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sábado, 21 de diciembre de 2019

CHILE: Verdades ocultas

Desde que estalló la revuelta popular en Chile el pasado mes de octubre, las paredes de las ciudades del país se llenaron de mensajes contra los poderosos: al inicio, la furia se centraba en el impresentable Sebastián Piñera, y su entonces ministro del Interior, Andrés Chadwick. Luego, la ira de las paredes fue contra los carabineros (policía) y las fuerzas armadas, contra los bancos y la Iglesia Católica. A medida que las multitudinarias protestas contra el neoliberalismo (impuesta a sangre y fuego durante la dictadura de Pinochet) crecían, surgió un nuevo culpable: los medios de comunicación. “Apaga la tele”, “Periodismo traidor”, “Medios cómplices”, “La prensa miente” se puede leer en las calles de Santiago. Ello se debe a que estos - sean escritos o televisivos - no reflejan las verdaderas preocupaciones, los miedos y las aspiraciones frustradas de generaciones de chilenos. ‘Gracias’ a su política neoliberal, Chile favorecía a unos pocos, a los de siempre, a ese 1% que posee todas las riquezas del país; en tanto el 99% restante se endeudaba de por vida, empobreciéndose cada vez mas, mientras que los medios se desentendían del álgido problema ocupados como estaban en contar “maravillas” de un modelo económico que se caía a pedazos y que finalmente terminó por estallar. Como sabéis, los medios tradicionales nunca han cumplido con su deber primordial de buscar la verdad sin sesgos. No es de extrañar por ello que ante las multitudinarias manifestaciones que han sacado a millones de chilenos a las calles a exigir el fin del neoliberalismo, cierran los ojos ante la realidad. Si, como gritan las paredes y las pancartas, “Chile despertó”, todo indica que los medios al servicio de los grupos de poder, siguen aferrados a su mundo de fantasía. Hay un nuevo Chile que los medios tradicionales deben comprometerse a incorporar. Pero se niegan a hacerlo tratando de ocultar lo evidente con sus vomitivas campañas mediáticas de desprestigio de las protestas ciudadanas, pero para su pesar nadie les hace caso. Su descrédito es total. Las encuestas de opinión de los últimos años ya reflejaban una ineludible merma en la credibilidad de periódicos y televisoras. Al preguntar en octubre por las fuentes de mayor credibilidad para los chilenos, el Termómetro Social del Núcleo Milenio en Desarrollo Social y la Universidad de Chile encontraron que la mayoría otorga un puntaje máximo de 7 sobre 7 a los amigos y familiares y un 6 a las redes sociales y la radio. Los diarios apenas obtuvieron un 4,2 y la televisión, un 3,6. Hoy es del 0%. En la segunda semana de protestas, cuando más de un millón de manifestantes llenó la Plaza Italia (rebautizada como Plaza de la Dignidad), los centros de estudiantes de periodismo de buena parte de las universidades de Chile sacaron un comunicado revelador: denunciaban la mediatización de la televisión abierta (Canal 13, TVN, Mega y Chilevisión) en su rol de criminalizar la protesta, recurriendo a la censura, priorizando fuentes gubernamentales - la propaganda del régimen - y tergiversando información al mostrar solo la violencia en las calles, pero no las innumerables violaciones a los derechos humanos cometidas por fuerzas especiales de carabineros y militares con total impunidad como en los oscuros tiempos de Pinochet. Los medios tradicionales en manos de grupos de poder adversos a los cambios, declararon la misma guerra sin cuartel a los manifestantes que anunció Piñera en su primer mensaje televisado, cuando dijo estúpidamente que “estamos en guerra contra un enemigo poderoso” (?) intentando “justificar” la violenta represión que siguió a continuación, el cual ha dejado hasta el momento decenas de muertos acribillados a balazos por “las fuerzas del orden”, miles de heridos - entre ellos cientos que han perdido la vista producto de los balines utilizados y que les han sido disparados a la cara por esos malnacidos - además de un indeterminado número de “desaparecidos” de quienes nada se sabe . Las críticas por la brutalidad empleada por estos criminales han arreciado pero no han amilanado a los manifestantes quienes van a por todas, esto es la cabeza de Piñera. Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado la violencia estatal contra las manifestaciones y medios internacionales y algunos sitios digitales de periodismo independiente, reportearon el salvajismo de una represión policial que no se veía desde los tiempos de la sangrienta dictadura pinochetista. Ni aun así, los medios tradicionales han dejado de seguir viviendo encapsulados en si mismos, negándose a ponerse a tono con lo que realmente se esta viviendo en la calle. Hubo un canal de noticias que quiso contar la otra cara de la crisis y lo pagó caro: dos importantes anunciantes nacionales (Agrosúper y Juan Sutil) les quitaron su patrocinio. Este caso reveló uno de los grandes problemas del sistema mediático: los medios están más pensados para los anunciantes que para el público. De ellos viven, por lo que deben de ser cajas de resonancia de esos grupos de poder, si no quieren quedarse sin publicidad. Los medios se encontraron en una encrucijada. ¿Por qué camino optar? ¿Las demandas genuinas del 99% de la población o la sobrevivencia publicitaria? O bajan la cabeza o desaparecen. Y optaron por lo primero. A finales de noviembre, la cobertura informativa local continuo de la misma manera: dieron gran cobertura a la propaganda oficialista, invisibilizando a su vez las voces de las víctimas, de los médicos y abogados que los asisten y de organizaciones de derechos humanos, negándose siquiera a mencionar reportes críticos con el gobierno chileno y mucho menos comentar el uso excesivo de la fuerza estatal. La voz de los no escuchados no existe para esa prensa mediatizada, a menos claro que sean mencionados para atacarlos y culparlos de la violencia y el caos que se vive en las calles, que han convertido a Santiago en un campo de batalla, dejándola irreconocible. Incluso para quienes como el que escribe, la conoce desde hace mucho y por cierto, solo me queda lamentar el estado actual en la que se encuentra. Como es obvio, en los carteles y pintadas de las últimas manifestaciones continúan apareciendo feroces críticas a los medios tanto escritos como televisivos. Al no verse representados, los manifestantes se han ensañado con ese “periodismo” que no cuenta la verdad y una muestra de ese rechazo que se lo han ganado a pulso, fue el incendio de la sede del diario El Mercurio, el mas importante del país. En un reciente artículo, la experta en periodismo político Ximena Orchard revela que las voces habituales en la prensa hegemónica, no han variado desde el retorno de la democracia, en la década de los noventa. “El periodismo y sus medios más grandes e influyentes se quedaron en el pasado. Este es un nuevo Chile y han surgido voces más diversas y complejas. En cada barrio, en muchos colegios y universidades, en el campo y en la ciudad se están formando cabildos para discutir las políticas nacionales en pacíficos y acalorados debates. Las mujeres, los artistas, los indígenas y los pensionados están uniendo sus reclamos al repertorio del descontento en el país que irónicamente se presentaba como ‘el más estable’ de América Latina” expresó. No cabe duda que al periodismo chileno le espera un arduo trabajo y muchos cambios si quiere estar a la altura de una sociedad que busca escapar de su oscuro y vergonzante pasado. Los medios tradicionales deben desaparecer por ser responsables con su encubrimiento de la actual situación y ser cómplices de los crímenes de Pinochet por lo que incomprensiblemente aun no han sido juzgados. Será una tarea entonces de los nuevos medios de comunicación que surgirán tras el fin del neoliberalismo, ser faros del conocimiento, indagar en las causas profundas de las injusticias que sufren los chilenos desde hace 46 años y transformar sus hallazgos en soluciones para que esta amarga experiencia iniciada en 1973 nunca mas se vuelva a repetir :)

