Los millones de brasileños que acudieron a las urnas el pasado domingo le han otorgado a la extrema derecha su triunfo más decisivo desde el fin de la dictadura militar del país en 1985. En efecto, la contienda enfrentó a Luiz Inácio Lula da Silva, el mandatario de izquierda de 80 años conocido casi universalmente como Lula, contra el senador ultraconservador, acérrimo trumpista y agente del sionismo Flávio Bolsonaro, el hijo mayor de Jair Bolsonaro quien cumple una condena de 27 años por tramar un golpe de Estado en el 2022. Como lo ha hecho de manera constante desde 2014, la derecha superó a sus encuestas finales en la votación, con Bolsonaro obteniendo el 47 por ciento frente al 45 por ciento de Lula, y los aliados del primero obteniendo la mayoría de los escaños en el Senado. De esta manera, los dos irán a una segunda vuelta el 25 de octubre, y Bolsonaro parece perfilarse hacia una victoria. ¿Cómo es que Flávio Bolsonaro - el hijo de un golpista convicto que a su vez se encuentra bajo investigación penal por corrupción - es ahora el favorito contra Lula, un ícono mundial de la izquierda socialdemócrata? El descontento económico, el rechazo al cambio cultural, la polarización y la erosión de las salvaguardas democráticas se encuentran entre las razones por las que votantes de todo el mundo están recurriendo a líderes de extrema derecha. En Brasil, Lula y sus partidarios suman la interferencia extranjera a esa lista, al señalar los esfuerzos del gobierno de Donald Trump para inclinar la balanza a favor de Bolsonaro a través de aranceles, revocaciones de visas y el financiamiento para grupos que se oponen al Supremo Tribunal de Brasil por parte del Departamento de Estado. Una presidencia de Flávio Bolsonaro le daría a Washington otro socio subordinado en América Latina. También podría traer un indulto para el golpista de su padre y amnistía para quienes asaltaron los edificios gubernamentales en Brasilia el 8 de enero de 2023. Otra respuesta crucial reside en cómo los brasileños participan en la vida cívica. La salud de una democracia depende de si sus ciudadanos participan y de cómo lo hacen, y en Brasil, las tendencias son desalentadoras. En estos últimos tiempo, aunque los brasileños votan y se movilizan en gran número, cada vez lo hacen más de maneras que fortalecen una política autoritaria que representa Bolsonaro, en sintonía con Trump y otros lideres de la región, lo que para Washington es una buena noticia ya que así podrá blindar su “patio trasero” de la influencia de China, cuya presencia e influencia en el continente mediante sus millonarias inversiones es cada vez mayor. Y para contrarrestarlo, que mejor que resucitar la infame Doctrina Monroe - rebautizada por Trump como la Doctrina Donroe - que bajo el lema “América para los americanos” (los estadounidenses, se sobreentiende) busca, incluso mediante el uso de la fuerza y “por razones de seguridad nacional” expulsarlo de la región, enviando periódicamente a su “virrey de las colonias” Marco Rubio a supervisar a sus súbditos, para tenerlos bien sujetos de la correa, interfiriendo groseramente en los asuntos internos de aquellos países y digitando sus comicios para que sean “sus candidatos”, los ganadores. Ya lo hizo recientemente en Chile, Perú y Colombia, por lo que ahora es el turno de Brasil. De ganar Bolsonaro, lo cual es lo más probable, para nadie sería una sorpresa que lo primero que haga es abandonar el BRICS (un foro económico integrado por cinco de las mayores economías emergentes del mundo: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica - cuyas iniciales conforman el acrónimo - como una alternativa al G7) e integrar a su país al llamado “Escudo de las Americas” mediante la cual, las tropas estadounidenses tendrán carta blanca para intervenir militarmente cuando quieran, con el pretexto de “luchar contra el narcotráfico” sin la necesidad de solicitar permiso a nadie. De esta manera, la sumisión y el entreguismo seria total. En lo que respecta a Brasil, Lula tiene hasta el 25 de octubre, fecha de la segunda vuelta, para seducir tanto a los votantes que no están totalmente alineados con la extrema derecha, pero que prefieren un “cambio” a la continuidad que representa el actual presidente, como a aquellos que optaron por no votar en la primera vuelta. Si no lo consiguen y gana Flávio Bolsonaro, habrá al menos tres grandes consecuencias. La primera es que casi toda Sudamérica estará dominada por la extrema derecha, bajo la tutela de Donald Trump, lo que causará impactos mucho más allá del continente. La segunda es que hay muchas probabilidades de que Brasil deje de ser una democracia, dado el historial golpista de los Bolsonaro. Flávio Bolsonaro podría repetir lo que