Una grave noticia proveniente del Perú dada a conocer esta semana, nos obliga a ocuparnos de este suceso que representa un duro golpe a la lucha anticorrupción. En efecto, gracias a un cuestionado fallo del politizado Tribunal Constitucional (TC), la dos veces candidata presidencial Keiko Fujimori - hija de un despreciable genocida condenado ejemplarmente a 25 años de prisión por Crímenes de Lesa Humanidad - salio de la cárcel donde desde hace trece meses cumplía una prisión preventiva en el marco de un proceso por lavado de activos relacionado con el financiamiento ilegal de su campaña electoral por parte de la constructora brasileña Odebrecht. En una decisión dividida de cuatro votos a tres, el TC anuló la detención preventiva de la cabecilla de Fuerza Popular (calificada como una organización criminal por la fiscalía) revirtiendo así lo decidido por tres instancias judiciales. Esta irrita decisión del TC se da precisamente cuando su situación jurídica se complica por los testimonios de importantes empresarios peruanos - aquellos que forman parte de los principales grupos de poder económico - quienes confesaron ante la fiscalía que financiaron en forma oculta las campañas presidenciales de Keiko del 2011 y 2016, confirmando el patrón de dinero negro y lavado ya revelado en el caso Odebrecht, poniendo en evidencia las mentiras de Keiko, que siempre negó la existencia de esos aportes ocultos, y cuando un ex colaborador muy cercano a ella ha revelado que ella dirigió las operaciones para obstruir las investigaciones judiciales en su contra, razón demás para ponerla bajo prisión preventiva. La fiscalía ha advertido que la liberación de Keiko - que equivale a impunidad - pone en riesgo el proceso en su contra por las acciones que la jefa de la mafia pudiera poner en marcha para frustrarlo. Se han denunciado amenazas de muerte a los testigos que han decidido hablar. Como podéis imaginar, la cuestionada decisión del TC fue celebrada por un fujimorismo que la pasa mal luego de perder la mayoría parlamentaria que tenía con el cierre del Congreso en septiembre pasado y que se debate entre el descrédito y las divisiones de la agrupación mafiosa. Como recordareis, ese mes la Corte Suprema había ratificado la prisión preventiva de Keiko, rebajando el tiempo de la misma de 36 a 18 meses, plazo que se cumplía en abril próximo. Pero la decisión del TC le ha permitido salir libre antes, a dos meses de las elecciones legislativas de enero del 2020, a las que el fujimorismo llega debilitado y dividido, y que ahora espera aprovechar a su favor la liberación de su jefa. La hija de Fujimori está acusada de haber recibido un millón de dólares de Odebrecht para su campaña presidencial del 2011, dinero que no fue declarado y que salió de la caja que la constructora brasileña usaba para pagar sobornos. Testimonios de directivos de Odebrecht y de ex colaboradores de Keiko confirman la entrega de ese dinero, algo que ella siempre negó, pero que reveladoras evidencias lo confirman plenamente. “Nunca recibimos aportes ocultos, Todo fue bancarizado, transparente”, ha repetido Keiko numerosas veces en su defensa faltando groseramente a la verdad, ya que los testimonios que la desmienten la dejan muy mal parada. Recientes confesiones ante la fiscalía amplían el caso en su contra más allá de los aportes ilegales de Odebrecht y la comprometen seriamente. Hace unos días, el empresario Dionisio Romero, cabeza del mayor grupo económico del país - BCP- confesó ante la fiscalía que le entregó en forma oculta 3 millones 650 mil dólares a Keiko para su campaña presidencial del 2011 y otros 450 mil dólares para la del 2016 con el objetivo de impedir el triunfo del candidato nacionalista Ollanta Humala, a quien calificaron de “chavista” por sus simpatías con la Revolución Bolivariana, lo cual era visto como un potencial peligro para sus intereses, Dueño del mayor banco del país, el Banco de Crédito del Perú, Romero admitió que esas entregas no se bancarizaron, sino que fueron hechas en efectivo. Relató que entregó ese millonario monto por partes, en varias reuniones, y que lo hacía en maletines que Keiko recibía en persona. Las confesiones del poderoso empresario abrieron las puertas para que otros hablaran. Directivos de otros importantes grupos de poder comenzaron a desfilar por la fiscalía admitiendo aportes