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sábado, 23 de diciembre de 2023

ARGENTINA: Un duro despertar

Mientras el Perú es un país con una obsesión enfermiza por los fracasos colectivos - desde la política hasta el deporte - en el Cono Sur del continente surge la Argentina como un faro a seguir en medio de un mar embravecido, en el cual se encontraba producto del desastre kirchnerista y para combatirlo, el nuevo gobierno ‘libertario’ de Javier Milei ha tomado radicales medidas económicas que han generado gran controversia, no solo por su dureza sino también por la forma en que fueron emitidas, generando gran oposición entre la clase política, pero fuerte apoyo del empresariado. Como sabéis, la elección de Milei como presidente de Argentina se vivió como un hecho divisorio, tanto dentro como fuera del país. La mayoría de las opiniones se situaron en ambos extremos, sin conocer un término medio. Tampoco se hizo ningún esfuerzo por introducir matices y grises allí donde solo estaban instalados el blanco y el negro, de modo que lo que para unos era una gran oportunidad, para otros un absoluto desastre. Entre los primeros, los críticos acérrimos del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla, el triunfo de Milei también era el triunfo de la libertad y una derrota absoluta del comunismo latinoamericano y el inicio de una senda triunfal. Para los segundos - más preocupados porque la farsa que ellos crearon se hizo trizas con la llegada del ‘libertario’ a la Casa Rosada - fue un duro golpe para sus intereses, recordando el precedente Bolsonaro, que tantas pesadillas les causo. Por eso, hay que estar pendientes de sus maniobras obstruccionistas, sobretodo en el Congreso donde el oficialismo es minoría, por lo que se pueden avizorar futuras calamidades. De ambos lados de la grieta se encuentran aguerridos cruzados de la “guerra cultural”, la renovada herramienta política e ideológica que sirve para descalificar al otro y obturar cualquier diálogo posible. Una guerra que convierte al adversario político en enemigo. Y, ya se sabe, al enemigo ni agua, solo combatirlo y eliminarlo. A partir de tal premisa, el valor tradicional de la política en tanto solución negociada de los conflictos queda relegado a un lugar imposible. Si abundan las descalificaciones, sobran las palabras y los argumentos. Más allá de las opiniones absolutas, la presencia de Milei provocará cambios en el equilibrio de fuerzas regional, comenzando por Mercosur y la Celac, e incluso en la OEA. Hay dos cuestiones sobre Mercosur que merecen ser consideradas, como la relación con Brasil, esencialmente con el presidente Lula y el Tratado de Asociación con la Unión Europea (UE). Si bien existe la voluntad de ambas partes de reconducir una relación que empezó con mal pie, la invitación a Jair Bolsonaro para acudir a la toma de posesión de Milei solo sirvió para crispar aún más un clima de por sí bastante enrarecido. De todos modos, el nuevo presidente deberá elegir entre el cariño a sus amistades particulares y la defensa del interés nacional, ya que una vez en la Casa Rosada, se ha dado cuenta que es muy difícil cruzar determinadas líneas rojas, más aun cuando no tiene mayoría en el Congreso. Ello determino que haya tenido que recurrir a inicios de esta semana a dictar un sorpresivo decreto de necesidad y urgencia (DNU) que en sus 83 páginas contiene los 366 artículos del titulado “Bases para la reconstrucción de la economía argentina” (que diversos analistas lo comparan al Fujishock dado por Kenyo Fujimori en el Perú durante la década de los 90, en un país inmerso en una terrible hiperinflación), intentando pasar por encima del Legislativo, lo cual le ha generado muchas críticas, aunque el rotundo fracaso de las marchas de protesta organizadas por el kirchnerismo, le ha dado fuerzas para seguir adelante con su plan privatizador. Otra cuestión importante es el cierre del Acuerdo de Asociación Mercosur – UE. Si se confirmaran los avances recientes y se dejaran definitivamente atrás la mayoría de las pulsiones proteccionistas que impedían concluir con más de 20 años de negociaciones interminables, la firma del Tratado sería un logro para todas las partes. Para el nuevo gobierno argentino comenzar su mandato bajo el signo del Acuerdo sería un importante espaldarazo, y para ello valdría la pena que aquí también primara el sentido común, a pesar de los ataques lanzados por el propio Milei a un organismo que prometió “desaparecer” , pero que cambio de discurso una vez que llego al poder. En tanto, en la Celac y en la OEA, todo indica un mayor alineamiento con EE.UU. y una condena más firme de las violaciones de los derechos humanos por parte de los regímenes dictatoriales de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Sin embargo, es posible que en lo relativo a otros gobiernos izquierdistas, como los