Su nombre científico es priodontes maximus y es el armadillo de mayor tamaño en el mundo. Puede llegar a pesar hasta 45 kilos y medir más de 120 centímetros de largo, desde el hocico hasta la punta de la cola. No se conocen subespecies y es la única de su género. El armadillo gigante es por lo general una especie nocturna y solitaria. Se le encuentra en las selvas tropicales del este de Sudamérica, llegando a extenderse en variados hábitats, inclusive en el noreste de Argentina y Paraguay. Poseen de 11 a 13 bandas articuladas que protegen el cuerpo y otras 3 ó 4 en el cuello. Su cuerpo es de color marrón oscuro, con una banda más clara de color amarillento que recorre los costados, y una cabeza pálida de color blanco amarillento. Estos armadillos tienen alrededor de 80 a 100 dientes, que es más que cualquier otro mamífero Terrestre. Todos los dientes tienen un aspecto similar, son premolares y molares reducidos, crecen constantemente a lo largo de la vida y carecen de esmalte. También tienen garras delanteras extremadamente largas, incluida una tercera garra en forma de hoz de hasta 22 cm de longitud, que son proporcionalmente las mayores de cualquier mamífero vivo. La cola está cubierta de pequeñas escamas redondeadas y no tiene las pesadas escamas óseas que cubren la parte superior del cuerpo y la parte superior de la cabeza. Asimismo, carece casi por completo de pelo, con sólo unos pocos pelos de color beige que sobresalen entre los escudos. Tiene un comportamiento solitario y mayormente nocturno. Sale de sus cuevas sólo para conseguir su alimento o buscar pareja, haciendo este tipo de hábito muy difícil su observación. Se caracteriza además por tener un buen olfato y cuando se reproduce el periodo de gestación dura aproximadamente cuatro meses. La hembra suele tener una cría y muy rara vez hasta dos. Pese a su gran tamaño y contextura, este animalito se alimenta únicamente de insectos, hormigas, termitas, lombrices, arañas, gusanos y larvas. Es considerado una de las especies más extrañas del planeta, corredor ágil y buen nadador. Capaz de plantarse sobre sus patas traseras, utiliza la cola como apoyo para husmear el aire y adoptar una postura de defensa exponiendo sus garras. En caso de persecución, o al encontrarse acorralado, intenta huir cavando, o se aferra firmemente al sustrato con sus garras. Este tímido y nocturno habitante de las selvas tropicales desempeña un papel clave en los ecosistemas que habita, pero su existencia está amenazada por la deforestación, la caza y el cambio climático, así como la captura ilegal para su posterior venta de forma clandestina a coleccionistas de animales. Incluso su coraza se utiliza para fabricar artesanías. Debido a esto, este tipo de armadillo fue clasificado como especie en peligro de extinción por la Unión Mundial de Conservación Lista Roja en 2002, y figura listada en el Apéndice I (hacia la extinción) de la CITES (Convención sobre el Tráfico Internacional de Especies en Riesgo de la Flora y Fauna Silvestres).
Catalogado como una especie en extinción, este camélido sudamericano - pariente de la llama, la vicuña y la alpaca - vive en las alturas más inhóspitas de la Cordillera de los Andes concentrándose en grandes rebaños, especialmente en la Patagonia argentina, siempre vigilante ante el acecho de zorros y pumas. Nos referimos al guanaco (Lama guanicoe). Se cree que las llamas domésticas descienden de guanacos silvestres que fueron domesticados hace más de 6,000 años. No es extrañar por ello que sea muy parecido a la llama, aunque más pequeño. Se le suele describir como un animal de apariencia elegante, con cuerpo esbelto sin joroba, largas patas y largo cuello. Su cabeza es pequeña, sin cuernos ni astas, y de ella emergen dos orejas grandes y puntiagudas. Los ojos son también grandes, y están enmarcados con largas y gruesas pestañas que lo protegen del polvo. Su boca destaca por su labio superior partido. Un adulto mide entre 1 y 1.2 metros de altura hasta el hombro y pesa alrededor de 90 kilogramos. Los guanacos más grandes han alcanzado hasta 225 centímetros de longitud cabeza-cuerpo y unos 100-120 y hasta 140 kilos de peso. Los individuos más grandes habitan el sur de Chile, mientras que los más pequeños se registran en el norte de Perú. La capa de pelaje es color marrón claro a rojizo en la parte superior del cuerpo, blanco en la parte inferior y gris o negro en la mayor parte del rostro. Tiene una amplia distribución en América del Sur; Habita sobre todo en regiones áridas, semiáridas y montañosas, en terrenos desde el nivel del mar hasta a más de 4,500 metros de altitud. Como adaptación a los terrenos muy elevados, su sangre puede transportar más oxígeno que la de otros mamíferos. Sus hábitats típicos tienden a ser abiertos, como pastizales desérticos, praderas, matorrales, estepas, sabanas y algunos bosques. En estos entornos, el color de su pelaje constituye una ventaja, ya que le ayuda a camuflarse. Se encuentran en terrenos desde el nivel del mar hasta a más de 4,500 metros de altitud. En cuanto a su alimentación, es un animal herbívoro, y de hecho, es el herbívoro más grande de las zonas secas de Sudamérica. Se alimenta de forma generalista, es decir, consume una gama significativamente amplia de vegetación. Sus alimentos principales son hierbas y arbustos; en su dieta tienen cabida más de 100 especies de plantas, de las cuales unas 17 representan el 80 por ciento de su alimentación. No es muy exigente, pero si tiene oportunidad consume líquenes, cactus y plantas suculentas. La mayor parte de los alimentos del guanaco se caracterizan por ser secos, duros y fibrosos, y por lo tanto, difíciles de masticar y digerir para muchos animales. Pero el guanaco, que con su labio superior sujeta las plantas, tiene un sistema digestivo especializado, ya que es un rumiante. Su estómago cuenta con 3 cámaras, gracias a las cuales puede aprovechar la mayor cantidad de nutrientes. Su consumo de agua es muy bajo pero se mantiene hidratado a través de la ingesta de plantas suculentas. Cuando las personas notaron el comportamiento manso y tranquilo del guanaco, pensaron que era buena idea domesticarlo. En efecto, es de naturaleza tranquila y no acostumbra demostrar agresividad, salvo en situaciones o circunstancias especiales. Como animal social, vive en manadas compuestas regularmente por hasta 30 hembras, sus crías y un macho que ejerce el papel de dominante y que defiende su grupo ante machos intrusos. El territorio de un grupo se marca con estiércol. Otros grupos se componen de machos solteros. En invierno, las poblaciones migratorias pueden formar grupos mixtos, con individuos de cualquier sexo y edad. Una manada puede ser sedentaria o migratoria según la disponibilidad de alimento durante el año y, a veces, según las condiciones ambientales. Por ejemplo, si una sequía reduce la vegetación de una zona, los guanacos pueden viajar a otras. Aunque no lo parece, el guanaco es una criatura muy rápida, al alcanzar hasta 56 kilómetros por hora. También nada muy bien. Si avista depredadores, lanza una llamada de alarma para advertir a su manada, y en casos en los que machos se encuentran con otros, emiten una serie de chasquidos. Por cierto, los guanacos son poligínicos, es decir, el macho se aparea con varias hembras. Se sabe que esto es una estrategia de defensa de los recursos. Los individuos alcanzan su madurez sexual entre los 12 y los 24 meses de edad. La hembra da a luz una sola cría cada año, tras un período de gestación de 345 a 360 días. En los pocos casos en los que nacen dos criaturas, generalmente solo una sobrevive. El pico de nacimientos se produce en primavera, justo cuando el alimento es abundante. Muchos otros guanacos nacen en verano. Las crías son precoces, así que son capaces de levantarse y andar al cabo de unos minutos de su nacimiento. Pero a los 13-15 meses de edad, no tienen más remedio que salir de su manada natal, a instancias del macho dominante. La especie tiene como depredadores principales al puma y al zorro, además de las amenazas que derivan de las actividades del hombre como son la degradación de su hábitat y la caza, así como enfermedades introducidas por el ganado, que ha diezmado a muchos de ellos. Los guanacos acostumbran a descender desde la Cordillera hasta el nivel del mar, en busca de alimentos y allí se contagian, llevando la enfermedad consigo cuando retornan a sus refugios en las alturas. Si bien en los últimos años su población se ha vuelto estable en Chile y la Argentina, no sucede lo mismo en el Perú donde su número decrece debido a la caza indiscriminada de la que es objeto.
