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sábado, 27 de febrero de 2021

ALEJANDRO TOLEDO: ¿La justicia se olvidó de el?

Es increíble como en ese país bananero llamado Perú, ya no se diga absolutamente nada sobre ese cholo borracho y fumón - acérrimo defensor del matrimonio homosexual, la despenalización del consumo de drogas, el aborto libre, la eutanasia, el lenguaje inclusivo y la ideología de género entre otras aberraciones - quien se encuentra bajo libertad restringida en los EE.UU. a la espera de su extradición para que responda en el Perú por los graves delitos de corrupción por el que esta acusado y que le garantiza una buena temporada en el penal de Challapalca, quien sabe compartiendo la celda con ese mitómano de Martín Vizcarra, otro sujeto de su misma calaña. Nos estamos refiriendo obviamente a Alejandro Toledo, el cual recibió cuando estaba en el gobierno, millonarios sobornos de parte de la constructora brasileña Odebrecht para ser favorecida al momento de la licitación de grandes obras públicas, con grave perjuicio de los intereses nacionales. Lo que llama la atención - y es por ese motivo que en esta ocasión me ocupo de su caso - es que han pasado varios meses desde que la fiscalía anuncio que iba a presentar la acusación para lograr traer de vuelta a ese dipsómano al Perú, pero hasta el momento nada de nada. Si bien es cierto que mientras en los EE.UU. el magistrado Thomas Hixson - de la Corte del Distrito Norte de California - fijó inicialmente la primera vista del juicio de extradición de Toledo para el 11 de marzo, pospuso insólitamente el inicio del juicio hasta junio del 2021 aceptando la absurda petición de su defensa; entretanto en el Perú, el controvertido juez Concepción Carhuancho de una manera sospechosa, devolvió la acusación formulada por la fiscalía contra Toledo aduciendo “falta de pruebas” a pesar de que estas son contundentes. Como sabéis, el Ministerio Público presento una acusación contra Toledo por haber recibido sobornos para la construcción de dos tramos de la carretera Interoceánica Sur. Los episodios en los que se fundan los cargos ya se conocen de sobra desnudando la podredumbre moral de aquel individuo. En efecto, los detalles fueron proporcionados principalmente por Odebrecht, que pactó con él un pago de US$ 35 millones, y por Josef Maiman, el mediador para los depósitos. Para facilitar su extradición de los EE.UU. es pertinente que el Poder Judicial peruano realice el control de la acusación, una fase intermedia previa al juicio oral. Aún no será posible, porque Concepción Carhuancho pidió al fiscal José Domingo Pérez “esclarecer la situación de las empresas consorciadas con Odebrecht” tratando de ganar tiempo para favorecer a Toledo. Lo más destacado es la contundencia de las pruebas contra el indicado sujeto que dejo al descubierto todos sus sucios negociados con la constructora brasileña y que Concepción Carhuancho se niega a ver. Por una parte, están corroborados los encuentros en Lima y Brasil entre los ejecutivos de Odebrecht y el cholo, uno del 4 de noviembre del 2004 en el hotel Marriott de Río de Janeiro, donde se pactó la cifra. El primer contacto se había producido en agosto de ese año, cuando Marcelo Odebrecht y el gerente en el Perú de la empresa, Jorge Barata, visitaron a Toledo en Palacio de Gobierno. Entonces, en un aparte, el jefe de seguridad presidencial, Avi Danon, le dijo a Barata que podrían ganar la licitación de la Interoceánica a cambio de dinero. Luego Toledo le consultó a su amigo, el empresario israelí Josef Maiman, si recibiría un pago de Odebrecht para él. En Brasil, Maiman confirmó esta disposición y entregó luego a los brasileños las cuentas en las que se harían los depósitos. Toledo asumió tres compromisos: Odebrecht ganaría la licitación, las fechas del proceso no se postergarían y las bases serían cambiadas para evitar la competencia de otras compañías. Pero en ese momento los procedimientos para lanzar la gran obra ni siquiera habían comenzado. ¿Cómo se hacían planes en el aire? Fue el abogado de Toledo, Roberto Su, quien en uno de los interrogatorios le preguntó a Barata sobre la “rareza” de acordar un cambio de bases que aún no existían, o inmovilizar plazos de un concurso que no estaba convocado. Barata respondió que ellos “ya sabían, por anticipado, cómo se diseñarían esos