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sábado, 14 de marzo de 2026

PERÚ: Crisis de credibilidad

A menos de un mes de las elecciones generales en el país andino (donde a pesar que su Constitución establece que son “libres”, a su vez agrega que son “obligatorias” ¿no os parece contradictorio?) diversas encuestadoras dan a conocer las posiciones que están tomando los candidatos que se presentan a la contienda, y llama la atención sobre todo, que en el primer lugar se siga manteniendo ese cerdo inmundo de Rafael López Aliaga, alias Porky (el mismo quien debido a su ambición, posibilito que el Perú vuelva a caer en manos de los comunistas), aunque claro, hay que reconocer que debido a su alevosa traición, se encuentra en bajada y esta perdiendo impulso; En segundo lugar, muy cerca del anterior, se posiciona Keiko Fujimori, cuyo único mérito es ser la hija de un dictador que derroto al terrorismo, de lo cual ha querido sacar réditos políticos, que le han dado resultados a su agrupación Fuerza Popular, al convertirse en el más grande y organizado del Perú; en tercer lugar se ubica el comunista Alfonso López Chau, mediocre rector de la UNI, para quien los terroristas fueron “luchadores sociales” (?), no descartando por ello indultar al cabecilla del MRTA Victor Polay Campos, así como al delincuente golpista Pedro Castillo, además de querer echar mano de las Reservas del BCR - unos 100,000 mil millones de dólares - “para repartirlos entre los pobres”, un eufemismo para robárselos, aparte de que está acusado por múltiples delitos de corrupción y que anteriormente estuvo en la cárcel por asalto y robo; El cuarto de las preferencias y cuyo ascenso es imparable, era un completo desconocido para muchos. Su nombre es Wolfang Grozo, quien se ha disparado en las últimas semanas y sería el ‘outsider’ en estos comicios, lo cual como podéis imaginar, lo ha convertido en blanco de despiadados ataques desde todo el espectro político, temerosos de ser barridos en las urnas por un recién llegado a la política, aunque de controvertido pasado. En efecto, de este general en retiro se están diciendo muchas cosas, con un entorno marcado por exfuncionarios del régimen delincuencial de Castillo, un empresario que actualmente es colaborador eficaz y candidatos con sentencias por hurto y violencia. Cuanta verdad hay en ello, no me con consta. Lo cierto es que su crecimiento es innegable, especialmente entre los jóvenes, al no verlo con grandes cuestionamientos, a diferencia de los anteriormente nombrados. En relación a los demás candidatos, no cuentan para nada en estos comicios y con la excepción del impresentable cacique provinciano de César Acuña - quien reparte dinero a manos llenas en el norte del país para obtener votos, sin que el JNE intervenga de una manera sospechosa - ninguna de sus agrupaciones pasara siquiera la valla electoral. Un caso aparte y preocupante es el de Perú Libre - que aupó mediante el fraude al poder al analfabeto mononeuronal de Pedro Castillo, hoy en la cárcel por golpista y ladrón - y que hoy gracias a López Aliaga ha vuelto a ser gobierno, por lo que no hay duda alguna que intentaran repetir esa burda maniobra para favorecer esta vez a su candidato, Vladimir Cerron, cabecilla de esa agrupación criminal y hoy prófugo de la justicia, pero al cual, el cuestionado TC podría por estos días anular su sentencia y permitirle salir de su guarida, para que una vez libre, maniobre groseramente las elecciones y permitirle “ganarlas” a pesar del 0% de aceptación que tiene en todas las encuestas. Si desde su escondite en alguna embajada, ese delincuente se da el lujo de ordenar a José María Balcázar - aquel viejo decrepito que se ufana en su senilidad de “poder hablar con los muertos” - a quien debe nombrar como ministros ¿Se imaginan verlo en libertad? Y todo esto repetimos, “gracias” a López Aliaga, lo cual deben recordar al momento de emitir su voto. De esta manera, la elección presidencial entra en su tramo final sin un favorito claro, ninguno de los cuales, a pesar de pasar al ballotage, podrán tener una representación fuerte en el Congreso, por lo que se avizora que este será más fragmentado que ahora, y el peligro que el ganador