limítrofes de Chile y Bolivia, la relación sea más compleja pero más beneficiosa para ambas partes. Y es que más allá de los floridos intercambios retóricos que tuvieron - que hablaban de un claro alineamiento de unos contra otros, de buenos contra malos - el futuro pinta más monótono, más propenso a buscar ciertos acuerdos, pero también algunas contradicciones. Para nadie es un secreto que América Latina es una región fragmentada y la fragmentación cruza la región en varias direcciones, sin establecer bloques políticos o ideológicos bien definidos. Esto afecta, obviamente, las relaciones intrarregionales, atravesadas por intereses contrapuestas y contradictorios. Milei podría tener buenas relaciones con el presidente A y pésimas con el B, ambos próximos al Grupo de Puebla o, incluso, al bolivarianismo, pero esto no significa que comulgue con los puntos de vista de A y rechace los de B. Por el contrario, solo supondría que a partir de tal decisión habría puesto los intereses nacionales por encima de la confluencia ideológica. Una muestra de ello es su acercamiento a China, al cual anatemizaba en su virulenta campaña. Otro retroceso fue dejar “para más adelante” la dolarización del país, anunciado insistentemente en su campaña a pesar de advertírsele que en estas circunstancias sería una operación muy riesgosa. Demás decir que de ganar Donald Trump el próximo noviembre, en unas elecciones donde es el claro favorito - a pesar de las trabas que el establishment le coloca para impedir su postulación - el acercamiento a Washington y Buenos Aires podría desarrollarse de una manera mucho más profunda que las que puede llevar actualmente con el discapacitado físico y mental de Joe Biden, del cual uno no se puede confiar. No cabe duda que el desafío que enfrenta Milei es enorme debido a la grave situación económica con la que se encontró , pero esperemos que pueda salir adelante y coinvertirse en un ejemplo a seguir en la región. Si bien las medidas tomadas son duras, eran necesarias, porque es la única solución posible para salir de la crisis. Sin embargo, en relación al DNU, más allá del cuestionamiento político de la oposición, principalmente del kirchnerismo y de la CGT, la mayor polémica está dada por la constitucionalidad o su falta de ella del decreto. Como el DNU no especifica concretamente la fecha de entrada en vigencia, lo hará a partir del octavo día de su publicación en el Boletín Oficial. Asimismo, en un plazo de 10 días, la iniciativa deberá ser enviada a la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo del Congreso, un organismo integrado por ocho diputados y ocho senadores que debe emitir un dictamen sobre el fondo y la forma del decreto que, luego, deberá ser analizado por ambas cámaras. Sin plan B, Milei está decidido a avanzar a fondo con las medidas y su entorno trabaja para la construcción de un liderazgo. Uno de los principales colaboradores del presidente explicó de esta manera en las horas previas a la oficialización del DNU: “Acá no hay término medio, o volamos en algunos meses o hay proyecto libertario para rato”, aseguró el asesor en la noche del martes, mientras todavía se revisaban los 366 artículos a través de los cuales Milei deroga y modifica cientos de leyes, flexibiliza el mercado laboral y sienta las bases para la eventual privatización de empresas públicas, entre otras iniciativas. Como era de esperar, el PJ (del cual el kichnerismo es la facción más importante) y el radicalismo advirtieron con la posibilidad rechazar el decreto en el Congreso, y pidieron que la Casa Rosada presente su paquete de reformas pero por ley. Empieza, en ese sentido, una frenética negociación cuyo desenlace puede ser bisagra para las pretensiones de Milei. Para agravar las cosas, ambos grupos están cerca de alcanzar los votos para anularlo en el Congreso ya que solo se necesita alcanzar la mayoría simple en ambas Cámaras. De lograrlo, la reacción de Milei será abiertamente confrontacional, pero no nos imaginamos que pretenda cerrar el Congreso “buscando imitar a Fujimori” como aseguran sus adversarios políticos. De momento Milei ha anunciado que este decreto “es solo el comienzo” y prepara una 'ley ómnibus' con reformas que deberán pasar por el Congreso, mientras a su vez intentara aislar al kirchnerismo, por lo que la crispación se acentuara más de lo que ya está... Días difíciles le esperan a la Argentina (Por cierto, es triste observar como los peruanos - que ya pasaron por esta dura prueba - no hayan aprendido la lección y su país muestre signos de descomposición a todo nivel, especialmente entre su desprestigiada y corrupta clase política, quienes luchan ferozmente por mantener sus cuotas de poder en las instituciones del Estado, sin importarles que el Perú se acerca peligrosamente al punto de no retorno, mientras los ‘antisistema’ esperan ansiosos su oportunidad)