documentos”. En el segundo semestre del 2004, Toledo convocó a los funcionarios públicos responsables de elaborar los estudios técnicos para que fueran entregados en el más breve plazo. Entre otros, estuvieron el ministro de Transportes y Comunicaciones, José Ortiz, el viceministro Néstor Palacios, el director ejecutivo de ProInversión, René Cornejo. Odebrecht pretendía rapidez en la convocatoria y rigidez en los plazos porque sus competidores no podrían presentar una propuesta consistente en poco tiempo. Así, a comienzos del 2005 la pseudo licitación, a cargo de ProInversión, ya estaba en marcha para favorecer a como de lugar a Odebrecht. En este organismo hay un Consejo Directivo, integrado por ministros, que aprueba pautas generales, y un Comité de Proyectos de Infraestructura, que estuvo a cargo del concurso. El Ministerio Público ha demostrado que los miembros de ambas instancias pactaron jugosos beneficios con Odebrecht a cambio de entregarle la obra. Era la corrupción a todo nivel; Si Toledo roba a manos llenas, ellos también se creían con ese “derecho” ya que no querían ser menos que el indio de Cabana. La acusación señalo una serie de hechos adicionales al pacto que hizo Toledo y que favorecieron expresamente a la empresa brasileña desde el concurso hasta el inicio de la obra: la premura en el estudio de factibilidad, la inclusión del proyecto en la cartera de ProInversión sin un estudio técnico, la marginación del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), medidas obstruccionistas contra otras empresas, la desestimación de observaciones de la Contraloría General de la República y la emisión de adendas cuestionables con contrato de concesión. Estas escandalosas irregularidades no solo habrían sido responsabilidad exclusiva de Toledo, ya que tuvo sus cómplices en el delito: ministros y ejecutivos estatales, comenzando con su por entonces primer ministro, el conocido lobbysta y Traidor a la Patria Pedro Pablo Kuczynski. En esta lógica, el fiscal José Domingo Pérez ha animado dos procesos por los mismos hechos contra dos grupos de funcionarios. Por una parte, los ministros del Consejo Directivo de ProInversión junto con autoridades de los sectores involucrados, entre los cuales destaca Kuczynski. Por otra, los miembros del Comité de Infraestructura de la agencia estatal, que condujeron la licitación: Sergio Bravo y Alberto Pascó-Font. Había un tercer miembro imputado, Patrick Barclay, que falleció. En suma, una constelación de funcionarios públicos no incriminados por los delatores. Es obvio que Toledo no ha actuado solo y su culpabilidad no esta en duda, pero Concepción Carhuancho aduce cínicamente “la falta de pruebas” para devolver la denuncia, favoreciendo con su condenable actitud a Toledo quien busca la impunidad de sus delitos y evitar su extradición al Perú, donde su condena estaría asegurada. La larga lista de delitos cometidos por Toledo y sus secuaces no están en discusión. Huellas del pacto de Odebrecht con los funcionarios públicos abundan en el expediente. Es por ese motivo que el fiscal Pérez, a partir de las sólidas pruebas existentes, presento la acusación, pero Concepción Carhuancho demostrando una vez mas su favoritismo hacia Toledo, la devolvió argumentando falazmente que el Ministerio Público “precise la responsabilidad de tres constructoras nacionales -G&M, JJ Camet e ICCGSA - que podrían tener responsabilidad como institución, independientemente de la que se atribuye a sus ejecutivos”. Venga ya, a todas luces se trata de una leguleyada esperando que el tiempo transcurra y prescriban todos los delitos, tanto de Toledo como de los directivos de esas empresas que se encuentran profundamente involucrados en actos de corrupción y ello no puede permitirse por ningún motivo. Lamentablemente en el Perú, las investigaciones no avanzan con la celeridad necesaria para castigar ejemplarmente a los responsables, ya que la justicia que tarda no es justicia (Cabe precisar que junto a Toledo, debe ser también ser llevada esposada al Perú su estrafalaria mujer de cabello de zanahoria - Eliane Karp - acusada de robar una docena de momias de la comunidad de Leymebamba (Chachapoyas), de 800 años de antigüedad con el pretexto que iban a ser exhibidas en Europa en el 2006, pero desde entonces se desconoce su paradero. A la cárcel con este par de dos) :(