ocultos para las campañas presidenciales de Keiko. Lo grave del caso es que ella en ese tiempo era congresista, por lo que constituye un soborno. El ex procurador anticorrupción César Azabache ha señalado que debe investigarse si buena parte de esos millonarios aportes ocultos entregados a Keiko fueron a parar a las cuentas personales de la hija del ex dictador Kenyo Fujimori en lugar de llegar a la campaña. Una sospecha que crece más aun cuando ella ni el mantenido de su marido trabajan y que aparte del sueldo que tenía cuando estuvo en el Congreso, “vivía de los aportes entregados por los congresistas de su agrupación” según propia confesión. La prisión preventiva de la actual jefa del fujimorismo se había dictado luego que la fiscalía presentara sólidos argumentos sobre la entrega oculta del millón de dólares de Odebrecht, testimonios que la ponían a ella como cabeza de una organización delictiva montada para recibir ese dinero negro y para lavarlo, y evidencias que la situaban dirigiendo una serie de operaciones para obstruir las indagaciones judiciales, usando para ello el poder que le daba su entonces mayoría parlamentaria y sus nexos con jueces y fiscales. A pesar que lo últimos testimonios la comprometen seriamente y refuerzan los argumentos por los cuales en su momento se dictó prisión preventiva, el TC decidió liberarla para que pueda seguir obstruyendo a la justicia, una decisión vista como un golpe a los procesos anticorrupción. El presidente del TC, Ernesto Blume, conocido por sus simpatías fujimoristas, dijo que este fallo era “ajeno a presiones políticas” pero su alegato sonó poco convincente. Justificó la decisión señalando que la prisión preventiva “afecta los derechos humanos” de su lideresa. Pero la decisión del TC no se refiere al fondo de la acusación y el proceso judicial en contra de Keiko continua. La fiscalía tiene evidencias sólidas para acusarla ya que por los cargos de lavado y de ser encontrada culpable, podría ser condenada hasta a 20 años de prisión. Hoy Keiko puede celebrar, pero el festejo podría no durarle mucho.Como escribe este viernes César Hildebrandt en su semanario: “Keiko está libre. Volverá a asustar testigos, a borrar huellas, a desaparecer documentos, a perder libros contables a cambiar declaraciones y a inventar cócteles. Volverá a fingir que está en política cuando, en realidad, lo que dirige es una organización presta al delito, digna heredera de aquel padre ladrón que compraba opositores e indemnizaba a Montesinos con dinero encostalado disponible en Palacio. Ahora tendrá el apoyo del Poder Judicial, el mismo que ha eximido a Pedro Chávarry y que colaborarán con ella la Fiscalia que César Villanueva ya había infectado. Además, contará con la ayuda de los empresarios miserables que amaron a su encarcelado padre porque él convirtió al Estado en un fantasma, a los sindicatos en espectros y a la justicia en la dama de la noche que lo sigue siendo" indicó. La pregunta que muchos peruanos indignados se preguntan en estos momentos es porque los fiscales aun no han presentado la acusación formal para que se inicie formalmente el juicio, ya que las pruebas en su contra son abrumadoras. En lugar de hacer su trabajo - que para eso se les paga - han preferido aparecer continuamente en las pantallas de televisión con evidente afán de figuración, dejando negligentemente que pase el tiempo, lo cual fue aprovechado por la mafia para recomponerse y lograr que la cabecilla de la banda delincuencial salga libre. Ya sucedió en otros casos parecidos, cuando quienes estaban detenidos preventivamente, salieron en libertad por exceso de carcelaria. Si bien algunos juristas coinciden que la fiscalía podría pedir una nueva prisión preventiva para Keiko, en base a los nuevos elementos que tiene en su poder, como el demoledor testimonio de Jorge Yoshiyama que Blume no quiso tomar en cuenta, y que podría dictarse “si se acredita que intenta evadir la justicia o llevar a cabo actos de obstrucción”, no hay que ser adivino para saber lo que sucederá a partir de ahora y es que a la menor oportunidad que se le presente, aparte de seguir obstruyendo a la justicia, intentará fugar del país - o tal vez refugiarse en alguna embajada como el suicidado Alan García - para evitar volver a la cárcel del cual nunca debió salir. Si hay que buscar culpables de esta vergonzosa situación, no solo se encuentran en el TC (considerado el ultimo reducto de la mafia) sino en el propio Ministerio Público que permite con su inacción que esta lamentable escena vuelva a repetirse ¿Hasta cuando? :(