martes, 19 de diciembre de 2023

MISA DE GALLO: ¿Por qué se denomina así y desde cuándo se celebra?

Entre los acontecimientos religiosos durante la Navidad se encuentra la conocida Misa del Gallo, que se celebra a las 12 de la noche el día de Nochebuena, es decir, justo cuando comienza el día de Navidad. Esta es la forma en la que se recibe el día de la conmemoración del nacimiento de Jesús. Ahora bien, ¿cómo surgió el nombre de esta misa y por qué? ¿Cuándo se comenzó a celebrar? La mayoría de los historiadores coinciden en que fue el Papa Sixto III quien, durante el siglo V, instauró la costumbre de celebrar una misa de vigilia nocturna de medianoche del día de la celebración de Jesús. La celebración se realizaría en el ‘ad galli cantus’, es decir, con el canto del gallo, de ahí su nombre. Además de esa teoría, hay quienes aseguran que el origen del nombre de la Misa del Gallo tiene su lugar en la celebración de la misma en la Basílica de S.Petrum in Gallicatum, en Jerusalén. Según cuentan, la iglesia tomó el nombre de esta misa de un episodio de las Escrituras que relataba como “Jesús advirtió a Pedro que este le negaría tres veces antes que el gallo cantase” como en efecto sucedió. Lo que sí sabemos es que esta tradición navideña de origen cristiano se lleva celebrando desde hace siglos en honor al nacimiento de Jesús durante la primera hora de la Navidad, es decir, de madrugada. Sin embargo, hoy en día, la misa del gallo no se celebra necesariamente a medianoche. Esto puede deberse a una variedad de razones. El Vaticano, por motivos de salud del Papa, por ejemplo, ha cambiado en ocasiones la hora de la misa para que termine celebrando a las 19:30 horas en lugar de la medianoche. Acudir a la iglesia para escuchar la misa del gallo es lo que marca la tradición y aunque antaño esa misa se celebraba obligatoriamente a las doce de la medianoche tras la cena de Nochebuena, con el tiempo se ha acabado adelantando para quienes deseen primero acudir a celebrar el nacimiento de Jesús antes de irse a casa a cenar con los suyos. Por cierto, en el caso de que no poder asistir a la Misa del Gallo, se puede seguir en directo por el canal oficial del Vaticano - Vatican News - a partir de las 19:30. También será posible ver esta misa desde la comodidad de vuestros hogares en la TDT `por ATV+ o Pax Televisión a la misma hora que de hecho, la emiten también desde la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

