Nadie puede negar que uno de los grandes beneficiados en medio de la psicosis creada por el Coronavirus en todo el mundo sea aquel prófugo de la justicia e incorregible dipsómano - acérrimo defensor del matrimonio homosexual, la despenalización del consumo de drogas, el aborto libre y la ideología de género, entre otras aberraciones - quien aprovechándose del pánico generado por el avance incontrolado de esa pandemia a nivel global, logro que la justicia estadounidense de una manera escandalosa, decidiera liberarlo bajo fianza por el riesgo - aseguran - de que pueda contraerlo en la prisión donde se encontraba detenido como parte del proceso de extradición al Perú por el Caso Odebrecht. Nos referimos obviamente a Alejandro Toledo, quien a estas horas debe seguir celebrando botella en mano el haberlo conseguido luego de varios intentos, con mayor razón que durante el tiempo que estuvo entre rejas, con obligada abstinencia de alcohol y drogas lo cual como podéis imaginaros, fue un duro golpe para este vicioso a tal punto dicen, que casi llego a enloquecer. Toledo Manrique permanecía recluido en los EE.UU. desde el 16 de julio del año pasado. En un inicio estuvo en la cárcel de Santa Rita, pero luego fue trasladado a la prisión de Maguire (California), donde contaba con mejores condiciones carcelarias. Tras ser ordenada su cuestionada excarcelación, abandonó el centro reclusorio, tras pagar una fianza de US$500 mil en efectivo, a fin de cumplir con su arresto domiciliario. Toledo es investigado en el Perú por los delitos de corrupción y lavado de activos Se tratan de dos investigaciones en las que también se ha visto implicado su círculo más cercano. Una de las pesquisas está a cargo del equipo especial, y es por la que se pide su extradición: el caso Odebrecht. La segunda, el caso Ecoteva, estuvo en manos de la fiscalía de lavado de activos y la acusación contra Toledo ya fue presentada. El cholo es investigado desde el 2017 por los millonarios sobornos que recibió de la constructora brasileña Odebrecht a cambio de los tramos 2 y 3 de la Carretera Interoceánica. La investigación está a cargo del fiscal José Domingo Pérez Gómez y ya se encuentra en su etapa final. El Poder Judicial decidió ampliar el plazo de la investigación por unos 3 meses, y deberá concluir en junio de este año. Luego de ello, el fiscal deberá presentar la acusación contra Toledo, donde precisará cuántos años de pena solicitará en su contra. De acuerdo al testimonio del exsuperintendente de Odebrecht en Perú, Jorge Barata, la empresa brasileña pago US$31 millones en sobornos a Toledo. Barata señaló que para comprobar las entregas de dinero existe documentación de la División de Operaciones Estructuradas. En su declaración ante fiscales peruanos de julio del año pasado, Barata explicó que el pago se hizo hasta el 2010, entre tres y cuatro veces por año “Oiga, Barata. Paga, carajo”, le había dicho Toledo al exejecutivo de Odebrecht en reclamo por la tardanza en la entrega de los sobornos. En esta investigación hace su aparición Josef Maiman, cómplice del acusado, quien conocía de las entregas de dinero, según Barata y confesión del mismo Maiman. El empresario israelí es hoy colaborador eficaz del equipo especial y su testimonio ha sido clave para las investigaciones. Este año Maiman participó de una diligencia de prueba anticipada ante el Poder Judicial y confirmó la entrega de sobornos declarada por Barata. Ratificó que entre Odebrecht y Camargo Correa recibió entre US$34 millones y US$35 millones, “pero toda la documentación fue entregada y certificada por los bancos, era el acuerdo de pago a Toledo”. Especificó que de Odebrecht recibió en sus cuentas alrededor de 30 y 31 millones, mientras que de Camargo Correa recibió US$4 millones. Además, Maiman indicó que de los US$34 millones recibidos en sus cuentas, US$21 millones fueron para Alejandro Toledo. Sostuvo que el resto del dinero correspondía a una compensación de Odebrecht por la ruptura del contrato de un proyecto en Colombia, que no se llegó a concretar; Otro escandaloso caso en el que Toledo se encuentra involucrado es el de Ecoteva. Precisamente en junio del año pasado el fiscal superior Rafael Vela formalizó su acusación contra Toledo, su esposa Eliane Karp y otros cuatro implicados a quienes se les acusa por lavado de activos. La fiscalía ha solicitado que se ordene para Toledo 16 años y ocho meses de pena privativa de la libertad, como coautor del delito de lavado de activos en modalidad