jueves, 25 de febrero de 2021

MITSUBISHI MONTERO SPORT 2021: Alta performance

Porque sabemos que los amantes de la aventura y de las experiencias de lujo no se detienen, Mitsubishi presenta en el Perú una nueva versión de su emblemática SUV, la All New Montero Sport 2021. Este modelo reúne lo mejor de dos mundos, la energía y espíritu aventurero off road y la sofisticación de su esencia cosmopolita. El Montero Sport 2021 te ofrecerá versiones 4×2(AT) y 4×4(MT y AT). Además, ha sido renovada por dentro y por fuera. La Montero Sport 2021 cuenta con un diseño completamente renovado. Su silueta ha sido pensada para proporcionar un mayor espacio y confort. Su personalidad deportiva, junto al Advanced Dynamic Shield, se hacen presentes en la parte frontal, como en toda la gama de vehículos de Mitsubishi Motors. Otro aspecto que ha sido renovado de la Montero Sport es la parte frontal de la SUV, en específico los faros y los neblineros LED y la posición más alta de su capot. De acuerdo a Ider Cifuentes, director comercial y marketing de Mitsubishi Motors en Perú, desde que la Montero Sport ingresó al mercado a nivel mundial, en el año 1996, ha evolucionado, perfeccionando atributos como la versatilidad y fuerza en todo tipo de terreno. “Esta nueva propuesta de diseño, tecnología, seguridad y confort la ubicarán en la cima de la preferencia del público interesado en una camioneta de alta gama, perfecta para la ciudad y la aventura” añadió. La All New Montero Sport 2021 ofrece un mayor espacio interior, otorgando comodidad al piloto y copiloto, además de ofrecer confort a los pasajeros gracias a sus 3 filas de asientos de cuero. Esta última sección se puede replegar completamente sin quitar espacio al maletero, que cuenta capacidad hasta para 971 litros. De la misma manera, los detalles acolchados y sus costuras visibles brindan una personalidad más refinada. Este increíble SUV de Mitsubishi te permite conectar tu smartphone a través de sistemas como Apple CarPlay y Android Auto, esto te ofrece la oportunidad de disfrutar de tus mejores aplicaciones en un solo lugar. Además, esto se complementa perfectamente con sus atributos de confort, como el sistema de purificación de aire y apertura automática de la maletera, con sensores de proximidad, convirtiendo al All New Montero Sport en una experiencia de viaje premium. Cuenta con un nuevo y mejorado sistema de seguridad, que no solo protege a sus ocupantes sino también a los peatones, ya que previene diversos tipos de colisiones. Además, su sistema de frenos de alta precisión y siete airbags en toda la cabina hacen que la New Montero Sport se destaque como uno de los vehículos más seguros del mercado. Su selector electrónico permite afrontar los más duros terrenos de una geografía tan diversa como la del Perú, asegurando viajes fuera de carretera gracias a que su nueva generación la versión 4×4 Automática incluye un sistema de blocaje posterior adicional. Otras funcionalidades que se pueden resaltar son el lane change assist que asiste al conductor con el cambio de carril cuando este se encuentra manejando en carretera; esta es una alerta de punto ciego, pero con un mayor alcance. El rear cross traffic alert emite una alerta en caso el vehículo esté retrocediendo mientras que otro está avanzando. De esta manera, se puede prevenir una colisión. Este sensor permite salir de un estacionamiento en reversa con mayor seguridad. En relación a su coste y disponibilidad, la New Montero Sport 2021 ya esta a la venta en el Perú a través de la red nacional de concesionarios de Mitsubishi desde u$s41,990. Ve a por el tuyo :)