La marca sueca presento en el Perú su nuevo Volvo XC90 2020: mecánicas térmicas más eficientes, un completo equipamiento tecnológico, nuevas configuraciones de asientos y ligeros ajustes estéticos son su carta de presentación. Este restying será el último que reciba el Volvo XC90 para dejar paso a la tercera generación, que se espera entre 2021 y 2022. En esta entrega, las opciones diésel pasaron a mejor vida y, de hecho, también lo harán las versiones de combustión puras, quedando formada su oferta exclusivamente por mecánicas híbridas. Y como paso previo a esa electrificación, encontramos la actualización del Volvo XC90, que integra nuevas tecnologías para atar en corto las emisiones de sus motores térmicos puros, cuya oferta seguirá siendo la misma que se ofrece actualmente: con los gasolina T5 y T8 de 250 CV y 310 CV respectivamente, así como el diésel de 235 CV. La novedad más significativa que encontramos en el Volvo XC90 es su sistema de frenada regenerativa, que opera como el conocido KERS utilizado en competición. Éste almacena la energía cinética ocasionada en las frenadas en clave eléctrica, ayudando así a las mecánicas térmicas a reducir consumo y emisiones. Gracias a esta tecnología, los motores de combustión del Volvo CX90 experimentan un ahorro en el consumo de combustible entorno a un 15 %, mientras que también ayuda a reducir emisiones. Así, estas variantes de combustión de mejorada eficiencia, vienen a sumarse a la versión híbrida enchufable T8 Twin Engine, que también esta presente en esta ligera actualización, y que sigue siendo la opción más comercializada de la familia XC90. A nivel estético apenas encontramos cambios en el Volvo XC90, que se limita a incorporar una nueva parrilla, así como nuevos diseños para las llantas y nuevas opciones cromáticas para la carrocería. No obstante, con este restyling, la marca busca que su gran SUV sea lo más versátil posible, así que a las conocidas configuraciones de cuatro y siete plazas, se suma además una variante con seis plazas independientes. En el habitáculo dispone además de nuevos materiales y cuenta con un amplio abanico de opciones de personalización. Por su parte, en lo que toca a tecnología, el nuevo Volvo XC90 incorpora los últimos sistemas de asistencia a la conducción y de seguridad activa desarrollados por Volvo. Entre ellas se destaca la asistencia a la dirección, que se incorpora tanto para el sistema de frenada automática City Safety como para el detector de punto ciego. Además, el actualizado XC90 suma al sistema de alerta de tráfico cruzado posterior la función de frenada automática y añade a su paquete de seguridad activa la última versión de su asistente de mantenimiento de carril, ya estrenado en el nuevo Volvo XC60. Por último, en el apartado de conectividad y multimedia, su sistema de infoentretenimiento Sensus es compatible con Android Auto además de con Apple CarPlay y dispone de Spotify integrado entre otras bondades. En cuanto a su coste y disponibilidad, ya lo encuentras desde $64,990 o S/220,966 :)
Como sabéis, más que simples dibujos en rocas o dentro de las cavernas, las pinturas rupestres, petroglifos y geoglifos reúnen testimonios milenarios del paso de la humanidad sobre la Tierra. Eso lo sabe muy bien Rainer Hostnig, austriaco amante del Perú, que comenzó a sumergirse de lleno en este mundo arqueológico del arte rupestre peruano allá por la década de los 80 en Apurímac, gracias al hallazgo fortuito de pinturas en las alturas de Aymaraes. Desde el 2012, este ingeniero con alma de arqueólogo reside en el país, donde continúa profundizando sus estudios sobre arte rupestre y producto de ello es su más reciente libro titulado Chumbivilcas, arte rupestre y paisajes sagrados. Publicado en abril de este año por la Subdirección de Industrias Culturales y Artes de la DDC Cuzco, la obra reúne los trabajos de Hostnig en los años 2013 y 2014, quien ha documentado mediante fotografías y recojo de información el arte rupestre de la provincia cuzqueña de Chumbivilcas, que se presentan en las modalidades de pinturas rupestres y petroglifos en cuevas, abrigos rocosos y