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sábado, 19 de septiembre de 2026

PERÚ: Insistiendo en el desastre

Venga ya ¿creían que me había autocensurado por no haberme ocupado estas semanas del régimen neofujimorista de la señora K.? Mira que estáis equivocados. Simplemente, decidí darle una ‘tregua’ para ver qué es lo que hacía en sus primeros días de gobierno y si cumpliría todas sus promesas. Pero, como habéis poder notado, no ha hecho absolutamente nada desde el pasado 28 de julio, ya que fuera de su habitual demagogia del cual se hace eco la prensa basura de un modo francamente repugnante, todo va para peor. Al menos Dina Boluarte y José Jeri trataron de hacer algo para hacer frente a la delincuencia venezolana - como declarando estados de emergencia o visitando las cárceles mismo Bukele - pero la susodicha prefiere pasar su tiempo en las redes sociales, dando consejos de “belleza” (?) mientras el país se desangra a su alrededor. Su administración, que enfrenta graves problemas de crimen organizado, inseguridad pública, corrupción y fragmentación política, ha tenido un comienzo accidentado. Ni siquiera se digna en imitar al chileno Kast quien, sin esperar el aval del Congreso, militarizó sus fronteras al día siguiente de asumir el cargo, anunciando además la expulsión en el más breve plazo de miles de venezolanos en su tierra. En el Perú en cambio, la hija del ex dictador permite que esa plaga salida de las cárceles chavistas sigan llegando para hacer de las suyas, y aquellos integrantes de bandas criminales que son capturados por la policía tras cometer graves delitos, sigan saliendo en libertad al día siguiente, por obra y gracia de jueces y fiscales caviares que inexplicablemente siguen en sus puestos. Para blindar las fronteras no es necesario esperar que el Congreso apruebe las facultades solicitadas, que es la excusa que está dando para tratar de ocultar su completa incapacidad. Lo único que ha hecho es repetir la gastada formula de encargar a las FF.AA. el combate a la delincuencia, que ha quedado demostrado fehacientemente que es un completo fracaso, así como otorgarles el control de los penales, cuando esa no es su labor. ¿Para eso ha esperado 20 años? ¿Dónde están los “cuadros preparados del fujimorismo” de los cuales se ufanaba, para que, a la hora de la verdad, tiene de ministros a sujetos improvisados, incapaces y arribistas de la peor especie - integrantes de gobiernos fracasados - cada uno peor que el otro, que ni saben dónde están parados, como aquel que funge de ministro de Defensa, quien como si fuera juez o fiscal, “interroga” a un detenido ante las cámaras de televisión cuando esa no es su función? Por mucho menos, los medios de comunicación ya estarían pidiendo su cabeza, pero, hoy, por el contrario, avalan sus barrabasadas. Ello al fin y al cabo es entendible, porque están vendidos en cuerpo y alma al régimen. ¿Recuerdan que cuando Dina Boluarte asumió el cargo tras la vacancia del delincuente terrorista Pedro Castillo, al día siguiente ya exigían a gritos resultados inmediatos pidiendo, la censura de sus ministros? Sucedió lo mismo con Jeri. Y a ambos los vacaron por nimiedades. Pero con la jefa de la Yakuza todo es distinto. “Justifican” su nula labor alegando que “recién han pasado casi dos meses y las soluciones no se dan de un día para otro” y tienen además el cinismo de defenderla cuando se dio a conocer un informe que dice que tiene un “amigo íntimo” con quien se encuentra subrepticiamente en un jacuzzi... “¡No se metan en su vida privada!” claman a una sola voz, cuando quien está al frente de un gobierno no la tiene porque es un personaje público, como ellos mismos lo repetían hasta la saciedad cuando se trataba de otros inquilinos de Palacio... Hipocresía en estado puro. ¿Y qué dicen del Congreso? ¿No afirmaban hasta el cansancio que la oposición que se hizo con el control de la Camara de Diputados iba a ser sumamente fiscalizadora de las acciones del régimen? Hasta ahora, ninguna interpelación y mucho