martes, 23 de febrero de 2021

LA LIMA QUE NO CONOCES: La Casa de Pilatos

Frente a la iglesia de San Francisco, sobre la antigua calle el Milagro (hoy jirón Ancash), existe una casona considerada como una de las más antiguas de Lima, de especial arquitectura, que no se asemeja a otras de las de la Ciudad de los Reyes. Que la casa perteneció a un conquistador, compañero de Pizarro, lo prueba la escalera que está colocada frente a la entrada; ya que parece que eso era una prerrogativa acordada por los conquistadores. Esta era una casa misteriosa, que se prestaba para la fantasía; todo el que pasaba delante de ella, sea limeño o extranjero, no dejaba de detenerse para ver con curiosidad el interior. Ricardo Palma cuenta al respecto en sus Tradiciones Peruanas que esta casa era conocida por la Casa de Pilatos. ¿Porque la denominaban así? Construida en 1590, medio siglo luego de la fundación de Lima y cuando los jesuitas acababan de llegar al Perú. Quien trazó los planos fue el padre Ruíz del Portillo, superior de esta orden, quien mantenía amistad con un rico mercader español apellidado Esquivel, propietario del terreno. El Monasterio de San Francisco se había terminado de construir en 1546, de la obra habían sobrado unas maderas y ladrillos que Esquivel aprovechó en comprar a un ínfimo precio; el mismo arquitecto que edificaba el colegio máximo de San Pablo, se encargó de construir la casona, un edificio sólido, resistente a los temblores, que, ciertamente, no son pocos los que ha resistido. Se decía que en los sótanos existía una ancha galería que comunicaba con el convento de San Pedro donde habitaron los jesuitas. Palma cuenta que ese subterráneo era un lugar que le venia de perilla a los futuros escritores, ya que ahí se podían crear muchas historias de conspiraciones. ¿Pero para qué se hizo ese subterráneo? Ni Palma lo sabia ni tampoco le interesaba saberlo. Hasta 1635 la casa sirvió de posada para mineros y comerciantes portugueses. Por esa época, la plaza del mercado se situaba en San Francisco y el patio de la casa fue ocupado por los vendedores de frutas. La casona fue heredada por doña María de Esquivel y Járava, esposa de un general español; muerta ella, la Inquisición, por deudas contraídas y tras tres años de juicio, decidió rematarla. Don Diego Esquivel y Járava, de origen cuzqueño, no quiso que la propiedad de su tía abuela pasara a familias extrañas por lo que pagó la deuda de los acreedores. Fue luego de la Independencia cuando la casona pasó a otros propietarios. ¿Pero por qué se llama Casa de Pilatos? Hay una versión que nos da el motivo. Según se dice, en agosto de 1635 y cuando la casa estaba arrendada a mineros y comerciantes portugueses, pasó por ella un viernes por la noche, un joven que había tomado unos tragos de más. El joven al notar que la puerta estaba sin cerrojo, ingresó, al ver luces en los altos y escuchar ruidos de gente, pensó que se trataba de una jarana, subió por la escalera de piedra. Al llegar al segundo piso, caminó por los corredores hasta llegar a una ventana, pudo ver, a través de ella, que se trataba de un gran salón cuyas paredes estaban tapizadas de un género color negro. Notó que bajo un dosel estaba el hombre más acaudalado de la ciudad, el portugués don Manuel Bautista Pérez, y hasta cien compatriotas suyos sentados en unos escaños escuchando en silencio el discurso de Pérez Bautista. Frente al dosel, había un crucifijo en tamaño natural. Cuando terminó de hablar Pérez, todos los asistentes, menos él, fueron por turno levantándose de sus asientos, avanzaban hacia el crucifijo y todos iniciaban a flagelar al Cristo. Pérez - como Pilatos - autorizaba este castigo. El intruso no pudo ver más, se escapó como pudo de la casa y fue con el dato a la Inquisición que a las pocas horas les echó la mano a Pérez Bautista y a los cien judíos portugueses, mientras el crucifijo profanado fue llevado en procesión a la iglesia de San Pedro. Bajo tormento Bautista confeso era el rabino de la congregación y que utilizaba la casona como sinagoga para sus aberrantes prácticas. Por ese motivo, este judío junto con diez de sus correligionarios, fueron quemados vivos en el auto de fe de 1639. Asimismo, cincuenta portugueses más fueron castigados a latigazos - todos ellos poseedores una gran fortuna - que les fueron embargados y obligados bajo pena de muerte a para que se ‘conviertan’ en cristianos. Demás esta decir que muchos de ellos no aceptaron el trato y terminaron de combustible para la hoguera. Entretanto, al judío Bautista Pérez los limeños le pusieron el apodo de Pilatos, y desde entonces, la casona quedó bautizada con ese nombre. Cabe destacar que en el siglo XIX, cuando llegó la Independencia a toda América, fue en esa casona donde funcionó la primera logia masónica preparatoria para la llegada de San Martín. Tras ser comprada por el gobierno peruano durante el segundo gobierno de Manuel Prado, se convirtió en sede de la Casa de Cultura (antecesora del Instituto Nacional de Cultura) hasta que tras la promulgación de la constitución de 1993 se instalo el Tribunal Constitucional (TC) de infausto papel en estos convulsionados tiempos. Pero esa es otra historia :)