agravada. En el caso de Karp, la fiscalía pidió que se imponga la misma pena y 620 días multa. Otros implicados en el caso son Eva Fernenbug (suegra de Alejandro Toledo), Josef Maiman (empresario peruano-israelí), Avraham Dan On (ex jefe de seguridad de Toledo), Shai Dan On (Hijo de Avraham Dan On) y David Eskenazi Becerra (abogado). La fiscalía de lavado de activos sostiene que se habrían generado ilícitos provenientes de actos de corrupción en base a los pagos de sobornos de empresas brasileñas para la licitación de la carretera Interoceánica Sur, tramos 2, 3 y 4. Los fondos se encontrarían en cuentas a nombre empresas en el exterior para evitar la vinculación con Toledo. Para esto contó con la participación de Josef Maiman, Avraham Dan On y Shai Dan On, quienes habrían constituido empresas offshore en Panamá y Costa Rica. De acuerdo a la tesis fiscal, a través de dichas empresas se efectuaron diversas transferencias de dinero que finalmente terminaron en Ecoteva Consulting Group S.A., constituida en Costa Rica y cuya ‘presidencia’ recayó en Eva Fernenbug. Las transferencias hechas desde Ecoteva sirvieron para adquirir dos bienes inmuebles y pagar dos hipotecas de viviendas en el Perú por parte de Fernenbug con dinero sucio de la corrupción. Para estas adquisiciones tuvo el respaldo del abogado David Esquenazi. Precisamente, este mes el Poder Judicial declaró procedente la solicitud del Ministerio Público para que se extradite a Toledo y Eliane Karp por este caso. Como sabéis, la vida de este impresentable sujeto durante su paso por Palacio (entre 2001-2006) estuvo signada por el escándalo. Todavía es claramente recordado por los peruanos cuando esgrimió un supuesto ‘secuestro’ para explicar la difusión de unas fotos donde aparecía sonriente y abrazado a un nutrido grupo de mujeres de dudosa moral frente a una mesa atiborrada de bebidas alcohólicas. Las imágenes aparecidas en el semanario Caretas durante la campaña a las elecciones presidenciales que ganó en el 2001 habían sido tomadas durante una noche de desenfreno en el hostal Melody, en Lima, un prostíbulo del cual era asiduo “cliente” y que en más de una ocasión fue “rescatado” de ese antro de perdición, desnudo y drogado. A pesar que Toledo repetía constantemente que en esa ocasión había sido “raptado y obligado a dejarse grabar teniendo sexo para luego ser extorsionado” culpando de ello a Vladimiro Montesinos, tanto la investigación de la revista como de la Policía determinaron que no hubo secuestro alguno y que por el contrario, Toledo visitaba continuamente el citado prostíbulo, para “unas largas y agotadoras jornadas de sexo, alcohol y drogas” según confesión de las mismas féminas; Más sonado fue aún el caso de Zaraí, la hija de una relación adúltera que Toledo no quiso reconocer durante la campaña de las elecciones del 2001 pero a la que no tuvo más remedio que firmar como sangre de su sangre tras acceder, un año y medio más tarde, cuando ya era presidente, a hacerse la prueba de ADN. Al reconocimiento le siguieron varias denuncias presentadas por no cumplir “regularmente” con la pensión alimenticia que se había comprometido a dar a su hija, que por cierto, es idéntica a su padre; Otro de las conocidos escándalos fue el del llamado “avión parrandero” como fue llamado el avión presidencial, el cual Toledo utilizaba para sus continuas orgías, según denuncio su propio vicepresidente David Waissman, quien señalo que lo utilizaba constantemente para trasladarse a Punta Sal - en el norte del Perú - donde realizaba desenfrenadas fiestas “hasta las ultimas consecuencias” obviamente con dinero de todos los peruanos; En el 2005, saltó a la luz el romance que Toledo tenía con Lady Bardales, una teniente de la Policía que ejercía de su ‘escolta’ y que luego fue investigada por enriquecimiento ilícito y desbalance patrimonial por los “favores” que le prestaba al cholo. Esto fue confirmado en el 2016 en el programa “El valor de la verdad” por su ex ministro de Vivienda, Carlos Bruce, quien también comentó que en varias ocasiones se lo llevaban cargado cuando bebía demasiado en alguna actividad. “No sé por qué él tenía mucha afición al trago. Le daba por épocas: a veces vodka, a veces pisco. Luego probó el whisky y ya no lo dejo nunca más. Tomaba tanto que hasta se orinaba en los pantalones”, recordó. Y pensar que en Cabana, ese pueblucho donde nació el cholo, apenas podía encontrar aguardiente de la más ínfima categoría para saciar su infinita sed. Ahora que se encuentra