menos, ninguna censura ha logrado. ¿De qué les sirve ser mayoría si no cumplen lo ofrecido? Prefieren disfrutar de las delicias del poder y ya se están preparando para viajar al exterior dilapidando miles de dólares, con un país que se encuentra tomado por la delincuencia y con un (des)gobierno total. Como sabéis, van corriendo 53 días de este régimen y las excusas están envejeciendo muy rápido. La primera fue “la herencia desastrosa”. No es una justificación baladí. Todos los gobernantes la usan para ganar tiempo. Pero ni ello puede tomarse como una excusa cuando la Señora K ha estado cogobernando el país prácticamente desde la caída de Kuzynski por medio del Congreso, y por consecuencia, es corresponsable del desastre. Algunos, como su padre en 1990, no tuvieron que dar muchas explicaciones sobre lo que era una evidente hecatombe combinada de la economía peruana y de la inseguridad nacional por ese sí, un verdadero terrorismo. El problema de Fujimori con este argumento es doble. Primero, la economía no es, ni remotamente, la de 1990. Segundo, ella y su partido han tenido injerencia directa en el gobierno desde que Dina Boluarte fue juramentada presidenta. No puede huir de la responsabilidad de ese cogobierno y de la selección de Jerí y Balcázar, todos hijos de su Congreso. La segunda excusa viene desplegando en estos días. “Sin facultades legislativas no podemos gobernar”. La premisa es falsa. Se puede y se debe gobernar con las leyes vigentes, las cuales, si hoy representan un problema para la lucha contra la inseguridad o obstaculizan el crecimiento económico, se debe en una buena parte al apoyo que tuvieron del fujimorismo. Desde leyes que favorecen al crimen hasta tremendos agujeros fiscales fueron apoyados por Fuerza Popular en el Congreso. Si podían gobernar con ellas Boluarte y sus sucesores, ¿por qué no puede gobernar Fujimori? Las facultades legislativas son muy útiles para el Ejecutivo en temas especializados, urgentes donde ya hay un consenso, ideas claras y unidad de criterio. Es decir, se sabe qué se quiere hacer, para qué y qué resultados se esperan en el corto plazo. Cuando es así de claro, es mucho más sencillo explicar y justificar. El problema del gabinete del incapaz Galarreta - alias ‘Capitán Garfio’ - es que no sabe cómo explicar para qué quiere las facultades. Tomemos el caso más urgente y con enormes consensos: seguridad ciudadana. ¿Qué en concreto van a modificar o crear que necesite ley? Hasta ahora lo único que ha mencionado Keiko Fujimori y su impresentable ministro de defensa es una idea ilegal, inconstitucional y contraria a los tratados de Ginebra: tratar al crimen organizado como ‘grupos hostiles’ (fuerzas armadas alzadas para deponer un Estado legítimo). Es todo lo que han explicado (mal) y en lo demás, hay una tremenda oscuridad. Por ejemplo, el ministro de Justicia ha dicho que “el Código Procesal Penal ha fracasado”. Si el régimen pide facultades para su modificación, ¿el plan es derogarlo? ¿Regresar al sistema anterior? Nadie lo sabe. Misterio y peligro. Lo único que ha conseguido el ministro es la crítica unánime de abogados penalistas a los que les faltó el respeto. En estas condiciones solo quedan dos posibilidades. La primera, Galarreta y sus ministros quieren un cheque en blanco porque tienen un plan secretísimo listo, con los decretos ya terminados, que será un terremoto normativo con cambios profundos en códigos enteros. La segunda, Galarreta y sus ministros quieren un cheque en blanco porque no tienen la más remota idea de lo que van a hacer y no quieren ni pensarlo hasta que no aseguren la delegación. Hay quienes se inclinan por la segunda. Si fuera la primera, habría muchos más ministros dando extensas explicaciones para una delegación de 66 ítems, que no tiene precedentes recientes en su extensión. Salvo en algunos esforzados aspectos liderados por el ministro de Economía, no hay una idea nueva, un argumento, algo para debatir en materia de seguridad y mucho menos sobre el tan mentado Fenómeno del Niño, que, en la