jueves, 19 de diciembre de 2019

PANETON DURYEA: Una dulce tradición

El panetón, con sus diferentes variedades, sabores y presentaciones, se ha convertido en los últimos años en el protagonista más importante de la mesa navideña en el Perú, donde se consumen millones de estos panes dulces de origen italiano. Como sabéis, los peruanos han adoptado con tanto gusto este tradicional dulce (un pan dulce con frutas confitadas y pasas) que son los mayores consumidores en el mundo luego de los italianos - el cual llega a 5,6 kilogramos al año por hogar - superando incluso a Brasil, el país más grande de Sudamérica, según señalan expertos en el asunto. Se estima que este año, en el Perú se consumirán mas de 30 millones de de ellos, con lo que se seguirá la tendencia del año pasado. Al respecto, un estudio reveló que para el consumidor peruano este pan dulce representa a "un ser muy querido en el hogar", por lo que su presencia en las fiestas navideñas es "indispensable". Es por ese motivo que Unilever, la multinacional británica-holandesa dueño de Duryea, entra por primera vez a la categoría de panetones a nivel mundial y escogieron al Perú para entrar en nuevos mercados. Representantes de Duryea anunciaron que su propuesta “es un producto más nutritivo alineado a las nuevas necesidades del consumidor”. Por ello, Maizena Duryea decidió crear su propia versión de panetón con altos estándares de calidad en Perú, el cual tiene hasta 10% menos de calorías y libre de octógonos. Asimismo, indicaron: “Seguiremos cuidando la alimentación de las familias peruanas, ahora en más categorías”. A diferencia de otras marcas existentes en el mercado peruano, el postre de origen italiano se compone de maizena, que lo convierte más liviano, esponjoso y suave que los demás. Cabe recordar que este artículo nació en la ciudad de Milán hace unos 500 años y hace aproximadamente un siglo llegó al Perú junto con los primeros inmigrantes italianos, quienes lo trajeron como parte de su tradición navideña. "Fueron los comerciantes genoveses los que trajeron la receta del panetón a Perú", donde la receta original se modificó debido a que el panetón milanés (biscocho achatado) no tuvo la acogida esperada, por eso se cambió al pan dulce con forma acampanada y así quedo quedó hasta ahora. Estos alimentos se vendían en las bachiches (como se conocía a los negocios italianos de los barrios de la época) por lo que se pudo adoptar más rápido. Fue en 1950 que se dio el gran salto hacia la industrialización, gracias a los italianos Angelo Motta y Gino Alemagna, unos empresarios que encontraron una oportunidad en el mercado local de los panes dulces. Hoy, en Perú existen aproximadamente 60 marcas y se considera que el sector crece a un ritmo de cinco por ciento cada año. Por cierto, el consumo de este tradicional pan dulce ha dejado de ser patrimonio exclusivo de la época navideña, ya que el 32 % de las familias limeñas lo come también durante las fiestas de la Independencia nacional (28 y 29 de julio) y el 6 % de las mesas peruanas lo tiene en cualquier momento del año. Duryea no quiere dejar pasar la oportunidad y espera tener éxito en esta aventura :)