sábado, 16 de diciembre de 2023

PERÚ: Convicto y confeso

Venga ya, lo que sucede en el país andino ya no debería sorprender a nadie, pero lo hace. Y de la peor manera. Que un despreciable asesino de policías, adicto a la marihuana y con evidentes trastornos mentales como Antauro Humala pueda ser candidato a la presidencia, dice mucho de la degradación de la política peruana. Si se creía que con un delincuente terrorista como Pedro Castillo (alias Abimael 2.0) se había llegado a tocar fondo, por lo visto nos habíamos equivocado. Como sabéis, en más de una ocasión hemos expresado que la democracia debe utilizar todas las herramientas legales a su disposición para defenderse y adaptarse cuando sea necesario. Una democracia que prioriza el formalismo sobre su esencia o sobre el sentido común se vuelve, más temprano que tarde, presa fácil de los demagogos, populistas y radicales que simulan respetar las reglas de juego para hacerse del poder. Eso es, sin embargo, exactamente lo que viene pasando con la inscripción del partido político liderado por Humala. Como recordareis, hace unos días, el cuestionado Jurado Nacional de Elecciones (JNE) confirmó una resolución de la Dirección Nacional de Registro de Organizaciones Políticas (ROP) que declara infundada una tacha contra la inscripción de la organización política Alianza Nacional de Trabajadores, Agricultores, Universitarios, Reservistas y Obreros, (o, por sus iniciales, Antauro)… más caudillista no podría ser. Las razones del JNE son, francamente, absurdas. En sus redes sociales, la entidad señaló que “los medios probatorios presentados sobre el señor Antauro Humala no son vinculantes a la agrupación, ya que de la revisión del acta de fundación y de la consulta al sistema del ROP este no posee la condición de fundador ni miembro de la dirigencia partidaria, sino la de afiliado”. En otras palabras, el partido se llama Antauro, pero Antauro Humala no sería más que un simple miembro, sin mayor injerencia en la organización. Esto es, obviamente, ridículo, y debe ser denunciado como tal. De esta manera, los caviares del JNE están permitiendo la infiltración de un lobo apenas escondido entre corderos en la base del sistema democrático. Como protagonista de la sublevación militar denominado el Andahuaylazo en el 2005 durante la cual se asesinó a cuatro policías, Humala fue condenado a 19 años de prisión (purgó 17 años y siete meses ‘gracias’ a ilegales beneficios del INPE). Es falsa la narrativa que pretende revestir a los sucesos de Andahuaylas con un aura de heroicidad. No hubo ningún acto épico ni gesta alguna ni ninguna rebelión justificable. Se cometieron execrables delitos que motivaron una condena judicial para Humala. Conviene tener en cuenta la naturaleza del llamado Andahuaylazo, más aún cuando su autor tendría la intención de insertarse en la vida política y presentar alguna candidatura que quizá ganaría adeptos, sobre todo en aquellos sectores resentidos caracterizados por respaldar propuestas distintas al statu quo. Este psicópata asesino jamás se ha arrepentido por sus crímenes y desde hace décadas difunde un discurso violento, xenófobo y totalitario. Sus principios están reñidos con cualquier práctica democrática y no tiene mayor escrúpulo en hacerlo explícito a quien se lo pregunte. Ahora busca imitar al salvadoreño Nayib Bukele para combatir a la corrupción institucionalizada en el Estado a todo nivel y a la delincuencia venezolana que campea a sus anchas en el Perú, presentándose como el “salvador de la Patria”, cuando en realidad es más de lo mismo… Y en su peor expresión. El etnocacerista, sus estrategas y propagandistas lanzaron un acomodado eslogan para la competencia política: “Hay que bukelizar al Perú“. ¿Qué significa esto? hacerlo “desde arriba”, dice, fusilando presidentes corruptos; y “desde abajo”, expulsando extranjeros. Pero ¿el bukelismo acciona de la misma forma en El Salvador? No es así. Antauro ha llegado a plantear “campos de concentración” para los venezolanos en Perú. Es impredecible el alcance de estos arrebatos de locura entre sectores marginales de la población incitados hacia la violencia. Antauro pugna por “refundar” el país con una perorata ideopolítica extrema dentro de la democracia representativa; aquella en la que no cree realmente, pero que le da una ventana táctica electoral (como pasó con Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega, Gustavo Petro y hasta con los herederos de Sendero Luminoso en 2021 en Perú) para proyectarse hacia el poder congresal y presidencial. Si hasta el limitado Castillo pudo llegar al poder - con fraude y todo debe pensar -, él podría repetir la chance eleccionaria ya que tiene el incondicional apoyo del JNE. Durante años, el antaurismo o “radicalismo reservista” diseminó por el país una narrativa potente para el combate político. Las inflamadas arengas fueron absorbidas por una indiada a favor