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domingo, 9 de septiembre de 2012

LA LIMA QUE NO CONOCES: El "Museo del Terror" de Sendero Luminoso


A 20 años de la captura de Abimael Guzmán, fundador del grupo terrorista Sendero Luminoso y cuyo arresto significó el comienzo del fin del sangriento accionar de esa horda asesina - el cual se conmemora este miércoles - es bueno recordar que existe en Lima uno de los museos más surrealistas del mundo. Ubicado en la Sede Central de la Policía, de la avenida España, se encuentra el llamado “Museo del Terror” en donde se exhiben, como una especie de trofeos de guerra en la lucha contra el terrorismo, cuadros, afiches, banderas, condecoraciones, estatuas y demás iconografía senderista, acumulada durante años por el mismo Abimael Guzmán como su “colección privada” y que cayo en manos de la policía, durante el allanamiento de su residencia en San Borja por los años noventa. Al líder senderista le gustaba tanto que lo rebautizó como el “Museo de la Revolución”. Obviamente en ella no se exhiben las armas o bombas caseras del grupo que aterrorizó al país en los años ochenta y noventa. Tampoco fotografías con imágenes de los sangrientos atentados u objetos que recuerden aquellos años en que Lima estaba prácticamente cercada por un país en llamas. No: los objetos que se exponen en las vitrinas son una especie de “homenaje” al grupo maoísta que asesino a miles de peruanos para tratar de imponer su ideología criminal Claro que las bandejas, tapices, retratos y alfombras no son inocentes: reproducen consignas ideológicas o "escenas de guerra" en las que los senderistas descienden de las montañas, siembran bombas en los poblados y los caminos y ejecutan en las plazas a los enemigos, militares o alcaldes provincianos. El nombre de "museo" es engañoso ya que no está abierto al público, sino que está reservado a visitas de policías, militares o agentes de inteligencia, investigadores universitarios y ocasionalmente, a periodistas que quieren entender cómo un grupo con apenas unos miles de fanáticos militantes tuvo en jaque a todo un país durante doce años. Como era de esperar, no a todos los visitantes les gusta su contenido: "Las fuerzas armadas en más de una ocasión han tratado de llevarse el material y quemarlo, pero la posición de la policía primó", comentó un oficial que es el "guía" de esta particular colección, quien agregó que a la Dircote (Dirección Contra el Terrorismo) se le ocurrió la idea al decomisar en un almacén cerca de 1.200 objetos pertenecientes a Abimael Guzmán en 1992: "Estaba todo muy bien embalado y conservado; ellos pensaban montar su propio museo, pero nosotros nos adelantamos", proclamó con orgullo.El único objeto que no pertenece a este particular botín de guerra es un muñeco de cartón de tamaño natural de Abimael Guzmán, vestido con atuendo de rayas de presidiario, con sus gafas auténticas y con cabellos reales (semejante al que ilustra nuestra nota, el cual si bien debo reconocer que pertenece a una colección privada, es ideal para la ocasión y merecería ser parte de dicho "museo" ¿no os parece?). Los policías que custodian este museo han tenido tiempo de estudiar la simbología senderista y ahora pueden demostrar que Abimael siempre tiene mayor tamaño que sus semejantes, está rodeado de un aura de brillo sobre la cabeza y nunca empuña un arma, sino un libro, porque el derramamiento de sangre quedaba para la tropa. Como si fuera un Dios medieval. A pesar de la polémica surgida por su conservación, la policía justifica así su mas querida colección: "Aquí tenemos capturado el espíritu de la organización, su esencia ideológica, y mientras esté en nuestras manos ya Sendero no volverá a ser el mismo. Claro que hay riesgo de que lo roben o destruyan, o de que se convierta en un santuario, y por eso lo tenemos tan guardado".añadió. "A simple vista podría admirarse el talento y la disciplina de ellos, porque Sendero estaba muy ligado al pueblo y logró incorporar el arte popular a la guerra", prosiguió, al explicar el indudable aire andino y la hechura técnica de unos objetos fabricados por los presos senderistas y sacados de los penales con total impunidad como regalos para su idolatrado jefe y mentor. Es evidente que este museo no puede acoger a niños de colegios en visitas guiadas "porque eso podría envenenar la mente de los jóvenes que no tengan una sólida formación ideológica", puntualizo. Como una anécdota contó un episodio poco conocido y que involucra al mismo líder senderista, quien se impresiono al verlo de nuevo. Traído desde la Base Naval del Callao donde se encuentra detenido, e invitado a que explicara el sentido de ciertos tapices o que desvelara mensajes supuestamente ocultos en ellas, Guzmán recorrió admirado la exhibición "y se emocionó muchísimo al verla bien conservada y parecía un niño con una colección de juguetes nuevos, e incluso agradeció a sus captores el no haberlo destruido” confesó el oficial. Lo que no supo prever el fundador de Sendero Luminoso, es que su querida muestra terminara en manos de sus enemigos como un símbolo de su derrota definitiva :)
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