martes, 17 de diciembre de 2019

EL NIÑO MANUELITO: La “estrella” de la Navidad en el Perú

Producto de la nutrida imaginería religiosa que se gestó a partir de la difusión del cristianismo en América, el Niño Manuelito es como se conoce a Jesús en el Cuzco, ubicada en el sur del Perú. Según se dice, su nombre deriva de una interpretación de la profecía atribuida al profeta Isaías "de que Dios vendrá como un niño al que se llamará Emmanuel, cuyo nombre en hebreo significa 'Dios con nosotros', aunque el mismo texto dice que su nombre original será Jesús". A pesar de que su origen puede rastrearse hasta los tiempos felices del Virreynato, otras versiones sitúan la historia contemporánea de Manuelito en la década de los 70 del pasado siglo - en todo caso la revivió aunque por otras razones - cuando la dictadura velasquista en su ridículo afán de erradicar los símbolos de la Navidad por considerarlos “alienantes e incompatibles con la Revolución” desterró de las fiestas a Santa Claus, el Árbol de Navidad, el Pavo de la Cena navideña, la Chocolatada de Nochebuena y hasta los Belenes, reemplazándolos por elementos “típicamente peruanos” (?) como el Taita Noel, el Molle, el Cuy (Conejillo de Indias), el Mate de Coca y el Niño Manuelito, respectivamente. En referencia a este ultimo - el único que sobrevivió en 1975 a la caída de régimen - se dice que representantes de la comunidad de Vilcabamba llegaron hasta el taller de Antonio Olave, uno de los artesanos más conocidos del Cuzco en el siglo XX y le pidieron restaurar una imagen de madera del niño Jesús "que había sido rescatada de las profundidades de un abismo". Olave escuchó la historia de un pastorcito que se clavó una espina en un pie para consolar a un amigo que pasaba por el mismo percance, y quedó tan impresionado con el cuento que se convirtió en su inspiración para recrear al Niño Manuelito de la época española, aunque en esta ocasión se caracterizaba porque la imagen del niño Jesús vestido con trajes típicos,  tenía una espina en el pie. Rápidamente, esta imagen pasó a formar parte de la cultura del Cuzco y hoy adorna la gran mayoría de ‘nacimientos’ en el Perú - como allí denominan a los Belenes - tanto en las iglesias como en las casas. Esa leyenda explica porqué Manuelito es también conocido como el "Niño de la espina" y se le representa con una de estas esquirlas clavada en un pie. Sin embargo, existe una diversidad de representaciones iconográficas de Manuelito en diferentes localidades del Cuzco. Estas pueden ser: sentado en un trono, echado, dormido en el pesebre, llorando con una espina en el pie ("niño de la Espina"), envuelto en pañales (Waitasqacha), como niño pastor, o el niño Varayoq (con la vara de autoridad comunal), como las versiones más conocidas. Desde la antigua capital del Imperio de los Incas, esta iconografía fue distribuida a una amplia región de los Andes e incluso pueden encontrarse vínculos con el niño Chaperito de Canta, en Lima, o el niño Lachocc de la región sur andina de Huancavelica. Otro dato notable es que en algunas localidades se cree que el niño Manuelito no es otra versión del niño Jesús, sino un personaje distinto de éste. Al niño Manuelito se le atribuye un carácter travieso propio de su edad y se cree que su imagen, entendida no como una representación sino como la dimensión corpórea del personaje real, puede salir a jugar y a recorrer los pueblos, por lo que estas imágenes deberán ser guardadas en urnas o cajas de cristal, o incluso estar encadenadas, para evitar que escapen. Como podéis imaginar, en el Cuzco Manuelito es la figura principal del Santurantikuy, feria de imaginería artesanal en que se arman escenificaciones de la Natividad a modo de ‘nacimientos’ y que se realiza en la Plaza Mayor de la ciudad. En esta feria se venden los adornos en plata y los vestidos que se colocarán cada año a la imagen del niño que, según se supone, va creciendo y, por tanto, las prendas del año anterior "ya le han de quedar chicas". La gran valoración que tiene la imaginería tradicional cuzqueña ha hecho que especialistas en arte tradicional de diversos países adquieran Manuelitos, algunos de ellos vestidos con trajes de plata. No cabe duda que esta costumbre pervive especialmente en el interior del país debido a la profunda religiosidad que profesan :)

