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sábado, 21 de septiembre de 2019

FUJIASNOS: Un caso clínico en el Perú

Así como en marzo de este año dedique una entrada a los ‘caviares’ toca en esta oportunidad referirme a sus contrapartes ¿vale? Provenientes de los conos de Lima, puede verse a gente de la más baja condición social, quienes por un táper naranja mas veinte soles y una bolsa de arroz, son traídos como ganado en ómnibus pagados por la mafia para que con sus carteles y trapos naranjas realicen un gran bullicio y se manifiesten donde se les ordene, ya sea en los exteriores del penal de Chorrillos (donde estaba recluida Keiko Fujimori, cabecilla de una banda delincuencial que tiene el control del Congreso, acusada del delito de lavado de activos agravado y por el cual está detenida preventivamente por 18 meses, en espera de su juicio por el cual le pueden dar hasta 15 años de prisión) o bien ahora en la clínica Centenario donde por estos días se encuentra internada la tiparraca, repitiendo grotescamente el gastado libreto utilizado hasta la saciedad por el monstruo de su padre, exigiendo a gritos su liberación, calificándola en su insania de “presa política” (?). Este lumpen fujimorista, a quienes en las redes sociales denominan acertadamente como fujiasnos, fujiburros, fujibestias, fujiratas, fujimulas, fujikakas (llámelos como quiera, cualquier combinación es buena) se caracterizan por el odio visceral que desprenden sus palabras y acciones, insultando con palabras soeces y atacando con gran violencia a quienes no comulgan con sus desquiciadas ideas. Embrutecidos por el alcohol y las drogas, están convencidos de la ‘inocencia’ de su lideresa (hija del despreciable genocida Kenyo Fujimori, condenado en un proceso ejemplar en el 2009 a 25 años de prisión por Crímenes de Lesa Humanidad) victima según ellos de “una conspiración caviar” y la defienden con tal ardor como lo han hecho con su progenitor, quien como recordareis, tras ser anulado el ilegal indulto concedido por Kuczynski ha vuelto a la cárcel, del cual nunca debió salir. Ciegos ante la realidad, esos infelices se niegan a aceptar los monstruosos crímenes cometidos durante la sangrienta dictadura fujimorista y por el contrario, para ellos ese cobarde asesino fue el ‘vencedor del terrorismo’ y quien les trajo la paz… de los muertos agrego yo. La caída de ese oprobioso régimen en el año 2000 con la vergonzosa huida del país de aquel maldito ladrón y homicida al estallar el escándalo de los Vladivideos que desnudo la podredumbre de su régimen criminal, no menoscabo el apoyo que tenía y por el contrario, siguieron apoyando esta vez a su hija Keiko, quien asumió el control de la organización mafiosa tras la ignominiosa fuga del sátrapa. Para quien no nació en este país (como el que escribe) y ver ese lamentable espectáculo a diario, cabe preguntarse y con razón ¿porque a pesar de las múltiples evidencias que comprueban hasta la saciedad los monstruosos crímenes cometidos por el fujimorismo durante su autodenominada “lucha contra el terrorismo” - cuyas bestialidades cometidas no tuvieron nada que envidiar a las realizadas por Sendero Luminoso y el MRTA - y las nuevas revelaciones que demuestran los estrechos lazos de esa organización delictiva con Odebrecht, existan descerebrados que aun crean en sus mentiras? Sinceramente a que no lo entiendo. Ello puede deberse a la intensa campaña mediática que realizan sus áulicos tanto en la prensa escrita, la televisión y especialmente en las redes sociales, tratando de justificar lo injustificable, presentando falazmente al genocida como quien con mano dura “pudo acabar con los grupos subversivos” que asolaban el Perú a finales del pasado siglo, pero bien se cuidan en decir a que precio. Para ellos, las desapariciones forzadas, los asesinatos en masa y las ejecuciones sumarias de decenas de miles de inocentes - especialmente en los rincones apartados de la sierra - cometidas por las llamadas “fuerzas del orden” eran mas que necesarias. “Nosotros matamos menos” dijo en cierta ocasión un infeliz sujeto afín al fujimorismo admitiendo de esta manera la barbarie institucionalizada en el Perú por aquellos años. La propia Keiko Fujimori ha declarado en reiteradas ocasiones que esta “orgullosa” de los crímenes cometidos por su padre, asumiendo su legado del terror y el mismo genocida durante uno de sus juicios, declaro sin remordimiento alguno “que lo volvería a hacer” demostrando con ello que la mafia homicida nunca ha cambiado y nunca lo hará. Asimismo, no podemos olvidar que durante su sangriento régimen se llevo a cabo el saqueo generalizado de las Arcas Públicas en medio de una corrupción a todo nivel como nunca antes se había visto en la historia del Perú. A todo ello, podemos agregar las nuevas revelaciones que demuestran no solo los lazos de la mafia con Odebrecht que motivo que Keiko Fujimori termine tras las rejas por liderar una organización criminal dedicada al lavado de activos, sino también se tiene la certeza de que ella y sus secuaces aparecen en la lista de los Codinomes - un registro de pagos ilícitos que tienen a sus destinatarios ocultos con seudónimos - que fueron entregados recientemente por dicha constructora al Ministerio Público, lo cual ha generado mucho nerviosismo tanto en el Congreso como en la clase política, ya que en los próximos días se dará a conocer en detalle a quienes pertenecen y cuanto recibieron cada uno de ellos, permitiendo conocer plenamente a los involucrados en los hechos de corrupción, donde además veremos su modus operandi y el mecanismo que construyeron estos miserables para favorecerse a costa del país. No nos debe sorprender si la mafia homicida en pleno aparezca en la citada lista. Visto así las cosas y con todos estos cuestionamientos ¿cómo puede ser posible que esta banda delincuencial aun tenga arraigo en la población? ¿Sus seguidores no piensan por ellos mismos y no se dan cuenta que son victimas de un engaño? Si bien quedan cada vez menos de estos especimenes, están ciegamente convencidos que el fujimorismo “no solo liquido al terrorismo, sino que también lo hizo con la grave crisis económica que atravesó el país en los años 80” una falacia que repiten sin césar. Ahora con la hija del genocida ad portas de salir de prisión por obra del TC, sus rebuznos se han vuelto cada vez mas altisonantes, creyendo ilusamente que ha llegado la hora de asaltar el poder, vacando en el Congreso al improvisado de Martín Vizcarra, cuya incapacidad nadie discute y reemplazándolo por Mercedes Aráoz tan cercana a ellos, copando el Estado para preparar el fraude en las elecciones generales del 2021. La mafia esta cada vez mas exultante y sabe que esta es su ultima oportunidad ¿Los peruanos se lo permitirán? (En cuanto a los fujiasnos, según varios especialistas consultados, no tienen cura y seguirán haciendo el ridículo hasta el final de sus días):)
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