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sábado, 9 de noviembre de 2019

CHILE: Tiempo de Revolución

¿Os habéis dado cuenta que la inmensa mayoría de medios de comunicación han decidido invisibilizar las multitudinarias protestas en Chile reduciéndolo a escasos segundos en los telediarios o convirtiéndolo en un pie de pagina de sus medios impresos, intentando ilusamente así de ocultar la cruda realidad que se vive en el país austral como consecuencia del modelo neoliberal que lo ha conducido al abismo? Es obvio que lo hacen porque va en contra de los intereses de quienes los manejan, pero para su desconsuelo, las movilizaciones están más vivas y fuertes que nunca, ya que todo parece indicar que es el inicio de una revolución. En efecto, las ciudades chilenas vivieron otra semana mas de protestas contra la inhumana política económica instaurada a sangre y fuego por Pinochet tras el incruento golpe de Estado en 1973, que bajo su falsa fachada de ‘prosperidad’ era presentado en el exterior como “un dechado de estabilidad y desarrollo digno de imitar” mientras a su vez se ocultaban los múltiples abusos cometidos por los grandes grupos de poder. Sin embargo, a partir del 18 de octubre bajo el grito de “Chile despertó” la hasta entonces apacible ‘democracia representativa del Cono Sur’ ha sido sacudida por una oleada de irritación de millones de ciudadanos, detonada por la decisión gubernamental de incrementar el precio del pasaje del Metro, y desde entonces no ha amainado. El gobierno del pinochetista Sebastián Piñera - cuyo índice de aprobación cayó el fin de semana a niveles históricos - intentó contener las protestas por medio de una represión brutal, que fue como echar gasolina al fuego: 25 muertos, 5000 heridos, 7000 detenidos e incontables ‘desaparecidos’ sometidos a brutales torturas y violaciones sexuales por parte del ejercito y carabineros quienes se ensañaron bestialmente con sus victimas, sabiendo que sus delitos quedaran impunes, como en la época de la dictadura. Una semana más tarde, Piñera - tomando por idiotas a los chilenos - hizo cambios cosméticos en su gabinete creyendo que así solucionaría los problemas y posteriormente pidió ‘perdón’ a una sociedad vejada y agraviada anunciando un paquete de ridículas ‘concesiones’ económicas y administrativas. Ambas medidas resultaron a todas luces insuficientes para apaciguar a una enardecida población cuya exigencia va mucho más allá: reclama, ni más ni menos, el cambio del modelo económico culpable de sus desgracias y una nueva constitución, así como su salida inmediata de La Moneda para ser juzgado por Crímenes de Lesa Humanidad. Es claro que en tales circunstancias Piñera carece de la fuerza política y hasta de la capacidad mental para imaginar una salida pacífica a la crisis, negándose a renunciar al cargo, lo que solo agravará la situación. Con el país en llamas, no encontró más solución que disputar las calles al movimiento social mediante una violencia represiva e indiscriminada que recuerda las atrocidades cometidas por las fuerzas públicas en tiempos de la dictadura militar. El resto de las instituciones, empezando por el Legislativo y los partidos sean los de ‘izquierda’ o de derecha, acusan una parálisis semejante al estar completamente deslegitimadas y no logran ni siquiera vislumbrar una forma de dar cauce a la inconformidad social. Y es que no son sólo la desigualdad brutal, la carestía, la privatización de todo lo imaginable y la falta de movilidad social los factores del hartazgo ciudadano, sino también la absoluta falta de representatividad de la formalidad política e institucional. En suma, la abrumadora mayoría de los chilenos clama por un cambio de rumbo para su país y un nuevo pacto social que permita dejar atrás el infame neoliberalismo. Como sabéis, Chile fue la primera nación en la que se aplicó ese dogma económico, por la simple razón de que los ciudadanos se encontraban postrados y atomizados por el terror de la dictadura pinochetista y no tenían manera de oponer resistencia. En el