en libertad, no nos sorprenda si este alcohólico decida fugar de los EE.UU. para refugiarse en Israel - que no tiene convenio de extradición con el Perú y que es lugar de nacimiento de Eliane - tal como lo tenía planeado antes de ser detenido en el 2019 y que de seguro lo va a volver a intentar para no tener que responder por sus múltiples delitos. Venga ya ¿hará algo Vizcarra al respecto? ¿Y que hay de los fiscales que sospechosamente no se muestran tan diligentes para extraditarlo? Llama la atención su extraño silencio, pero si se trataría de Fujimori ya habrían saltado hasta el techo. Por cierto ¿Marcharan alguna vez por las calles aquellos grupos vendidos al vizcarrismo exigiendo el regreso de este mentiroso compulsivo con pancartas y banderolas? Me temo que no ya que como es uno de los suyos, celebraran que no sea traído para que sea juzgado y condenado por sus múltiples delitos. Toledo debe ser extraditado a la brevedad posible para que sea castigado ejemplarmente y recluido de por vida en Challapalca. Es lo menos que se merece ¿no lo creen ustedes? :(
Explora las infinitas posibilidades de café que te ofrece Nescafé Dolce Gusto Drop Automática, inspirada por una gota de café, una cafetera de cápsula automática que es una pieza realmente elegante para su cocina. Prepara cafés de calidad profesional con una crema espesa y aterciopelada, gracias al sistema de alta presión de la máquina (hasta 15 bares). Sus cápsulas herméticamente selladas conservan la frescura del café para que disfrutar de ricas tazas aromáticas en todo momento. Simplemente deslice en una cápsula, seleccione el tamaño de su bebida con el toque de un dedo, ¡y listo! Su máquina de café Drop es tan versátil que también puede preparar deliciosas bebidas frías con facilidad. Cabe destacar por cierto que la función de modo ecológico apaga automáticamente su cafetera luego de 5 minutos de inactividad, lo que significa que esta máquina ahorra energía ¿Qué más se le puede pedir? Como muchas otras cafeteras de Dolce Gusto, ha sido fabricada por Krups y esencialmente sus materiales y sus acabados son los mismos que ya conocemos del resto de la gama Dolce Gusto. Solo cambia, que no es poco, el aspecto externo. Y es que, no cabe duda, lo primero que llama la atención de esta Dolce Gusto Drop es su rompedor diseño. Está inspirado en una gota de café que cae sobre la taza… sin duda original, y ciertamente el efecto está bien conseguido ¿no os parece? De esta forma, la base de la cafetera cobra gran protagonismo al ser el elemento de mayor tamaño y donde se deben disponer el resto de los elementos. En la parte central de esta base encontramos el espacio para la bandeja recoge-gotas, que se puede retirar para dejar así más hueco y poder usar vasos largos o tazas grandes. A la izquierda de la misma vemos el interruptor on/off, y a la derecha un indicador de nivel transparente que nos permite ver cuánta agua queda en el depósito (sí, en la Dolce Gusto Drop el depósito de agua está incrustado en la base). Esta cafetera funciona con el exitoso sistema Play&Select de Dolce Gusto, que permite al usuario preparar su taza de café con total precisión pulsando un solo botón sin tener que estar pendiente de detener la extracción en ningún momento. Disponible en los clásicos colores de Dolce Gusto: blanco, negro y rojo, la Drop Automática te invita a disfrutar el sabor del verdadero café :)
A diferencia del tren a Machupicchu - único medio utilizado por miles de turistas para acceder a la ciudadela inca en el Cuzco - el Ferrocarril Central que sale de Lima hacia el centro del país, es utilizado especialmente para transportar minerales hasta el puerto del Callao, aunque hay ocasiones especiales y en determinadas fechas, en que desde la Estación de Desamparados, ubicada en el centro de la ciudad, lleva pasajeros hacia la sierra del país, lo cual es toda una aventura, porque uno no sabe lo que va a encontrar durante el trayecto. Y es que a diferencia de los trenes de alta velocidad europeos, subir a este ferrocarril es como realizar un viaje en el tiempo con sus viejas locomotoras de siglos pasados, lo que hace a uno preguntarse como aun pueden funcionar. También dice mucho de los gobiernos de turno que no les interesa en lo absoluto masificar su uso, prefiriendo las caóticas y congestionadas carreteras por el suculento “negociado” que representa construirlos. Inaugurado el 24 de septiembre de 1908, el Ferrocarril Central es el resultado del sueño de establecer una vía a