de una “asamblea constituyente etnonacionalista“.Lo cierto es que, apartando sus bufonadas, no hay de fondo una real prédica democrática ni de combate anticorrupción. Mucho menos una “libertaria” como se vende. Cero. Solo la ingenuidad o la temeraria apuesta política pueden considerarlo así. Quien se declara además admirador de Sendero Luminoso y que asimismo colaboró activamente con el régimen delincuencial de Castillo, no ofrece ninguna confianza. Por ello, expertos en la materia han explicado que el JNE debió utilizar los mismos principios básicos que arguyó para denegar la inscripción del MOVADEF (organismo de fachada de Sendero Luminoso) como agrupación política formal. En particular, la autoridad electoral debió aplicar el artículo 2 de la Ley de Organizaciones Políticas que establece que los partidos tienen la obligación de “asegurar la vigencia y defensa del sistema democrático”, así como “preservar la paz, la libertad y la vigencia de los derechos humanos”. Por el contrario, si un condenado por homicidio y secuestro agravado, que además denuesta habitualmente el Estado de derecho, la democracia y los derechos humanos, puede formar un partido con su nombre y postular a la presidencia gracias a una burda jugarreta legal, la ley es, entonces, en la práctica, letra muerta. El error de la inscripción ya no se puede enmendar. Lo que sí se puede evitar es la postulación de Antauro. Desde el Congreso, además, algunos parlamentarios se han apresurado a reactivar el dictamen de la Comisión de Constitución que impediría la postulación a cargos de elección popular de los sentenciados por terrorismo, rebelión, sedición, asesinato y otros. Con un escenario político para las elecciones del 2026 que se espera aún más fragmentado que la del 2021, que gracias al fraude caviar montado por el JNE en complicidad de la RENIEC y el INPE, mas a “bendición” de la JNJ - posibilito la “elección” del burro chotano, es indudable que esperan repetir esa burda maniobra en dichos comicios para favorecer a como de lugar a Humala, un desenlace que sería trágico para el país. Por cierto, la trasnochada ideología que profesa, le fue inculcada por su padre, Isaac Humala, para quien el concepto de la raza es uno de sus pilares, destacando la presencia de una “raza cobriza”, en referencia a las personas nacidas en los Andes. “La especie humana tiene cuatro razas, de las cuales una está prácticamente apartada, la blanca domina el mundo, la amarilla tiene dos potencias, China y Japón, y la negra, pese a no estar tan bien como las dos anteriores, al menos domina su continente. En cambio, la cobriza no gobierna en ningún lado. Nosotros pensamos hacer eso, parece algo imposible, pero somos utópicos en ese sentido, tenemos esperanza en momentos en que esta ya se ha perdido, eso es lo que nos diferencia”, explico en una entrevista. Su búsqueda por restaurar el antiguo territorio del Imperio Inca en sus límites originales, la nacionalización de la industria peruana y la aplicación de la pena de muerte son algunos de sus polémicos objetivos. Cabe precisar que el discurso radical en un ambiente polarizado que se vive en el Perú, convierte a Humala en un personaje con la capacidad de lograr un importante porcentaje de votos, no solo suficientes para lograr pasar a una segunda vuelta, sino también para colocar a un número importante de congresistas. La historia reciente muestra que de una forma suicida, la atracción de los peruanos por caer al abismo sigue vigente. Que siempre habrá personajes sin ningún aprecio por la democracia que se valen de ella para lograr sus objetivos. Y que el mejor aliado de los antisistema son las reglas del sistema aplicadas sin sentido común. Hay que repetirlo: el antaurismo encarna un peligroso desafío que incuba el odio y los conflictos extremos y proviolentos. No se conforma con el factor “clasista” de lucha de clases marxista, además cruza destornillado vía el factor “etnocultural” hacia la lucha de razas. Es letal. Incitando los instintos sociales básicos para la polarización aparece incluso la xenofobia como arma polítizada y electoralista. Este ultranacionalismo prospera con la confrontación gradual y “popular”. No se trata de un simple radicalismo, sino de un extremismo violento apenas contenido por el cálculo político circunstancial. Es por ello que para impedirlo con apego a sus propias reglas, el sistema institucional debe cerrar la puerta a impresentables sujetos que, luego de intentar dinamitarlo desde fuera sin éxito, pretenden ahora hacerlo desde dentro como en su momento quiso hacerlo Castillo. La democracia debe ser tolerante, pero no estúpida. (Cabe agregar que en un acto por lo demás cobarde, el Congreso ha decidido posponer hasta marzo del próximo año el debate de la moción para destituir a los parásitos caviares de la JNJ programado para este viernes. Por lo visto, los tentáculos de esa mafia son poderosos)

