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sábado, 25 de abril de 2026

PERÚ: “El Camarada Porky”

Como sabéis, en política, el problema nunca es el personaje. Es el público. Los liderazgos extremos, erráticos o francamente inviables existen en todas partes. Lo que distingue a un país no es que aparezcan, sino que prosperen. Y en Lima - una ciudad que se presume informada y crítica - ha prosperado un caso que merece atención más allá de sus fronteras: el respaldo sostenido a un energúmeno demagogo y populista, de lenguaje soez y vulgar, quien conspira abiertamente contra la endeble democracia peruana, al anunciar que “ardera Troya” si no se anula las elecciones - en la cual ha quedado fuera de carrera - pero que de una manera enfermiza se niega a reconocer los resultados y mismo terrorista, amenaza con una “insurgencia civil” en un país que ya ha sufrido lo suficiente con una violencia extrema a finales del siglo pasado, y que este desquiciado pretende reeditar. Nos referimos, como podéis imaginar a Rafael López Aliaga, (alias “Camarada Porky”). No se trata de ninguna discrepancia ideológica ni de un debate entre modelos de gestión. El asunto es más básico: estamos ante un desquiciado sujeto adicto al alcohol, cuya conducta publica acumula múltiples episodios de vulgaridad, contradicción y una evidente incapacidad de autocontrol. Un estilo abiertamente conflictivo que, en cualquier estándar mínimo de gobernabilidad en un país serio, será descalificante. Sin embargo, llama la atención que exista una fracción menor del electorado que extrañamente, lo respalda con convicción, a quienes no les importa los exabruptos de ese desequilibrado mental (como el de querer violar al presidente del JNE sino declara nulas las elecciones, declarándose además en “insurgencia” amenazando con “ríos de sangre” de no cumplirse sus deseos, así como perseguir al renunciante jefe de la ONPE, Piero Corvetto “hasta QUE SE MUERA” según expreso), sino que encima celebran sus barbaridades. Ahí está el fenómeno. El detonante reciente ha sido su disparatada narrativa de “fraude electoral”, una acusación grave sin ningún sustento y que solo cabe en su atrofiado cerebro por el uso y abuso de las drogas y el alcohol, al cual se sabe que es adicto. Está interesada denuncia, amplificada por una prensa basura al unísono y por sus “viudas” televisivas, a quienes no les importa mancillar honras y hostilizar tanto a Corvetto como a su familia, amenazándolos de muerte. Todo ante el silencio cómplice de la Fiscalia que no procesa como debiera a López Aliaga y sus voceros mediáticos, quien sabiendo que goza de impunidad, ha convocado a sus lobotomizados seguidores a movilizaciones en las calles, a lo cual se han sumado figuras políticas derrotadas y marginales. Un coro de vencidos, que, sin votos ni respaldo real, aprovechan el momento e intentan invalidar un proceso democrático. Pero para su desconsuelo, la Organización de Estados Americanos (OEA) ha sido clara y contundente: Las elecciones han sido validas, sin irregularidades graves. Por su parte, la Union Europea (UE) también ha sostenido lo mismo: Hubo algunos retrasos y problemas logísticos, pero no hay evidencia alguna de fraude estructural. De esta manera sus absurdos argumentos han quedado desbaratados, pero insisten en lo mismo una y otra vez. Pero lo que hace el caso sea especialmente revelador es que las críticas más contundentes no provengan de sus adversarios ideológicos, sino de su propia trinchera. Así, por ejemplo, Jaime Baily - figura de referencia de las derecha liberal de America Latina - expreso vergüenza publica por las amenazas proferidas por López Aliaga, en especial contra el presidente del JNE, calificándolo de ser un político de cuarta que habla como un matón y un canalla, cuestionando su altura moral para aspirar a la presidencia del Perú. En tanto, Rafael Rey, excongresista, exembajador y miembro del Opus Dei - la misma institución al que pertenece López Aliaga - fue aún más directo. En su programa televisivo Rey con Barba, luego de las elecciones de abril, dijo que los insultos, amenazas y calumnias y falsedades