través de los Andes, capaz de unir la costa con el interior del país. Ya en 1825 Simón Bolivar había hablado sobre el tema. Con el transcurso del tiempo muchos gobernantes siguieron con la misma cantaleta pero al final todo quedaba en palabras. Fue recién el 23 de diciembre de 1869, cuando se firmo un contrato entre el empresario norteamericano Henry Meiggs y el Gobierno peruano para la construcción de un ferrocarril entre Lima y el Valle de Jauja. Contenía 33 cláusulas, que estipulaba que la obra se sujetaría a los planos y trazos hechos por el polaco Ernesto Malinowski, a un costo de 27 millones 600 mil soles. La construcción del ferrocarril llegó a Cocachacra el 9 de febrero y a San Bartolomé en septiembre de 1871. Los problemas empezaron en la montaña, donde había que taladrar la roca para colocar los rieles. Fue un trabajo duro, donde participaron aproximadamente 10 mil personas para lograrlo en condiciones sumamente difíciles. Los materiales y alimentos, solo se podían transportar por tren hasta donde estaban instalados los rieles, a partir de ahí se hacían a lomo de mula. En agosto de 1875 la línea llegó a Chicla, a 142 km del Callao. Es aquí donde se interrumpe la obra, a causa de que el gobierno no pudo continuar haciendo los pagos. Además estalló la Guerra con Chile, que como sabéis fue desastroso para el Perú. Hubo que esperar hasta 1890, cuando se reiniciaron los trabajos a cargo de la Peruvian Corporation. El 12 de julio de 1892 llega a Casapalca y luego el 10 de enero de 1893 a La Oroya. Fue también la Peruvian Corporation, la que se hizo cargo en 1907 de la construcción del tramo entre La Oroya y Huancayo. El tráfico se abrió el 8 de septiembre de 1908, dándose fin así a una historia que había durado 38 años. Por cierto, el tramo Lima - La Oroya (3750 m.s.n.m.), de 222km de extensión, es el más importante en términos del esfuerzo y la tecnología desplegada para vencer los retos técnicos impuestos por la agreste Cordillera de los Andes, especialmente a partir del kilómetro 54 en que va adquiriendo características de un ferrocarril de montaña, con fuertes pendientes de 4.7% promedio y curvas de radio reducido. El recorrido de este tramo cuenta con una serie de extraordinarias obras complementarias de ingeniería ferroviaria, tales como los 61 viaductos de hierro, 66 túneles y 6 zonas de zigzag cuya longitud limita la composición de los trenes a 1 locomotora y 16 vagones. Así mismo, a lo largo de la vía se ubican un conjunto de elementos materiales e inmateriales, pues además de los notables componentes propiamente técnico ferroviarios (línea férrea, viaductos, túneles, tornavías, etc.), forman parte de él un conjunto de estaciones que constituyen expresiones diversas de la característica arquitectura ferrocarrilera de fines del siglo XIX y primeros años del siglo XX de carácter racional, industrial, simbólica y artística, estando entre las más importantes de ellas la Estación Central de Desamparados, localizada en el Centro Histórico de Lima, inaugurada en 1912 y edificada en estilo academicista ecléctico con decoración Art Nouveau. Otra expresión de la arquitectura asociada al ferrocarril corresponde la antigua estación de Chosica ubicada sobre los 800 m.s.n.m., que emergió como villa de campo para albergar a directivos de la Peruvian Corp. y miembros de la elite nacional hacia 1894. Otras estaciones existentes a lo largo de la vía son Monserrate, Chinchán, Casapalca, Ticlio, Rio Blanco, San Bartolomé, Matucana, Tamboraque, La Oroya. El Ferrocarril Central del Perú ha funcionado invariablemente desde su fundación y constituye en la actualidad una apuesta permanente por un transporte sostenible para el país. Desde 1999 el Ferrocarril Central es administrado por la empresa privada Ferrocarril Central Trasandino por contrato con el Estado peruano y transporta minerales procedentes de los más importantes centros mineros ubicados en los departamentos de Lima, Junín y Cerro de Pasco. Cabe destacar que el servicio de transporte de pasajeros dejó de funcionar en el año 1995, pero nueve veces al año se desarrollan viajes turísticos que permiten apreciar los extraordinarios y diversos paisajes de la agreste geografía andina, generadora de notables visuales que surgen de la conjunción entre la geografía, la tecnología ferroviaria y el arte industrial :)