sea vacado a la menor oportunidad, si los perdedores logran aglutinarse para hacerle la vida imposible a quien sea elegido. Como sabéis, el Perú suma - para mayor oprobio suyo - ocho presidentes en una década, vacados o censurados por quienes no tienen autoridad moral para ello, y que ahora pretenden reelegirse. A ello debemos agregar que una enorme bolsa de electores todavía no decide su voto y lo harán al momento de sufragar, por lo que el resultado final de estos comicios será impredecible. El caos se intensificará si tomamos en cuenta que el Parlamento, que debe renovarse, volverá a ser bicameral, a pesar que en un referéndum, más del 80% de peruanos rechazaron esa posibilidad, algo que no les importo a quienes hoy están en el Congreso que buscan seguir en el Estado para robando a mas no poder. El civismo anuncia con solemnidad que estos comicios serán “una fiesta democrática”. El eco de la calle, en cambio, expresa desgano y confusión a la hora de elegir a su jefe de Estado en medio de 36 opciones, la oferta más desproporcionada y ridícula de la región. Con una corrupta y desacreditada clase política, nadie acudiría a votar si no se tuviera que pagar una multa por no hacerlo. Así de “democráticas” son las elecciones en el Perú, donde se obliga a ir a las urnas a uno así no quieran. Como podéis imaginar, estos días que faltan para los comicios, estarán saturadas de propuestas absurdas y disparatadas de quienes pugnan por un lugar entre los diputados y el Senado, esperando con ello engatusar a los votantes, ya que, una vez conseguido su vil propósito, se olvidan olímpicamente de ellos, como siempre ha sido, hasta los próximos comicios, donde reviven las mismas promesas una y otra vez. Cabe precisar que desde el año pasado, los sondeos habían colocado entre los favoritos a López Aliaga y a Keiko Fujimori, que ya saben lo que es “gobernar”: el primero fue alcalde de Lima entre el 2023 y el 2025, donde el puerco ese nada hizo - dejándola abandonada a su suerte, más sucia, caótica y horrible que nunca - mientras que la segunda, fue Primera Dama de su padre, el dictador Kenyo Fujimori, en los años noventa y desde hace una década su agrupación política, Fuerza Popular, tiene fuerte presencia en el Congreso. En las últimas tres elecciones perdió por una diferencia mínima, todas en el ballotage, aunque la última en el 2021, fue producto del fraude montado por los caviares, que posibilitaron el “triunfo” del delincuente terrorista Pedro Castillo. Pero tanto Porky como Keiko encierran una contradicción: encabezan las preferencias de la ciudadanía, pero al mismo tiempo proyectan una imagen negativa. De acuerdo al Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), López Aliaga concentra un 57,9% de opiniones negativas, mientras que en el caso de la heredera del fujimorismo las cifras aumentan hasta el 77,4%. Uno de los casos más resaltantes es el de López Aliaga ¿cómo se explica que este se haya mantenido como líder en las encuestas desde el año pasado a pesar de los cuestionamientos que despierta su desastrosa gestión en el municipio de la capital? Para el politólogo Eduardo Dargent las cifras pueden explicarse desde dos aspectos: su defensa de los valores conservadores, “muy al tono de estos tiempos”, y su perfil “cada vez más populista de aquel que se enfrenta a los grandes poderes”. “No me sorprende que tenga una base, pero al mismo tiempo ya no convence de que le esté yendo bien. Demagogo e irresponsable como nadie, quien se dice de derecha, no tuvo reparos en aliarse con la izquierda y los caviares en el Congreso para vacar, primero a Dina Boluarte y luego a José Jerí, creyéndose ‘el Gran Elector’ - resultando ser en realidad un pobre diablo - a quien luego de utilizarlo para conseguir sus objetivos desestabilizadores, esos mismos sectores que creía que eran sus “aliados” lo desecharon cual papel higiénico usado, eligiendo a un comunista como ellos, para que haga el mismo papel de Francisco Sagasti en el 2021, y que uno de su misma cuerda sea el “ganador” de los comicios mediante el fraude. Por lo visto, la historia tratara de repetirse. Y todo gracias a Porky”, añade. En las encuestadoras más recientes ya se percibe la caída de López