martes, 12 de diciembre de 2023

KHIPUS: El código secreto de nudos de los incas

Desde principios del siglo XV, los incas construyeron un enorme imperio en América del Sur. Lo llamaban Tahuantinsuyu, nombre quechua que significa “las cuatro regiones”, y se extendía por una vasta área que ocupaba lo que hoy es el sur de Colombia, Ecuador, Perú y buena parte de Chile, así como la zona occidental de Bolivia y el noroeste argentino; en total, una superficie de unos dos millones de kilómetros cuadrados. El funcionamiento del Imperio inca no tenía nada que envidiar al de los reinos europeos. El Estado centralizaba la producción agrícola y manufacturera, basada en las cuotas obligatorias de trabajo personal, y todo ello estaba perfectamente gestionado por un complejo y jerarquizado cuerpo de funcionarios. Sin embargo, los incas carecían de un instrumento que siempre se ha considerado indispensable para el mantenimiento de un imperio: un sistema de escritura. ¿Por qué no desarrollaron nunca el arte de las letras? La respuesta es que disponían de un objeto que la hizo innecesaria, un sistema de registro único y de gran precisión llamado quipu. El quipu (del quechua khipu, que significa “nudo”) era un artefacto textil compuesto por cordeles y nudos. A pesar de su sencillez material, fue la base de un complejo sistema a través del cual los quipucamayocs - o especialistas en quipus -dejaban constancia de todo aquello que tuviese importancia para el Imperio. Los cronistas españoles del siglo XVI se mostraron maravillados por la cantidad de información que estos hilos podían albergar. Por ejemplo, José de Acosta los describía así: “Son quipus unos memoriales o registros hechos de ramales, en que diversos nudos y diversos colores significan diversas cosas. Es increíble lo que en este modo alcanzaron, porque cuanto los libros pueden decir de historias, y leyes, y ceremonias y cuentas de negocios, todo eso suplen los quipus tan puntualmente, que admiran”. Pedro Sarmiento de Gamboa escribió que “es cosa de admiración ver las menudencias que conserven en aquellos cordelejos” y, más tarde, Fray Martín de Murúa afirmaba que aquello que habían dejado registrado, “aunque pasasen muchos días, se acordaban como si pasase en aquel instante”. Para elaborar un quipu tan sólo se necesitaba una cuerda dispuesta en posición horizontal (cuerda principal), a la que se unían cordeles de menor grosor que pendían verticalmente (cuerdas secundarias) y a los que, a su vez, podían unirse otros cordeles (cuerdas subsidiarias). Para registrar la información se hacían nudos sobre las cuerdas secundarias y subsidiarias, es decir, todas aquellas que colgaban de la cuerda principal. La longitud de los cordeles podía variar, pero el largo de la cuerda principal siempre era mayor que el espacio ocupado por los cordeles secundarios. Eso implicaba que uno de sus cabos quedaba suelto y servía para enrollar el quipu una vez ya no se usaba. Luego se podía colocar algún elemento distintivo en el quipu enrollado, como una pluma de colores, para que fuera fácil de identificar en un espacio donde se guardaran varios de estos objetos. Las materias primas más utilizadas en la elaboración de los quipus fueron el algodón y la fibra de camélidos (principalmente de alpaca), si bien en ocasiones se empleaban otros materiales como fibras vegetales o el propio cabello humano. Algunos cronistas mencionan la existencia de quipus de oro, aunque entre los más de ochocientos ejemplares que se han conservado no se ha encontrado ninguno que esté elaborado con este material. Los cordeles podían ser de diferentes colores en un mismo quipu e incluso en una misma cuerda. Según la forma en la que se torcían los hilos para formar el cordel y el color de éstos, el resultado tenía una apariencia u otra (monocromos o policromos). Incluso encontramos cordeles que a medio cuerpo alteran el color. Los nudos tenían distintas formas: podían ser simples o compuestos, y al observarlos de cerca comprobamos que se realizaban a propósito hacia la derecha o bien hacia la izquierda. Sabemos que los quipus eran versátiles y permitían la modificación de determinados datos: únicamente era necesario deshacer los nudos y volverlos a anudar. Hoy sabemos que la forma en la torsión de los hilos, su color, la distancia existente entre los cordeles atados a la cuerda principal, la ubicación de los nudos, su forma y su dirección, así como la cantidad de nudos, eran variables que permitían registrar datos. En los quipus ningún detalle era casual, todo contenía información. Sin duda, constituyeron un sistema complejo que permitió almacenar con facilidad datos de todo tipo: administrativos (censos demográficos, control de tributos), calendáricos, genealógicos, históricos, religiosos… En el siglo XVI, Diego de Ávalos contaba que paseando por una zona de los Andes junto a un corregidor, ambos descubrieron a un indígena que escondía un quipu. Al ser preguntado por su contenido, el hombre contestó que era la cuenta de todo lo ocurrido por aquellas tierras desde que terminó el Imperio inca, y puesto que un día volvería a florecer, él debería dar cuenta a sus señores de “todos los españoles que por aquel real camino habían pasado, lo que habían pedido y comprado, todo lo que habían hecho así en bien como en mal”. Muchos investigadores han intentado descifrar el código que permita entender los quipus. En las décadas de 1970 y 1980, Marcia y Robert Ascher analizaron en profundidad un conjunto de 206 quipus con el objetivo de observar las variaciones en el tipo y la ubicación de nudos, así como el color, el largo y la conexión de cuerdas. De este modo, se dieron cuenta de que existía un tipo de quipus numéricos en los que los nudos están organizados según un sistema decimal que permite identificar las unidades, las decenas, las centenas, etcétera. Además lograron reconocer el valor de los nudos, que va del 0 al 9. De esta forma podemos “leer” las cifras que se plasman en los cordeles a través de la suma del número de nudos que representan unidades, decenas, centenas... Los estudios del matrimonio Ascher nos han permitido identificar los valores numéricos plasmados en determinados quipus, pero el problema radica en el hecho de que desconocemos a qué se refieren tales números. En primer lugar, porque no hemos podido descifrar otras variantes, como, por ejemplo, el significado de los colores de los cordeles. Además, los quipus iban acompañados de mensajes orales, que complementaban la información almacenada, por lo que funcionaban como un sistema mnemotécnico que requería de una información complementaria que hoy hemos perdido. Por otra parte, se sabe que había quipus “históricos” que servían para registrar los principales episodios de la historia de las dinastías incas, pero se desconocen las características de este sistema de escritura. Por todo ello, a día de hoy estamos lejos de reconocer el pleno significado de un quipu y es probable que nunca alcancemos a descifrar los enigmas que esconden estos “nudos de la memoria”. En un primer momento, con la conquista, los quipus fueron considerados objetos idolátricos, motivo por el cual se ordenó su destrucción. Sin embargo, la eficacia del quipu como sistema de registro llevó a los españoles a replantearse sus ideas. Paradójicamente, a los pocos años de la conquista y de las quemas de miles de quipus, la administración colonial impulsó su uso para que los indígenas llevaran el control de los censos. Incluso los curas animaban a los indígenas a “pensar bien sus pecados y hacer quipu de ellos” antes de las confesiones. Los quipus coloniales ya no seguían las pautas incaicas porque respondían a las nuevas necesidades del gobierno impuesto, pero la figura del quipucamayoc siguió vigente y fue un personaje importante dentro de la administración. De esta manera, tras la caída del Imperio inca, el quipu cambió, pero siguió vigente en sus bases; esto explica por qué, incluso hoy, en los Andes hay aún comunidades que siguen usando este útil ancestral. Normalmente son objetos rituales o de prestigio, o bien nuevos artefactos hechos con hilos que poco tienen que ver con los quipus incas, pero muestran el arraigo que tuvieron en la organización social andina.