El manatí amazónico, cuyo nombre científico es Trichechus inunguis, es una de las 3 especies de manatíes en el mundo. Es el sirénido más pequeño y el único exclusivo de agua dulce, que puede alcanzar los 2.8 metros de longitud y pesar alrededor 450 Kg. Grandes y mansos, son susceptibles a muchas amenazas que dificultan su existencia como especie necesaria para la Amazonia. Se encuentran en la cuenca del Amazonas que abarca los territorios de Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana y Perú. Usualmente en aguas calmadas y lagos. Es un animal muy tímido, todo lo contrario de su vecino el delfín del Amazonas. Se comunica mediante sonidos de frecuencia corta, perceptibles al oído humano. A pesar que suele congregarse para alimentarse, normalmente puede ser caracterizado como un animal medianamente solitario con excepción de las hembras cuando se encuentran en cría. Son exclusivamente herbívoros. Los manatíes amazónicos son los mayores mamíferos acuáticos del Amazonas y cumplen un rol fundamental al mantener el equilibrio de la vegetación de los ecosistemas en los que habita. Por ello es que su presencia dentro de los ecosistemas acuáticos es considerada como un indicador del bienestar marino y ecológico. Se alimentan exclusivamente de plantas acuáticas y semiacuáticas como las lechugas de agua (Pistia). En un día normal pueden comer una cantidad muy cercana al 8% de su peso corporal. Los periodos donde consumen más comida suelen ser aquellos cuando la temporada de lluvias va en aumento, que está relacionada directamente con el aumento de vegetación. Este periodo sirve, entre otras cosas, para que los manatíes consuman todo lo que tengan a disposición de la naturaleza y generen reservas de grasa corporal para la época del año en la que el alimento es escaso. No es de extrañar por ello que la reproducción del manatí amazónico está fuertemente asociada con el ciclo hidrológico de la región, es decir se realiza en la época de mayor abundancia de alimento. El periodo de gestación de un manatí hembra suele ser de aproximadamente de 12 a 14 meses, tras los cuales solo nace una cría, que permanece junto a la madre unos dos años, hasta que está suficientemente desarrollada para iniciar su vida independiente. La especie fue explotada desde 1542 por su cuero, carne y grasa. A pesar de la protección legal de la especie, existen pocas poblaciones conocidas y aun es cazada por su carne en ciertas partes de su distribución. Además de eso, las capturas incidentales con redes de pesca y la degradación de su hábitat, en especial por deforestación y contaminación, también configuran como principales amenazas para su existencia. Por otro lado, uno de los factores principales en la reducción de las poblaciones de manatíes tiene que ver con la fragmentación de su hábitat y el cambio climático. Esto se debe a que los manatíes son especies migrantes, que requieren moverse de un lugar a otro dependiendo de la cantidad de agua que haya en los cuerpos de agua. Por ello, se ven sumamente afectados por la destrucción de los cuerpos de agua, así como por la sequía. Actualmente su condición es de Vulnerable, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y además está incluido en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES). Esto significa que es una especie en peligro y está prohibida su comercialización. Otra amenaza que ha sido reportada últimamente es el uso de manatíes como mascotas o atractivo turístico, lo cual se evidencia con la llegada constante de manatíes a centros de rescate. Por cierto, los manatíes amazónicos pertenecen a los sirenios, un orden de mamíferos placentarios que, junto a los cetáceos, son los únicos mamíferos adaptados completamente a la vida acuática. Además, son conocidos por ser el origen de muchos mitos y leyendas del mundo entero relacionados con las sirenas. Esto se debe a que, gracias a su gran tamaño y sus características físicas, muchos navegantes han llegado a confundirlos con seres humanos. El mejor ejemplo de ello es el de Cristóbal Colón, que en su primer viaje a las Américas pudo ‘ver’ tres sirenas desde la proa de su barco. Así lo reflejó en su diario: “Cuando el Almirante iba a Río del Oro dijo que vio tres sirenas surgiendo del agua, pero no eran tan hermosas como dicen, ya que sus rostros tenían rasgos masculinos”. Por otro lado, los dugongos, otra de las familias pertenecientes al orden de los sirenios, también están muy presentes en las leyendas. De hecho, en 1959 en Malasia se descubrieron representaciones de 3000 años de antigüedad en la que aparecían estos animales. Vale decir que dugongo en malayo significa “sirena”. Por último en Palaos, una nación del Pacífico que se extiende por 340 islas, los dugongos son protagonistas de muchas ceremonias y tradiciones: sus habitantes sienten un gran respeto por los dugongos y creen que estos fueron una vez humanos.
El mono araña o Ateles belzebuth es una especie de primate que habita, principalmente, en las selvas tropicales de Perú, Colombia, Ecuador, Venezuela y Brasil, aunque la destrucción de su hábitat a gran escala ha dado lugar a que se desconozcan realmente sus patrones de distribución originales. Estos animales de costumbres diurnas y que pueden comunicarse entre ellos a largas distancias se caracterizan por tener una cola prensil que utilizan como extremidad para desplazarse con más facilidad por las copas de los árboles. Su nombre científico hace referencia a la ausencia de pulgar oponible, es decir, que este animal no puede tocarse los otros dedos desde la punta hasta la base. Esta especie se encuentra en estado de peligro de extinción y, según los registros de la Lista Roja de la IUCN, su población en estado salvaje sigue decreciendo. Entre las principales causas de que el mono araña sea uno de los animales en peligro de extinción del Perú, y del resto de países en los que habita, son la tala indiscriminada de árboles y la deforestación de las selvas tropicales, así como su caza y captura y el incremento de enfermedades que les afectan gravemente, como la malaria. La vulnerabilidad del mono araña frente a estas presiones, que son continuadas y crecientes, se ve incrementada además por los efectos del cambio climático. Su presencia es tradicionalmente arbórea, acorde a qué come el mono araña (especies vegetales, principalmente frutas) y destaca en selvas o bosques húmedos, secos, perennifolios, caducifolios, tropicales y subtropicales. Como puede observarse, cuenta con un amplio abanico de hábitats, los cuales emplea de manera no uniforme, según la disponibilidad de recursos necesarios para satisfacer sus propias necesidades y según la época del año. A pesar de tal variedad de hábitats, estos primates son muy vulnerables a la presencia de humanos y a las perturbaciones que pueden desencadenar las actividades antrópicas, lo cual queda reflejado en el declive de sus poblaciones, cobrando especial relevancia la pérdida, la fragmentación y la degradación de estos territorios y los recursos naturales que presentan. En efecto, los cambios de usos del suelo son una de las principales amenazas a las que se enfrenta, encabezados por la deforestación para la ganadería extensiva, la agricultura y la recolección de madera. Esto provoca la fragmentación de las selvas y reduce, por tanto, su área de distribución, viéndose perturbadas y disminuidas el tamaño y la estructura de sus poblaciones. Asimismo, la caza y captura es otra de las grandes presiones que soporta esta especie, ya que se emplea como alimento, como mascota y también para medicinas y la venta de productos derivados. Además, destacan los incendios forestales como otra de las amenazas del mono araña, que modifica y reduce, junto con los cambios de usos del suelo, su hábitat. En paralelo a estas presiones destacan las afecciones derivadas de la situación de emergencia climática que actualmente la región. En esta línea, hay estudios que relacionan una intensificación de los eventos de El Niño, a consecuencia del calentamiento global, con una disminución de las poblaciones de primates. Cabe precisar que la conservación del mono araña es imprescindible para mantener la composición vegetal de los territorios que habita, ya que actúa como un potente dispersor de semillas. Este es un motivo más que hace necesario plantear y poner en relieve medidas para protegerlo, como: Desarrollar estrategias de conservación para proteger sus hábitats; Declarar los territorios donde se encuentren sus hábitats como áreas naturales protegidas; Establecer mayores restricciones y controles del comercio internacional de esta especie; Reforestar para restaurar y recuperar su hábitat; así como poner en marcha programas de educación y concienciación para sensibilizar a la población acerca de su preservación. No hay tiempo que perder.
Parece un venado muy pequeño, pero el pudú (Pudella carlae) es una especie distinta, perteneciente a la familia de los cérvidos junto con los ciervos. Hasta hace poco, se pensaba que existían solo dos tipos en Sudamérica, conocidos como pudúes del norte y del sur. Por cierto, este nombre proviene de la palabra püdu que en mapudungun, el lenguaje mapuche, significa “el venado”. En un reciente estudio, científicos revelaron el descubrimiento de un espécimen con rasgos diferentes en el norte del Perú. “Esta es la primera especie de cérvidos vivos descrita en el siglo XXI y la primera del Nuevo Mundo en más de 60 años”, se indica en el documento publicado en la revista Journal of Mammalogy de la Universidad de Oxford. Los pudúes son famosos como ‘los ciervos más pequeños del mundo’. Mientras que los venados superan el metro de altura, por lo general, los pudúes solo llegan a los 45 centímetros, según el Instituto Nacional de Biología de la Conservación y Zoológico del Smithsonian. Tanto el Pudu mephistophiles (nombre científico), más conocido como 'pudú del norte', como el Pudu puda, alias 'pudú del sur', habitan en áreas boscosas y densas, preferentemente en bosques templados y húmedos, donde encuentran cobijo y alimento adecuado. Así también, ambas especies tienen pelaje denso que los protege del frío y otros factores ambientales. Los colores varían en tonalidades de marrón y rojizo, con áreas negras en el rostro, y con diferencias sutiles en los patrones de las manchas y la forma de las astas según sea del norte o del sur. Mientras que el P. mephistophiles ha sido visto en Colombia y Ecuador, el P. puda se ha registrado en Chile y en Argentina. No obstante, cabe mencionar que se cuenta con datos insuficientes del primero, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). Debido a la insuficiente información del pudú del norte, no es posible conocer detalladamente acerca de su situación de conservación. En cambio, el del sur sí ha sido clasificado como casi amenazado debido a la caza, la deforestación y la expansión de la ganadería. El nuevo estudio indica que la nueva especie se deriva del pudú del norte, con características únicas. “Este estudio, mediante análisis morfológicos cualitativo y cuantitativo y la evaluación de la variación genética, muestra que el concepto actual del P. mephistophiles engloba a dos especies distintas”, afirman los científicos en la publicación. Se denominó entonces Pudella carlae al pudú nunca antes visto, encontrado al sur de la quebrada de Huancabamba en Piura (extremo norte del Perú). Tiene diferencias en el tamaño y en el pelaje respecto a los demás pudúes del norte. Este es de un tamaño intermedio entre las otras especies de pudúes conocidas anteriormente. Otra distinción importante es que sus orejas son ovaladas y no tan puntiagudas como los otros ejemplares, además es más pesado que el pudú del norte. Así también, su pelaje es más claro y en su cara solo tiene partes negras bajo la frente, a diferencia del pudú hermano que tiene la cara cubierta de pelaje oscuro. Aunque no hay distinción significativa en el pelaje del Pudu mephistophiles y del Pudu puda, el pudú del norte tiende a ser ligeramente más pequeño que su contraparte del sur. Así también, el hábitat del pudú del norte suele ser bosques montañosos y zonas de vegetación densa en altitudes elevadas, mientras que el pudú del sur prefiere lugares similares, pero generalmente se encuentra en áreas más bajas y hacia el sur de la región andina. El pudú del norte está categorizado en el grupo de los animales con Datos insuficientes en la lista roja de especies amenazadas de la IUCN. Según la entidad internacional, la especie está incluida en el Apéndice II de la CITES, por lo que las acciones que se recomiendan para su conservación es el desarrollo de estudios integrales y programas de investigación para determinar la ecología y el alcance de las amenazas del animal. Se estima que la especie se encuentra en varias áreas protegidas en toda su área de distribución; pero, algunas de ellas carecen de planes de gestión y muchos reciben recursos insuficientes para permitir una protección adecuada.