Aliaga, a quien, por lo visto, su pérfida alianza con los comunistas y caviares le está pasando “factura” por su traición. Estos cálculos que arrojan una verdad irrefutable: a poco de un mes de las elecciones, quien la encabeza no llega ni al 20% y los otros están peor. Por lo visto, en un país de 34 millones de habitantes, con ese misero porcentaje, no representan a nadie. Asimismo, vale recordar el ridículo lema de campaña de Porky para ser elegido alcalde: “Transformaré a Lima en una potencia mundial”, fue el eslogan del cabecilla de Renovación Caviar. Pero una vez en la alcaldía, nada hizo, abandonándola para postular a la presidencia, a pesar de que había prometido que no haría tal cosa, dejándola convertida en un basurero mundial. Quien no cumple con la palabra empeñada, no puede ser creído en nada. ¿Recuerdan el oscuro episodio de los trenes chatarra llegados a Lima como “donación” - cuando costaron más de 80 millones de dólares - que prometió que iban a ir de Lima hasta Chosica, pero al ser inservibles e irreparables, aparte de ser excesivamente contaminantes - hoy yacen abandonados? Pero a pesar de su rotundo fracaso como burgomaestre y sus burdas mentiras, insólitamente aun lidera las preferencias. La politóloga Katherine Zegarra anota al respecto: “El apoyo que tiene Aliaga no es necesariamente abrumador. Es básicamente muy limeño y urbano. Los peruanos están acostumbrados a votar por un outsider por el desprecio a la clase política, pero López Aliaga nunca lo ha sido, y ello se nota porque ha empezado a bajar y seguirá haciéndolo en las próximas semanas” acoto; En cuanto a Keiko Fujimori, quien esta segunda en las encuestas, se encuentra al frente de una agrupación política fuerte y cohesionada con muchas bases que acostumbra llegar a los rincones más lejanos del país. Y que suele contar con la venia del empresariado. Pero su hándicap, es que cada vez que llega a la segunda vuelta, se enfrenta con un rival sólido e inclaudicable: el antifujimorismo, catalogado como “el partido político” más grande del Perú. Inicialmente era el núcleo duro de quienes rechazan el gobierno de su padre, pero que, además, hay quienes ven en ella el continuismo de uno de los periodos más controvertidos de la historia republicana. Si bien se le reconoce haber derrotado al comunismo que ensangrentó al país a finales de las décadas del pasado siglo, los comunistas y los parásitos caviares a través de una intensa campaña mediática, han logrado imponer su agenda antifujimorista, producto del revanchismo y el odio que sienten a quienes aplastaron a los terroristas que los sienten íntimamente suyos. Pero Eduardo Dargent observa que ese fujimorismo ha mutado con los años. “Diría que el antifujimorismo también es un anticongreso. Mucho de lo que ella señala de que puede dar orden, estabilidad y una mirada estadista no es cierto, ya no por el recuerdo del padre, sino por la conducta de Fuerza Popular en el Congreso, donde en el 2016, torpedeo a Kuczynski por revanchismo, iniciando el caos que vivimos ahora”, dice. ¿Se percibe un cambio de estrategia en su cuarto intento por ser la presidenta del Perú? Dargent agrega: “Es presentarse como alguien más sensato y menos agresivo que López Aliaga, que tiene todas las de perder por su traición a los sectores conservadores que dice representar, ya que en realidad es un cínico oportunista como el argentino Javier Milei, quien de una forma abyecta se arrastra ante Trump, y de seguro López Aliaga haría lo mismo. Ambos personajes son tal para cual y Keiko Fujimori puede sacar ventaja de ello” asevero. Para Katherine Zegarra en cambio, la “máquina antifujimorista” se activará todavía en el ballotage de junio, ya que en la primera vuelta el voto estará muy disperso. Además, bajo su óptica, la muerte de Kenyo Fujimori no necesariamente ha disminuido la fuerza del antifujimorismo. “Los antifujimoristas por Fujimori lo son por el odio que los terroristas le tienen al haberlos aplastado a Sendero Luminoso y al MRTA sin miramientos. Desde aquel entonces, los sectores de la izquierda y los caviares mediante una agresiva campaña de ‘victimizacion’ de los terroristas, han logrado que una juventud que, si bien no vivió aquel gobierno, sea