sábado, 20 de febrero de 2021

PERÚ: Traición a la Patria

¿Cómo entender a Martín Vizcarra? Exigió que en plena pandemia del Coronavirus tanto el, como su esposa, su hermano y un grupo de “privilegiados” sean vacunados a espaldas del país mientras mas de 120 mil peruanos perdían la vida producto de su ineficiencia e incapacidad para combatirlo. Tuvo, además, acceso a información privilegiada, ya que sabía perfectamente cuál era el nivel real de mortandad en el Perú, cuánto oxígeno faltaba y cuántas camas UCI no existían. Pero el sufrimiento de miles de peruanos por conseguirlos para salvar a sus familiares no le importo en lo absoluto. De una manera mezquina solo buscaba protección para su miserable vida. Y la felonía cometida - demás esta decirlo - no tiene perdón alguno. No hace falta decirlo pero algún despistado que aún lo defiende a estas alturas quizá necesite la acotación. ¿Cómo se explica que conociendo el terrible drama que vive el Perú por culpa suya, no haya suscrito durante su oprobioso régimen ningún contrato para adquirir vacunas destinadas a proteger la vida de millones de peruanos? Solo se preocupo en salvarse, indiferente ante el terrible sufrimiento de sus compatriotas, impotentes al ver morir a sus seres queridos victimas de la pandemia, antes de terminar también contagiados y ser los siguientes de la lista. ¿Cómo se explica ese acto de tamaña perversidad? La respuesta no está en la política. Está en un ámbito que todavía no se toma en cuenta: la salud mental de los políticos. No faltará quien rechace esta afirmación. Como vivimos en sociedades donde existe un marcado desdén por la salud mental se cree que son asuntos vinculados exclusivamente a la locura y los centros psiquiátricos. No es así. Existen distintos autores que trabajan el tema dada la presencia cada vez más protagónica de personajes grotescos de los mas despreciables - Jair Bolsonaro en el Brasil, por ejemplo y cuya locura nadie lo pone en duda - que muestran claras evidencias clínicas sobre un rasgo que la psiquiatría llama psicopatía. Kevin Dutton, doctor en psicología y actual investigador en la Universidad de Oxford, tiene un libro de título sugerente “La sabiduría de los psicópatas” (el cual por cierto, pueden hallar en las librerías de Lima). Señala que un psicópata “no es sinónimo de asesino en serie”. Según la definición de Hervey Cleckley, autor de un libro clásico en la materia, “La máscara de la cordura”, un psicópata es “un sujeto insensible, asocial, encantador, algunas veces impulsivo o violento; el más peligroso de los criminales, el más depredador de los políticos y el negociador con menos escrúpulos”. A su vez, Robert D. Hare, renombrado investigador en psicología criminal de la Universidad de Columbia, sostiene que “aunque muchos políticos son mentirosos a secas sin ser forzosamente psicópatas, la política es un medio fantástico para que se desarrollen los psicópatas, el mejor ambiente, el ideal”. En síntesis, el poder político atrae al psicópata. Utilizo referencias académicas para evitar se piense que estoy usando el término psicópata como un agravio o una descalificación. Hace un tiempo, en mi afán de explicarme las razones de la destrucción del Perú a cargo de los políticos, he tratado de indagar en el tema. Y no cabe duda que Martín Vizcarra Cornejo sea un nítido caso de un psicópata dedicado al oficio de la política. Exhibe las características típicas de la psicopatía. Una de ellas es la mentira patológica. Un arma del psicópata es el uso desproporcionado de la mentira porque así logran confundir al auditorio. Los oyentes no pueden creer que alguien sea capaz de mentir tanto, en consecuencia, terminan creyéndole. La mejor muestra estuvo en las diarias “conferencias de prensa” en la primera cuarentena, que en realidad eran aburridos monólogos donde este mitómano daba rienda suelta a sus fantasías. Debido a su incapacidad manifiesta, el Perú fue el país con la más extensa cuarentena en el planeta. Vizcarra recluyó forzosamente a millones de