punto al que se ha llegado pasado 46 años, no existe ninguna solución fácil para volver a la gobernabilidad, ya que no se observa en el escenario chileno una autoridad capaz de convocar a un diálogo que genere consensos sobre el nuevo país que las mayorías desean. Si hay algo que no se puede ocultar en Chile es que la desigualdad sigue enquistada profundamente. Su clase media está tambaleándose con precios altos, sueldos bajos y un sistema privatizado de pensiones que deja a muchas personas mayores en una situación de amarga pobreza. Una serie de escándalos de corrupción y de evasión de impuestos han socavado la confianza en la élite política y corporativa del país. Según Cristóbal Rovira Kaltwasser, politólogo de la Universidad Diego Portales en Santiago, “esta es una crisis de legitimidad. Las personas han empezado a preguntarse: ‘¿por qué tenemos que pagar nosotros si los millonarios no están pagando lo que les corresponde?’ y al mismo tiempo, tenemos una clase política totalmente desconectada de la realidad”, añadió. Por su parte, Javiera López Layana, una estudiante de la Universidad de Chile y activista de 24 años que ayudó a organizar la protesta (el cual no tiene líderes visibles y la información se divulga mayormente a través de las redes sociales a la población) no podía ocultar su emoción. Ella nos contó que la mayoría de los voceros habían estado empleando el término “el pueblo” para describir a los chilenos. Para un extranjero, eso parece un detalle mínimo. Pero ese término, que en América Latina está asociado con la izquierda, ha sido tabú en Chile desde que López tiene memoria, por lo que su resurgimiento parece presagiar más cambios significativos. Como recordareis, el fin de la dictadura en 1990 llegó con una advertencia implícita: el régimen militar finalizaría, pero las políticas socialistas de Salvador Allende, el presidente de izquierda que Pinochet derrocó con un golpe de Estado, no regresarían. Los gobiernos posteriores mantuvieron cobardemente el sistema económico extremadamente laissez-faire impuesto en los años setenta y ochenta. Pero en la actualidad, el enojo público generalizado por la desigualdad y la precariedad económica que muchos chilenos ven como una consecuencia de ese sistema, significa que las medidas económicas conservadoras son más una amenaza a la estabilidad política que un medio para conseguirla. “No son 30 pesos, son 30 años”, es una de las consignas de las protestas, asevera López. Es una referencia a la propuesta del incremento de la tarifa del metro que inició la crisis y a las tres décadas que han pasado desde que finalizó el sangriento régimen militar. Existe un consenso general entre los manifestantes de que el país necesita profundas reformas estructurales. Reemplazar la constitución actual, establecida durante la dictadura, significaría también que Chile está saliendo de la sombra de las tres décadas del régimen asesino de Pinochet. “Cuando estamos endeudados y vivimos en la miseria y empobrecidos, no pensamos necesariamente en la constitución”, dijo López. “Pero al final, necesitamos hacer cambios. No tengo miedo a lo que me pueda pasar mas adelante, pero me da rabia esta situación” agrego, mientras sus ojos se humedecen de lágrimas. “Cada vez que voy a una protesta en plaza Italia o a la Alameda tengo que regresar aquí, y ver la misma porquería, la misma miseria que ha existido durante tantos gobiernos. Y nada ha cambiado en lo absoluto. Por ello no tenemos nada que perder e iremos con nuestras demandas hasta las ultimas consecuencias” aseveró. Por cierto, transcurren los días y la situación continua agravándose, mas aun con la decisión a todas luces suicida adoptada este jueves por Piñera de penalizar las protestas, dando carta libre a las “fuerzas del orden” para masacrar a la población, creyendo ilusamente que la explosión social que sacude Chile buscando la puerta de salida al infierno neoliberal que durante muchas décadas fue disfrazado de ‘paraíso’ podrá ser detenida de esa manera. Solo ha firmado su sentencia :)

