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martes, 28 de abril de 2026

F-16 BLOCK 70: Turbios negocios en el aire

Como sabéis, el consorcio Lockheed Martin confirmó la firma del cuestionado contrato con la Fuerza Aérea del Perú para la compra de 12 cazas F-16 Block 70 por USD 1.500 millones, con opción a un segundo escuadrón de otros 12 aviones. Cabe precisar que la citada empresa de defensa mantiene una estrecha relación con la administración de Donald Trump, su principal cliente, que representó el 72% de sus ingresos en el 2025. Ese mismo año, la compañía registró pérdidas de USD 950 millones en su división aeronáutica - que incluye al obsoleto modelo F-16 - vinculadas a un proyecto clasificado. Al respecto, el embajador de Estados Unidos en el Perú, Bernie Navarro, calificó la adquisición de los viejos cazas por el país andino como una "propuesta extraordinaria". Por su parte, el fabricante, la compañía norteamericana Lockheed Martin, definió la venta como "un símbolo profundo" de la relación entre ambas naciones. Aunque desde EE.UU. el acuerdo ha sido presentado como un éxito unánime, en el Perú ha motivado fricciones en el Ejecutivo. Como recordareis, el pasado 22 de abril, los ministros peruanos de Defensa, Carlos Díaz Dañino, y de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela Martínez, renunciaron a sus cargos luego de que el presidente José María Balcázar asegurara, un día antes, que la compra se pospondría para el siguiente periodo presidencial. El entonces canciller aseguró que el mandatario mentía, porque los contratos ya habían sido firmados el lunes 20 de abril. Sin embargo, las dilaciones en la compra de los aviones caza llevaban ya varios días. El viernes 17 de abril, Navarro de una forma desvergonzada e impropia de un embajador, ejerció mediante amenazas, una presión pública para la continuidad del proceso de compra a través de un mensaje publicado en la plataforma X: “Si negocian de mala fe con EE.UU. y socavan los intereses estadounidenses, tengan la certeza de que como representante de la Administración Trump utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de nuestro país y la región”. Tras las renuncias en el gabinete ministerial, Balcázar reconoció que se firmó el contrato, pero insistió en que su posición es que el acuerdo debió ser suscrito por el siguiente gobierno. La tarde de ese mismo día, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) confirmó la transferencia del primer hito del contrato suscrito entre el Estado peruano y la empresa Lockheed Martin, por USD 462 millones. Un análisis de los informes financieros y de las contribuciones políticas de Lockheed Martin evidencia la estrecha relación del Gobierno de Estados Unidos con la compañía. La empresa registró, precisamente en el año en que comenzó a perfilarse el acuerdo por los F-16 entre Perú y Estados Unidos, pérdidas por USD 950 millones en su división aeronáutica debido a los costos de un programa clasificado. Según el informe anual de Lockheed Martin, el 72% de sus ingresos totales en el 2025, equivalentes a USD 75 mil millones, provino del Gobierno estadounidense. De ese monto, el 63% correspondió al Departamento de Defensa, denominado “Departamento de Guerra” por la administración de Donald Trump. Entre los principales productos de la empresa - una de las mayores proveedoras de armamento del mundo, con sede en Bethesda, Maryland - se encuentran aviones de combate, sistemas de defensa antimisiles, helicópteros militares, así como drones y sistemas espaciales. La empresa incrementó sus ingresos en el 2025 en un 6% respecto al año anterior, debido a una “demanda sin precedentes”. Su director ejecutivo, Jim Taiclet, afirmó que este aumento ha sido impulsado por el “rendimiento comprobado en combate” de sus sistemas en los conflictos actuales del mundo. La relación cercana con la administración de Donald Trump se mantiene este año. Hace pocos días, Lockheed Martin anunció un nuevo contrato con el Pentágono por USD 1.900 millones para continuar con el mantenimiento de un avión de transporte militar. En el caso del Perú, el 15 de septiembre del 2025, la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa de los Estados Unidos autorizó la venta de un paquete de cazas a Perú: diez F-16C Block 70 y dos F-16D Block 70, junto con motores, sistemas de radar y misión, además de repuestos y equipos de entrenamiento por USD 3,42 mil millones. La autorización también incluía - según afirma - “misiles, cañones de a bordo, radares de última generación, sistemas de guerra electrónica, tecnologías de navegación y puntería, equipos de comunicaciones y cifrado, así como componentes logísticos, de mantenimiento y formación”. En conjunto, la operación propuesta no se limita a las aeronaves, sino que contempla una infraestructura completa para su operación, entrenamiento, mantenimiento y armamento. El 23 de abril de este año, el director ejecutivo Jim Taiclet confirmó la firma de un contrato con la Fuerza Aérea del Perú para la compra de 12 cazas F-16 Block 70 por USD 1.500 millones, con opción a un segundo escuadrón de otros 12 aviones. Calificó el acuerdo como “el primer contrato de venta comercial directa del F-16 en décadas”. Según Lockheed Martin, los clientes internacionales y las ventas realizadas a través del programa estatal Foreign Military Sales (FMS) - que permite a países aliados adquirir armamento estadounidense y a través del cual Perú también compra los cazas F-16 - representaron el 28% de sus ingresos en el 2025. La empresa de defensa ha ampliado de manera significativa la producción de sus aviones F-16. Según sus informes anuales, en el 2023 entregó solo cinco aeronaves del modelo. Para el 2024, la cifra aumentó a 16 cazas. En el 2025, la compañía declaró haber entregado también 16 aeronaves. En total, 30 países han adquirido el F-16 de Lockheed Martin, entre ellos Venezuela, Chile y Argentina. La flota mundial supera en total los 2.800 cazas F-16 en operación, según informó la empresa. Todas las ventas en el marco del programa FMS están sujetas a estrictos controles establecidos por la legislación de los Estados Unidos, especialmente bajo la Ley sobre el Control de la Exportación de Armamento y el sistema de supervisión del uso final. Estas normas obligan al país comprador a usar los sistemas exclusivamente para los fines autorizados, prohíben su transferencia a terceros y permiten inspecciones y supervisión permanentes por parte de autoridades estadounidenses. En la práctica, esto significa que, aunque Washington apruebe políticamente la venta, los F-16 permanecerían bajo mecanismos de control de los Estados Unidos durante todo su ciclo operativo, desmintiendo así a Navarro que afirma lo contrario. De otro lado, en mayo del 2025, Perú también recibió los tres primeros de los nueve helicópteros Black Hawk acordados, que serán utilizados como una donación de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, cuando se le envió por correo un listado de preguntas a Lockheed Martin sobre el contrato con el Gobierno peruano para la adquisición de los obsoletos F-16, la relación de la empresa con la administración de Trump y sus donaciones políticas - sumamente lesivo para los intereses peruanos - no se obtuvo respuesta alguna ¿Qué es lo que pretende ocultar? Se dice que en la FAP aceleraron su compra - pasando sobre la autoridad de Balcázar, que por lo visto esta pintado en la pared - debido al temor de que el candidato izquierdista Roberto Sánchez gane el ballotage del 7 de junio y cancele la operación. Mientras Chile adquirirá modernos F-35, el Perú tendrá que conformarse con chatarra similar al tren de Porky ¿Qué oscuro negociado esconden? Tarde o temprano se sabrá la verdad y se sancionará a los responsables de este delito de Traición a la Patria.
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