En medio del desorden y el bullicio predominante de Lima Metropolitana, es muy raro que las especies silvestres se dejen ver. Sin embargo, ahí están, buscando alimento o nuevos refugios. Sobreviviendo. Una de estas especies es el gecko de Lima (Phyllodactylus sentosus), un pequeño reptil que vive exclusivamente en la capital peruana. Este hábitat, que alguna vez fue un desierto, se ha llenado cada vez más de humanos y de cemento, lo que ha puesto al animal en riesgo de desaparecer para siempre y que figura como especie en peligro crítico de extinción tanto en el Libro Rojo de la Fauna Silvestre Amenazada del Perú como en la Lista Roja de la Unión Internacional para Conservación de la Naturaleza. Este reptil nocturno, que en edad adulta alcanza los 12 centímetros de longitud, ya habitaba el territorio limeño antes de las primeras poblaciones humanas, explica el biólogo José Pérez Zúñiga, quien - en gran parte de su carrera - se ha dedicado a investigar esta especie. “Su hábitat natural, que siempre fue el desierto, desaparece con el crecimiento de la ciudad”, describe. Pérez es director del Proyecto Gecko de Lima, un equipo científico que en los últimos 21 años ha monitoreado la situación de la especie. Hoy, los únicos lugares despoblados en Lima Metropolitana que mantienen condiciones similares al antiguo desierto costero son los restos de los antiguos templos de la época prehispánica que los indios denominan “huacas” y algunas lomas áridas demasiado empinadas para ser invadidas. Casi todas las poblaciones registradas se encuentran en las “huacas” y que solo se dejan ver de noche. “Estos sitios arqueológicos precolombinos han quedado como pequeñas islas de su hábitat natural”, dice Pérez. Allí, en orificios naturales o generados por las construcciones antiguas, en un entorno seco y casi desprovisto de vegetación, la especie prospera. Cabe precisar que la mayoría alberga poblaciones de apenas 20 ejemplares. En tanto, las más numerosas, con hasta 400 ejemplares, se han hallado en las “huacas” San Marcos, Pucllana y Mateo Salado. Sin embargo, al estar aisladas las poblaciones, se produce la endogamia. Esto significa que se reproducen entre parientes cercanos, lo cual trae como consecuencia la aparición de malformaciones genéticas, señala el experto. Estas adversidades, sumadas a la reducción y destrucción de su hábitat y los ataques de especies introducidas por la presencia humana, como las ratas y los gatos, están ocasionando una reducción progresiva del número de geckos. A ello debemos agregar además, que su reproducción es lenta. Se aparean una vez al año y ponen un solo huevo. Y como si eso no bastara para una especie en peligro crítico de extinción, a veces los adultos devoran a los más jóvenes. “Hemos realizado proyecciones a futuro y pronosticamos que las poblaciones pequeñas de geckos, que son la mayoría, se extinguirían en las próximas décadas”, lamenta Pérez. Por ello, el equipo ya ha puesto en marcha un plan de conservación. Veterinarios de la Universidad Cayetano Heredia (UPCH), quienes son parte del proyecto, han desarrollado un protocolo para mantener a los geckos de Lima en cautiverio, de modo que se puedan reproducir de forma segura. En tanto, biólogos de la Universidad Mayor de San Marcos (UNSMSM) realizan estudios moleculares para determinar qué población sería genéticamente más adecuada para conservar o para juntar con otros grupos. Aun así, “el panorama es complicado, ya que se conoce muy poco de ellos”, admite Pérez, quien es docente en ambas universidades. Por ejemplo, para tener una población de estos pequeños reptiles en cautiverio, se necesita conocer su dieta, la cual aún no pueden descifrar del todo. “Para saber lo que come una especie se disecan algunos ejemplares. Sin embargo, en este caso, no podemos sacrificar ningún gecko por estar en peligro de extinción. Entonces, solo podemos deducir su dieta a través de especies relacionadas de geckos que viven en otros países”, explica. Se estima por ello que el Phyllodactylus sentosus se alimenta principalmente de insectos, arañas y ácaros. El otro frente del equipo, en su lucha por conservar esta especie, se basa en campañas de difusión, talleres y exposiciones dirigidas a niños y adultos. El objetivo es concientizar a la población sobre la situación crítica que enfrenta este raro lagarto y la importancia de salvarlo de su extinción. Uno de los consejos que más destacan los investigadores es tener cuidado con los montículos de basura o desmonte que han permanecido por un tiempo en las “huacas” - abandonadas en su mayor parte por desidia y desinterés de las autoridades - ya que allí pueden haber varios refugios de geckos. También advierten respecto a las antiguas creencias relacionadas al gecko, las cuales atentan contra su existencia. “Existe un mito en Lima de que los geckos son venenosos. Esto se debe probablemente a sus ojos, que evocan la cabeza de una serpiente. Sin embargo, el gecko de Lima no ataca ni causa daño al tocarlo”, aclarò.
Su nombre se ha convertido en sinónimo de lana fina y de alta calidad utilizada en el elegante mundo de la alta costura. Se trata de una de las más cálidas y finas, solo superada por la vicuña. Nos referimos a las alpacas. De nombre científico Vicugna pacos, varían en altura de 80 a 90 cm. Sus cabezas son pequeñas y redondeadas, con orejas diminutas, ojos grandes y una expresión dulce. El dorso es ligeramente curvado y la cola cuelga cerca de los cuartos traseros. Tienen un perfil suavemente redondeado con un cuerpo ancho, más perceptible cuando se ve desde detrás y patas cortas. El peso vivo está entre 75 y 85 kg. A diferencia de la vicuña, que es un camélido silvestre, la alpaca fue domesticada y convertida en animal de crianza por los antiguos peruanos -su domesticación se viene realizando desde hace miles de años y se han encontrado restos arqueológicos de la cultura mochica donde aparecen representados - aunque no con el propósito de trasladar carga como ocurre con la llama, sino para aprovechar económicamente su fina fibra o lana con fines textiles, lo que le ha valido el reconocimiento de “El oro caminante de los Andes”. La alpaca es de menor tamaño en promedio que la llama y un poco más grande que la vicuña, llegando a superar el metro y medio de altura, con un peso de 60 a 70 kilos. La fibra de alpaca es una de las más finas del mundo y supera en calidad a la de cachemir y a la lana de oveja, por lo que es preferida para la confección de chompas, suéteres, faldas, entre otras prendas de vestir; también accesorios como bolsos, carteras y correas, e incluso tapices y alfombras. Perú posee más de 3 600 000 ejemplares de alpacas en su territorio, que representan el 87% de la población mundial, y es el primer productor mundial de fibra de este camélido altoandino. La crianza de camélidos constituye una de las actividades productivas y económicas más importantes que se desarrolla en la zona altoandina peruana, y de ella dependen entre el 70% y el 80 % del ingreso familiar anual (de acuerdo a la FAO), constituye una actividad de agricultura familiar, la cual es de prioridad para el Estado. Existen tres razas de alpaca: Huacaya, Suri e híbrida. El 80% de alpacas son de raza Huacaya, el 12% son de raza Suri y el restante 8% son híbridas. Los ejemplares de raza Huacaya se caracterizan por la cobertura total del cuerpo con un vellón muy denso y de fibra pesada; mientras que la raza Suri tiene un vellón más sedoso, lacio y de mayor crecimiento. Una de las características notables de la fibra de alpaca, que la posicionan como un producto de gran demanda por la industria textil, es su capacidad térmica para abrigar cuando hace frío y es ligera cuando hace calor. Asimismo, su finura se expresa en el diámetro que puede alcanzar las 19 micras de diámetro y una medulación muy baja, lo que permite confeccionar prendas más delgadas y ligeras, utilizables en cualquier temporada del año. La fibra de alpaca, luego de la esquila, está categorizada según la normatividad técnica vigente en extrafina, fina, semifina y gruesa. Si la compra la industria, lo hace según sus calidades Royal, Baby, Súper baby, Fleece, Medium Fleece, Huarizo o alpaca gruesa. Otra de las características de la fibra de alpaca es su durabilidad, lo que permite que sea reutilizada. Por ello el 90% de la fibra de alpaca se exporta a más de 20 países. Los mayores envíos son a China e Italia. También se caracteriza por su propiedad higroscópica, puesto que la absorción de la humedad ambiental de la fibra de alpaca es baja. Del mismo modo, tiene muy buena elasticidad y resistencia, siendo posible compararla con la de la lana y otras fibras animales. Otro atributo es la suavidad, puesto que la estructura de la fibra de alpaca la hace muy suave al tacto, siendo comparada con la fibra de Angora y del Mohair. Además, la fibra de alpaca tiene una menor tendencia al afieltramiento, si es que la comparamos con la lana y otras fibras animales. Finalmente, la fibra de alpaca es antialérgica, ya que no contiene lanolina; y tiene más de 22 colores naturales, desde el negro, con variaciones de grises y marrones, hasta el blanco. La fibra de alpaca debe sus inigualables características a la especial combinación del clima, altitud y pastos que son su alimento y que son bajos en proteínas, son únicos en los Andes. Las principales regiones productores de fibra de alpaca son Puno, Cuzco, Arequipa, Huancavelica, Apurímac, Ayacucho y Pasco, en zonas ubicadas por encima de los 3800 metros sobre el nivel del mar. Por cierto, existe una leyenda poco conocida detrás del origen de las alpacas. Se cree que provienen de la espuma del agua. Se dice que el Apu Jaucara estaba enojado con su hija, la ñusta (princesa) Kirma, porque quería vivir con un apuesto joven que la había dejado embarazada. Para aplacar la ira de su padre, a la ñusta se le ocurrió la idea de tejer un poncho gigante, de 100 km de ancho, usando la espuma del agua para esculpir unos hermosos animales llamados alpacas, a los que les dio un soplo de vida. Ella usó esta hermosa fibra para hacer la maravillosa prenda. Sin embargo, parece que ya era demasiado tarde, porque el padre de Kirma envió a su hija para que la cuidara su hermano, el Apu Ausangate. Al enterarse de esto, el joven pretendiente fue tras su amada, pero el Apu Jaucara lo convirtió en una estatua de piedra, mientras él convertía a su hija en una montaña: la famosa Winikunka, o Montaña Arcoíris, ubicada en el camino al Ausangate. La leyenda nos muestra cómo esta fibra noble, que ahora se exhibe en los escaparates de las tiendas de todo el mundo, vincula a las alpacas con la cosmovisión andina.