bloques al aire libre. Cerca de 70 yacimientos rupestres forman la parte central del presente libro, el cual es una muestra del valioso patrimonio de arte rupestre de la región. En su acervo cultural destacan numerosos sitios arqueológicos, que hasta años atrás recibieron escasa atención de parte de los investigadores, pero que parcialmente fueron investigados, restaurados y puestos en valor por el Ministerio de Cultura. Parte de este valioso legado arqueológico de Chumbivilcas está constituido por numerosas manifestaciones rupestres pertenecientes a diferentes épocas pre y posthispánicas, desde el Periodo Arcaico hasta el Virreynato y la República temprana. Luego de haber presentado brevemente un contexto geográfico e histórico de Chumbivilcas, el autor repasa algunas tesis y publicaciones científicas, a los que agrega algunas observaciones propias. En los siguientes capítulos, se muestra el potencial de los lugares que guardan estos vestigios rupestres, distrito por distrito, con un total de 70 sitios en toda la provincia. El austriaco Rainer Hostnig hace énfasis de la iconografía de las expresiones rupestres de los chumbivilcas, particularmente en las figuras de camélidos, lo cual revela la importancia que se otorgaba a estos animales. También llama la atención, el hallazgo del mayor número de sitios con obras rupestres en el distrito de Livitaca, y por otro, las enigmáticas huellas dejadas por pesados megaterios (el mamífero terrestre más grande que habitó América durante el periodo pleistoceno) en Colquemarca. Con este libro, el autor busca contribuir al conocimiento y la comprensión del arte rupestre milenario de Chumbivilcas, una de las provincias más fascinantes e intrigantes del Cuzco en el aspecto cultural, se lee en la introducción. Rainer señala que en los últimos 20 años ha logrado recopilar información sobre más de 3000 sitios rupestres en casi todos los departamentos del Perú. “Las únicas regiones sin datos respectivos son Ucayali y Tumbes. En la zona amazónica existen todavía grandes áreas sin registros rupestres”, afirma sobre lo difícil que es hallar estos tesoros arqueológicos escondidos en la profundidad de la selva amazónica. Son miles los que existen en el país, distribuidos en la costa, sierra y selva, y en su mayoría escasamente estudiados y muchos ya deteriorados. El estudioso de las pinturas rupestres y petroglifos, enfatiza que estas expresan una forma de comunicación, cuyos símbolos y figuras son considerados por algunos como los antecedentes a la escritura actual. Algunos sitios rupestres emblemáticos a nivel nacional, enfatiza Hostnig, son Toro Muerto en Corire, Arequipa, donde según un inventario reciente realizado por un equipo de arqueólogos peruano polacos se registraron algo más de 2500 rocas con petroglifos que datan entre 2000 y 1500 de antigüedad. Luego el campo de petroglifos de Miculla en Tacna, las pinturas rupestres del Santuario Nacional Huayllay, entre muchos otros sitios rupestres de gran valor para la arqueología, antropología e historia del arte. No cabe duda que este valioso libro contribuirá a incrementar el interés sobre este arte milenario :)
Dejando por un momento la difícil situación que atraviesa Chile - que ha centrado nuestra atención en las últimas semanas - quisiera referirme en esta oportunidad a la tragedia que ocurre en Bolivia, donde un golpe de Estado fascista en contra del gobierno legitimo, ha instaurado un régimen de terror que han dejado hasta el momento decenas de muertos, dirigido por una enloquecida cúpula cívico militar dispuesto a exterminar a la comunidad indígena que conforma el país (algo absurdo desde todo punto de vista, cuando cerca del 90% de bolivianos son indios, comenzando con quienes consumaron el golpe). Me pregunto ¿tanto odio pueden llegar a tener aquellos descastados que reniegan de sus orígenes y ordenan matar a quienes bien pueden ser sus abuelos, padres o hermanos? ¿No se ha visto la cara en el espejo la tiparraca que se encaramo al poder con el apoyo de los golpistas y que vomita odio en cada una de sus palabras - mal trajeada, con el cabello teñido, de facciones claramente indígenas y que ni siquiera sabe hablar con fluidez el español - para que se las quiera dar de racista? Es francamente ridículo. Por ello, quisiera reproducir en esta ocasión un interesante artículo escrito por