Ave emblemática de la capital peruana, el gallinazo (Coragyps atratus) es un ave fascinante que se encuentra en regiones tropicales y subtropicales de América. Pariente del cóndor y el buitre, su papel ecológico es crucial, ya que ayuda a mantener el equilibrio en el ecosistema al consumir animales muertos y prevenir la propagación de enfermedades. Con su plumaje negro y su tamaño imponente, es fácil de reconocer. Pero lo que realmente lo hace destacar son sus movimientos en bandadas y su hábito de buscar alimento en basurales y alrededor de carroña. ¡Es un verdadero héroe ambiental! Ante todo, cabe precisar que la palabra gallinazo viene de la similitud de esta ave a una gallina grande. Tiene un plumaje uniformemente negro con patas relativamente largas y cola corta. En vuelo exhibe las plumas primarias de las alas de color gris o plateado. El macho y la hembra tienen el mismo plumaje y no existen diferencias visuales discernibles. La cabeza es completamente desnuda con arrugas prominentes que se hacen más profundas y conspicuas con la edad del individuo. Los individuos juveniles también son negros y solo se diferencian de los adultos por un tono de negro menos brillante. Esta diferencia en el tono del plumaje puede ser difícil de detectar. Los polluelos nacen con un plumón de color crema que mantienen durante su estadía en el nido, hasta que es reemplazado por el plumaje negro. Los juveniles tienen la cabeza también desnuda, pero con solo pliegues. Los juveniles adquieren las arrugas de adulto con la edad. Los gallinazos habitan en hábitats abiertos y semiabiertos sean prístinos o perturbados, zonas urbanas, y zonas de cultivo. El factor más importante para los gallinazos es una fuente de comida. Los gallinazos se ven a menudo cerca de carreteras buscando o comiendo animales atropellados, vertederos, basureros y potreros donde es probable que se encuentren animales muertos. Su mayor actividad ocurre durante las horas más cálidas de día que es cuando aprovecha corrientes ascendentes de aire caliente para ahorrar energía. En tanto, su hábitat de reproducción también es diverso. Por lo general requieren de una cavidad amplia tipo cueva un tanto oscura para usarla como sitio de nidificación. Los gallinazos anidan debajo de árboles caídos, pilas de desmonte, en cuevas debajo de vegetación arbustiva densa. En lugares naturales tienden a anidar en el interior de zonas boscosas o grupos de árboles cerca al borde. Los lugares más comúnmente usados por los gallinazos para anidar son graneros, cobertizos, dentro de casas y edificios en ruinas y abandonados, debajo de maquinaria en desuso, o cualquier estructura abandonada o poco utilizada que ofrezca un espacio tipo cueva oscura. En canto a los lugares donde duerme, los gallinazos eligen preferentemente las áreas en las que habitan y buscan sus alimentos. Estos lugares tienen como característica principal se árboles altos que ofrecen fácil acceso y despegue. Asimismo, otras estructuras que ofrecen características similares también son usadas como lugares de descanso. Estos incluyen torres de comunicación y edificios, como los campanarios de las iglesias en Lima. Normalmente se les encuentra cerca a centros poblados. En partes de su rango de distribución están tan habituados a la personas que es normal verlos caminando entre los animales domésticos. Por cierto, los gallinazos no son selectivos en cuanto al tipo de alimento que consumen, sino que consumen lo que se hace disponible en calidad y cantidad de tipos de alimentos. En lugares naturales lejos de la influencia humana, los gallinazos comen carroña de animales silvestres de la región. Cerca de las granjas, campos de cultivo y zonas rurales en general comen mayormente ganado muerto y desperdicios humanos. Entretanto, en las ciudades, los gallinazos buscan en los basureros, abren bolsas de basura en busca de desechos comestibles de origen animal y vegetal. Asimismo, patrullan las carreteras en busca de animales atropellados. Pero a pesar del importante papel que realizan, previniendo la aparición de epidemias al consumir carroña y carne en descomposición, los gallinazos son a menudo estigmatizados y asociados a la suciedad y la miseria, por lo que son perseguidos al considerárseles injustamente como “propagador de enfermedades”, por lo que su número decrece en Lima, a la par que aumentan los basurales en la ciudad “gracias” a la nula labor de los alcaldes, que solo piensan en llenarse los bolsillos, a quienes no les interesa el destino de estas magníficas aves ¿Podrán salvarse de su extinción?