Desgarbado, de aspecto desliñado, con un curioso balanceo en sus andares, las orejas de un murciélago, el cuerpo de un lobo, la cara de un zorro, las patas de un ciervo y poseedor de un ladrido-rugido tan peculiar, el lobo de crin (Chrysocyon brachyurus) es una criatura realmente extraña. Se trata de una especie de mamífero carnívoro de la familia de los cánidos autóctono de las regiones de espesuras. Habita en regiones aisladas de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y Perú, aunque en este ultimo país, únicamente se encuentra en escaso número al oeste de las pampas del Heath (Madre de Dios). Es el mayor de los cánidos de América del Sur. A pesar de ser inofensivo para el humano y el ganado, la ocupación de su hábitat y la caza indiscriminada de la que es objeto, lo ha reducido a sobrevivir en zonas cada vez mas remotas. Se encuentra registrado en el Apéndice II del listado de especies protegidas de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). En el 2011, en Brasil, una hembra, atropellada por un camión, fue sometida a tratamiento con células madre en el Jardín zoológico de Brasilia, siendo este el primer caso registrado de uso de células madre para curar heridas en un animal salvaje y cazador. Poco sociable, se mantiene por lo general oculto durante el día; caza preferentemente en horario crepuscular, aunque está también activo de noche. Es omnívoro, y obtiene la mayor parte de sus calorías de frutos y raíces tiernas; sin embargo, son buenos cazadores. Acechan su presa - roedores pequeños, especialmente conejos y liebres, además de lagartos, ranas y aves - para matarla de improviso; aunque pueden desarrollar buenas velocidades en carrera, normalmente no los persiguen. Comen también huevos de aves y reptiles, y de ser necesario carroña. Como podéis notar, el lobo de crin no constituye riesgo alguno para el humano o para el ganado doméstico ya que prefiere presas más pequeñas y además es excesivamente tímido como para incursionar en estancias o poblados. Sin embargo, ha padecido extensamente la caza, motivada entre otras razones por la superstición que lo asimila al Luisón. Se trata de un mito similar al del hombre lobo europeo, donde el séptimo hijo varón se transforma las noches de luna llena en una criatura mitad hombre, mitad lobo. Para los estudiosos, la raíz de esta creencia deriva del curioso aspecto de este cánido. Asimismo, la transmisión de enfermedades exóticas ha mermado su número considerablemente. En el Perú, en el Santuario Nacional de Pampas del Heath (su único refugio en el país) la escasa población de lobos se m antiene sin presión por parte del hombre, debido a que la especie se halla protegida por las leyes peruanas, aunque lamentablemente el escaso número de ejemplares haga que sea posible LA conservacion de la especie.
Ubicada en medio del desierto, Lima es una ciudad donde habitualmente nunca llueve. Solo en temporada “invernal” - por llamarla así - caen ligeras precipitaciones fluviales, llamadas garuas, que apenas humedece por breve tiempo esa tierra seca y estéril. Esa característica ha originado que sus edificaciones al ser de techo plano, no estén preparadas para eventuales lluvias que podrían darse, como efectivamente una vez ocurrió, el 15 de enero de 1970, cuando un diluvio azotó la capital y dejó enormes daños a su paso por la gran cantidad de agua que trajo. Ha pasado más de 50 años de aquel suceso y como podéis imaginar, los peruanos no han aprendido la lección, y esta semana cuando los pronósticos meteorológicos del Senamhi anunciaron una repentina lluvia en diversos distritos de Lima - por influencia indirecta de un ciclón formado inusualmente en el Pacifico - han puesto en vilo a la población que de una forma por lo demás ridícula han entrado en pánico, creyendo “que se viene un diluvio”, cuando ello al final no ocurrió. Pero como anotamos líneas arriba, en una ocasión sucedió. En efecto, notas periodísticas de ese tiempo dan cuenta de la destrucción que dejó esa precipitación: un muerto, más de una decena de heridos, cientos de damnificados, dos mil viviendas afectadas, deslizamientos, aniegos y hasta incendios. No por nada se la considera como una de las lluvias más fuertes del último siglo, con una duración de al menos 30 horas y millones de litros de agua descargados sobre suelo limeño. Las avenidas convertidas en lagunas, las calles hechas piscinas, autos sumergidos y conductores que tuvieron que salir nadando grafican la severidad de la lluvia de 1970. Informes del diario El Comercio señalan que cada metro cuadrado de Lima se inundó con 17 litros de agua solo en las primeras cinco horas, de 6 de la tarde a 11 de la noche, de ese fatídico 15 de enero. El suceso se le atribuye a un colchón de nubes de 1,300 metros de espesor que descargó tres millones de litros de agua al colisionar con el clima costeño. La lluvia del 70 fue tal que por el norte abarcó hasta Huaral, por el sur hasta Pisco y por el este hasta La Oroya. “La precipitación originó aniegos que luego se transformaron en piscinas. Empezaron los primeros incendios por cortocircuitos y se produjeron derrumbes de paredes en las zonas más tugurizadas de la capital peruana. La vía entre Lima y Chosica quedó bloqueada por los deslizamientos de tierra y las viviendas en Ñaña invadidas por el agua. No había lugar donde refugiarse. Las Fuerzas Armadas movilizaron decenas de camiones con militares para socorrer a los damnificados. En Miraflores, Magdalena y La Victoria el fluido eléctrico se cortó. A medianoche, los bomberos ya habían atendido más de cien casos de emergencia. Las horas transcurrían, la desesperación iba en aumento por la enorme cantidad que inundaba Lima, mientras que, en Collique, un joven mecánico de 19 años, perdía la vida luego de electrocutarse al intentar cerrar una filtración de agua. En el Centro de Lima, un bombero caía desde una altura de siete metros por intentar apagar un incendio ocasionado por cortocircuito. Entretanto en la periferia, los ríos Rímac, Chilca y Chillón se desbordaron y destruyeron las frágiles viviendas levantadas en sus riberas. Gran cantidad de damnificados pasaron la noche a la intemperie. Seis casas de la barriada Huascarán, cerca del Puente del Ejército, fueron arrastradas por el río. Y, en la avenida Morales Duárez, las casas de adobe se derrumbaron. En el cruce de las avenidas Arequipa y Javier Prado concentró tanta lluvia que se formó una pequeña laguna. Los autos quedaron sumergidos en las aguas que alcanzaron tres metros de altura. Al ver sus motores apagados, los conductores tuvieron que salir nadando para salvar sus vidas. Al llegar la medianoche, la precipitación no cesaba y las sirenas se podían escuchar por toda la ciudad. El viernes 16, la lluvia continuó y de la sorpresa se pasó a la preocupación. Familias enteras habían estado baldeando patios y azoteas en la madrugada, para evitar que el agua penetrase en sus viviendas. En el Callao el agua traspasó el techo del aeropuerto Jorge Chávez e inundó el hall principal, la aduana y el espigón internacional. Transcurrido el fenómeno climático, se emprendieron las labores de apoyo social a los afectados y damnificados” se puede leer en la nota. Pero ¿por qué casi no llueve en Lima? Según el Instituto Geofísico del Perú (IGP), se debe a que “la atmósfera es muy estable debido a la frialdad de las aguas del mar y la subsidencia atmosférica, Si bien lo típico es que la temperatura disminuya con la altitud, en la costa peruana es común una ‘inversión de temperatura’, que consiste en una capa donde más bien la temperatura aumenta abruptamente en lugar de disminuir, lo cual hace que la atmósfera sea tremendamente estable”, señala el IGP. “Esta inversión ocurre a lo largo de la costa a una altura de aproximadamente 700-1000 m sobre el nivel del mar. Raros son los lugares en el mundo que muestran una inversión tan pronunciada, donde el salto en las temperaturas en la capa de inversión puede llegar hasta 15 °C. De esta manera, la inversión de temperatura (y la supresión de las lluvias intensas) deja de existir solo en condiciones del fenómeno de El Niño”, agrega, ¿Y cuántas veces llueve en Lima? Por su clima, Lima no es considerada como una ciudad en la que se presenten lluvias propiamente dichas, más si la comparamos con localidades de otros países de la región, donde si reportan realmente lluvias. Lo que llega a caer en la capital, reiteramos, son garúas. Sin embargo, el verdadero problema son las lluvias torrenciales que caen en la Cordillera que se transforman en grandes torrentes de agua y barro que arrasan con todo a su paso en las ciudades de la costa. Una escena que se repite todos los años, pero las autoridades demostrando su innata incapacidad, no hacen nada por remediarlo, aunque crean organismos como “Reconstrucción con Cambios” para robar a manos llenas el dinero del Estado - desde Kuczynski hasta Castillo, pasando por Vizcarra y Sagasti - contando con la complicidad de los caviares, aquellas sanguijuelas especialistas en vivir a costa de las Arcas Públicas... Pero ello es otra historia.