sábado, 14 de diciembre de 2019

ARGENTINA: La herencia de un desastre

Venga ya, podría parecer banal y hay quienes tratan de olvidarlo: ‘gracias’ a las políticas neoliberales seguidas por Mauricio Macri que la han precipitado al abismo, ahora la Argentina es un país arruinado, un país que tiene más del 40 por ciento de su población bajo la línea de pobreza. Increíble lo que ese miserable hizo con un país considerado como el mas culto, elegante y sofisticado de América Latina y con Buenos Aires, llamada con justa razón como la París del nuevo mundo por su estilo europeo. Ahora, dos de cada cinco argentinos son pobres; tres de cada cinco chicos argentinos pasan hambre; uno de cada diez argentinos no tiene que comer. Es justo reconocer que siempre los hubieron, pero no en la cantidad de ahora. Como recordareis, el día en que ese impresentable sujeto asumió el cargo, hace exactamente cuatro años, prometió ‘reducirla’ y pidió que lo juzgaran por cuánto reducía la cantidad de pobres al finalizar su periodo. El balance es preciso: hoy hay cinco millones más que entonces. Semejante catástrofe social pudo producir cualquier efecto. En un continente en llamas - Chile es un trágico ejemplo de ello - es casi milagroso que uno de sus países más inflamables no se haya incendiado. Lo salvó la cercanía de unas elecciones que permitían enfocar las expectativas en una dirección precisa - que para eso, finalmente, sirven estos actos - votando a favor de quienes prometieron acabar con ese drama que los agobia, eligiendo a quien representaba una opción política que hace cuatro años con Cristina Fernández de Kirchner había dejado al país en una mejor situación y que hoy se presentaba a las urnas, esta vez con Alberto Fernández a la cabeza con Cristina en la vicepresidencia, una hábil jugada que desconcertó a los macristas que no se esperaban aquello, no pudiendo reaccionar a tiempo para tratar de impedir su triunfo, ocupados como estaban hasta ese momento en anatemizar por medio de un infames y vomitivas campañas mediáticas a la ex presidenta - incluso mediante juicios amañados por una justicia corrupta al servicio del gobierno - convencidos como estaban que ella seria la candidata. Pero les salio mal la jugada y su derrota fue clamorosa. No debe sorprendernos por ello que ante la corrupción macrista que entrego al país a la voracidad del FMI, millones de argentinos votaron por el retorno del kirchnerismo al poder, recordando sin duda los tiempos en que esa amenaza había sido extirpada de raíz con el pago total de la Deuda Externa y que solo volvieron a mostrar su horrible cabeza con la llegada de Macri a la Casa Rosada que endeudo al país hasta limites inimaginables. Por ese motivo, los argentinos eligieron a la formula liderada por Alberto Fernández y su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner - los cuales por cierto, no son parientes - quienes ahora tienen un gran reto por delante como es sacar adelante al país del desastre macrista. Si bien el nuevo Presidente es un peronista clásico, uno que trata de quedar bien con todos los que puede y que intenta integrar a cuantos más mejor, ahora eso ya no será suficiente; es fácil decirle a cada uno lo que espera oír; pero será mucho más complicado contentar a todos cuando hay que definir qué se hace y qué no. Como sabéis, al asumir el cargo el pasado martes, Fernández no se anduvo con rodeos a la hora de explicar la situación económica del país que encontró: “Con un 40% de la población en situación de pobreza y una virtual quiebra de su economía, he recibido de herencia un desastre” afirmó. Aunque pueda terminar convirtiéndose en un lugar común, no es posible dejar de constatar la perplejidad que produce el que Argentina, que en principio cuenta con todas las ventajas, desde las riquezas naturales hasta su estructura de industrialización pasando por el alto nivel educativo y cultural de su ciudadanía, se encuentre en esta situación por culpa exclusiva del neoliberalismo. Las explicaciones pueden ser más o menos discutibles pero la realidad es que a Fernández le toca ahora lidiar con esta grave situación. Por la crisis galopante, el nuevo gobierno empieza con tres necesidades principales: devolver la esperanza a los argentinos, conseguir pronto algunos resultados económicos y sociales y mantener la unidad de un frente interno muy complicado. Sobre todo ahora que los derrotados intentaran bloquear desde el Congreso cualquier iniciativa del gobierno, teniendo para ello a los medios de comunicación al servicio de la corrupción - liderados por el Grupo Clarín - quienes se encargaran de