hizo el convicto Jair Bolsonaro de socavar las instituciones desde dentro. Pero la consecuencia más grave será el probable fin de la Amazonia, con la apertura total a la explotación de “recursos”, como lo hacía su padre, lo que llevará a la selva, ya bastante degradada, al punto de no retorno. Precisamente, demostrando que va a seguir ese camino. Flávio Bolsonaro anunció a inicios de semana que pretende aprovechar la amplia bancada parlamentaria conquistada por su formación, el Partido Liberal (PL), en las elecciones para emprender “cambios profundos” en la Carta Magna. Quiere aprovechar el poderío legislativo del PL para nombrar a dedo a los presidentes de la Cámara de Diputados, del Senado y para “reformar la Constitución, para redemocratizar el país, para que las instituciones vuelvan a respetar la Constitución” algo que no hacia el golpista de su padre, quien gobernaba como un dictador, terminando en la cárcel por ello. Bolsonaro hijo explicó que quiere cambiar la Constitución para reformar el Poder Judicial, reducir la mayoría de edad penal -de 18 a 16 años, dice en el programa electoral - y “poner fin a la reelección” (si, como no). Asimismo, intentó disipar la preocupación de aquellos que ven en sus planes de “redemocratizar Brasil” un potencial riesgo autoritario. “He visto gente diciendo que ahora, con mayoría, Flávio va a hacer lo que el padre no hizo. Paren con eso. Aterricemos en el mundo real”, enfatizó, pero nadie le cree.- Entre los nuevos parlamentarios, hay cuatro Bolsonaros: la esposa del patriarca, Michelle, y el segundo Carlos, tomarán posesión en el Senado en el 2027. El cuarto hijo, Jair Renan, y Renato Bolsonaro, hermano del encarcelado golpista, serán diputados. En tanto, los resultados electorales colocan a Flávio en posición ventajosa para ganar el 25 de octubre. Parte como el favorito porque Lula es el candidato único de la izquierda, mientras Bolsonaro era el principal de una derecha dividida. Como podéis imaginar, los apoyos a Bolsonaro por parte de sus rivales liberales y conservadores empezaron ya a llegar. El exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema se lo dio el lunes, pero es casi simbólico porque logró menos del 1%, unos 326.000 votos. Más valioso es el respaldo de Ronaldo Caiado, que quedó quinto en las presidenciales y fue el anterior gobernador de Goiãs, oficializado en presencia de Bolsonaro, que se ha desplazado hasta la capital estatal, Goiânia. Caiado consiguió casi un 2,2%, es decir, 2,6 millones de votos que ya van camino de ampliar el caudal de los logrados por Flavio. Caiado dejó claro su propósito: “Estoy aquí para derrotar al PT [Partido de los Trabajadores]”. Por cierto, en el otro lado del espectro político, Lula no se dejó ver en público tras los comicios. Mantuvo reuniones en Brasilia, en la residencia oficial, con el equipo de coordinación de su campaña y algunos aliados políticos. El presidente apuesta por entrar al ataque frontal en esta segunda fase. El plan es reforzar el discurso del miedo. El rechazo al Partido de los Trabajadores y a Lula es una gran fuerza de tracción de la candidatura que lidera Bolsonaro hijo, considerado un candidato con relevantes fragilidades. Flávio es investigado por corrupción en el escándalo del Banco Master, pero nada de eso frenó la contundente victoria que se anotó el domingo. Además de quedar por delante de Lula, el PL sumó 121 de los 513 diputados - con un aumento del 20% que la convierte de nuevo en la mayor de la Cámara baja -, con sus aliados ronda los 50 escaños entre los 81 del Senado y diez de los gobernadores elegidos en primera vuelta. El más importante entre ellos, Tarcísio de Freitas, reelecto al frente del Gobierno de São Paulo en una contundente victoria frente al PT, estaba también al lado de Bolsonaro el martes. De Freitas, que llegó a sonar muy fuerte como candidato presidencial de la derecha hasta que Bolsonaro apostó con su hijo Flávio, ha mantenido cierta distancia de este durante la primera fase de la campaña. Consolidada su victoria en el estado más rico y poblado de Brasil, queda por ver cuánto se implicará en la batalla de la derecha conservadora para la segunda vuelta. Cuando Bolsonaro hijo propone el fin de la reelección y acalla las voces en su partido a favor de que el patriarca golpista concurra en el 2030 lanza un interesado mensaje para atraerse la confianza de dirigentes como el gobernador de São Paulo, considerados fuertes y sin la toxicidad que acompaña al apellido del clan que domina la derecha brasileña. Pero una vez que gane y se instale en Planalto, mostrara su verdadero rostro autoritario y al igual que Milei y Fujimori, demostrara - bajo la “bendición” de Trump - que no tiene ningún apego a la democracia.