De nombre científico Puma Concolor, es uno de los grandes felinos de ese lado del mundo - solo superado por el Jaguar - es conocido por ser uno de los depredadores más temidos del continente. Venerado por muchas culturas nativas que lo han hecho parte de mitos y misterios, son animales que destacan por su adaptabilidad a cualquier entorno, su fuerza, agilidad e independencia. Cuando los audaces expedicionarios españoles llegaron a esas tierras en el siglo XVI, y se encontraron con ellos, los denominaron “leones de montaña” por su parecido - aunque no en tamaño - con los leones africanos. Fueron los Incas quienes le dieron el nombre de Puma, ya que para ellos tenía un gran significado simbólico, porque representaba la fuerza, la inteligencia, la sabiduría y la paciencia ligadas a la tierra. Incluso estaba presente en su arte y ello lo demuestran las estatuas líticas de pumas que se encontraban tanto en la entrada del Templo del Coricancha (uno de los cuales puede apreciarse en el convento cuzqueño de Santo Domingo, tras ser encontrado en el 2011 y del cual dimos cuenta en esa oportunidad), como el que se halla en la fortaleza de Qenqo en las inmediaciones del Cuzco, aunque sin cabeza, que debió haber sido destruida durante “la extirpación de idolatrías” por los sacerdotes españoles tras la caída del Imperio Inca. Cabe precisar que los pumas son el mamífero terrestre más distribuido en el hemisferio occidental, principalmente se encuentran en las montañas de América del sur y del norte. El puma destaca en la gran familia de felinos por su capacidad para adaptarse a una amplia gama de climas y hábitats. Pueden adaptarse para vivir en montañas, bosques, desiertos, pantanos, selva tropical, pastizales, etc. Los pumas normalmente hacen sus guaridas en cornisas rocosas, matorrales densos y bajo árboles desarraigados. En los EE.UU. por ejemplo, se encuentran principalmente en los estados occidentales, desde las Montañas Rocosas hasta California. Sin embargo, actualmente están siendo obligados a mantenerse en lugares montañosos un poco hostiles, para mantenerse alejados de los humanos. A diferencia de los leones, los pumas no viven en manadas; tanto los machos como las hembras son solitarios, excepto en las épocas donde los cachorros pasan tiempo con su madre hasta que puedan independizarse. Viven en grandes territorios y utilizan feromonas y signos físicos (como marcas de garras, heces u orina) para marcarlo. Esto se debe a que necesitan tener suficiente espacio para conseguir comida y sobrevivir. Aun así, estudios recientes indican que estos animales pueden ser más sociables entre ellos de lo que parece. El puma puede nadar y trepar a los árboles cuando sea necesario, a menudo refugiándose en los árboles cuando es perseguido. Son animales carnívoros y excelentes cazadores. Principalmente cazan desde el anochecer hasta el amanecer. Su estrategia generalmente consiste en acechar cuidadosamente a su presa, escondiéndose entre rocas o en lo alto de las ramas de los árboles y esperar el momento indicado para poder saltar hacia ellas. Esto lo logran gracias a que sus patas son bastante grandes y fuertes además de que sus patas traseras son ligeramente más largas, lo que le permite lanzarse a sus presas con bastante precisión. Cazan una variedad de animales dependiendo de su locación, pero sus presas principales son ciervos, pequeños mamíferos, así como también aves, roedores, etc. Una vez que se sienten satisfechos cubren el cadáver de su presa con hojas y palos para guardarlo y comer otro día. Las hembras de puma son maduras sexualmente entre el año y medio y los tres años. Mientras que los machos empiezan a reproducirse entre los 2 y 3 años de edad. El modo de apareamiento de esta especie suele ser de manera rápida y violenta. Una hembra lista para reproducirse alerta a cualquier macho de la zona llamando y frotando su olor a rocas y árboles. El periodo de gestación dura aproximadamente 91 días y comúnmente se reproducen cada 2 o 3 años. El puma no tiene enemigos naturales, de hecho, está en lo alto de la cadena alimenticia, aún así, ocasionalmente compite con otros depredadores por comida, y al igual que los otros felinos, su mayor enemigo es el ser humano. Se cree que la razón por la cual el puma no ha desaparecido totalmente o que no esté en peligro de extinción tan crítico como otros felinos, es debido a su capacidad de adaptación a cualquier entorno. Sin embargo, las amenazas para el puma son la pérdida, fragmentación o destrucción de su hábitat y la matanza de pumas por cazadores deportivos y agricultores protegiendo su ganado. En el Perú, esta categorizado como “Casi Amenazado”, según el DS 004-2014-MINAGRI. Se encuentra también incluido en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Su caza y captura no autorizada es un delito que se sanciona con una multa no menor a S/ 41,500 y un proceso penal con pena privativa de la libertad. Ellos merecen ser protegidos :)
Con motivo del reciente derrame de petróleo en las costas del Perú que ha afectado severamente a la fauna marina, cabe referirse en esta oportunidad a uno de ellos, como lo es el Pingüino de Humboldt (cuyo nombre científico es Spheniscus humboldti). Se trata de una de las dos especies de pingüinos que habitan fuera de las frías temperaturas austro-polares. Los pingüinos son aves que han perdido la capacidad de volar y tienen las alas transformadas en aletas para poder nadar, este hecho provocó que en la antigüedad pensaran que eran peces. Tienen gruesas capas de grasa que repelen el agua y los aíslan del frío. Poseen, también, una gruesa capa de plumas entre las cuales mantienen aire caliente gracias al calor corporal. El hecho de tener el vientre claro y el dorso oscuro constituyen su sistema de camuflaje para confundirse con la claridad de la luz solar, o de la oscuridad del fondo, cuando están dentro del agua. Los pingüinos jóvenes tienen el vientre de color plateado, mientras que los adultos lo tienen blanco con una franja negra arqueada. Su distribución comprende las áreas geográficas bañadas por la corriente de Humboldt, de ahí su nombre. Se trata de zonas muy afectadas por las fluctuaciones meteorológicas ocasionadas por los fenómenos de “El Niño” (que provocan la subida de las temperaturas acuáticas), un fenómeno que afecta a la corriente, y por lo tanto a los peces que nadan a mayor profundidad. El desastre para unos pingüinos que se alimentan precisamente de esos peces y que, al no poder alcanzarlos, tienen bastantes posibilidades de morir de hambre. Una de sus características es que forma colonias en islas protegidas del litoral, en compañía de otras aves guaneras. Allí anidan, excavando agujeros en el guano y la tierra salitrosa, o bien utilizando grietas existentes entre las rocas y las cuevas. Sus depredadores naturales, entre los que hay lobos marinos, tiburones, zorros y gaviotas, son capaces de comerse sus huevos y polluelos. Entre los enemigos que han sido introducidos en su hábitat con el tiempo hay perros, gatos y ratas. Su alimentación consiste, principalmente, en anchovetas, aunque ocasionalmente se nutren de calamares, camarones y otros peces pequeños, así como de pequeños crustáceos que forman parte del plancton. En sus inmersiones, el pingüino de Humboldt alcanza los 70 m de profundidad y nada a 45 km/h. Los pingüinos son animales monógamos, es decir, forman parejas estables. Tienen una sola pareja que conservan durante toda la vida, construyen nidos y realizan puestas de 2 huevos que incuban durante 6 semanas. Los pichones gozan de la protección del nido hasta que pasan 20 días. Es entonces cuando se unen con el resto de las crías y forman, entre todas ellas, grandes guarderías. Su estado de conservación es muy vulnerable y se han tomado medidas para su conservación por parte de distintos organismos. Algunas de esas medidas consisten en la construcción de nidos artificiales y la creación de zonas intangibles para proteger a colonias bien identificadas. Por cierto ¿Qué creéis que hacen los pinguinos cuando restriegan su pico por el cuerpo? Esto lo hacen porque en la base de la cola tienen una glándula que produce una grasa que extienden con el pico por las plumas, para impermeabilizarlas, de esta manera forma una capa aislante que mantiene aire caliente entre la piel y las plumas :)
A propósito de la repugnante cortina de humo montada por el régimen filosenderista en complicidad con ciertos medios de comunicación para desviar la atención pública del inaceptable manoseo a las Fuerzas Armadas por parte del terrorista Pedro Castillo, mediante el cual se dedicaron a ‘levantar’ una intrascendente noticia acerca de la presencia de un pequeño animal silvestre en un distrito marginal de Lima - cuando en Europa tenemos por ejemplo, a piaras de jabalíes que viven en los bosques que rodean las ciudades ingresando a ellas por las noches y cuya presencia ya no llaman la atención - es menester ocuparnos del asunto a nuestro estilo, ya que al fin y al cabo se trata de una criatura en peligro de extinción ¿vale?. Conocido con el nombre científico de Lycalopex culpaeus, el zorro andino es una especie silvestre poco conocida, que pertenece a la familia de los cánidos y que habita preferentemente en las regiones andinas del Perú y se distribuye desde Ecuador, Colombia hasta Argentina y Chile. Investigaciones afirman que muy probablemente evolucionaron a partir de unas pocas especies que vinieron de Norteamérica y entraron a América del Sur luego de que el istmo de Panamá se estableciera uniendo ambos continentes, por lo que lo hace muy diferente a un zorro europeo. Asimismo, presenta características morfológicas y fisiológicas que reflejan adaptaciones para vivir como un carnívoro teniendo un cuerpo flexible, piernas delgadas y con la nariz y orejas con un sentido muy desarrollado. Esta especie se desarrolla muy rápido si se alimenta adecuadamente, tiene un período de gestación de 55 a 60 días, las camadas son de 3 a 5 crías, llegando a estar activos sexualmente al final de su primer año, aunque esto dependerá de encontrar hembras y tener un territorio propio. Durante los