sábado, 9 de diciembre de 2023

PERÚ: ¿Salvados del abismo?

Este 7 de diciembre se cumplió en el país andino un año de uno de los episodios más viles de su historia republicana reciente: el anuncio que hizo a través de los medios el delincuente terrorista Pedro Castillo - quien llego al poder mediante el fraude - de su decisión de “disolver temporalmente el Congreso”, “instaurar un gobierno de emergencia nacional” y “declarar en reorganización el sistema de justicia”, haciendo la precisión de que ello comprendía arrasar con el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Junta Nacional de Justicia y el Tribunal Constitucional. Esa pretensión, en cualquier otro rincón del mundo civilizado, se trató obviamente de un golpe de Estado, un zarpazo al orden constitucional para imponer una sangrienta dictadura comunista. Pero para fortuna de los peruanos, la manifiesta incapacidad de ese infeliz se hizo evidente también en ese acto de atropello a la democracia y, en pocas horas, el golpe fue conjurado y él, vacado por una mayoría de más de cien integrantes de la representación nacional. Pero eso no significa que el hecho no ocurriese y, sin embargo, de entonces a ahora sus cómplices se han empeñado en negar que el golpe se produjera o en tratar de proporcionar explicaciones absurdas a lo que todos los peruanos vieron escucharon ese día. Están desde los que sostienen que solo se trató de un “gesto simbólico” hasta los que postulan la tesis de que ese oscuro individuo fue “drogado” e incluso “abducido por extraterrestres” para que leyese temblorosamente el mensaje en cuestión, preparado en realidad por una camarilla de asesores perversos. Los más temerarios, no obstante, son aquellos que sentencian, sin que se les mueva un músculo de la cara, que en realidad el golpe lo dio el Congreso y que Castillo fue una víctima. Entre ellos se cuentan, desde luego, algunos gobiernos izquierdistas de la región, convertidos en divulgadores de ‘fake news’ y, por eso mismo, expuestos a la vergüenza internacional. Lo preocupante es que hay encuestas que muestran que una porción - aunque no mayoritaria - de la población participa de esa lectura distorsionada de los hechos. Lo cierto es que ese delincuente sintiéndose acorralado por las múltiples y fundamentadas investigaciones sobre corrupción en las que estaban comprendidos este vil sujeto y sus allegados más cercanos, optó por patear el tablero. Fue una apuesta desesperada por impedir que el brazo de la justicia lo alcanzara. Y fracasó, miserablemente. Ahora, sin embargo, ante la arremetida de las mafia caviar contra la fiscal de la Nación, Patricia Benavides (ilegalmente suspendida de su cargo por seis meses), un personaje clave para que avanzaran los casos de corrupción que terminaron cercando al burro chotano, algunos de los cómplices antes aludidos formulan la ridícula tesis de que ello demuestra que este no cometió el crimen por el que se lo detuvo ni, presuntamente, todos aquellos otros por los que se le dictó prisión preventiva. Semejante pretensión, empero, no es sino un burda maniobra que no resiste el menor análisis. El ataque contra Benavides no descalifica sus investigaciones sobre Castillo. Lo que la ciudadanía debe tener presente ante cada uno de los moduladores de las coartadas con las que se pretende exonerar al ladrón y golpista de las consecuencias de su rapto dictatorial es que son tan autoritarios como él. Se fingen respetuosos de la democracia en tiempos de elecciones, pero apenas se les ofrece la oportunidad de imponer sus anacrónicas ideas o de sacar ventajas indebidas por la vía dictatorial, se aferran a ellos con furia desmesurada. No olvidemos sus feos rostros ni sus nombres, porque tarde o temprano llegará la hora en la que tendrá que pedírseles cuentas por lo que hacen. Mientras tanto, toca recordar el aniversario del 7 de diciembre como lo que fue: el intento desesperado de un analfabeto cercado por las huellas de la corrupción que atravesaba su régimen filosenderista buscando imponer mediante el golpe una satrapía que le garantizase impunidad y acabase con los inconvenientes que estorbaban el saqueo en marcha. La verdad como sabéis, y por más dura que sea, siempre sale a la luz. Ahora bien, la señora Dina Boluarte - quien lo sucedió en el cargo – cumplió al mismo tiempo un año como presidenta, un aniversario que casi nadie creía que alcanzaría si tomamos en cuenta que en los primeros meses de su gobierno el país se vio sacudido por una sangrienta asonada terrorista organizada por Sendero Luminoso que pedía su salida del cargo y la reposición del golpista, fracasando en su intento. Desde entonces, la gestión de la señora Boluarte ha navegado en una relativa calma, sin volver a ver su continuidad en peligro, es cierto, pero sin tampoco hacer mucho ruido como para comprometerla. Esta actitud de reserva se ha traducido en muchas acciones que van desde la insistencia de la mandataria en aprovechar cuanta ocasión se le presente para viajar al extranjero hasta en la falta de reflejos que ha mostrado el Gabinete para observar leyes abiertamente peligrosas de parte del Congreso. Por otro lado, es justo decir que, desde un inicio, el actual Ejecutivo mostró un saludable quiebre con el anterior. Logró constituirse con personas que no solo no cargaban con serios antecedentes penales como la banda delincuencial que rodeaba a Castillo, sino que además eran técnicamente solventes. Pero ese es apenas un primer paso para obtener una gestión eficiente que de ninguna manera basta por sí mismo. Y el principal problema con la presidenta Boluarte es que, a un año de su estreno en el cargo, pareciera que se conformó solamente con no ser como Castillo, un rasgo que el país ciertamente agradeció en sus primeros días, pero que a estas alturas ya no sirve para persuadir a nadie. Dentro de las cosas que uno espera de quien ostenta la jefatura del Estado, una de las más básicas es una visión clara del país. La señora Boluarte, sin embargo, no ha explicado hasta ahora cuál es la suya. No solo porque hace varios meses (siete ya) no da una entrevista a la prensa, sino porque cuando tuvo la ocasión de hacerlo durante el mensaje a la nación del último 28 de julio optó por pronunciar un largo, soporífero e inconexo discurso de más de tres horas que en estos momentos ya ni en el interior del Ejecutivo deben recordar. Pocos ámbitos reflejan mejor esta falta de norte que el de la inseguridad ciudadana. Como sabe cualquier peruano mínimamente informado, este año el país ha sufrido un recrudecimiento de las extorsiones, el sicariato y el cobro de cupos que las autoridades no han sabido atajar. La respuesta de Palacio de Gobierno ha consistido básicamente en declarar en emergencia una serie de distritos en Lima y Piura y proveer una serie de cifras que aparentemente demostrarían la eficacia de esta medida, pero que nadie ha visto hasta ahora. En lo que respecta al frente económico, las cosas no han sido mejores. Las proyecciones de crecimiento del PBI para este y el otro año han sido revisadas a la baja por el BCR múltiples veces a lo largo del año, la inversión privada y las expectativas empresariales no han conseguido ser reanimadas y es probable que en el 2023 la pobreza vuelva a crecer. Y, como hemos dicho anteriormente, si hace un año el gobierno podía culpar a su predecesor por el mal desempeño económico, esa carta ya no le sirve más. El otro año, además, el país enfrentará un fenómeno de El Niño anunciado desde hace meses y al que, no obstante, se hará frente con obras inconclusas. Si la presidenta no gestiona bien el desafío climático, las cifras económicas del otro año pueden ser incluso peores que las que ya se esperan. Es preciso por ello que el Gobierno vuelva la vista adelante. Ya no le sirve seguir mirando hacia atrás para sacarse lustre por no ser como su infame predecesor. El país merece más que eso: necesita recuperar la seguridad y las expectativas económicas para que, ahora sí, la presidenta Boluarte tenga algo de que vanagloriarse. En suma, el Ejecutivo ya no puede gobernar mirando hacia el pasado. ¿No os parece? (Por cierto, el hecho que el cuestionado JNE haya permitido la inscripción del partido del adicto a la marihuana y asesino de policías Antauro Humala para participar en los próximos comicios, demuestra hasta qué punto los parásitos caviares de ese organismo en componenda con la RENIEC y la ONPE están preparando un nuevo fraude electoral, “bendecidos” como no podía ser de otra manera, por la JNJ ¿A que están esperando en el Congreso para echar a patadas a todos esos miserables?)