el dimitido vicepresidente boliviano Álvaro García Liñera, quien aborda perfectamente el drama que agobia a la nación andina, entrecomillado claro esta ¿vale?: “¿Сómo es que esta clase media tradicional puede incubar tanto odio y resentimiento hacia el pueblo, llevándola a abrazar un fascismo racializado y centrado en el indio como enemigo? Como una espesa niebla nocturna, el odio recorre vorazmente los barrios de las clases medias urbanas tradicionales de Bolivia. Sus ojos rebalsan de ira. No gritan, escupen; no reclaman, imponen. Sus cánticos no son de esperanza ni de hermandad, son de desprecio y discriminación contra los indios. Se montan en sus motos, se suben a sus camionetas, se agrupan en sus fraternidades carnavaleras y universidades privadas y salen a la caza de indios alzados ‘que se atrevieron a quitarles el poder’. En el caso de Santa Cruz organizan hordas motorizadas 4x4 con garrote en mano a escarmentar a los indios, a quienes llaman "collas", que viven en los barrios marginales y en los mercados. Cantan consignas de que "hay que matar collas", y si en el camino se les cruza alguna mujer de pollera - que bien puede ser su madre - la golpean, amenazan y conminan a irse de ‘su territorio’. En Cochabamba organizan convoyes para imponer ‘su supremacía racial’ (?) en la zona sur, donde viven las clases menesterosas, y cargan como si fuera un destacamento de caballería sobre miles de mujeres campesinas indefensas que marchan pidiendo paz. Llevan en la mano bates de béisbol, cadenas, granadas de gas; algunos exhiben armas de fuego. La mujer es su víctima preferida; agarran a una alcaldesa de una población campesina, la humillan, la arrastran por la calle, le pegan, la orinan cuando cae al suelo, le cortan el cabello, la amenazan con lincharla, y cuando se dan cuenta de que son filmadas deciden echarle pintura roja simbolizando lo que harán con su sangre. En La Paz sospechan de sus empleadas y no hablan cuando ellas traen la comida a la mesa. En el fondo les temen, pero también las desprecian. Más tarde salen a las calles a gritar, insultan a Evo Morales y, con él, a todos estos indios que osaron construir una democracia intercultural con igualdad. Cuando son muchos, arrastran la Wiphala, la bandera indígena, la escupen, la pisan, la cortan, la queman. Es una rabia visceral que se descarga sobre este símbolo de los indios al que quisieran extinguir de la tierra junto con todos los que se reconocen en él. El odio racial es el lenguaje político de esta clase media tradicional. De nada sirven sus títulos académicos, viajes y fe porque, al final, todo se diluye ante el ‘abolengo’ que les da el dinero, a pesar de que tienen el mismo color de piel y pertenecer - así se nieguen a reconocerlo - a la misma raza que desprecian con toda el alma. En el fondo, la estirpe imaginada es más fuerte y parece adherida al lenguaje espontáneo de la piel que odia, de los gestos viscerales y de su moral corrompida. Todo explotó el domingo 20, cuando Evo Morales ganó las elecciones con más de 10 puntos de distancia sobre el segundo, pero ya no con la inmensa ventaja de antes ni el 51% de los votos. Fue la señal que estaban esperando las fuerzas regresivas agazapadas: desde el timorato candidato opositor liberal, las fuerzas políticas ultraconservadoras, la OEA y la inefable clase media tradicional. Evo había ganado nuevamente pero ya no tenía el 60% del electorado; estaba más débil y había que ir sobre él. El perdedor no reconoció su derrota. La OEA habló de "elecciones limpias" pero de una victoria menguada y pidió segunda vuelta, aconsejando ir en contra de la Constitución, que establece que si un candidato tiene más del 40% de los votos y más de 10% de votos sobre el segundo es el candidato electo. Y la clase media se lanzó a la cacería de los indios. En la noche del lunes 21 se quemaron 5 de los 9 órganos electorales, incluidas papeletas de sufragio. La ciudad de Santa Cruz decretó un paro cívico que articuló a los habitantes de las zonas centrales de la ciudad, ramificándose el paro a las zonas residenciales de La Paz y Cochabamba. Y entonces se desató el terror. Bandas paramilitares comenzaron a asediar instituciones, quemar sedes sindicales, a incendiar los domicilios de candidatos y líderes políticos del partido de gobierno. Hasta el propio domicilio privado del presidente fue