antifujimorista por Keiko, a quien se le responsabiliza además por la crisis política que padece el país desde el 2016”, explico; En lo relativo a Alfonso López Chau, fracasado exrector de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), es la tercera fuerza que figura con más posibilidades de tentar la presidencia. Comunista hasta el tuétano por su clara admiración a los terroristas, es acusado de haber llevado un mal manejo de fondos en la UNI – por lo cual esta denunciado - y de haber iniciado un trámite para obtener la nacionalidad mejicana, demostrando su hipocresía y el desprecio que tiene por el Perú. Como olvidar, además, que en la década de los 70 este sujeto estuvo en la cárcel por asalto y robo, y no por haber sido “opositor al velasquismo” como afirmo, lo cual fue desmentido por la propia policía al presentar las actas de su detención. Con la mirada puesta en las Reservas Internacionales, al cual quiere echar mano, este sujeto es muy peligroso. Ladrón y mentiroso... tiene todos los ingredientes de ser un político de izquierda; Finalmente, en cuanto a Wolfang Grozo, de Integridad Democrática, ha tomado notoriedad por salir del rubro ‘Otros’, donde se encontraba en las encuestas de intención de votos hasta la segunda quincena del mes pasado, y desde entonces ha estado ganando aceptación entre los electores, que hacen oídos sordos a los ataques que desde entonces viene recibiendo de todos lados, y piensan votar por él. Es un general mayor en retiro y exdirector de Inteligencia de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) que ahora busca ocupar el sillón presidencial y que, para ello, tiene una fuerte presencia en Instagram y TikTok. En su hoja de vida presentada ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Grozo Costa fue profesor en gerencia en la Universidad de Lima entre el 2022 y el 2025. Cuenta con un bachiller y licenciatura en Ciencias de la Administración Aeroespacial en la escuela de la FAP. Además, tiene un posgrado en Desarrollo y Defensa Nacional y otro en Desarrollo y Seguridad Estratégica en el Centro de Altos Estudios Nacionales (CAEN). También posee un curso de especialización de Altos Estudios Estratégicos en la Ceseden de España y con formación complementaria en el Programa de Alta Dirección de la Universidad de Piura. Un dato - importante en estos tiempos - es que no cuenta con sentencias judiciales en su contra. Grozo ha planteado la cadena perpetua para el presidente que cometa actos de corrupción, así como para todos los funcionarios del Estado. "Si hay corrupción es porque hay impunidad", comentó, e indicó que ese servidor público debería ser procesado por traición a la patria. En cuanto a seguridad ciudadana, el candidato presidencial plantea el uso de inteligencia estratégica y tecnología, que permita investigar y neutralizar al delincuente. "Nosotros nos proponemos adoptar acciones que permitan que los peruanos vean y sientan en seis meses mejoras en seguridad ciudadana", dijo en una entrevista para un medio local. Asimismo, propone la creación de megacárceles, una reforma del sistema penitenciario, del sistema judicial. Además, su propuesta incluye la inteligencia electrónica y de comunicaciones. "Tenemos que saber lo que dicen estas bandas criminales; cuáles son sus movimientos financieros. Hay que ahogarlos, acorralarlos. Los que tienen que sentir miedo son ellos, no nosotros. Para eso la inteligencia es fundamental", explicó. En las redes sociales, se ha difundido ampliamente un video del candidato, en el que aborda la asonada terrorista montada por Sendero Luminoso, los parásitos caviares y la prensa basura contra el gobierno de Dina Boluarte que tuvieron lugar entre finales del 2022 y principios del 2023, tras la destitución y captura del golpista Pedro Castillo. En el video, Grozo respalda la actuación de las Fuerzas Armadas para aplastarla y preservar el orden democrático. En suma, este es el pensamiento de un candidato que no deja de subir en las encuestas ¿Sera el outsider en estos comicios? ¿Lograra salir el país de la crisis de credibilidad que padece por culpa de sus políticos tradicionales que deben ser expectorados cuanto antes en medio del oprobio y la ignominia? Ello se sabrá el 12 de abril. (Por cierto, hay que estar atentos al TC, donde se dice que la decisión de anular la condena a Vladimir Cerron está tomada. Si ello ocurre... el fraude será un hecho)