jueves, 7 de noviembre de 2019

LA RANA GIGANTE DEL TITICACA: Protagonista de la nueva moneda de 1 sol

El Banco Central de Reserva del Perú puso en circulación esta semana la décima y última moneda de la Serie Numismática “Fauna Silvestre Amenazada del Perú” alusiva en esta ocasión a la Rana Gigante del Titicaca, el anfibio más emblemático del altiplano. En el anverso, en la parte central, se observa el Escudo de Armas del Perú rodeado de la leyenda “Banco Central de Reserva del Perú”, el año de acuñación 2019 y un polígono inscrito de ocho lados que forma el filete de la moneda. En el reverso, en la parte central se observa una composición con la imagen de la Rana Gigante del Titicaca. También se aprecia un diseño geométrico de líneas verticales, la marca de la Casa Nacional de Moneda, así como el nombre científico de la rana: Telmatobius culeus, la denominación en número y el nombre de la unidad monetaria 1 Sol. Al lado de la denominación se aprecia círculos concéntricos con un colibrí calado, como símbolo de la serie. En la parte superior está la frase Rana gigante del Titicaca. “Esta moneda es de curso legal, por lo que puede ser usada en cualquier transacción económica y circulará de forma simultánea con las actuales”, subrayó el ente emisor. La Rana Gigante del Titicaca se trata de una especie única en el mundo catalogado por primera vez por el oceanógrafo francés Jacques Cousteau en 1969, la cual se encuentra en peligro de extinción, ya que está muriendo de forma colectiva debido a la contaminación provocada por los masivos vertidos en las riberas del lago. Como sabéis, este lago - compartido con Bolivia - considerado el más alto del mundo al estar a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, recibe residuos hospitalarios, industriales, mineros y sustancias líquidas procedentes de los vertederos urbanos que fluyen a diario a la cuenca del lago, cuyas aguas han adquirido por ello un tono verdoso y una textura aceitosa, a lo que se suma el mal olor, afectando tanto a la flora como a los animales que la habitan. Cuando se dio a conocer la existencia de la rana, los expertos calculaban que en el Titicaca vivían 1.000 millones de ejemplares de esta especie. En el 2002, un estudio internacional indicó que su población se situaba, dependiendo de la época del año, entre los 17 y 51 millones de individuos. La captura masiva -destinada al consumo humano-, la contaminación del agua y diversas enfermedades han reducido drásticamente la población de esta especie única del Titicaca y desde el 2016 la Lista Roja de Especies que elabora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considera en “peligro crítico” Según las evaluaciones del estado poblacional realizadas en el Lago Menor del Titicaca, se estima que entre 1999 y 2008 hubo una pérdida del 39 % de la población, y la evaluación de riesgo de extinción de la Lista Roja de la UICN para esta especie, indica que la población del lago Titicaca habría sufrido una severa declinación, estimada en más del 80% de la población en tres generaciones. Diversas iniciativas internacionales intentan desde hace años identificar y poner remedio a las causas de la crisis en la población de esta singular especie, pese a lo cual se mantiene la preocupación científica sobre su futuro. La rana Telmatobius culeus pertenece a la familia Telmatobiidae y es endémica de la cuenca del lago Titicaca. Su cabeza es redondeada frontalmente, y su principal característica es la piel; con grandes pliegues que facilitan la absorción de oxígeno, una característica que se observa también en otros anfibios estrictamente acuáticos. Los expertos señalan que debido al serio deterioro del frágil ecosistema del lago, el daño causado a la rana es irreparable y su desaparición es sólo cuestión de tiempo :(

martes, 5 de noviembre de 2019

EL HUASCAR: Regresa al Perú de una forma que ni te imaginas

