetos. Satisfecho de haber recorrido parte de la historia y diversos escenarios, ahora tiene la oportunidad de convertirse en un Sir o caballero. Coja un disfraz, una espada y que se dispare la cámara. Tal vez quiera reírse de usted mismo. La sala de los espejos es la voz. Diez espejos lo convertirán en el más alto, más flaco, más bajo o el más guapo. O si desea vaya al Castillo del Terror. Serán largos minutos de terrorífica experiencia en realidad virtual. Asimismo, si quiere ser testigo del mismo lugar donde se hundió la goleta chilena Covadonga durante la Guerra del Pacífico, entonces acomódese en la réplica de este buque ubicado en la zona del castillo que da a la playa. Actualmente es uno de los más importantes atractivos turísticos de Chancay, que os invita a conocerla :)