ciudadanos en sus casas y les hizo sentir que era el gran padre que estaba “protegiendo” a todos... nada más falso. Recuerden que, en las redes sociales, hubo descerebrados que lo dibujaban como Superman o como Jesucristo. Esa etapa fue la de un cuadro clínico psicopático. Realizaba esas exhibiciones publicas a través de aquella prensa prostituida servil a sus intereses, mientras en privado se reunía con un impresentable sujeto apodado Richard Swing a quien llama “su reina” para disfrutar de su íntima compañía. Otra característica esencial del psicópata es la ausencia de empatía. Carece de compasión, de sentimientos, no le interesa el prójimo. Se fija sólo en sus intereses. Eso explica que se haya vacunado a escondidas y no le haya interesado comprar vacunas. Acaso habrá pensado que la pandemia extendería su poder mucho tiempo más. Tampoco fue casual el nombramiento como ministro de Salud de Víctor Zamora, otro personaje de notorios rasgos psicopáticos que, sin ninguna piedad, se negó a que los médicos desfallecientes de Iquitos sean trasladados en un avión a Lima para salvar sus vidas. Fue otro que mintió reiteradamente, se negó a convocar a los especialistas, rechazó el apoyo del sector privado y muchas cosas más. Ni que decir de su ministra Pilar Mazzetti, quien de la manera mas ruin y miserable negó en todos los idiomas haberse vacunado, cuando al final se supo que había sido una de las primeras en hacerlo. Cabe destacar que a un psicópata como Vizcarra no lo frena ni afecta el descubrimiento de sus fechorías e incluso tuvo el cinismo de calificarse de “valiente” (?) cuando se descubrió su felonía. Todo psicópata padece del delirio de impunidad y cree en su insania que sus aberrantes delitos no deberían tener castigo alguno, sino todo lo contrario. Solo hay una manera de actuar frente a esta clase de enfermos: aplicarle la ley sin dudas ni contemplaciones. Estamos ante dos escenarios. Frente al tema específico de la vacuna, la tiene que actuar de oficio. Cuando un ciudadano comete algún desliz tiene encima a un fiscal con una orden de allanamiento y luego una orden de prisión. Sin embargo, da la casualidad de que su intima amiga Zoraida Ávalos se encuentra al frente de la Fiscalía de la Nación y a pesar de que el escándalo estalló la semana pasada, recién por estos días y de manera desganada ha iniciado una investigación - debido sobretodo a la presión publica - pero es incomprensible que hasta ahora no haya dictado una orden de prisión preventiva contra Vizcarra y sus cómplices del delito para evitar que destruyan pruebas y fuguen del país. En otras circunstancias, si los acusados fueran sus adversarios políticos no le habría temblado la mano, pero esta vez ¿por qué tanta calma para hacerlo? Al ser cercana a Vizcarra ¿no habrá también recibido la vacuna? ¿Y que me dicen de Sagasti? Se comenta que el espectáculo circense montado por ese admirador de terroristas al colocarse la vacuna ante las cámaras era en realidad su segunda dosis y que la primera ya se había inoculado en secreto. Por más que lo hayan negado reiteradamente al preguntárseles sobre el asunto, a estos parásitos comunistas no se les puede creer una sola palabra. Mazzetti es un claro ejemplo de ello. A propósito, y esa desgraciada ¿porque no se encuentra ya enmarrocada y recluida en Chorrillos? ¿Qué corona tiene esa maldita? Por cierto ¿se acuerdan de los fiscales mediáticos Rafael Vela Barba y Germán Juárez Atoche, hoy tan silenciosos? ¿Se acuerdan que Vela le confió a la periodista Patricia del Río que Vizcarra iría preso por las pruebas que ya existían? ¿Dónde están? ¿Por qué no actúan? ¿Vizcarra los favoreció con vacunas y se sienten comprometidos? No cabe duda que la podredumbre vizcarrista y el (des)gobierno morado - que es su continuación y cuyos negociados para favorecer a como de lugar a la Sinopharm china sobre otras vacunas mas efectivas debe ser investigado a fondo - han cometido genocidio, contribuyendo a la muerte de miles de peruanos y ello no puede quedar impune :(