realizar burdas campañas mediáticas intentando indisponer al kirchnerismo con la población, como ya lo hicieron en el pasado: para ello son expertos. Demás esta decir que desmontar el andamiaje neoliberal hasta su completa erradicación es una tarea ardua, pero los Fernández - tanto Alberto como Cristina - confían en hacerlo, así como también acabar con la influencia maligna que esos sectores aun mantienen en el sistema de justicia utilizado en el macrismo para perseguir a sus adversarios. No debe sorprendernos por ello que la semana pasada en uno de sus juicios y ante esos tribunales politizados, la señora Kirchner, triunfante y a su vez desafiante, repitió con creces una frase célebre de la política latinoamericana: allí donde uno afirmaba “la historia me absolverá”, ella dice “a mí me absolvió la historia” pensando sin duda en quienes ahora la juzgan y la difaman, con el fin del macrismo, serán los juzgados y castigados con todo el peso de la ley. Junto con el crecimiento imparable de la pobreza, otro efecto del nefasto gobierno de Macri fue la constitución de una deuda externa desmesurada - solo el año próximo vencen más de 60.000 millones de dólares - que el país debe encarar de algún modo. “No hay pagos de deuda que se puedan sostener si el país no crece. Para poder pagar hay que crecer primero”, dijo Fernández en su investidura, confirmando la hipótesis dominante: que piensa pagar pero no sabe cuándo, y eso es lo que le va a ofrecer al Fondo Monetario Internacional. Antes que nada, el nuevo gobierno necesita recuperar la actividad económica. La crisis actual es despiadada. Algunas cifras permiten atisbarla. Unas son macro: el Producto Bruto Interno argentino bajó, en los dos últimos años, 11 por ciento, y la inflación de este año superará el 50; otra, muy micro: en 2019 se publicó un 45 por ciento menos de libros que en 2016. Y otra, más decisiva: el consumo de alimentos bajó un 15,1 por ciento. No hay dinero, no hay actividad, la necesidad aumenta. Por eso el nuevo gobierno anuncia medidas para poner plata en el bolsillo a los sectores más golpeados por el macrismo. Se trata de reactivar el consumo con aumentos de las pensiones y los sueldos bajos para aliviar a los más apretados, dar sensación de que la crisis pasa y conseguir que la economía vuelva a funcionar. El problema, como siempre en la Argentina, es cómo lograrlo sin disparar la inflación; Queda entonces, restaurar la esperanza. El nuevo Presidente ha demostrado, por ahora, ser bueno para eso: su oratoria funciona. Los hechos, queda dicho, se le complican más. Pero, como suele pasar con los nuevos gobiernos, una buena parte de los argentinos está dispuesta a esperar que les mejore las vidas. En Fernández, por peronista, confían más los que más necesitan. Al peronismo siempre le resultó más fácil aplacar a los más necesitados, los grandes olvidados del neoliberalismo: para eso sirvió, históricamente, desde sus principios. Por ello, son quienes los apoyan más que ningún otro. De otro lado, en el campo internacional, la política exterior del nuevo gobierno será totalmente opuesta a la que tenía Macri. Las relaciones con Rusia, casi inexistentes durante la administración anterior, serán ahora mucho más fuertes. Asimismo, Buenos Aires fortalecerá aún más la cooperación económica con Beijing. Los dos países han mantenido estrechos vínculos durante bastante tiempo a pesar de los cambios políticos en Argentina. Por el contrario, se prevé un alejamiento en sus relaciones con los EE.UU. más aun con la desquiciada decisión de Trump quien en un acto de locura acaba de reestablecer aranceles para el acero y el aluminio argentinos. En cuanto al Brasil, que bajo Macri era su principal socio comercial y primer destino de sus exportaciones, con un demente como Bolsonaro que desvergonzadamente apoyo a su adversario y critico duramente la elección de Fernández como Presidente, inmiscuyéndose groseramente en la política argentina - con posiciones diametralmente opuestas en relación al golpe fascista en Bolivia, los ataques a la Revolución Bolivariana en Venezuela y la insurrección popular en Chile por ejemplo, así como su estrecha amistad con Lula, enemigo personal del loco del Planalto - su relación con el nuevo gobierno argentino no va a ser precisamente de las mejores. Como podéis notar, empieza un tiempo diferente y los desafíos que se les vienen a los Fernández son inmensos; es de esperar que logren lo que se proponen y vuelvan a convertir a la Argentina en el gran país que siempre fue, manteniéndola al margen de la hoguera que consume al resto de América Latina. Felicidades :)