saqueado; en otros lugares las familias, incluidos hijos, fueron secuestrados y amenazados de ser flagelados y quemados si su padre ministro o dirigente sindical no renunciaba a su cargo. Se había desatado una dilatada noche de cuchillos largos, y un fascismo sui géneris de indios contra indios asomaba las orejas. Cuando las fuerzas populares movilizadas para resistir este golpe civil comenzaron a retomar el control territorial de las ciudades con la presencia de obreros, trabajadores mineros, campesinos, indígenas y pobladores urbanos - y el balance de la correlación de fuerzas se estaba inclinando hacia el lado de las fuerzas populares - vino el motín policial. Los policías habían mostrado durante semanas sospechosamente una gran indolencia e ineptitud para proteger a la gente cuando era golpeada y perseguida por bandas fascistoides. Pero a partir del viernes, con el desconocimiento del mando civil, muchos de ellos mostraron una extraordinaria habilidad para agredir, detener, torturar y matar a manifestantes populares. Claro, antes había que contener a los hijos de la clase media y, supuestamente, ‘no tenían capacidad para hacerlo’; sin embargo ahora, que se trataba de reprimir a los indios revoltosos, el despliegue, la prepotencia y la saña represiva fueron monumentales. Lo mismo sucedió con las Fuerzas Armadas. Durante toda nuestra gestión de gobierno nunca permitimos que salieran a reprimir las manifestaciones civiles, ni siquiera durante el primer golpe de Estado cívico del 2008. Y ahora, en plena convulsión y sin que nosotros les preguntáramos nada, plantearon ‘que no tenían elementos antidisturbios, que apenas tenían 8 balas por integrante y que para que se hagan presentes en la calle de manera disuasiva se requería un decreto presidencial’. No obstante, no dudaron en ‘sugerir’ con tono amenazante al presidente Evo Morales su renuncia rompiendo el orden constitucional. Hicieron todo lo posible para intentar secuestrarlo, torturarlo y asesinarlo vilmente tras su forzada renuncia al cargo; y cuando se consumó el golpe, salieron a las calles a disparar miles de balas, a militarizar las ciudades, asesinar a campesinos. Y todo ello sin ningún decreto presidencial. Para proteger al indio con dinero se requería decreto, pero para reprimir y matar ‘indios revoltosos’ sólo bastaba obedecer lo que el odio ‘racial’ y clasista ordenaba. Y en sólo 5 días ya había más de una veintena de muertos, centenares de heridos de bala. Por supuesto, todos ellos indígenas. La pregunta que todos debemos responder es ¿cómo es que esta clase media tradicional pudo incubar tanto odio y resentimiento hacia el pueblo, llevándola a abrazar un fascismo racializado y centrado en el indio como enemigo cuando lo paradójico es que ellos también son indios? ¿Cómo hizo para irradiar sus frustraciones de clase a la policía y a las FF. AA. y ser la base social de esta fascistización, de esta regresión estatal y degeneración moral? Los últimos 14 años de gobierno de los movimientos sociales han tenido como principal característica el proceso de igualación social, la reducción abrupta de la extrema pobreza (de 38 al 15%), la ampliación de derechos para todos (acceso universal a la salud, a educación y a protección social), la indianización del Estado (más del 50% de los funcionarios de la administración pública tienen una identidad indígena, nueva narrativa nacional en torno al tronco indígena), la reducción de las desigualdades económicas (caída de 130 a 45 la diferencia de ingresos entre los más ricos y los más pobres); es decir, la sistemática democratización de la riqueza, del acceso a los bienes públicos, a las oportunidades y al poder estatal. La economía ha crecido de 9.000 millones de dólares a 42.000, ampliándose el mercado y el ahorro interno, lo que ha permitido a mucha gente tener su casa propia y mejorar su actividad laboral. Pero esto dio lugar a que en una década el porcentaje de personas de la llamada "clase media", medida en ingresos, haya pasado del 35% al 60%, la mayor parte proveniente de sectores populares, indígenas. Se trata de un proceso de democratización de los bienes sociales mediante la construcción de igualdad material pero que, inevitablemente, ha llevado a una rápida devaluación de los capitales económicos, educativos y políticos poseídos por las clases medias tradicionales. Si