jueves, 18 de febrero de 2021

TRES CRUCES LAGER: Tómate tu tiempo

Heineken, gracias a su alianza estratégica con el Grupo AJE, lanza nuevamente al mercado la cerveza Tres Cruces, con una fórmula renovada, ingredientes Premium y un potenciado proceso de producción que incorpora el uso de tanques horizontales para una mejor fermentación y maduración, y el triple filtrado, que permite obtener una cerveza de gran pureza y sabor, de calidad no comparable a las locales. La propuesta de la compañía se dirige a jóvenes e incentiva un consumo responsable y de calidad. La nueva receta de Tres Cruces Lager tiene como objetivo volver a poner a los ingredientes en el centro de la elaboración, utilizando materias primas de la mejor calidad, como lúpulo importado desde Múnich, y agua extraída de las napas de la Cordillera. El resultado es una oferta innovadora y de calidad, que - gracias a eficiencias en los procesos de producción - mantiene los precios accesibles que Tres Cruces siempre ha ofrecido en el mercado. “Estamos muy contentos por presentar la nueva Tres Cruces, una experiencia de consumo de cerveza de calidad superior a un precio justo. Este relanzamiento, respaldado por los más de 150 años de experiencia de Heineken, es una propuesta de valor importante, pues hemos producido una cerveza peruana con potencial de exportación”, indica Daniela Franza, Gerente de Marketing de Heineken Perú. Tres Cruces reingresa al mercado disponible en formatos en lata: las presentaciones de 355 ml, 473 ml y un dúo pack que permitirá la adquisición de dos latas de 355 cm3, superando en cantidad a los convencionales envases de 650 cm2. La marca ya se encuentra en 40 mil puntos de venta a nivel nacional, supermercados, e-commerce (donde podrá ser adquirida mediante las plataformas de Rappi y Glovo, además de estar presente en las páginas web de los supermercados más importantes del país) y en otros establecimientos, con proyecciones a tener presencia en todas las regiones del Perú, explica Frank Cruz, Director Comercial de Heineken Perú. Es importante mencionar que Heineken ha formado alianzas estratégicas con diversos restaurantes y gastro-pubs, como el nuevo Irish Pub Mc Carthy’s, (ubicado en Miraflores), donde la compañía desplegará todo su portafolio de marcas, en especial la nueva Tres Cruces Lager :)

