“Voy a gobernar como mi padre” fue la frase dicha recientemente por Keiko Fujimori - candidata por Fuerza Popular (FP), quien se enfrentará al izquierdista radical Roberto Sánchez de Juntos por el Perú (JPP) en el ballotage del 7 de junio -, con el cual prácticamente amenaza a los peruanos con volver a los aciagos días de la dictadura de su progenitor Kenyo Fujimori, quien como recordareis, mediante un autogolpe de Estado el 5 de abril de 1992 traiciono al Perú e instauró en el país andino una sangrienta dictadura, donde la corrupción generalizada, la brutal represión, los asesinatos indiscriminados, las desapariciones forzadas, la compra de líneas editoriales, el tráfico de drogas en el avión presidencial y como la cereza del pastel, mediante una “interpretación auténtica” reelegirse una y otra vez pretendiendo eternizarse en el poder y saquearla a su antojo, pero que todo ello se derrumbó en año 2000 al darse a conocer un tristemente célebre vladivideo ,en el cual se aprecia a su “asesor” Vladimiro Montesinos comprando mediante fajos de miles de dólares - colocados uno sobre otro - a un congresista “opositor”, quedando al descubierto la entraña criminal de su régimen, por lo cual tras el escándalo desatado, el sátrapa huyo vergonzosamente al Japón - abandonando a su suerte a sus hijos - hasta su posterior captura en Chile, siendo extraditado y condenado a 25 años de prisión por sus Crímenes de Lesa Humanidad. ¿Esto es lo que buscara ‘reeditar’ su hija? Por lo que se ve por estos días, todo parece indicar que sí, ya que, por ejemplo, el Pacto Mafioso del Congreso liderado por su partido, rechazo interpelar al ministro fujimorista de Defensa por el alevoso asesinato de cinco jóvenes en Colcabamba (Huancavelica) por parte de los militares - una masacre que la prensa basura ha ignorado olímpicamente - buscando la impunidad de los responsables por esos crímenes. Si así está comenzando a imitar los sangrientos métodos utilizados por su padre ¿Que puede esperarles a los peruanos si llega al Poder? Se proclama “respetuosa del estado de derecho” como si uno no supiera que tiene secuestrado al TC, a la JNJ, a la Defensoría del Pueblo, a la Policía Nacional y al Ministerio Público, que están enteramente a su servicio. Solo le falta acceder a Palacio de Gobierno para no soltarlo jamás. Aunque valgan verdades, ya lo dirige a control remoto desde el Congreso, porque el octogenario José María Balcázar es un holograma al que ni sus ministros hacen caso. Ahí está, por ejemplo, el asunto de los viejos y destartalados aviones F-16 que, pasando por encima de su autoridad, fueron adquiridos por orden del presidente del Congreso, el fujimorista reciclado Fernando Rospigliosi (proveniente de Vanguardia Revolucionaria y que fue feroz critico de su padre) quién es que realmente gobierna el Perú, por órdenes de Keiko, obviamente. Otra muestra de su poder, es que tras la grave denuncia que involucra a su candidato a primer vicepresidente Luis Galarreta, quien posee un patrimonio de más de un millón de soles del cual no puede explicar su origen, pero que para la politizada Fiscalía no pasa nada, demostrando que el Pacto Mafioso manda en los tribunales, al servicio del fujimorismo. Que no venga ahora quien no tiene trabajo conocido - a quien sus congresistas tienen que darle el 10 % de su sueldo para pagar su salario, obteniendo al año la suma de 271 mil dólares - a decir “que solo me quedaré cinco años y que no habrá otro 5 de abril” porque nadie se lo cree. Se trata de una mitómana compulsiva a quien no se puede dar crédito a una sola palabra que salga de su boca. Por ejemplo, en el 2011 prometió que “no volvería a postular para evitar la polarización” ... MENTIRA, ya que postulo nuevamente en el 2016; Es más, ese año juro que “no habría ningún candidato que se apellide Fujimori” ... OTRA MENTIRA, ya que postulo nuevamente en el 2021; Como si ello no fuera suficiente, ese año dijo “que no volvería a postular por cuarta vez” ... VOLVIO A FALTAR A LA VERDAD, ya que lo ha vuelto a hacer en el 2026. Sin palabra y sin honor, Keiko Fujimori no oculta su deseo de perpetuarse en el poder al igual que pretendió hacer su padre. Se trata además de una desnaturalizada hija que permitió que su madre Susana Higuchi fuera torturada y electrocutada, tanto en Palacio como en el Pentagonito por los esbirros del SIN, luego de denunciar una serie de delitos que involucraban a los hermanos del tirano, mientras Keiko, que usurpo su cargo de “primera dama”, disfrutaba de las delicias del Poder. Pero eso no es todo, ya que años más tarde, se negó a que Alan García indultara a su progenitor porque este le quitaría el liderazgo del partido, y también amenazó a su hermano Kenji con enviarlo a la cárcel porque se distancio de ella y dividió la bancada fujimorista, demostrando que no tiene sentimiento alguno. Si así se comporta con los de su