jueves, 12 de diciembre de 2019

MONTBLANC EXPLORER: Desafía todo lo inimaginable

MontBlanc es una marca alemana conocida principalmente por sus artículos de escritura, como sus plumas caligráficas que son grandes obras de arte cargadas de lujo, creados artesanalmente en Europa para un público muy selecto y exclusivo. Su distinción y calidad hizo que la marca incursionara en el sector de los accesorios, relojes y joyería, llegando, incluso, a la industria de los perfumes en el 2001 al lanzar su primera fragancia masculina Individuel, desde ahí su línea de fragancias no ha parado de crecer, ya que Montblanc se ha ganado una muy buena reputación con sus perfumes, consiguiendo exitosas formulaciones aromáticas como Legend o Emblem. En el 2019, luego de 5 años sin lanzar un nuevo perfume pilar, Montblanc presenta Explorer, una nueva fragancia masculina que muestra una nueva faceta de la marca al querer representar por medio de una fragancia el espíritu aventurero del hombre moderno, invitándonos a desafiar la vida agreste del mundo actual, a disfrutar y cuidar de la majestuosa naturaleza que nos rodea. Cada una de sus ingredientes son seleccionadas rigurosamente, incluso algunos de ellos como el Vetiver y el pachuli son cultivados por productores pertenecientes al programa de sostenibilidad ‘sourcing for shared value’ de Givaudan, un programa que busca preservar el medio ambiente y garantizar el bienestar de las comunidades de donde se obtienen las materias primas. Su composición fue creada por Jordi Fernández, Antoine Maisondieu y Olivier Pescheaux, perfumistas quienes lograron crear por medio del uso de su ingrediente principal: El cuero, un suntuoso viaje olfativo que se enriquece con sofisticados ingredientes de Italia, y exóticos provenientes de Haití e Indonesia. En cuanto a su olor, el cuero es el protagonista de esta nueva saga de perfumes, el cual se aromatiza con una infusión de contrastes levemente frescos, picantes y dulces, gracias a la presencia de salvia, bergamota de Italia y pimienta rosa, avivando el carácter animalico y sensual de este perfume; decantándose hacia un fragante y viril bosque de vetiver Haitiano, donde las sensaciones amargas de pachulí y cacao aparecen lentamente, evidenciando el lado feroz, opulento, instintivo y natural de la fragancia. De otro lado, el frasco de Explorer es de forma cilíndrica de vidrio grueso, que llama la atención por su funda de cuero negro que recubre la botella con una textura saffiano; una trama Tipo-Araña sinónimo de belleza y lujo. Asimismo, su tapón sigue la forma del logo de estrella de seis puntos, conservando su tradición de adicionar su reconocido símbolo en las botellas de todas sus creaciones. Como modelo de esta campaña publicitaria realizada en Sudáfrica, fue escogido Rein Langeveld , quien fue dirigido por el fotógrafo John Balsom. De esta manera, Montblanc imagina un nuevo capítulo olfativo que se inspira en el concepto de la exploración, evocando una filosofía viajera de conquistar cumbres, desafiar convenciones y explorar los límites de todos los rincones remotos del mundo :)