martes, 16 de febrero de 2021

CARNAVALES EN LIMA: Una costumbre perdida en el tiempo

Febrero es sinónimo de carnavales en el Perú, pero la forma en que se celebran ha ido cambiando con el paso de los años. Sin embargo, en el siglo pasado esta era una de las principales formas que tenían los limeños para disfrutar la fiesta. En ellas también se destacaba otra actividad que en Lima ha sido desplazada con el paso del tiempo: los desfiles de disfraces. En efecto, hombres, mujeres y niños, con divertidos trajes, participaban en los corsos caracterizados por el paseo de carros alegóricos en el Centro de Lima. Cabe destacar ante todo que la conocida costumbre de echar agua a la gente que pasaba por las calles durante ese mes viene desde comienzos de la República, cuando se utilizaba para la diversión el agua de las acequias que cruzaban la ciudad. Mientras la gente común concurría a la Plaza Mayor y los jirones persiguiendo a hombres, mujeres y niños que circulaban por allí y que terminaban completamente empapados por obra de aquellos inadaptados, en las casas de las familias adineradas se reunían lo más selecto de la sociedad del siglo XIX. Entonces se contrataba, con anticipación, un buen número de barriles con agua y así empezaba el juego. Luego, los participantes eran agasajados con las comidas, frutas y refrescos, y posteriormente, un baile general derrochaba algarabía. Tanto eran los desmanes que se cometían por esas fechas que el 16 de febrero de 1822, cuando el Marqués de Torre Tagle ejercía el mando del país, se expidió en La Gaceta un decreto para cortar con el juego acuático. “Queda prohibida como contrario a la dignidad y decoro del pueblo ilustrado de Lima, la bárbara costumbre de arrojar agua en los días de carnaval, junto con los demás juegos impropios que se usaban en ellos”. Pero como podéis imaginar, en Lima la respuesta de la gente fue jugar con más entusiasmo, al punto que hubo más incidentes de lo común. Durante los tres días de festejos se jugaba desenfrenadamente en todas partes con agua y harina. Así, los coches de plaza y las carrozas eran asaltados y baldeados por esa turba que arrojaban a quienes iban en su interior globos de olor, serpentinas, papel picado y polvos de oro, llegando a espantar a los caballos que los conducían y volcando los coches en su huida. Por ello, hubo muchas personas e instituciones que apoyaban la prohibición del gobierno, pero al final todo quedo en nada. Los años transcurrían y fue en 1859, cuando por primera vez se jugó con verdadero furor los carnavales en la capital limeña. Según cuentan añejas crónicas, los tres días de celebración reunieron a todas las clases sociales, sin distinción. Bandas de músicos improvisados con curiosos disfraces recorrieron la ciudad de un lado a otro, tocando y bailando en las calles; mientras que en las residencias de lujo, abundaron los bailes en donde las mujeres utilizaron la famosa crinolina, un vestido característico de entonces. Con en paso de los años ganó terreno la idea de aumentar las comparsas. En 1887, Lima fue testigo de un desfile ininterrumpido de enmascarados con disfraces como los de Pierrot y Colombina. Solo se jugó con globos de agua hasta cierta hora de la tarde, ya que la música y las comparsas eran el atractivo principal de las celebraciones. Más adelante, en 1892 y 1893, Juan de Arona abrió una campaña para desterrar del todo el carnaval o, al menos, reducirlo a un día. Sin embargo, nada cambió y siguieron los tres días de celebraciones, cada vez más grotescas. Ya en 1910, las celebraciones carnavalescas perdieron toda su gracia. Solo se jugaba con agua en uno que otro barrio. Así lo describió El Comercio en su portada del 6 de febrero de ese año. “¿Dónde está el Carnaval?”, haciendo alusión a la locura que se vivía años atrás y que eran solo un recuerdo. Las fiestas nocturnas desaparecieron y las alegres comparsas pasaron a mejor vida. Fue el dictador Augusto B. Leguia quien las revivió por razones políticas, para distraer a la población de las arbitrariedades de su régimen autoritario instaurado con violencia en 1919. El bárbaro juego se transformo entonces en grandes corsos con la elección de Reinas de Belleza y concursos de disfraces, que atraían a la multitud a las calles y plazas para contemplar el desfile, así como los bailes de diversos grupos representando cada barrio de la ciudad. Uno de los personajes más emblemáticos era Ño Carnavalón, un demonio que era el alma de la fiesta. El propio Leguía salía de manera forma descubierta en la Calesa de Palacio e iniciaba el juego recorriendo el Jirón de la Unión, precedido y seguido por el Escuadrón Escolta, saludando y tirando serpentinas a diestra y siniestra. Así, con su cortejo, llegaba al Paseo Colón, daba la vuelta por la Plaza Bolognesi y tomando la otra pista del Paseo, llegaba y bajaba a la Tribuna Oficial instalada delante del hoy Museo de Arte, en donde en compañía del alcalde de Lima, sus ministros, de las esposas de estos, Cuerpo Diplomático y amigos personales, esperaba la llegada del corso para dar la bienvenida a la Reina e iniciar con ella el juego que luego se generalizaba y adquiría proporciones apoteósicas. Pero todo ello no fue eterno y cuando cayó Leguía en 1930, muriendo en la cárcel por sus delitos cometidos durante su oprobioso régimen, se extinguió también el Carnaval. Los corsos dejaron de ser lo que fue alguna vez, volvió la violencia de antes y por ultimo desaparecieron del todo. Los excesos llegaron a tal punto que en 1958, se eliminaron los carnavales en todo el país. “Suprimese el juego del Carnaval en todo el territorio de la República a partir del año 1959”, decía el decreto firmado por Manuel Prado Ugarteche y publicado en El Peruano. La norma volvió los lunes y martes de festejos en días laborables en los sectores públicos y privados. A mediados de los años 60, los festejos por los carnavales se realizaron todos los domingos de febrero, pero el juego con agua era lo único que la caracterizaba y no tenía nada que ver con las celebraciones de antes. En los sectores más populosos de Lima, los transeúntes y vehículos fueron los blancos más comunes de los inescrupulosos ‘jugadores’ quienes aprovechaban para robar y hasta violar a sus victimas, por lo que creció el número de lesionados y detenidos por los ‘juegos’. La policía tuvo que redoblar sus esfuerzos para hacer frente a esos delincuentes y hasta se llegó a cortar el agua en algunos distritos de Lima todos los domingos del mes. Ello no impidió que continuasen los ataques a los transeúntes con agua, talco y betún en distintos lugares de La Victoria, Barrios Altos, Surquillo, San Martín de Porres y Lince. Sin embargo, en febrero de 1972, la Prefectura de Lima emitió un comunicado recordando la prohibición del juego. En los años siguientes, los festejos casi desaparecieron y apenas uno que otro incidente ocurría en los barrios populosos que persistían en hacerlo, pero la cada vez mayor escasez del agua acabó con todo ello. Es por ese motivo incomprensible que en el 2020 la Municipalidad de Lima trato de revivir a un muerto organizando el Carnaval, pero lejos de parecerse siquiera a los anteriores, se limito a ser un desfile folklórico que nada tenia que ver con la celebración original, por lo que resulto un completo fracaso. Para empeorar mas las cosas, la pandemia del Coronavirus - que ‘gracias’ a la incapacidad del vizcarrismo y sus cómplices morados que son su continuación - se ha llevado a mas de 100,000 peruanos, por lo que ahora el que menos piensa es volver en realizar este año semejante mamotreto. El Carnaval de Lima ha muerto hace mucho y nada ni nadie lo volverá a la vida :)
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