solicitud de delegación, no existe. Sin la especificidad requerida por la Constitución, es muy difícil que se aprueben facultades en un Congreso bicameral, con el diseño legislativo actual y con la correlación de fuerzas que resultó de las elecciones. Ya le quedó claro a Jorge Nieto que, en los demenciales términos de Martha Chávez, no hay espacio para la negociación como lo hubo en los congresos unicamerales. Si el Senado hace lo que quiere con el proyecto enviado de Diputados y repone todo lo que este sacó, ¿qué interés puede tener Diputados en enviar algo? Ninguno. Frente a este resultado el gobierno tiene dos caminos. El primero, retira su solicitud y comienza a enviar solicitudes acotadas a temas específicos a votar una por una. Ello sería lo más aconsejable, porque permitiría hacer una defensa pública y política, demostrando cuáles son las ideas del régimen (si es que las hay). El segundo, construiría confianza y habría un acuerdo global para las dos cámaras. Esto es mucho más difícil luego de la elección de las mesas directivas de Diputados y el Senado. Desplegaron todas las triquiñuelas de los expertos en manipular. Haber comprado un voto les dio el triunfo en el Senado, pero destruyó la mínima credibilidad que podían tener. Debido a estas sucias maniobras, las cuatro fuerzas de oposición tienen todo el derecho del mundo a no creerle a Fuerza Popular, absolutamente nada. Sin embargo, si los fujimoristas pudieron pactar con los hermanos Cerrón, podrían tratar de recomponer lo destruido. Keiko Fujimori ya no dice “desde el primer día de gobierno”. Tampoco ofrece nada para los 100 días. Ahora se remite al final de su régimen “para ver los resultados”. “Tenemos 1826 días para recuperar la seguridad” afirmo. No fue lo que ofreció en campaña, pero como decía il capo della mafia Alan García (luego de estatizar la banca cuando había prometido no hacerlo): “en política no se puede ser ingenuo”. La ingenuidad electoral es creer en la palabra de un político y esa lección, los peruanos la tienen bien aprendida. ¿Se puede encontrar algo positivo de la Señora k estos primeros días? Absolutamente nada que destacar. La frivolidad de las cuatro primeras semanas, con transmisiones en vivo hablando de su ropa, sombreros o cuidado de la piel, se puso en paréntesis. Hoy responde preguntas “espontáneas” de reporteros en campo y asiste a entrevistas en radios oficialistas, donde no le van a preguntar lo realmente importante. Así cree que puede revertir en las encuestas, donde para su desconsuelo, se aprecia que su desaprobación va en aumento. Pero hay un problema que prevalece, y es que se muestra totalmente desorientada en tareas de gobierno. Su reportada mudez en Consejos de Ministros (no se arregla con unas imágenes) y su falta de ideas de su régimen se comienza a notarse. La reciente visita del “virrey de las colonias” Marco Rubio a Lima fue un desastre, ya que siguió tolerando abiertos ataques a China, primer socio comercial del Perú. Asimismo, romper relaciones con Irán fue propio de una Cancillería inexperta - que se encuentra en manos de alguien que durante 15 años fue empleado de la embajada estadounidense y por lo tanto, responde a sus órdenes - a lo cual podemos sumar los nombramientos como embajadores políticos de personajes sumamente cuestionados, lo cual demuestra hasta el infinito la improvisación y las cuotas de poder que se manejan dentro de su régimen. En general, la Señora K. no tiene equipo y el reciclaje de funcionarios fracasados de otros gobiernos crece cada día. Sin visión de futuro y sin cuadros propios, con la ganada desconfianza de los adversarios, en 53 días, ya no queda tiempo para más excusas. Keiko Fujimori se convirtió en congresista en el 2006. Los veinte años siguientes se preparó para ser presidenta. Este es el examen final. Ser oposición, en mayoría, es fácil. Se hace daño y no respondes por este. Ser gobernante es otra cosa y las respuestas al país no van a llegar desde la frivolidad.
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