Con el firme propósito que el Monitor Huáscar, nave emblemática de la Marina de Guerra del Perú, que fuera comandada por el Almirante Miguel Grau, sea considerada por la empresa LEGO para que posea su propio set oficial, los peruanos tienen la posibilidad de participar de una votación virtual para lograr ese objetivo. Efectivamente, esta empresa viene impulsando el programa denominado LEGO Ideas, cuya finalidad es que los usuarios a nivel mundial puedan apoyar el proyecto peruano logrando llevar la historia del Huáscar de manera cultural y dinámica, siendo representada mediante una maqueta a escala de la histórica unidad. Como sabéis, este buque que tuvo una destacada participación en la Guerra con Chile, fue construido en el Reino Unido en 1864 por orden del gobierno peruano y sirvió en la Marina de Guerra del Perú hasta el 8 de octubre de 1879, cuando fue capturado por la escuadra chilena en el combate naval de Angamos, hoy se encuentra anclado en la bahía de Talcahuano convertido en un trofeo de guerra por el vencedor, podría tener su propio set oficial de LEGO. En efecto, según informa la agencia ANDINA, el peruano Aldrin Aguilar decidió construir su versión de la histórica nave luego de armar trenes y botes. Tras meses de ensayo, logró su edición y postuló en julio pasado al concurso Lego Ideas. La propuesta fue saludada por la Marina de Guerra del Perú desde sus redes sociales. “¿Sabías que LEGO podría crear un set del Huáscar? Este proyecto peruano está concursando en LEGO Ideas y para lograrlo, solo necesita 10,000 votos para pasar a la siguiente etapa”, señala la institución en Twitter. Al momento de publicar esta nota, Aldrin cuenta con más de 9,272 votos. Al conseguir los 10,000 votos, la empresa danesa evaluará la posibilidad de lanzar una versión oficial del Huáscar. Este año, una iniciativa sobre la ciudadela de Machu Picchu alcanzó la cantidad de votos necesaria. Sin embargo, no pasó la siguiente etapa. La escultura de LEGO del Huáscar cuenta con 2,990 piezas. “Fue muy retador dar forma al buque”, confiesa Aguilar en su presentación de la propuesta. El interior es hueco y puede ser personalizado con los bricks de diferentes estilos. Su versión también incluye una representación del almirante Miguel Grau y de otros personajes. Esta idea fue plasmada en una versión digital hace cinco años. Sin embargo, concluir su escultura demoró más de lo imaginado. Para que los detalles sean similares al buque real, Aguilar acudió a la Marina de Guerra del Perú. "Ellos me contactaron con un modelista naval quien me precisó algunos detalles que cambié en mi modelo para la construcción" aseveró. Algunas piezas no estaban disponibles en el Perú, por lo que viajó a los EE.UU. para obtenerlas y concluir su modelo en julio pasado, fecha de la postulación. "He construido ya algunas réplicas de edificios peruanos como Torre Tagle, La Estación de Tren de Desamparados, entre otros", contó. ¿Cómo votar por el set de Lego del Huáscar? Los usuarios pueden mostrar su apoyo a este set piloto a través de las votaciones en línea desde la página web oficial de LEGO Ideas. Las votaciones se mantendrán durante el 2020. Para votar, el usuario debe llenar un formulario con su nombre de usuario, email, contraseña y fecha de nacimiento. Luego debe confirmar la creación de una cuenta en la web de LEGO desde el link que recibirá en su correo electrónico. Finalmente, debe hacer clic en el botón "Support" en el portal web. Por la cantidad de votos alcanzados hasta el momento y dado que el plazo para votar finaliza el próximo año, no cabe duda que lograra su objetivo. Por cierto, dada la innata incapacidad y cobardía de los peruanos - los cuales nunca han podido recuperar la histórica nave y solo se han limitado a suplicantes pedidos, obviamente rechazados por los chilenos - solo les queda “contentarse” con este juguete (que lo es) de LEGO. Lo que hay que ver :(