de López Aliaga no son normales y que la única explicación posible es que padezca un serio problema psicológico. Que alguien del mismo credo, la misma ideología y similar congregación lo descalifique en esos duros términos, dice más que cualquier editorial de un diario de oposición. El caso López Aliaga acumula además una incoherencia estructural que lo mostro como un mentiroso compulsivo. Por ejemplo, cuando fue electo alcalde de Lima prometió no dejar el cargo, pero al poco tiempo abandono su puesto para presentarse como candidato presidencial, a pesar de haber declarado reiteradamente que no se iba a presentar, sino que además afirmo que este iba a ser “uno de consenso con otras fuerzas políticas”, lo cual fue una farsa, porque su intención era participar a como dé lugar; Ofreció una gestión en la alcaldía que convertiría a Lima en “una potencia mundial” pero lo cierto, es que la dejo quebrada económicamente, con un tren chatarra que no sirve para nada, deudas imposibles de pagar y lo que es peor, convertida en un chiquero; Anuncio orden, pero practica el insulto y ataca con violencia desenfrenada a quienes lo ponen en evidencia, para intentar acallar a sus detractores; Se presenta hipócritamente como un outsider “exitoso”, millonario y bondadoso que es “todo amor”, cuando en realidad es alguien que debe más de 27 millones de dólares a la SUNAT por sus empresas “fantasmas” - el cual se niega a pagar - quien además está siendo procesado por Lavado de activos. Por cierto, López Aliaga de “outsider” no tiene nada ya que su agrupación es parte de un pacto mafioso en el Congreso, quienes censuran a presidentes a voluntad, los cuales ahora pretenden hacer lo mismo con José María Balcázar, a quien ellos mismos colocaron hace unas pocas semanas. Es más, su desastrosa gestión municipal, pasado por el filtro de resultados concretos, no tiene prácticamente nada que mostrar. Es un maltrecho liderazgo en permanente pelea, sea con los medios, los políticos o consigo mismo. Y aquí viene lo que resulta difícil de explicar: a pesar de todo eso, de las evidencias, de las críticas de su propio campo, de una gestión municipal sin ningún logro, pero con muchos cuestionamientos - como ese tren viejo, oxidado e inservible en todo sentido, que desde hace meses esta arrimado en el Parque de La Muralla, cual chatarra que es, abandonado a su suerte, una “donación” por el cual pago 80 millones de dólares, proveniente de los impuestos de todos los limeños, o una Vía Expresa Sur mal diseñada y a medio construir, escenario de múltiples accidentes - además de una conducta propia de un orate y que sus mismos aliados lo califican de esquizofrénico, hay en Lima una masa de descerebrados borregos que siguen apoyándolo, con convicción y con fervor. Ello es desconcertante y preocupante, lo cual, francamente es incomprensible. En conclusión, el “Camarada Porky” ha demostrado ser inestable en todo sentido, cuyo comportamiento demencial lo hace sumamente peligroso, por lo que debería ser internado en un centro psiquiátrico lo antes posible. Su caso es una condición patológica avanzada y reincidente. El alcoholismo que padece debe ser tratado por un psiquiatra porque el sistema nervioso es el principal órgano afectado, traduciéndose con alteraciones de la esfera psíquica superior, lo que explica esa conducta agresiva, mitómana, delirante y arrogante. El Perú ya tuvo un presidente dipsómano como Alejandro Toledo (hoy en la cárcel por corrupto) y sabemos los resultados. López Aliaga ha superado por lejos los niveles de vulgaridad de Trump, Bolsonaro o Milei; y ha ido con sus palabras más hondo en la caverna de la infamia que degrada la política. Ahora que el JNE ha declarado por unanimidad, inviable la realización de elecciones complementarias que solicitaba con desesperación y quedado prácticamente fuera de carrera ¿Dejara la violencia verbal de lado y tal como lo prometió, pasara a la insurgencia? ¿Y con quienes? me pregunto ¿Con la gentita de Miraflores, Surco, La Molina y San Isidro? Si es para reírse. Y luego dicen que el loco es Antauro....
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