martes, 10 de marzo de 2026

MUSEO NACIONAL DEL PERÚ (MUNA): Un elefante blanco de la cultura

‘Heredero’ del emblemático Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia (MNAAH), que se ubicaba en Pueblo Libre, un lugar céntrico y fácilmente accesible, pero que, debido a la antigüedad del edificio y la falta de espacio para exponer sus colecciones, se decidió trasladarlas a un nuevo destino ubicado en un agreste desierto lejos de Lima, donde hoy - para mayor vergüenza de las autoridades que no hacen nada por recuperarlo - yacen prácticamente en el olvido. Nos referimos al Museo Nacional del Perú (MUNA), que se encuentra en el kilómetro 31 de la Antigua Panamericana Sur, en Lurín. Su volumen domina el paisaje cercano al santuario de Pachacámac y ocupa casi setenta mil metros cuadrados distribuidos en siete niveles, tres de ellos subterráneos. Fue concebido como el gran espacio de la memoria precolombina del país, pero que hoy atraviesa un periodo de incertidumbre debido a que permanece cerrado al público, prácticamente abandonado a su suerte. El imponente edificio, que cuenta con cerca de 70,000 metros cuadrados de infraestructura moderna destinada - aseguraron - “a albergar y exhibir el patrimonio cultural del país”, desde su apertura nunca ha podido operar con normalidad. Entre las principales dificultades se encuentran problemas técnicos en sus instalaciones y deficiencias en el acceso vial al recinto, factores que han limitado su funcionamiento y la llegada de visitantes. Esta situación ha generado preocupación en el sector cultural, dado que el MUNA fue concebido como uno de los proyectos museísticos más ambiciosos del Perú, llamado a convertirse en un espacio clave para la preservación y difusión de la historia nacional. Cabe precisar que, desde el 14 de diciembre del 2024, el espacio permanece sin recibir público. A través de un comunicado publicado en sus redes sociales, se precisó que el viernes 13 de diciembre del mismo año fue la última jornada de atención. De este modo, el proyecto más emblemático del sector Cultura supera ya más de un año con las puertas cerradas, a pesar de que su edificación implicó una inversión cercana a los S/ 500 millones y de que fue inaugurado el 24 de julio del 2021, en el contexto de las celebraciones por el Bicentenario. Durante su breve etapa operativa funcionó con exposiciones temporales, pero la gran muestra permanente de arte precolombino nunca estuvo lista. El proyecto que buscaba reorganizar y poner en valor el patrimonio nacional atraviesa ahora cuestionamientos por fallas técnicas y por limitaciones de acceso que impiden su funcionamiento regular. El exministro de Cultura, Alfredo Luna Briceño, detalló públicamente las fallas durante una entrevista concedida a Willax Televisión. De acuerdo con lo señalado, el techo presenta problemas de filtración, no se implementó un sistema de bombeo para la napa freática y el sistema de climatización - fundamental para la adecuada conservación de piezas arqueológicas - no funciona de manera óptima, producto del apuro y la improvisación en su construcción. A esta problemática se añade un obstáculo fundamental: el acceso. Por ese motivo, el Museo Nacional del Perú (MUNA) no cuenta con las condiciones óptimas necesarias, lo que hace imposible visitarlo debido a la inexistencia de una vía de ingreso. Además, el sistema de bombeo para la napa freática y el sistema de frío, esenciales para la conservación de piezas arqueológicas, no funcionan correctamente. “Si el MUNA estuviera en perfecto estado, tampoco lo podríamos visitar porque no existe una vía de acceso. No hay cómo”, afirmó el exministro. La frase resume una paradoja: aun con las salas listas, el público no podría llegar con seguridad. Cabe precisar además que el sistema de climatización resulta clave en un museo dedicado a bienes precolombinos. Las variaciones de temperatura y humedad comprometen textiles, cerámicas y piezas orgánicas. Pero sin un control estable, la exhibición permanente pierde