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martes, 13 de octubre de 2026

HERENCIA VIVA: El Señor Cautivo de Ayabaca

Cada 13 de octubre, la provincia de Ayabaca, en la sierra de la región Piura - al norte del Perú - se convierte en punto de encuentro de miles de fieles que llegan para venerar la imagen de Jesús Nazareno, una festividad declarada Patrimonio Cultural de la Nación en el 2013. La celebración convoca a peregrinos de distintas partes del país andino y del extranjero, quienes llegan al santuario para expresar su fe, cumplir promesas y participar en las actividades religiosas. La devoción al que se le ha denominado Señor Cautivo se remonta al siglo XVIII. Según la tradición recogida por fuentes turísticas oficiales, en 1751 el sacerdote García Guerrero impulsó la elaboración de una imagen de Cristo para la población. Para ello, se habría utilizado madera de cedro procedente del cerro Sahumerio, en la zona de Jililí. La historia popular cuenta que tres misteriosos talladores llegaron a Ayabaca y aceptaron esculpir la imagen con la condición de trabajar sin interrupciones. En efecto, estos personajes misteriosos acordaron la confección de la imagen bajo tres condiciones: Que nadie los viera trabajar; Que alcanzaran los alimentos una vez al día y la cual sería al amanecer; Que el precio de la obra sería acordado al final de la misma. Pasó el tiempo y la curiosidad de los ayabaquinos pudo más que su paciencia. Querían ver los avances de trabajo de los tres misteriosos caballeros. Los pobladores se acercaron a la casa, llamaron insistentemente y, al no obtener respuesta, creyeron que se habían burlado de ellos. Entonces forzaron la puerta. En el interior no había persona alguna y la comida estaba intacta. Pero ante ellos se alzaba, imponente y majestuosa, la escultura de un Nazareno con las manos cruzadas, de un metro ochenta de estatura. Sólo entonces se dieron cuenta de que los autores eran ángeles que al concluir la escultura alzaron vuelo y se perdieron. La historia creció, al igual que la fe y devoción por el Nazareno. Desde entonces, la tradición forma parte de la identidad religiosa de Ayabaca. Sin embargo, el relato sobre los talladores pertenece a la tradición popular y no debe confundirse con un hecho histórico documentalmente comprobado. El Cautivo representa el momento en que, tras ser apresado en Getsemaní, Cristo fue abandonado por sus discípulos (ver Mt 14, 50). Jesús, de pie, maniatado, refleja en su rostro una profunda desolación, elementos que evocan el sufrimiento de Cristo durante la Pasión. Viste túnica morada con áureos bordados. Sus poderosas manos están atadas con dorado cíngulo. Sobre su cabeza esta una corona de espinas de oro, en la que resplandecen tres potencias del mismo metal. En el primer lustro del siglo pasado, se inauguró en Ayabaca la parroquia de Nuestra Señora del Pilar. Y una de la imágenes que se colocaron en uno de sus altares fue el Señor Cautivo. En 1974 el templo sufrió refacciones entre ellas la reconstrucción de su fachada. Y en el interior se agregaron escalones para poder apreciar mejor su imagen. En el 2013, el Ministerio de Cultura declaró como Patrimonio Cultural de la Nación a la Peregrinación y Festividad del Señor Cautivo de Ayabaca. La resolución reconoció su importancia como expresión colectiva de fe y como referente de identidad para sus devotos. La celebración tiene su día central el 13 de octubre, cuando la imagen recorre las calles de Ayabaca en procesión, las cuales son previamente alfombradas con flores. El desplazamiento de los peregrinos, las promesas religiosas y las manifestaciones de devoción convierten esta fecha en uno de los acontecimientos más importantes del calendario religioso de la región Piura.
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