antes un apellido notable o el monopolio de los saberes legítimos o el conjunto de vínculos parentales propios de las clases medias tradicionales les permitía acceder a puestos en la administración pública, obtener créditos, licitaciones de obras o becas, hoy la cantidad de personas que pugnan por el mismo puesto u oportunidad no sólo se ha duplicado - reduciendo a la mitad las posibilidades de acceder a esos bienes - sino que, además, los "arribistas", la nueva clase media de origen popular indígena, tiene un conjunto de nuevos capitales (idioma indígena, vínculos sindicales) de mayor valor y reconocimiento estatal para pugnar por los bienes públicos disponibles. Se trata, por tanto, de un desplome de lo que era una característica de la sociedad colonial: la etnicidad como capital, es decir, del fundamento imaginado de la superioridad histórica de la clase media por sobre las clases subalternas porque aquí, en Bolivia, la clase social sólo es comprensible y se visibiliza bajo la forma de jerarquías raciales. El que los hijos de esta clase media hayan sido la fuerza de choque de la insurgencia reaccionaria es el grito violento de una nueva generación que ve cómo ‘la herencia’ del apellido se desvanece ante la fuerza de la democratización de bienes. Así, aunque enarbolen banderas de la democracia entendida como voto, en realidad se han sublevado contra la democracia entendida como igualación y distribución de riquezas. Por eso el desborde de odio, el derroche de violencia; porque la supremacía ‘racial’ es algo que no se racionaliza, se vive como impulso primario del cuerpo, como tatuaje de la historia colonial en la piel. De ahí que el fascismo no sólo sea la expresión de una revolución fallida sino, paradójicamente también en sociedades postcoloniales, el éxito de una democratización material alcanzada. Por ello no sorprende que mientras los indios recogen los cuerpos de alrededor de una veintena de muertos asesinados a balazos, sus victimarios materiales y morales narran que lo han hecho ‘para salvaguardar la democracia’. Pero en realidad saben que lo hicieron para proteger sus privilegios. El odio racial solo puede destruir; no es un horizonte, no es más que una primitiva venganza de una clase histórica y moralmente decadente que demuestra que, detrás de cada mediocre liberal, se agazapa un consumado golpista” puntualiza la nota. Si a ello agregamos el fundamentalismo religioso del cual hacen gala - Biblia en mano - amenazando con destruir la cultura y tradiciones indígenas mediante una nueva “extirpación de idolatrías” tenemos todos los ingredientes para una fórmula sumamente explosiva. Venga ya, que unos indios ordenen masacrar a otros indios por ser indios a pesar de ser iguales a ellos en todo, es cosa de locos y ese odio exacerbado e irracional fomentado por los EE.UU. que apoyo desde el primer momento el golpe, solo conducirá al país a una guerra civil :(
Perteneciente a la familia Heineken, próximo a cumplir 150 años y patrocinador de la UEFA Europa League y la Copa Libertadores de América, entre otros torneos ¿A quien nos estamos refiriendo? Nada menos que a la cerveza Amstel, nacida en 1870 con el nombre de Beiersche Bierbrouwerij de Amstel, que luego, por obra de marketing, pasó a llamarse simplemente Amstel. Hoy en día, es una de las marcas más vendidas de Holanda y de las que más se consumen especialmente en su capital. El nombre de la marca le viene al pelo porque, en sus orígenes, utilizaban las aguas del río Amstel, el que cruza Amsterdam, para enfriar la cerveza. Esta es una de las muchas curiosidades que rodea esta marca centenaria, como por ejemplo, que es una de las primeras marcas que vendió cerveza en lata, una de las primeras marcas en crear cerveza light, en crear botellas con abrefácil o barriles de tamaño pequeño para casas, o que fue una de las primeras marcas en crear fábricas allende sus fronteras, en otros países. Como podéis notar, fueron unos pioneros estos de Amstel. Ko curioso del caso es que en Holanda Amstel y Heineken llevan una dura competencia por ver cual es la que más se consume, a pesar de que las dos marcas pertenecen a la misma gran compañía, Heineken International, que en 1968 compro Amstel, aunque se siga comercializando con su propio nombre y con sus propias variedades. La Light, la típica Lager o la prestigiosa 1870 son las cervezas de esta marca que podréis disfrutar en una terraza cualquiera de Amsterdam. Y mientras la disfrutáis, puedes ir dejando caer alguno de estos curiosos datos sobre la marca, y quedar como un experto conocedor de la historia cervecera de Holanda. Hecha con 100% malta es originaria de Ámsterdam. Su receta, hecha únicamente con ingredientes naturales, se mantiene intacta desde 1870, conservando la tradición de los maestros cerveceros ¿A que esperas para probarla? :)