sábado, 2 de noviembre de 2019

CHILE: Días de Furia

Como no podía ser de otra manera, nuestra atención continúa concentrada en el país sureño donde la violencia no cesa y por el contrario, las multitudinarias protestas que la sacuden desde el pasado 14 de octubre son cada vez más contundentes, mostrando la rabia, el agobio y el malestar acumulado de una generación que, en medio de una represión atroz, ha hecho saltar por los aires el falso oasis que era Chile dentro de una América Latina convulsionada, del cual se jactaba vanamente Sebastián Piñera. En efecto, los distintos estratos sociales que sostenían y nutrían ese estado de aparente éxito se han rebelado finalmente contra el sistema. Millones de jóvenes y adultos se niegan hoy a seguir siendo los acreedores de la élite chilena y de las transnacionales. Algunos le llaman revolución social, insurrección popular, otros, revuelta, pero con seguridad es una explosión de hastío por las injusticias acumuladas, en una república privatizada hasta la médula. Lamentablemente, el Chile del genocida Augusto Pinochet no es cosa del pasado. Sigue presente hasta el día de hoy. Más allá del despliegue mercadotécnico para embellecer sus horrores, sobrevive en sus fuerzas armadas, en su marco legal, en sus instituciones de gobierno, en su clase política, en su cultura. La doctrina neoliberal que guía el funcionamiento de su economía como si fuera un oráculo, maquillada con la fantasía de su inevitabilidad, es su herencia directa. En su momento, las fuerzas políticas tradicionales de una forma cobarde se negaron a ajustar cuentas con el pasado dictatorial. Simplemente se desentendieron y, en los hechos, exoneraron a los responsables de sus monstruosos Crímenes de Lesa Humanidad cometidos desde el sangriento golpe de Estado del 11 de Septiembre de 1973. De esta manera, tanto la derecha como la “izquierda” (?) arroparon y profundizaron el inhumano modelo económico del pinochetismo, con el beneplácito de aquellos embriagados por el consumo suntuario y las posibilidades de endeudamiento, sin imaginar que se trataba de una burbuja que tarde o temprano terminaría por estallar. Pero, más allá de sus quimeras, el neoliberalismo impuesto a sangre y fuego por Pinochet generó enormes desigualdades, alimentada por la cruenta superexplotación de la fuerza de trabajo, el despojo indiscriminado de tierras, territorios y recursos naturales, la mercantilización de la vida pública, la injusticia para los de abajo, la guerra contra el pueblo mapuche y un modelo de representación política oprobioso y elitista. De la mano de la precarización laboral, la inseguridad en el empleo y la abolición de numerosas conquistas gremiales caminó la privatización de las pensiones, la seguridad social, la sanidad, la educación pública y el agua. Negocio redondo para quienes en medio de esta grave crisis aun defienden desesperadamente aquel modelo económico tan maldecido ya que tienen muchísimo que perder si este llega a su fin. El Estado no garantiza proveer derechos sociales universales garantizados como salud, educación, pensiones, vivienda, pero financia a compañías privadas para que los proporcionen a precios prohibitivos. El temor a enfermarse sin poder pagar el tratamiento médico, o llegar a la vejez sin los recursos suficientes para vivir con dignidad es el pan nuestro de cada día. La media de las pensiones es de, apenas, 290 dólares, menos de la mitad del promedio salarial. En Chile, una parte muy importante de la población vive agobiada por los préstamos, muchos de los cuales deben pagar a tasas usurarias. Setenta por ciento está endeudada. Para estudiar, quienes asisten a las universidades, empeñan su futuro. Y ni así tienen garantizada la subsistencia. No puede extrañar entonces que, ante tantos y tan variados agravios, lo que arrancó como una simple protesta estudiantil contra el aumento al boleto del Metro sea hoy la movilización popular más importante en la historia reciente del país austral. La ciudadanía se convocó por las redes sociales y se organizó. Los inconformes prendieron fuego al Metro y a edificios emblemáticos, asaltaron supermercados, bancos, farmacias y centros comerciales, ocuparon plazas públicas y realizaron gigantescas manifestaciones y cacerolazos locales. Su ira contra el gobierno parece no haber tocado fondo. A pesar de ello, demostrando que se encuentra fuera de la realidad y convencido que debe mantener los absurdos privilegios de ese 1% al cual representa, Piñera quiso señalar que la extrema violencia que sacude al país “es parte de una conspiración extranjera” (en obvia referencia a Venezuela) sin prueba alguna que lo sustente: “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso e implacable” declaró en la mejor tradición pinochetista y acto seguido, lanzó al Ejército a las calles a hacer lo que aprendieron con el genocida: asesinar, torturar, ‘desaparecer’. Pero, a pesar de esa brutalidad mostrada por los criminales, como si el miedo les fuera ajeno, los jóvenes desafiaron el estado de emergencia y los toques de queda. En unos cuantos días, la imagen de Chile como país ordenado y estable, con una economía boyante y un modelo deseado por sus ciudadanos, el cual debía ser “exportado” a los países vecinos para que allí también disfruten de los ‘beneficios’ que otorga su implementación, naufragó irreversiblemente a la vista de todos. En efecto, para desgracia de quienes ofician como sus profetas, la supuesta infalibilidad de la fe neoliberal reprobó el examen de la realidad. Y de que manera. El clan pinochetista que gobierna Chile se vio sorprendido por las multitudinarias protestas, ya que confiaba en que la adormecida sociedad chilena no reaccionaría ante la asfixia económica de la que son victimas. La rebeldía en las calles mostró el agotamiento del modelo de acumulación de riqueza aplicado en Chile por la escuela neoliberal. El modelo aplicado es tan nefasto, que mantuvo durante años a grandes masas de población trabajando únicamente para pagar sus deudas inmobiliarias y de consumo, de educación, entre otras, con unos intereses astronómicos que a muchos les había quitado la habilidad de protestar. Pero eso se acabó. Para la élite gobernante esto es una “crisis pasajera”, para la gente es un despertar, y nuevos aires de esperanza. La rebeldía en las calles muestra el agotamiento del modelo de acumulación de riqueza aplicado en Chile por la escuela neoliberal. La juventud hizo despertar a masas adormecidas y tal vez temerosas, de padres y abuelos que sufrieron la dictadura pinochetista, pero que hoy se les unieron para denunciar los ultrajes padecidos desde hace 30 años por aquel infame modelo económico que los ha hundido en la desesperación y que por ello, no descansaran hasta expulsar a Piñera de La Moneda y refundar al país. Nada los detendrá en su objetivo :)