primeros meses las crías andan con su madre en su madriguera, donde la cría no sale durante las primeras semanas, son completamente dependientes de la madre los primeros cuatro o cinco meses, pero siguen acompañados hasta terminar el primer año. El zorro andino es un animal omnívoro. Tiene preferencia por la carne, su dieta alimenticia incluye roedores, lagartos, ovinos y aves, especialmente las gallinas; pero también consume invertebrados, frutos y algunos restos vegetales. Sus patrones de actividad son al atardecer, pero varían de acuerdo a las zonas geográficas y épocas del año. Se les ha avistado en hábitats abiertos de la cordillera de los Andes, en bosques y cerca de áreas periurbanas. Los recién nacidos pesan 170 gramos en promedio y nacen con los ojos cerrados. Cuando llega a adulto puede pesar hasta 14 kilos y medir entre 60 y 115 cm de longitud. Al igual que varias especies de cánidos sudamericanos, el zorro andino es considerado solitario, aunque son vistos en parejas algunas veces o con crías. Generalmente en el territorio de un macho pueden vivir una o dos hembras, de acuerdo a la disponibilidad de alimento, son muy territoriales y cuando las hembras están en celo los machos pelean para acceder a ellas y ampliar sus territorios. Las hembras también defienden su territorio de otras hembras. A pesar de ser prolíficos, su número está decayendo paulatinamente debido a varios factores, como la caza irracional de la que es víctima y la escasez de alimento en su hábitat natural, lo que lo obliga a acercarse con mayor frecuencia que antes a los centros poblados. En Colombia su población sería de al menos 1000 ejemplares, mientras que Ecuador, Perú y Bolivia es cada vez más escasa en zonas con mucha presencia humana, pero en algunas áreas protegidas, habitan apenas unos 2000 ejemplares. Es en Chile y Argentina donde está la mayor población, especialmente en la zona patagónica, pero aun así están desapareciendo, por lo que es necesario tomar medidas para salvarlo antes que sea demasiado tarde. En Europa tenemos a los zorros rojos y son muy graciosos, como todos los de su especie. Por ello, si ven a un zorro andino no teman a su presencia, no lo maten ni lo maltraten, ya que es una criatura tímida e inocente que también tiene derecho a vivir :)
La Biodiversidad existente en América del Sur, ofrece para deleite y disfrute visual de todos los seres humanos, un sin número de especies animales que solo el hecho de mirarlas o, saber de su existencia, nos genera una especie de satisfacción y placer único que nos hace amar cada vez más nuestro planeta y, por consiguiente, procurar su conservación. Una de estas maravillosas especies, es el ave llamada gallito de las rocas, también conocida como tunqui (denominación quechua); siendo su nombre científico Rupícola Peruviana, lo cual lo convierte en el ave nacional de Perú. Al estar relacionado con los gallos, se le ha dado el nombre de gallito, por la majestuosa cresta en forma de abanico y también porque el personaje es bastante guerrero. Es parte de la familia Cotingidae, están provistos de colores llamativos, plumas suntuosas, bolsas de sacos expandibles y filamentos membranosos. Se trata de uno de los mejores exponentes del esplendor que puede existir en un ser vivo, no solo por sus características físicas, sino también por su comportamiento tanto individual en función a su reproducción, como parte de una comunidad a la cual pertenece. Existen determinadas condiciones geográficas y ambientales que proporcionan al gallito de las rocas el lugar ideal para vivir. La altura del suelo sobre el nivel del mar, es entre los 1400 y 2400 metros de altitud, es decir, en un ambiente húmedo de bosques con neblina y montañoso, con un clima tropical. Dicho asentamiento para su desarrollo y supervivencia como especie, se basa en que estas aves construyen sus nidos en paredes rocosas o riscos, procurando una fuente de agua natural cercana como ríos o arroyos. Es justo por esta preferencia a este tipo de hábitat, que viene dado su nombre, porque se esconden entre las rocas para evitar ser vistos por sus depredadores naturales. Para la hembra, es aún más ideal, debido a que el color oscuro de su plumaje se mimetiza con el entorno rocoso y hace más difícil su visibilidad. Así como ocurre con la mayoría de ecosistemas, el hábitat de esta maravillosa ave, es amenazada constantemente por acciones indiscriminadas del hombre en su afán de lucrarse a costa del daño, muchas veces irreparable, del medio ambiente, siendo esta una de las principales razones por las cuales se ha considerado en peligro de extinción a esta especie. En este sentido, se debe convocar cada vez con mayor perseverancia y fervor, la participación de todos a quienes les concierne garantizar la conservación de estos espacios de vida silvestre, Siendo que esta ave vive en países andinos-amazónicos con clima tropical, es rutinario que su alimentación esté basada principalmente de una gran diversidad de frutos silvestres que crecen de forma natural, abundante y en cualquier época del año en los bosques de montaña. Por lo tanto, la ingesta de nutrientes para mantener la población de gallitos de las rocas, viene proporcionada directamente por la conservación de su hábitat y la continua propagación de semillas en los suelos fértiles, aunque esto no garantiza que los alimentos cuenten con la misma calidad y se produzcan en la misma cantidad a lo largo de un año. A temprana edad, siendo aún pichones, las madres incluyen en la alimentación diferentes clases de insectos que aportan otra variedad de nutrientes para asegurar su crecimiento. Su alimentación es muy importante, dado que para el macho, el tiempo que disponga para conseguir sus provisiones debe ser muy corto, a fin de poder poner mayor dedicación a la competitiva búsqueda de hembras y al sistema de vida en general que existe a lo interno de la bandada. Por lo tanto, mientras exista más disponibilidad de alimentos, mayor será su calidad de vida, ya que, por una parte, les otorgará mayor fortaleza física y, por la otra, le otorgará mayor cantidad de tiempo para realizar otras actividades propias de su especie. En cuanto a sus características, podemos establecer dos tipos e caracterización: 1) físicas o morfológicas; y 2) aquellas orientadas a su comportamiento o actitud hacia los demás individuos de su especie y hacia su entorno. Empecemos por describirla como una de las aves más hermosas y deslumbrantes del reino animal; su fastuoso plumaje de colores vivos y realmente llamativos, le otorga un lugar especial en el ranking de belleza de la naturaleza; presenta un tamaño relativamente mediano, en comparación a otras aves de la zona, el cual oscila entre los 32 a 35 cm de altura. Una de las características más notable de esta especie, es la marcada diferencia física que existe entre el macho y la hembra (dimorfismo sexual), así como sucede en otros tipos de aves, e incluso en mamíferos. En el caso del macho, la combinación de los colores negro y naranja intenso en su plumaje, en conjunción con su prominente cresta en forma de disco, la cual generalmente se encuentra levantada o desplegada, es lo que lo hace merecedor de tantos halagos. En el caso de la hembra, su plumaje es de tonalidades marrones no tan llamativas como el macho y su cresta, tampoco es tan prominente, pero también la convierten en una hermosa ave. Su hábitat natural son los altos y húmedos bosques de neblina de la Amazonía, ubicados en la vertiente oriental de la cordillera de los Andes, entre los 500 y 2,400 metros de altitud, donde prefiere los barrancos y quebradas, conocidas también como yungas. Se le puede localizar especialmente en áreas naturales protegidas como los Parques Naciones Tingo María (Huánuco), Río Abiseo (Cusco y Madre de Dios), Yanachaga-Chemillén (Pasco), Bahuaja-Sonene (Madre de Dios y Puno), Cordillera Azul (Huánuco, Loreto, San Martín y Ucayali), Otishi (Cusco y Junín), Alto Purús (Madre de Dios y Ucayali), Ichigkat Muja - Cordillera del Cóndor (Amazonas), Güeppí-Sekime (Loreto), Sierra del Divisor (Loreto y Ucayali). Debido a que son víctimas de la caza indiscriminada, se encuentra en peligro de extinción. Actualmente se estima que existen apenas unos 3,000 ejemplares por lo que urge su protección a escala nacional :)
Presente en su escudo nacional, la vicuña (Vicugna vicugna) es un camélido sudamericano, cuya lana es la más fina del mundo. Pariente de la llama, la alpaca y el guanaco, en el Perú está presente en muchos ámbitos, tanto en su cultura, tradiciones e historia. Incluso se han encontrado pinturas rupestres que la representan en tiempos inmemoriales. Se sabe además que con su preciada lana se vestían únicamente los Incas, que castigaban su caza con la pena de muerte. Sin embargo, a mediados del siglo XX, la vicuña se encontraba en serio peligro de extinción. "La protección de la vicuña en el Perú empezó en la década de los 60, cuando se estimaba una población de entre 5.000 y 10.000 ejemplares, como consecuencia de una caza furtiva indiscriminada", explica Hugo Castillo Doloriert, investigador de la Universidad Nacional de San Marcos y del Instituto de Investigación y Desarrollo de Camélidos Sudamericanos (CONOPA). "El último dato oficial de la población de vicuñas en el país es el del cuarto censo nacional, realizado en el 2012, en el que se contabilizaron un total de 208.899 ejemplares", detalla. Según proyecciones, ahora podría haber hasta 450.000 vicuñas en el país, aunque son meras estimaciones. "Para el 2020 se tenía previsto realizar el quinto censo, pero con la pandemia del Coronavirus, ha sido aplazado nuevamente" afirmo Castillo. Lamentablemente, entre los distintos países de la región no existe un sistema compartido para contabilizar la población de este animal protegido. "Por esta razón, en la XXI Reunión Técnica del Convenio de la Vicuña, que iba a realizarse en Ecuador también ha sido postergada, donde el tema central serán las metodologías censales en vicuñas", adelanta. Además, el Congreso Mundial de la Naturaleza, que se iba a celebrar en junio del pasado año en Marsella, también ha sido