En una medida reclamada insistentemente por muchos especialistas ante el imparable avance de esta plaga apocalíptica por el mundo, el régimen vizcarrista reaccionó tardíamente el pasado domingo para intentar retrasar el avance en el Perú del temido Coronavirus (conocido oficialmente por la Organización Mundial de la Salud como COVID- 19) con una serie de medidas extremas, pero necesarias. En efecto, Martín Vizcarra anunció la publicación de un decreto supremo que declaro el estado de emergencia nacional por 15 días, decretando posteriormente el toque de queda de 8:00 de la noche a 5:00 de la mañana. Las medidas señaladas han sido particularmente severas incluso en el actual contexto global de pánico y restricciones. La disposición incluye el cierre total de las fronteras, la limitación del libre tránsito, el cierre de negocios (a excepción de los considerados esenciales) y el apoyo de las Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad. Las personas debidamente identificadas con su DNI y el permiso de transito otorgado por la policía, solo podrán circular por la vía pública hasta las 8 de la noche únicamente para actividades básicas como comprar medicinas y alimentos, o asistir a personas en necesidad, para luego recluirse en sus casas, so pena de cárcel. En su alocución, Vizcarra reconoció que el aislamiento social obligatorio impuesto se trata de una medida extrema. Debido a la rareza de la situación y a la prisa que demandaba, el anuncio creo mucha incertidumbre sobre varios detalles de su aplicación, que con el correr de los días se ha ido explicando en los medios de comunicación. Sin embargo, sus consecuencias para la vida regular de los peruanos sin duda serán enormes, con costos sociales y económicos incalculables. No obstante, en vista del enorme riesgo que la expansión del virus puede suponer para el sistema de salud público y las vidas de cientos de miles de personas, la reacción extemporánea del gobierno fue lo menos que se pudo hacer, teniendo en cuenta lo que sucede en el resto del planeta, donde los muertos se cuentan por miles a diferencia de lo que ocurre en el Perú. Pero no hay que cantar victoria, porque el Cononavirus ya se encuentra en la etapa de contagio comunitario, el cual no puede ser rastreado, que lo hace más peligroso. Ante esta situación, las autoridades sanitarias debieron endurecer las medidas así como implementando periodos de cuarentena para mitigar el avance de la enfermedad e impedir que se produzca una transmisión sostenida en el país. Acciones oportunas, antes de que sea demasiado tarde, han demostrado ser la mejor manera de combatir epidemias de este tipo. La historia demuestra que en situaciones delicadas como las que se vive hoy, pecar de exceso de cautela es significativamente mejor que pecar de negligencia. Lamentablemente, conviene recordar que el Perú carece de un sistema de salud eficiente, capaz de atender la enorme demanda por servicios médicos que una epidemia local desataría. No se trata únicamente de consideración y empatía con la población en riesgo (adultos mayores y personas con complicaciones previas de salud), sino de mantener a los servicios médicos operativos para todos. Ello significa una considerable inversión por parte del Estado para tenerlos a punto frente a cualquier contingencia, pero quienes tuvieron la obligación de hacerlo, prefirieron saquear a manos llenas las arcas del Estado, dejando a los hospitales y centros de salud públicos abandonados a su suerte y completamente desabastecidos. Por ese motivo, muchos de los responsables de aquellos latrocinios o bien se quitaron la vida, otros están en la cárcel o ad portas de entrar en ella. Volviendo al tema que hoy nos ocupa, lo que viene no será fácil. Por un lado, se debe delinear claramente los alcances del estado de emergencia para hacer el menor daño posible a los negocios y empresas, así como quienes laboran en ellos que sin duda serán los más afectados. Asimismo, a la par de la rápida reacción a la pandemia, los programas de ayuda económica y alivio financiero de emergencia para los que menos tienen tampoco pueden esperar a que sea demasiado tarde, pero debe hacerse con seriedad, a quienes verdaderamente lo necesitan y sin demagogia. A ello debemos agregar que la extendida informalidad de la economía peruana y la vulnerabilidad económica de millones de peruanos en situación de extrema pobreza hoy ponen un reto adicional a la aplicación de estas medidas, por lo que los S/ 380 soles ofrecidos como un “bono” de compensación a esos sectores mas necesitados por los días que estarán recluidos en sus casas sin poder salir a las calles para ganarse la vida es