jueves, 31 de octubre de 2019

POLO BLUE by RALPH LAUREN: Sumérgete en el mundo

Creado por Ralph Lauren en el 2002, Polo Blue ahora se sumerge en el mundo de surf al convertirse en patrocinador de los campeonatos mundiales. Como sabéis, este deporte que será olímpico en las Olimpiadas del 2020, y al representar a la perfección el espíritu del surf tratando de conectarse con la energía del océano, Polo Blue promete ser todavía más visible a partir de ahora. Para tal efecto, Ralph Lauren, quien siempre ha buscado reinventarse y crear tendencias, ha decidido relanzar su clásica fragancia que captura la frescura, energía e intensidad del océano. El color azul siempre ha tenido un efecto relajante en las personas, ya que les recuerda al mar y al cielo. Por ello, Polo Blue es la vía de escape perfecta para el hombre actual, que disfruta de la energía de las aguas abiertas. Sus notas frescas de melón de Cavaillon, sandia, pepino fresco y mandarina se combinan perfectamente con la albahaca, esencia de Salvia y geranio para otorgarle vitalidad a la fragancia. El frasco vuelve a adoptar las formas características de la elegancia masculina de Polo. El color azul real evoca aquí la libertad y la felicidad, como un cielo despejado. El logotipo y el tapón, ambos de color plateado, añaden un toque de encanto moderno e informal a la fragancia. Cabe destacar que los perfumes de Ralph Lauren reflejan siempre un espíritu y un estilo de vida a tono con la época. Por ello, Polo Blue es ideal para el hombre aventurero, atlético y amante de la libertad :)

martes, 29 de octubre de 2019

CRIOWEEN: El falso Halloween

Para nadie es un secreto que el 31 de octubre se celebra el tan esperado Halloween; pero en algunos países han decidido realizar su propio tipo de celebración, de esta forma, en el Perú nació el Crioween, una absurda fusión entre una celebración ancestral de origen celta y la denominada música criolla, que murió hace mucho tiempo victima de la indiferencia general y que algunos pretenden revivirla tercamente cual zombie salido de su tumba, aunque sin resultado alguno… ese muerto ya no se levanta. Como sabéis, la palabra “Halloween” es simplemente una contracción de “All Hallows Eve” que se traduce al español como “Víspera de Todos los Santos“. Una fiesta que se celebra tradicionalmente la noche del 31 de octubre de cada año. Una fiesta que tiene sus raíces en la cultura Celta, concretamente en un antiguo festival conocido como Samhain. Durante esa noche, muchos creían que se abría una puerta entre el mundo de los espíritus y nuestro mundo, haciendo que los fantasmas vagaran libremente. Asimismo, se tenía como costumbre rellenar nabos con carbón ardiente para usarlos como lámparas, de esta forma, se guiaba a los familiares fallecidos mientras que se ahuyentaba a los espíritus malignos. Luego, la costumbre se fue llevando por los irlandeses a otros países, llegando a los EE.UU. en 1840, donde al no encontrar nabos para celebrar la fiesta, decidieron reemplazarlos por calabazas, cuya abundancia y el poder ser tallados con facilidad hizo que se convirtiera en parte inseparable del Halloween, la cual llego a convertirse en una fiesta nacional estadounidense en 1921. Ya para finales de los años 70, la celebración había llegado a todos los rincones del continente con la ayuda del cine. En lo relativo al Perú, fue el 18 de octubre de 1944 cuando Manuel Prado Ugarteche - abyecto lacayo de los EE.UU. - estableció arbitrariamente mediante una resolución que el 31 de octubre se celebraría el llamado “Día de la Canción Criolla”, lo cual fue visto como una idea disparatada, ya que esa fecha coincidía con el Halloween. Muchos consideraron desde entonces - y no se equivocaron - que esa fiesta impuesta arbitrariamente estaba destinada al fracaso, cuando bien se pudo escoger el 18 de enero, aniversario de la fundación de Lima para celebrarlo, ya que dicha música al ser enteramente limeña, bien podría tener su día en esa fecha. Hubiese sido la solución mas adecuada para todos, pero no lo quisieron así. El resultado fue previsible y a medida que pasaban los años, mientras la aceptación del Halloween crecía de forma imparable, la llamada Canción Criolla se replegaba cada vez mas sobre si misma, recluida a barrios antiguos y coloniales como el Rimac y Barranco para poder sobrevivir. Sin ideas ni renovación, su muerte fue inevitable. Aun así, hubo quienes intentaron revivirla, fusionándola con el Halloween, dando como resultado ese engendro que hoy se conoce como Crioween. Pero sus esfuerzos han sido estériles, porque a nadie, aparte de aquellos de la tercera edad que viven de sus recuerdos y que frecuentan los locales barranquinos, les gusta esa música que no supo reinventarse a si misma, donde sus “nuevos” intérpretes solo reproducen hasta el infinito viejísimos temas ya desgastados en “renovadas” versiones. Vergüenza debería darles :(
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