pospuesto para mediados de este año por la crisis de Coronavirus. En el último, celebrado en Honolulú en el 2016, se hizo hincapié en la prohibición del comercio ilegal de vicuña. La Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN deja así pendiente su análisis sobre la cuestión. Más allá de las cifras, lo que parece fuera de duda es que la recuperación de esta especie ha sido un éxito. Muestra de ello es la primera reserva que se estableció para protegerla. "En 1967 se oficializa la creación de la Reserva Nacional Pampa Galeras a partir de tierras cedidas por la comunidad de Lucanas, en el departamento de Ayacucho, donde habitaban cerca de 800 ejemplares" apunta el especialista. La reserva, que fue rebautizada posteriormente para añadirle el nombre de la periodista y naturalista italiana Bárbara D'Achille - asesinada en el lugar por Sendero Luminoso - cumplió 50 años en el 2017. En el aniversario, el embajador alemán Jörg Ranau fue nombrado guardaparque honorario, junto al entonces presidente del país Pedro Pablo Kuczynski, en una ceremonia en que se reconoció "el apoyo del Gobierno alemán, cuyo proyecto permitió la erradicación de la caza furtiva de esta especie y la capacitación de la población para un adecuado aprovechamiento de este recurso", destacó el propio Ministerio del Ambiente. No son meras palabras, ya que también los especialistas en vicuñas reconocen "el trabajo realizado por la cooperación técnica alemana en la década de los 70, liderados por Rudolff Hormann, con el que se generó mucha información científica que fue la base para el sistema de manejo de la especie", aclara Castillo. La población de vicuñas en el interior de la reserva, según los datos del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), perteneciente al Ministerio del Ambiente, se ha multiplicado por diez. Además, como el propio organismo explica, ha sido también un éxito económico: la comunidad de Lucanas produce 1.300 kg de fibra al año, lo que supone unos ingresos directos de más de 500.000 euros anuales (2 millones de soles) y un beneficio de unos 100 mil euros anuales. El kilo de fibra de vicuña se vende en el mercado internacional a más de 400 euros. Pero no siempre fue así. Dentro de los esfuerzos por preservar la especie, en 1975 fue incluida en el "apéndice I" de la Convención sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), con lo que quedó prohibida la comercialización de su fibra. Fue así durante 20 años, hasta que pasó al "apéndice II", lo que autoriza la venta de la fibra obtenida de ejemplares vivos. Esto hizo que se recuperara la forma tradicional de capturar a las vicuñas que ya usaban los Incas, conocido como chaccu. Y ha acabado creando en la práctica un duopolio en el mercado de la exportación de lana de vicuña con dos grandes empresas, Incalpaca y Landing Michell. Una ley expedida durante la dictadura fujimorista en 1995 dio la propiedad y usufructo de las vicuñas a las propias comunidades, reconociéndolas como responsables de su control y vigilancia. "Esto fue un hecho clave, porque involucró en la conservación de la especie a las comunidades altoandinas, que comparten hábitat con la vicuña", afirmo Castillo. "Comenzaron a organizarse" para gestionar las manadas, continúa, y "conformaron brigadas de guardia comunal destinadas a la protección de las poblaciones de vicuñas"."Actuaron para cambiar la mentalidad de la gente, para que se dieran cuenta de que un animal vivo tiene mucho más valor que uno muerto", explico gráficamente la suiza Christine Losser, fundadora de la marca de alta costura especializada en lanas de lujo Aqvarossa. Una vicuña vive normalmente unos 12 años. Cada vez que se le esquila, lo que se hace cada dos años, se extrae medio kilo de fibra. Por tanto, al cazar al animal por su pelaje se pueden perder hasta dos kilos y medio de lana en futuras capturas. "La gente suele creer que la mejor lana es la de cachemir, pero la de alpaca y, sobre todo, la de vicuña, es mucho más fina y más escasa", agrega. En realidad, técnicamente no se puede hablar de "lana", término reservado comercialmente para la fibra procedente de la oveja. Y, cuando dice "fina", no se refiere únicamente a delicada y de buena calidad, sino también a su grosor. "El hilo se puede hacer grueso también, pero la fibra del pelo en sí es muy fina y su superficie muy lisa, lo que la hace muy suave al tacto. Y si se mira a través del microscopio se ve además que es hueca por dentro, lo que la hace más ligera y ayuda a mantener la temperatura corporal gracias a esa cámara de aire", explica. Añade que otras características son su impermeabilidad al agua y al viento, además de resultar antialérgica. Ella conoció la lana de vicuña durante un intercambio de estudios en el Perú. Al regresar, compró prendas tradicionales para regalar a familiares y amigos, y se preguntó por que en un lugar tan frío como Suiza "esa lana tan fantástica para los cambios de temperatura y tan agradable de llevar no era muy conocida". Entonces ahí vio un nicho de mercado y empezó a trabajar en la conocida firma alemana Hugo Boss con la intención ya desde un principio de montar su propia marca especializada en lanas de lujo. "Mi proyecto era transformar esa lana tan lujosa en un estilo moderno para un cliente que no necesariamente busca los diseños tradicionales", recuerda. Las grandes firmas de alta costura, que arrastraban cierta mala fama, sobre todo en el segmento de las pieles, llevan años apostando por la sostenibilidad y la producción ecológica o sacando líneas más verdes en sus colecciones. En muchas ocasiones, es difícil saber cuándo esto es fruto de una genuina preocupación por las consecuencias sociales y medioambientales del negocio o cuando se trata de una estrategia de mercadeo o de un mero lavado de imagen. Al menos, en el caso de la vicuña, han aportado su granito de arena. Aunque queda mucho por hacer. "Si bien es cierto que la población de vicuñas se ha recuperado, lamentablemente se ha perdido el norte en cuanto a su condición de especie silvestre y al tipo de manejo que le corresponde", lamenta Castillo. Un ejemplo es la modalidad instaurada en 1996 de "semicautiverio", que permite "corrales" de 1.000 hectáreas con mejores condiciones para el control de la caza furtiva y la explotación. Pero olvidan que "otro aspecto de gran importancia es el manejo bajo estándares de bienestar animal" puntualizó :(
Curioso espectáculo se esta produciendo por estos días en diversos lugares del mundo. Y es que ante la ausencia de los molestos humanos - recluidos forzosamente en sus casas por causa del Coronavirus - toda clase de animales silvestres han regresado a las silenciosas urbes, ubicados en territorios de las que una vez fueron amos y señores. En efecto, animales como pumas, zorros, jabalíes, monos y pavos reales se han dejado ver en sus calles y parques. Lo mismo ha ocurrido con aves marinas como gaviotas y flamencos en las playas, así como delfines y lobos marinos en los mares circundantes. Todo este espectáculo natural que está disponible en las redes sociales, donde circulan fotos y videos mostrando el regreso de una fauna a los lugares que el humano les arrebató. Sucede que esos animales siempre han vivido muy cerca de las ciudades y si ahora se les vea deambular por las calles desiertas y libre de peligros para ellos se debe a su impulso por explorar otros lugares que antes estaban dominados por el ruido y el movimiento. En las ciudades europeas por ejemplo, siempre ha sido habitual ver piaras de jabalíes provenientes de los bosques circundantes que hacen de las suyas especialmente en horas de la noche en busca de comida y que ahora aparecen durante todo el día. Si bien generalmente no atacan a los humanos, pueden hacerlo si se sienten amenazados, por lo que mas prudente es alejarse de ellos para evitar riesgos innecesarios. Pero este fenómeno ha comenzado a suceder también en América Latina, donde zorros, pumas y hasta delfines han “reaparecido” para sorpresa de muchos en Bogota, Santiago y Lima, respectivamente, gracias al toque de queda que ha hecho que las ciudades estén desoladas y no sea un riesgo “visitarlas”. Expertos en vida silvestre, aseguran que los animales perciben que algo está pasando en su entorno, que de cierta manera ya no hay tanto peligro y por eso se animan a explorarlas. Este tipo de fauna suele estar presentes de forma oculta en zonas urbanas donde hay bosques, corredores ecológicos, mares profundos y salen más allá de los límites que antes percibían. “Estos fenómenos pueden darse, o más bien percibirse, con mayor facilidad en medio de las medidas restrictivas que han tomado los gobiernos para frenar la expansión del Coronavirus, pero han sucedido siempre. Hay animales como los ciervos y venados, así como los grandes felinos que se animan a cruzar carreteras. La gente piensa que, por ejemplo, el león solo camina por el bosque pero está documentado que puede atravesar pastizales y áreas más abiertas. Si el animal siente que no hay una amenaza o un peligro, se puede lanzar a explorar. Cuando le damos un respiro al planeta, este nos da ese tipo de regalos, es impresionante que todavía tengamos estas especies viviendo cerca de nosotros” afirmaron. Los expertos lamentan por ultimo que este beneficio para la naturaleza será temporal y que es muy probable que una vez se retomen los estilos de vida humanos, los animales vuelvan a los lugares donde usualmente estaban. Seria increíble verlos así todos los días ¿no os parece? :)