populismo puro que solo incrementará la inflación, según han advertido varios economistas, por lo que a la larga el remedio será peor que la enfermedad y es que de seguro, al no disponer de cuentas en el banco ¿donde se les va a depositar el dinero? ¿Se les entregara en propia mano? ¿Quiénes irán casa por casa a llevárselos en las zonas marginales donde viven si el transito de personas esta prohibido? ¿Le darán buen uso a ese dinero o lo malgastaran como hicieron los beneficiarios de los programas Juntos y Pensión 65? Mientras la “ministra” de Economía ha sugerido que recién podrá ser efectivo “a mas tardar el lunes”, agregando que de ello se encargaría el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), el Primer Ministro Vicente Zeballos la contradijo afirmando que será el Banco de la Nación, demostrando que ni entre ellos pueden lograr ponerse de acuerdo, dando la razón a quienes sostienen que se trata de una medida apresurada lanzada en busca del aplauso fácil, tal como ese globo de ensayo de la semana pasada como fue la pena de muerte. No cabe duda que el populismo exacerbado de Vizcarra es la manifestación de su frustración al enfrentar la tarea de avanzar en la solución de los acuciantes problemas de la economía, la seguridad, la salud, la reconstrucción, la infraestructura o los conflictos sociales. Contribuyen a esa frustración la inexperiencia e incompetencia de muchos de los miembros de su Gabinete, su propia impericia para construir consensos políticos, y su obsesiva atención a los índices de popularidad. Vive de las encuestas y de acuerdo a como va su aprobación elige los pasos a seguir. De allí la demagogia de sus disparatadas propuestas lanzadas periódicamente con el objetivo de distraer a los peruanos de los verdaderos problemas que los agobian día a día y para los cuales no tiene solución alguna dada su innata incapacidad. Para colmo, la abrupta llegada del Coronavirus al Perú dejando a su paso por el mundo miles de muertos, ha desatado el pánico y de ello quiere aprovecharse a ver si sube algunos puntos, tomando medidas radicales e implantando el toque de queda como en los tiempos del terrorismo. Si bien se trata de un (des)gobierno conformado por improvisados y arribistas de oscuro pasado - muchos de los cuales tienen cuentas pendientes con la justicia - de momento estos serios cuestionamientos deben quedar de lado para hacer frente a esta potencial amenaza que como sabéis, se cierne sobre todos. Ante la gravedad de la situación, la población debe hacer todo lo posible por respetar los lineamientos establecidos para enfrentar esta crisis sanitaria y asumir la seriedad del asunto. Lo cierto es que, para Vizcarra, será imposible vigilar el cumplimiento del aislamiento obligatorio de más de 30 millones de personas. La única manera de enfrentar decisivamente al Coronavirus es con la participación voluntaria de su gente, pero ello seria pedir peras al olmo, conociendo la idiosincrasia de los peruanos de no respetar las leyes y hacer lo que les venga en gana. Es mas, los reiterados anuncios del régimen para mantener la calma, “garantizando el abastecimiento de alimentos y productos básicos durante el estado de emergencia”, no ha sido creído por nadie y vemos como miles de peruanos, presos de la angustia y desesperación, prácticamente asaltaron los primeros días los autoservicios y supermercados tratando de llevarse todo lo inimaginable con el objetivo de acaparar los productos de primera necesidad sin importarles en absoluto los demás. A eso se ha llegado en estos tiempos de incertidumbre donde impera la ley del más fuerte. No cabe duda que las próximas semanas van a ser muy dolorosas ante el aumento exponencial de enfermos y fallecimientos que han comenzado a ocurrir en el Perú. Si uno cree que pasados los 15 días todo va a volver a la normalidad esta completamente equivocado, porque lo peor está aún por llegar. Por eso se necesita mantener la calma, dando lo mejor de cada uno para hacer frente a este enemigo invisible potencialmente letal. En sus manos esta hacerlo :)