Venga ya, la Copa Libertadores, el trofeo más representativo y anhelado por los clubes que conforman la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), ya se encuentra en Lima, ciudad donde fue diseñada y confeccionada en 1959. Un torneo que ha tenido la mala suerte en estos dos últimos años de tener que realizar la final en escenarios distintos a los programados. Como recordareis, el año anterior se tuvo que jugar en el Santiago Bernabéu de Madrid en lugar del Monumental de Buenos Aires por motivos de seguridad y este año, volvió a cambiar de escenario, eligiéndose apresuradamente al Monumental de Lima - dejando de lado el Nacional de Santiago - por la sublevación generalizada de los chilenos contra el gobierno de Sebastián Piñera. Por lo visto, la Commebol nunca tuvo un “Plan B” y en una carrera contra el tiempo, aceptaron tener que jugar el partido final en los estadios de quienes se ofrecieron a ayudarlos, una improvisación total que los pinta de cuerpo entero. En referencia al trofeo, cuenta la historia que el entonces presidente de la Conmebol Fermín Sorhueta, le encargó a Teófilo Salinas - cuestionadísimo directivo peruano y miembro del comité ejecutivo - la misión de encontrar un trofeo cuyo diseño represente al torneo, que a partir de 1960, se pondría en disputa entre los campeones de cada país de la región, naciendo así la Copa Campeones de América, que en 1965, pasaría a llamarse definitivamente como Copa Libertadores de América. Fue entonces que Salinas Fuller - quien posteriormente lograría ser presidente del máximo ente rector del fútbol sudamericano entre 1966 y 1986 - eligió a la prestigiosa Joyería Camusso, ubicada en ese entonces el Centro de Lima, para que le diera vida a la pieza que se entrega desde 1960 al ganador del torneo. La tarea recayó en Alberto de Gásperi, un inmigrante italiano radicado en Lima desde los años 40 y que era director de la planta de Camusso, la firma de joyería y platería fundada en 1933. "Él nos dio una idea, hicimos un dibujo, lo rechazó, hicimos otro, le gustó. Lo que más tardó fue su aprobación. Cuando no le gustaba, había que volverla a pensar. Como decimos en la jerga de la platería, tenía que 'pagar el ojo'. Cuando el doctor Salinas vio el resultado final, quedó encantado", recordó de Gásperi en una entrevista realizada en el 2010. Señala Conmebol que la pieza original "fue hecha en plata y trazada imitando una silueta redonda, la de una pelota, que está unida por una cinta donde se lee Copa Libertadores" y que "en la cúspide se observa la figura de un futbolista pateando la pelota". La idea inicial se ha mantenido en el emblemático galardón tal como lo conocemos hoy en día, claro que con el correr de los años ha sufrido algunos cambios, sobre todo en la base, donde figuran los nombres de los equipos que alcanzaron la gloria, en el cual por cierto no aparece ningún equipo peruano. Como sabéis, este 23 de noviembre, la copa será entregada al ganador de la final que se jugará en el estadio Monumental entre el River Plate de Argentina y el Flamengo del Brasil, dos de los clubes más importantes y populares del continente, que coincidentemente, en 1959, se enfrentaron también en Lima... pero esa es otra historia. "Cada vez que yo la veo por televisión me emociono, la verdad que sí. Me llena de orgullo no solo por mí, sino por todos los que la hicieron, de los artesanos, que son muy buenos. Todo un equipo de unas 12 personas. Vale la pena saber que se hizo en el Perú. Lástima que no se ha quedado mucho tiempo por acá", dijo en aquella oportunidad Alberto de Gásperi, sin imaginar que nueve años luego de esa charla, su creación retornaría al país donde fue forjada pero nunca ganada, debido a la mediocridad de los equipos peruanos. Solo esperemos que tal como sucedió en Madrid el año pasado, la fiesta transcurra en paz por el bien del espectáculo :)