propia sangre ¿Cómo creeréis que lo haga con el resto de peruanos? Ahora pretende engañar a todos, mostrándose conciliadora, moderada, ordenada y serena; Pero en realidad es fría, malvada y vengativa, quien solo está esperando el momento de sentarse en el sillón presidencial para ir a por quienes la enviaron a la cárcel en tres ocasiones - entre el 2018 y el 2020 - acusada de liderar una organización criminal dedicada al lavado de activos, y hubiese terminado condenada a 34 años de cárcel sino capturaba el Tribunal Constitucional por medio del Congreso que controla, que acudió prontamente en su ‘ayuda’ decretando ilegalmente su libertad. Es más, se dice que en su “lista negra” están quienes serian sus primeras víctimas, encabezados por el ex fiscal José Domingo Pérez - quien la envió a prisión - y el periodista Cesar Hildebrandt, su más acido crítico desde hace años. Asimismo, es indudable que buscará desde el comienzo silenciar toda oposición utilizando para ello a una prensa mercenaria, venal y prostituida, como está sucediendo ahora, atacando a toda hora a su contendor Roberto Sánchez en el ballotage, lo cual es una copia exacta de lo que hacía el autócrata durante su régimen dictatorial, el cual añora sin ningún rubor ni vergüenza. ¿Vieron los dominicales de la semana pasada? Fue algo realmente nauseabundo. Es el inicio de lo que se viene si Keiko gana. Niega que sabía de la existencia Grupo Colina; Niega que sabía la corrupción montada por Vladimiro Montesinos; Niega que hubo esterilizaciones forzadas; Niega las torturas sufridas por su madre; Niega que saboteó el gobierno de PPK, siendo la directa responsable de la inestabilidad democrática que se vive desde entonces en el Perú; Niega las leyes pro crimen, a pesar de que su bancada en el Congreso lo promovió y aprobó. Lo niega todo, pero luego dice que va a hacer “el mismo gobierno de su padre”, el mismo que destruyó instituciones, mintió, robó y asesinó. Por cierto, en el 2011 declaro a Al Jazzera: “Estoy orgullosa de lo que hizo mi padre” como podéis apreciarlo al final de la nota, demostrando que ella nunca va a cambiar. El odio que siente por los peruanos, solo lo esconde en la campaña. No sería nada raro por ello que una de sus primeras acciones de llegar al Poder, será la de indultar a su “tío” Vladimiro Montesinos, promoviendo además el retorno de los escuadrones de la muerte - como el siniestro Grupo Colina - para sembrar el terror y acallar toda critica en un baño de sangre. Es ingenuo pensar por ello que quien reivindica alegremente el proyecto golpista de su padre intentará actuar por la vía constitucional y democrática. Ella por más que lo disimula, no puede ocultar su vena autoritaria y si gana los comicios, será para quedarse en el poder de por vida, utilizando todo lo que esté a su alcance para lograrlo. Keiko ha justificado su cuarta postulación señalando que “el Perú no resiste más experimentos fallidos y que la actual crisis de inseguridad exige respuestas firmes”. Su narrativa combina la valoración de los escasos logros del gobierno de su padre, en especial en la lucha contra el terrorismo, con la necesidad de brindar una respuesta firme a la inseguridad. Sin embargo, el antivoto que origina - por lo cual fue derrotada en los tres últimos comicios - continúa siendo un factor estructural en la política peruana. A propósito, una encuesta dada a conocer a mitad de semana, indica que está a unos puntos delante de Sánchez (39% a 35%) pero ello no indica nada, ya que los peruanos son muy volubles y deciden su voto al momento de estar en la cabina de votación, tal como sucedió el 12 de abril donde apareció el llamado “voto escondido”, que posibilito que el candidato izquierdista pase al ballotage y que no aparecía en los sondeos previos, por lo que bien este escenario puede repetirse este 7 de junio, por lo que el resultado final puede ser una moneda al aire. En el colmo del cinismo, en su campaña electoral dice “defender al Perú” cuando representa la corrupción, la mafia, la dictadura, la impunidad, la mentira y la ignorancia, por lo que cabe preguntarse: ¿Y quién defiende al Perú de Keiko? A Sánchez se le puede vacar, pero a Keiko no... Piénsalo a la hora de votar (Por cierto, de seguro por lo que he escrito, algún despistado me dirá “Rojo” “Rojete” “Caviar” o cualquiera de esos adjetivos calificativos que suele expresar el lumpen fujimorista, pero estáis equivocados completamente. Así como describí perfectamente a Keiko Fujimori y todo el mal que representa, hare lo mismo la próxima semana con Roberto Sánchez y su proyecto anacrónico propio de la época velasquista, porque ninguno merece ser Gobierno, mucho menos Rafael López Aliaga quien seguirá revolcándose en su chiquero tras su rotundo fracaso electoral. Para que estéis enterados, eso se llama I-N-D-E-P-E-N-D-E-N-C-I-A, algo que en ese país no conocen ¿A qué se enteran?)