En plena paranoia del Coronavirus en que el papel higiénico ha sido el protagonista de las noticias por el pánico desatado por la llegada al Perú del temido COVID- 19 (su nombre oficial según la OMS) es buena ocasión para referirnos a el y conocer un poco su historia ¿vale? Hoy en día nadie duda de las bondades y maravillas de ese compañero inseparable en nuestro cuarto de baño llamado papel higiénico. Hay de todos los colores, olores y texturas; hay incluso perritos - como el de Scott - que se han hecho millonarios con el marketing que trata de persuadirnos de usar esa marca. Pero si echamos la vista atrás, no siempre fue así, ni mucho menos. La historia del papel de celulosa se remonta al último siglo así que vamos a recordar cómo se las arreglaba la humanidad cuando no existía este gran aliado. Sin duda, el método práctico y tradicional desde nuestros orígenes era limpiarse con agua y hojas de lechuga. Durante el imperio romano, los plebeyos acudían a los baños públicos en los que se solía habilitar una esponja remojada en agua salada con un palo y una cubeta que se cambiaba diariamente. Las personas de estratos sociales más altos tenían la suerte de poder utilizar lana empapada en agua de rosas. Nuestros ancestros en la Edad Media preferían las agradecidas propiedades medicinales del heno. A lo largo y ancho del planeta los diferentes pueblos buscaban sus propios sistemas de limpieza después de hacer sus necesidades. Así es como los hawaianos utilizaban cáscaras de coco (tan incómodo como suena), los estadounidenses preferían las mazorcas de maíz y los esquimales el musgo de la tundra y la fría nieve. Fue en 1798, cuando parece que un francés cansado de hacerlo con el dedo (que guarro el tío este) inventó por fin el papel higiénico pero no fue hasta medio siglo más tarde cuando comenzaron los primeros intentos de comercialización. En 1857, el neoyorquino Joseph C. Gayetty lo intentó poniendo a la venta hojas manila sin blanquear; aquel invento que no lograba desplazar al clásico periódico y trapos, se llamaba “papel medicado Gayetty”. Más tarde, en 1897, el inglés Walter Alcock corrió idéntica suerte al lanzar su propio producto en forma de rollo de papel que, curiosamente, chocó con la moral de la época. Finalmente, tras los fallidos intentos anteriores, fueron los hermanos estadounidenses Edward y Clarence Scott, quienes realizaron una agresiva y eficaz campaña publicitaria, y como consecuencia se llevaron el honor de obtener el triunfo comercial de los rollos de papel higiénico, introduciendo en mercado una marca que hoy se comercializa activamente, Scott el de “mi mejor amigo“ ¿Os suena? Perteneciente a la multinacional Kimberly-Clark llego al Perú, comenzando a comercializarla con el nombre de Suave. Cabe destacar que su portafolio incluye además conocidas marcas como Huggies, Kleenex, Kotex, Plenitud, WypAll, Pull-Ups, entre otras. Cuentan con la posición de participación No. 1 o No. 2 en más de 80 países :)
Como sabéis, durante el estado de emergencia por 15 días decretado por Martín Vizcarra para intentar frenar el avance del Coronavirus en el Perú, se anunció a mediados de semana una nueva medida mucho mas restrictiva, como es el toque de queda, que a muchos peruanos les ha traído oscuros recuerdos de épocas que creían ya superadas. Ante todo, conviene saber ¿qué es un toque de queda? es una medida que un gobierno establece en situaciones excepcionales. Implica la prohibición total del derecho de libre circulación en las calles en un horario determinado, generalmente en horas nocturnas. Su cumplimiento es reforzado por instituciones policiales y de fuerzas armadas. ¿Qué pasa si uno sale en toque de queda? es una medida que un gobierno establece en situaciones excepcionales. Implica la prohibición total del derecho de libre circulación en las calles en un horario determinado, generalmente en horas nocturnas. Su cumplimiento es reforzado por instituciones policiales y de fuerzas armadas. Durante un toque de queda está terminantemente prohibido salir a la calle “de toque a toque”, es decir, dentro del horario establecido por la medida. Por lo tanto, los ciudadanos no podrán hacer compras, ir al hospital o a su centro de labores hasta que el toque acabe. El incumplimiento de esta orden podría llevar a una detención, años de cárcel o incluso un disparo. Según cuentan quienes lo vivieron en carne propia, la primera vez que los peruanos experimentaron un toque de queda fue en 1975, cuando gobernaba el país el general Juan Velasco Alvarado cuyo gobierno se debatía en una grave crisis producto de su política económica socialista implantada tras el golpe militar de 1968. El autoproclamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas fue incapaz de hacer frente a aquella situación, agravada por el delicado estado de salud de Velasco. Aquella época una protesta policial hizo estallar el conflicto que a la larga provoco la caída del