viabilidad. El recinto cuenta con bibliotecas, auditorio, archivos, talleres y laboratorios de investigación. Sin embargo, esas instalaciones no operan a plena capacidad mientras el edificio permanece cerrado. El problema no radica en la falta de espacio, sino en la imposibilidad de garantizar condiciones técnicas y logísticas para su uso continuo. Cabe precisar que la idea de un museo nacional no nació en el siglo XXI. En 1822, el Libertador José de San Martín propuso la creación de un museo, una biblioteca y un archivo nacional en plena guerra de independencia. El anhelo permaneció como referencia histórica durante décadas. El proyecto del actual Museo Nacional del Perú surgió como parte de un plan de remodelación del antiguo Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú y como una estrategia para reorganizar colecciones que excedían sus depósitos. La por entonces ministra de Cultura, Diana Álvarez-Calderón Gallo, impulsó la iniciativa durante el gobierno de Ollanta Humala. En un inicio se evaluó la construcción de un gran museo en la Amazonía. Finalmente se optó por la zona sur de Lima, cerca del Santuario de Pachacámac, en un área con disponibilidad de terreno. En el 2014 el Ministerio de Cultura lanzó el concurso de ideas arquitectónicas y en el 2016 comenzó la construcción. El 29 de diciembre del 2020, mediante el Decreto Supremo Nº 018-2020-MC, Francisco Sagasti formalizó la creación del Museo Nacional del Perú. La inauguración oficial ocurrió meses después, en julio del 2021. El MUNA definió como misión “ser un espacio de diálogo y encuentro a través de la protección y valoración de la diversidad cultural”, con énfasis en las relaciones entre distintos grupos a lo largo de la historia. También proyectó convertirse en entidad rectora y articuladora de los museos del país. Sin embargo, ese diseño institucional contrasta con su situación actual. El edificio se ubica en Lurín, en un tramo de la Antigua Panamericana Sur. No cuenta con un acceso peatonal seguro ni con infraestructura vial suficiente para grandes flujos de visitantes. Tampoco se contempló una estación del futuro metro subterráneo que conecte directamente con el museo. En otras ciudades, los grandes museos integran su planificación a sistemas de transporte masivo. En este caso, el visitante depende de vehículos particulares o de rutas que no llegan hasta la puerta del recinto. El ministro fue directo al describir el escenario: “No hay cómo”. La falta de conectividad afecta tanto a escolares como a investigadores y turistas. Sin vías adecuadas, el museo queda aislado. La inversión millonaria no se traduce en circulación constante de público ni en dinamización cultural de la zona. El Museo Nacional del Perú representa una de las obras culturales más costosas del Estado en los últimos años. Su construcción demandó alrededor de quinientos millones de soles. Pese a ello, funcionó menos de tres años hasta fines del 2024 y nunca consolidó su exposición permanente de arte precolombino. El debate público gira en torno a la supervisión de la obra y a la continuidad de la política cultural. El propio exministro reconoció que los problemas estructurales requieren atención prioritaria. Las declaraciones oficiales evidencian que la reapertura depende de correcciones técnicas y de soluciones de acceso. El contraste resulta evidente: un edificio de gran escala, concebido para custodiar piezas que narran miles de años de historia, permanece cerrado mientras se revisan sistemas básicos. La misión institucional apunta a articular memoria, investigación y difusión. La realidad impone resolver filtraciones, bombeo de agua subterránea y climatización. A más de un año del cierre, el MUNA se mantiene como un proyecto inconcluso en términos operativos. ¿Un elefante blanco? Obviamente que sí. Su estructura permanece en pie en Lurín, a pocos kilómetros de Pachacámac. Las salas esperan visitantes que no llegan. Las colecciones aguardan condiciones estables para exhibirse. El calendario avanza mientras el museo más grande del país continúa sin público... Es el precio de la improvisación que lamentablemente, se da en todo sentido en el Perú.
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