martes, 5 de diciembre de 2023

PAMPA DE LA QUINUA: Donde se selló la Independencia

Ubicado en Ayacucho, en este histórico lugar se levanta un imponente monumento levantado en homenaje a los vencedores de la épica batalla de Ayacucho, ocurrida en 1824 y que marco virtualmente el fin del Imperio Ultramarino Español en América. Construido en 1968 durante el régimen del dictador Juan Velasco Alvarado con apoyo de Venezuela, para celebrar el sesquicentenario de dicho acontecimiento, el obelisco representa la identidad y orgullo de la provincia de Huamanga por ser el lugar donde alcanzó la libertad peruana. Realizada paradójicamente por un escultor español - Aurelio Bernardino Arias - el obelisco tiene una altura de 44 metros que simbolizan los 44 años que transcurrieron desde la revolución de Túpac Amaru II (1780) hasta la gesta emancipadora del 9 de diciembre de 1824. La pirámide es de base triangular enlucida con mármol y de planos laterales empinados configurando varios relieves, con entrantes y salientes que representan las regiones naturales del país y las diferentes conspiraciones, y de los precursores y próceres de la Nación. En el frente lleva la inscripción “La Nación a los vencedores de Ayacucho”. En el plano superior se encuentra la imagen de Simón Bolívar en forma de un medallón en alto relieve, más abajo aparece un grupo escultórico, con estatuas de tres metros de altura, representando a los generales patriotas que comandaron la batalla: Córdova, La Mar, Gamarra, Lara y Miller mirando hacia el Condorcunca. En la parte posterior, en alto relieve de bronce de 12 metros está representado una escena de la batalla; a los costados dos ángeles de la fama tocando sus trompetas que pregonan la gloria de Ayacucho. Además en las partes laterales destaca, los nombres de las unidades que participaron en la batalla de ambos ejércitos. Compa recordareis, a las 10 de la mañana del 9 de diciembre de 1824 en esta llanura a los pies del Condorcunca, el general Antonio José de Sucre, al mando de los 5,800 hombres del Ejército Unido Libertador del Perú, inició la batalla y lograría derrotar a los 9,300 hombres del ejército realista comandado por el virrey La Serna. Cobarde como siempre, Bolívar no participó en la batalla, ya que regreso a Lima “para servir de reserva a la América”. Las palabras de Sucre al final de las arengas de cada batallón, están cinceladas en la historia del Perú: “¡Soldados! ¡De los esfuerzos de hoy, pende la suerte de la América del Sur! (…) ¡Otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia!”. Luego del triunfo, el jefe del estado mayor español, José de Canterac y el comandante general Antonio José de Sucre, firmaron la Capitulación de Ayacucho, documento por el cual España reconoce la independencia del Perú, su último bastión en América del Sur. Declarado como Patrimonio Cultural de la Nación en su 194 aniversario, cada 9 de diciembre se realizan en el lugar desfiles y ceremonias para celebrar el acontecimiento. Desde agosto de 1980, el lugar adyacente al pueblo de Quinua se denomina oficialmente “Santuario Histórico de la Pampa de Ayacucho”, para preservar su memoria histórica para América del Sur como por su flora y fauna. Además, en el 2018 el famoso obelisco fue declarado “monumento integrante del Patrimonio Cultural de la Nación”.
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