régimen. Miles de policías acataron un paro y dejaron a Lima sin resguardo, lo que desembocó en una serie de saqueos e incendios de locales emblemáticos como el Centro Cívico de Lima, así como la sede del diario Correo - ambos ubicados en la céntrica avenida Garcilaso de la Vega - que dejaron como saldo decenas de heridos. Sucede que el 5 de febrero de ese año, la Guardia Civil de entonces se había declarado en huelga y cientos de efectivos se atrincheraron en el cuartel de Radio Patrulla de La Victoria. El Ejército envió tropas hacia el local policial para tomar sus instalaciones, y mientras detenían a los agentes rebeldes, la ciudad se vandalizaba. Saqueos en el Centro de Lima se registraron durante la mañana y tarde, y las personas cargaban con lo que podían, entre alimentos, ropa y artefactos. Como respuesta, el Ejército envió tanques y vehículos blindados a patrullar, intentando frenar los saqueos, sin resultado alguno Por ello, mas tarde ese mismo día, se decretó un toque de queda en Lima y Callao. El resultado de esta crisis social fue 86 personas fallecidas, 162 heridos y más de cien locales saqueados; El segundo toque de queda se realizo en 1976, durante la dictadura del felón Francisco Morales Bermúdez, quien en contubernio con la CIA, había depuesto a Velasco. Resulta que a mediados de ese año se produjo una fuerte devaluación monetaria que origino grandes protestas y obligó a suspender las garantías constitucionales, imponiéndose nuevamente el toque de queda. Así, durante varios meses, los habitantes de Lima debían recogerse a sus domicilios antes de las 12 de la noche. Cabe recordar que por ese tiempo, un paro nacional ocurrió el 19 de Julio de 1977, impulsado por la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP) de orientación comunista, que reclamó un aumento general de sueldos y salarios, de acuerdo con el alza del costo de vida. Lima quedó paralizada durante 24 horas, de un modo nunca antes visto. Luego vinieron diversas movilizaciones nacionales y una sangrienta represión; El tercer toque de queda ocurrió el 9 de febrero de 1986 bajo el mandato de Alan García, cuando se decretó el estado de emergencia en Lima y Callao para hacer frente a Sendero Luminoso. Por la noche se estableció un toque de queda nocturno que iniciaba a la medianoche y culminaba a las 6 de la mañana del día siguiente. A su turno, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas hizo público un comunicado informando que el Ejército se había hecho cargo del control del orden público en las ciudades de Lima y Callao, suspendiendo las libertades de tránsito y reunión, y la inviolabilidad del domicilio. El estado de emergencia fue decidido luego de una serie de explosiones de bombas simultáneas en las madrugadas de los días 20, 22 y 24 de enero y 3 de febrero. Las bombas afectaron a entidades bancarias, locales del partido gobernante (APRA) y restaurantes. Una de las bombas detonó a sólo 100 metros del Palacio de Gobierno. La medida se prolongó hasta el 28 de julio de 1987, convirtiéndose en el toque de queda más largo de la historia del Perú. Conviene recordar que desde 1983, el terrorismo mantenía en constante estado de emergencia a ciudades del sur del Perú como Ayacucho, Apurímac y Huancavelica; El cuarto toque de queda sucedió el 5 de abril de 1992, cuando Kenyo Fujimori - quien había llegado al poder en unas cuestionadas elecciones en 1990 - dio un autogolpe de Estado instaurando una sangrienta dictadura con el pretexto de combatir al terrorismo, decretando la disolución del Parlamento y asumiendo todos los poderes. La medida implicaba un toque de queda en todo el país y la persecución y detención de los políticos y figuras que estaban en contra del régimen. La historia de oprobio y horror que siguió a continuación - como el saqueo generalizado de las Arcas Públicas por Fujimori y sus secuaces, una corrupción campante en la administración publica nunca antes vista, viles negociados con grave perjuicio de los intereses nacionales, así como el asesinato masivo de decenas de miles de peruanos a manos de comandos paramilitares y las “fuerzas del orden” - llego a su fin con su cobarde fuga del país en el año 2000, su posterior captura y condena a 25 años de prisión por Crímenes de Lesa Humanidad. De seguro la asociación del toque de queda con dichos regimenes, ha motivado a Vizcarra a que no se le denomine así ahora que lo ha vuelto a implantar luego de varios años, pero de que es un toque de queda, lo es. ¿No os parece? :)