Como sabéis, el surgimiento de la Cordillera de los Andes ha definido la geografía y cultura del Perú. Sin embargo, a más de 100 km de la costa de Ica, en el fondo del mar emerge una cadena de montañas de igual riqueza. Se trata de la Cordillera Submarina de Nazca, la cual nació, como los Andes, debido a erupciones volcánicas originadas por el hundimiento de la placa de Nazca bajo el continente. Esta se formó hace 26 millones de años y es parte de la llamada Dorsal de Nazca, Salas y Gómez, dos cadenas secuenciales de montes submarinos de origen volcánico, de 2,900 km. de largo y hasta 3,420 metros de profundidad, que atraviesan el Pacífico Sur. Pero es su extremo norte, ubicado en el mar peruano, uno de los lugares de mayor diversidad y riqueza marina a nivel mundial. Es entonces que por sus características, la abundancia de vida marina que existe en los 93 montes submarinos con los que cuenta permite que allí se cree un espacio de importancia para el ecosistema marino. Precisamente por aquí se forman corrientes marinas locales, que llevan una enorme cantidad de nutrientes de las profundidades del mar hacia las cimas. No queda allí. La impresionante arquitectura geológica de esta cordillera ha propiciado la presencia de respiraderos y oquedades por las que fluyen aguas termales y que genera condiciones de vida únicas que representan un verdadero oasis de vida submarina en medio del océano. Esta red montañosa submarina acoge a una gran variedad de peces como tiburones y atunes, mamíferos marinos como la ballena azul y orcas, variedades de aves marinas, tortugas y cetáceos. Una orografía que ha sido poco estudiada, por su difícil acceso. Tan solo dos expediciones realizadas por Rusia en 1973 y 1987 permitieron saber sobre la alta diversidad de especies y de las que actualmente se tiene registro más de 1325, algunas de ellas completamente endémicas es decir, que no existen en ningún otro lugar del mundo, y que solo han sido encontradas en estos montes. La abundancia de nutrientes y las condiciones de vida que se generan en la Cordillera Submarina de Nazca la convierten en un sitio de alta productividad que debe protegerse. Ese es el deseo del gobierno peruano que se ha marcado como meta incrementar la protección de áreas marinas en el país. Y quiere hacerlo antes del Bicentenario, según acaba de anunciarlo la Ministra de Ambiente. La velocidad con la que se extinguen las especies y el deterioro de los ecosistemas es ya un problema alarmante. Actualmente, dos tercios de los mares del planeta (66 %) ya están significativamente alterados debido a las actividades humanas, principalmente la extracción ilegal o excesiva de sus recursos, así como por la destrucción de los hábitats. Ante ello, el Perú no puede quedarse cruzado de brazos. La creación de Reserva Nacional de la Cordillera Submarina de Nazca, contaría una extensión de casi 5.3 millones de hectáreas a 76 millas de la costa peruana, frente a Nazca, y será el área natural protegida de mayor extensión de Perú y la primera que conserve el fondo marino. Además de permitir la protección de un ecosistema frágil y altamente productivo como son los montes submarinos, su creación permitirá al Perú proteger cerca del 7% de su superficie marina, acercándose al compromiso asumido de llegar al 10% para el 2020. Venga ya ¿será posible concretar la protección de esta maravilla bajo el mar o todo quedara en el olvido, debido a desinterés de quienes están en la obligación de hacerlo? :(
Si algún lugar en nuestro planeta que puede asemejarse al paraíso, sin duda podemos afirmar que se trata del Parque Nacional del Manu, con una extensión de 1 millón 716,295.22 hectáreas y comprende parte de las provincias de Paucartambo (Cuzco) y Manu (Madre de Dios). La creación de esta área natural protegida el 29 de mayo de 1973, apuntó a promover y facilitar la investigación, educación y recreación, así como contribuir a su preservación. Como sabéis, el Parque Nacional del Manu protege una de las zonas más importantes del planeta en cuanto a megadiversidad de especies biológicas. Su gran extensión atraviesa frígidas punas que sobrepasan los 4,000 metros de altitud, agrestes montañas boscosas que dan origen a una multitud de pequeñas quebradas y valles, bosques nublados de selva alta, y finalmente el llano amazónico. Este magnífico y único escenario natural incluye un amplio y complejo sistema hidrográfico y garantiza la presencia de una diversidad de ecosistemas poco intervenidos por el ser humano. En estas circunstancias, la diversidad biológica que alberga el Parque Nacional del Manu se manifiesta en todo su potencial en un paisaje único en el planeta. Desde 1977 ostenta el estatus de Reserva de Biósfera. A su vez, en 1987 fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad otorgado por UNESCO. El Parque Nacional del Manu alberga una gran cantidad de especies de fauna silvestre. Se ha registrado cerca de 160 especies de mamíferos, más de 1,000 especies de aves (en su mayoría residentes), alrededor de 140 especies de anfibios, 50 especies de serpientes, 40 de lagartijas, 6 de tortugas, 3 de caimanes y 210 de peces. Entre los mamíferos destacan el jaguar (Panthera onca), la pantera negra (Felis yagouaroundi), el tapir (Tapirus terrestris), el venado (Mazama americana) y el lobo de río (Pteronura brasiliensis) entre otros. Por otro lado, el número de insectos en el Parque Nacional del Manu se estima en cerca de 30 especies. Se ha registrado más de 1,300 especies de mariposas, 136 de libélulas, al menos 300 de hormigas (en un solo árbol se encontraron más de 40 especies) y más de 650 de escarabajos. En lo que respecta a la flora del Parque Nacional del Manu, el número de especies vegetales es muy elevado. Los diversos registros indican que por lo menos existen 162 familias; 1,191 géneros y 4,385 especies identificadas. En una sola hectárea se llegó a encontrar hasta 250 variedades de árboles. En la cuenca baja del río Manu se puede apreciar la exuberancia de la llanura amazónica. Se ha destinado cinco zonas para la visita, en donde se concentra una alta diversidad de flora y fauna silvestre, entre los que destacan los lagos en forma de herradura, donde es posible observar especies que en otros ecosistemas han desaparecido, como el lobo de río y el lagarto negro. Otro atractivo son los exuberantes bosques en ambas márgenes del río Manu, donde no sólo es posible observar gran variedad de flora, sino numerosa fauna asociada. De otro lado, el mirador de Tres Cruces, en el extremo sur del Parque Nacional del Manu, permite apreciar espectaculares salidas de sol a más de 3,600 metros sobre la llanura amazónica. A través de un fenómeno óptico que ocurre especialmente entre mayo y agosto, cuando el cielo está despejado, se tiene la impresión de que el sol aparece dos veces en un mismo amanecer. Desde la creación del parque nacional, diversas investigaciones científicas han contribuido a que el Manu sea reconocido como uno de los símbolos de la riqueza natural del Perú, el cual debe ser preservado para la posteridad :)
Con casi dos metros de largo, la nutria gigante de río (Pteronura brasiliensis) es la más grande del mundo, el cual vive especialmente en los ríos y arroyos del sistema fluvial del Amazonas. Este enorme miembro de la familia de los mustélidos nada impulsándose con su potente cola a la vez que flexiona su cuerpo esbelto. Se ayuda también de sus patas palmeadas, de la piel resistente al agua que le mantiene seca y caliente y de sus orejas y ventanas de la nariz, que se cierran cuando se sumerge en el agua. Los peces constituyen la parte fundamental de su dieta. Caza en solitario o en grupo, coordinando esfuerzos en ocasiones y tratando de tener éxito a menudo para poder cubrir su cuota de tres o cuatro kilogramos de alimento diario. La dieta se complementa con crustáceos, serpientes y otros animales del entorno. Su ferocidad es tal que no le tiene miedo a ningún otro animal por mas grande que sea - trátese de un lagarto o un jaguar por ejemplo - e incluye a las temibles pirañas como parte de su alimentación. Las nutrias gigantes viven en grupos familiares compuestos por los padres monógamos y la prole, que aumenta cada año tras la época de apareamiento. Construyen sus guaridas cavando en las orillas o bajo troncos de árbol caídos y marcan su territorio, que defenderán agresivamente. Como la mayor parte de sus congéneres, las nutrias gigantes dan a luz en tierra. Las hembras se refugian en sus guaridas subterráneas y paren camadas de entre una y seis crías. Las jóvenes nutrias permanecen en la guarida durante un mes, en el que crecen rápidamente. Pasados nueve o diez meses cuesta trabajo distinguir entre la madre y las crías. Son muy protectores con los miembros de sus grupos también y, aunque por lo general, son los machos los que se ocupan de la defensa, hay casos en que los que se han registrado cruentas batallas de hembras también. A pesar de su agresividad, las nutrias gigantes han sido cazadas exhaustivamente por el hombre debido a su piel, por lo que hoy en día se encuentran entre las especies de nutria menos numerosas del mundo y se cree que apenas sobreviven unos pocos miles de ejemplares en libertad. La amenaza para la nutria gigante se acentúa por la falta de precaución de la especie y su intrepidez sobre todo al momento de acercarse a los humanos; al ser activas durante todo el día y por su gran curiosidad son presa fácil para los cazadores. Un peligro adicional para la nutria gigante proviene del conflicto con los pescadores, quienes a menudo consideran la especie como una “amenaza”. El ecoturismo también representa un desafío: mientras este recauda fondos y contribuye a sensibilizar a la población respecto a la conservación de la especie, por su naturaleza también representa un riesgo para la nutria, por los medios tecnológicos usados y la perturbación directa de su entorno. En 1999, en la Lista Roja de la UICN, se catalogó la nutria gigante como especie en peligro de extinción. Desde 1982, ya se había considerado como especie vulnerable cuando los primeros datos poblacionales de la especie estuvieron disponibles. El comercio de la especie y sus productos es ilegal a nivel internacional bajo la regulación de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), dentro del cual se incluye en el Apéndice I. En el caso del Perú, donde es conocido también como lobo de río, apenas sobreviven algunos pocos ejemplares en los parques nacionales de Bahuaja Sonene y del Manú (ambas ubicadas en Madre de Dios) según informo en un comunicado el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp). No cabe duda que al tratarse de una especie sumamente amenazada, es prioritario aunar esfuerzos para salvarlo de su desaparición :(