martes, 10 de diciembre de 2019

KUELAP: Victima de la indiferencia y el olvido

Hace 500 años, una prodigiosa civilización construyó la fortaleza de Kuélap, considerada irónicamente como la joya turística del norte peruano. Hoy en día, debido al desinterés de las autoridades que la han abandonado a su suerte luego de un voraz incendio que arraso los bosques circundantes a mediados de año, se encuentra en peligro de desaparición. El fuego no solo acabo con la vegetación, sino que origino que los muros de la fortaleza estén amenazados por un grave derrumbe. Cuando Martín Vizcarra visitó la región Amazonas a fines de agosto, prometió demagógicamente ‘solucionar’ el problema a la brevedad posible, asegurando que “pronto se reanudarían las obras de reconstrucción y que el acceso a Kuélap sería restablecido” pero han pasado los meses y absolutamente nada se ha hecho. Para empeorar las cosas, las lluvias de temporada han comenzado y su colapso será total. Como sabéis, hace unos meses atrás, como una manera de impulsar el turismo en la zona se instalo el teleférico, el cual no solo facilitó el acceso a la fortaleza, ya que consolidó como un nuevo atractivo el impacto paisajístico del que gozan los turistas antes de llegar a Kuélap. Sin embargo, la decepción de los visitantes fue grande al encontrar justo en la puerta de acceso un gigantesco forado cubierto con plásticos, sin un adecuado sistema de drenaje y con un horroroso andamiaje que parece sostener a duras penas los grandes muros de piedra. Por si fuera poco, miles de bloques de piedra utilizados por los constructores de esta maravilla ahora yacen esparcidos en los alrededores. Asimismo, debido al lamentable estado en el que se encuentra la fortaleza, producto del incendio, el servicio ha sido suspendido y son cada vez menos quienes se arriesgan a visitarla debido a su difícil acceso por tierra. Al respecto, la Cámara de Turismo - Caretur - de Amazonas calcula que este año se recibieron 10 mil turistas menos que en el 2018, culpando al (des)gobierno por su inacción. Lo cierto es que nadie sabe qué hacer y los vizcarristas se están tirando la pelota. “Vizcarra es ingeniero y lo que esperábamos es una solución técnica al asunto”, insisten los operadores de la zona. “Esto ya no es trabajo de arqueólogos, es de ingenieros”, añaden visiblemente desilusionados por las promesas incumplidas. Para los expertos aquí se juntaron varias precariedades. Por un lado, el interior de la fortaleza ha sufrido una desmesurada deforestación. Al observar las imágenes satelitales de Google Earth, se puede comprobar la tala de árboles desde el año 2005. Durante siglos, estos árboles sirvieron como un “paraguas” natural que cubría el monumento. De paso, las raíces que succionaban el agua ya no están ahí y no se han mejorado el sistema de drenaje. Fue en los años ochenta cuando los arqueólogos lo instalaron con cemento y tubos PVC. A partir del 2003, se definieron las áreas de emergencia, y en los años siguientes estas áreas fueron intervenidas. Varios muros fueron “desarmados” y se aplicó una argamasa para unir los bloques de piedra. La idea fue impermeabilizar los muros, pero en los últimos años aparecieron manchas de humedad y grietas en las paredes intervenidas. Fue entonces cuando intervino Plan Copesco, entidad adscrita al Viceministerio de Turismo. Firmaron un contrato por más de 4 millones de soles con la empresa Quetzal SAC en octubre del 2016. Cuando empezaron las obras, los arqueólogos de Quetzal se dieron con la sorpresa de que en el interior de los muros impermeabilizados se habían acumulado grandes cantidades de lodo. También descubrieron dos enormes grietas. Exigieron un incremento en el monto del contrato “porque eso no figuraba en el expediente técnico”. Plan Copesco se negó al aumento y se convocó a un arbitraje que, este año, le dio la razón a Quetzal. Mientras tanto, Copesco contrató a otra empresa, Consorcio Kuélap, pero se repitió el problema y paralizaron las obras. Ahora Mincetur le quiere pasar el problema al Ministerio de Cultura. Hartos de esta situación, los operadores y pobladores convocaron a un paro el pasado 6 de noviembre. La medida de fuerza obligó al viceministro de Turismo, José Vidal Fernández, a viajar a la zona, donde sostuvo una reunión con el gobernador regional, alcaldes y operadores de turismo. Vidal fue titular del Plan Copesco cuando se firmó el primer contrato con Kuélap. En abril fue nombrado viceministro y la noticia motivó una marcha de repudio en Chachapoyas. Aquella vez, Vidal aseguró que la obra no está paralizada, pero las evidencias lo contradicen. En el Ministerio de Cultura ya sabían que se necesitaba contratar a ingenieros expertos en geodinámica y restauradores profesionales, pero hasta el momento nada se ha hecho. Para agravar las cosas, tras la renuncia hace unos días del ministro de Cultura todo volvió a fojas cero, por lo que la salvación de Kuélap tendrá que esperar quien sabe hasta cuando. Es lamentable como los peruanos no saben valorar lo que tienen :(
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