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martes, 17 de marzo de 2015

ARTE DEGENERADO: El Arcángel del Ovalo Gutiérrez

A raíz de la polémica surgida por el borrado de unos murales en el Centro Histórico de Lima por el actual administración municipal y que fueron realizados durante la gestión de Susana Villarán, vino a mi memoria una promesa que hice el año pasado (luego de pasar por el Ovalo Gutiérrez en Miraflores y percatarme de aquel esperpento con alas que se levanta en una columna de cemento en medio de la plaza) de presentar una serie acerca de estos espantosos monumentos de pésimo gusto e ínfima categoría que se levantan por toda Lima afeándola aún mas, si ello es posible. Es por ese motivo que quiero iniciarlo con una monstruosidad que parece elevarse de una especie de platillo volador, del cual emerge una columna de cemento. Es el llamado Arcángel del Ovalo Gutiérrez, ubicado en la intercepción de las avenidas Santa Cruz, Conquistadores, Cavenecia y Comandante Espinar (un lugar de encuentro los fines de semana debido a los negocios y centros comerciales que existe a su alrededor, así como la iglesia Santa Maria Reina) que representa – dicen – al arcángel San Miguel, patrono del distrito de Miraflores, el cual está con las grandes alas extendidas y tiene una espada en la mano, mientras que con la otra lleva un escudo que lo protege no sabe bien de que. Es realmente patético observar semejante engendro - de tamaño desproporcionado para la ridícula columna sobre la que se encuentra ubicada - que me di a la tarea de buscar mayor información respecto a quienes lo crearon y que iluminado alcalde se atrevió a autorizar su construcción, gastando una pasta que bien pudo haber sido mejor utilizado. Como no podía ser de otra manera, el culpable de esa ridiculez fue nada menos que Fernando Andrade, de triste recordación al frente del municipio y que hoy si no estoy equivocado, es congresista de una fantasmal agrupación. Según informa la revista Somos del 28 de marzo de 1998 - cuya portada ilustra nuestra nota - el cual da ciertos detalles de su inauguración, he considerado pertinente reproducir lo publicado en esa oportunidad entrecomillado claro esta: “el pasado martes 24, en medio de fuegos artificiales, música e infaltables discursos, se develó la estatua del arcángel San Miguel, en el remozado Ovalo Gutiérrez. El más feliz de todos los asistentes al bien surtido cóctel fue sin lugar a dudas el alcalde Fernando Andrade, padre de esta criatura de cuatro toneladas de bronce puro que hoy despliega sus alas desde este ya tradicional rincón limeño. Fue obra del escultor cajamarquino Humberto Hoyos, que recomendado por Luís Lamas, se dedicó por mas de un año a dar forma a este robusto arcángel de tres metros de alto, inspirado en nuestros arcángeles arcabuceros de la Escuela Cuzqueña. Si bien la iluminación no es de las mejores y el platillo volador que se ha levantado a su alrededor sigue molestando la vista, la construcción de jardineras sobre la que se plantaran árboles, maquillará esta polémica obra que desde un primer momento ha causado muchos gestos de desaprobación. Ahora que San Miguel luce sobre su pedestal a trece metros del suelo, muy pocos lo aceptan con reticencia, pero muchos son francamente hostiles a el, ya que argumentan que nada tiene que hacer en estos tiempos post modernos y menos aún en un entorno tan estridente como el Ovalo Gutiérrez, Sin embargo, nosotros creemos que el arcángel esta bien allí y el tiempo acabará dándonos la razón” puntualiza la nota. Venga ya, pero que equivocado estaba su autor, ya que a pesar del tiempo trascurrido no deja de ser de espanto como el Cristo de la Discordia, inaugurado por Alan García al final de su mandato en el 2011 en Chorrillos y que merecen un destino similar, ser derribados y arrojados al fondo del mar ¿no os parece?:)
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