Se trata de una escultura diseñada por el alemán Edmund Möller entre 1921 y 1929, que se levanta en el centro de la Plaza Mayor de Trujillo (Ubicada en el norte del Perú). Como sabéis, esta ciudad alcanzó la independencia el 29 de diciembre de 1820, cuando el Marqués de Torre Tagle proclamó la independencia de la Intendencia de Trujillo, perteneciente por aquel entonces al Virreynato de Perú. Dicho evento motivó a las autoridades glorificar a los antepasados en mármol. Tal idea, que ya estaba arraigada en los grupos más selectos, fue recogida por el diputado regional Enrique Marquina, quien, en el Congreso del Norte del año 1899, consiguió que se emita una ley especial. Luego se formó una comisión integrada por el prefecto, el rector de la Universidad Nacional de Trujillo, el presidente de la Corte Superior de Justicia de La Libertad, el alcalde de la provincia de Trujillo, y otras autoridades. Esta comisión se encargó de controlar y dirigir la construcción del Monumento a la Libertad, a ubicarse en el centro de la Plaza Mayor de Trujillo. En 1921, se redactaron las bases del concurso para construir el monumento, convocando a artistas nacionales y extranjeros. Luego de la convocatoria, la comisión, presidida por el Prefecto Molina Derteano, recibió 104 maquetas, casi todas procedentes de Europa. La escogida fue la maqueta del artista alemán Edmund Möeller, por simbolizar mejor la significación del suceso histórico del grupo libertario, el primero producido en el Perú. El jurado adjudicó al escultor el premio de 1000 libras, que estaba consignado, y se hacen entonces las gestiones necesarias para hacer venir al escultor y encargarle la construcción del monumento. La obra de Möeller es considerada como muy audaz por su concepción. El artista describió la maqueta luego que fuera colocada la primera piedra, el 10 de mayo de 1925. El acuerdo con Möeller para sufragar el costo de la obra fue de 250 mil soles, la misma que fue construida en Alemania. Al culminar su obra, el escultor alemán las trajo a Trujillo en partes transportables y tras su arribo, junto a un equipo de operarios alemanes, supervisó personalmente su levantamiento. El escultor y sus operarios viajaron desde Hamburgo (Alemania) a Chicama y Salaverry. Además de un grupo de operarios, Edmundo Moeller trajo al arquitecto Juan Ricci para que dirigiera el armado del monumento. La primera piedra del Monumento a la libertad, el cual remplazaría a la pileta que hoy se erige en la plazuela El Recreo, fue colocada el 10 de mayo de 1925. De esta manera, luego de 4 años, un mes y 25 días, el monumento fue inaugurado el 4 de julio de 1929, actuando como padrinos el dictador Augusto B. Leguía (quien al año siguiente seria derrocado en un incruento golpe de Estado, muriendo en la cárcel), y su hija Carmen Rosa Leguía Swayne. El monumento, construido a base de mármol travertino, consta de tres cuerpos. El primero está sobre una plataforma circular con pedestales, apoyados en un basamento de granito, soportando las esculturas que representan el arte, la ciencia, el comercio y la salud. El segundo consta de tres estatuas robustas: una de un hombre que bufa, el mismo que está agachado, simbolizando la opresión o esclavitud; una segunda estatua que tiene los brazos hacia atrás, simbolizando la lucha emancipadora; y una tercera de un hombre que tiene los brazos levantados y las manos haciendo puño, simbolizando la liberación. En este tercer cuerpo, se encuentran las placas siguientes: la primera rememorando la proclamación de la independencia de Trujillo, por José Bernardo de Torre Tagle, el 29 de diciembre de 1820. La segunda placa conmemora la Batalla de Junín, y la tercera placa conmemora a la Batalla de Ayacucho. Desde entonces, adorna la ciudad, convirtiéndose en un icono de la urbe. Su importancia radica en que el monumento representa el proceso de independencia del Perú y lo más preciado del ser humano: el amor a la libertad; por lo que también reconoce a quienes les dieron la independencia. Por cierto, la construcción del monumento también generó muchas e interesadas críticas, según el historiador Alberto Pinillos, quien reveló: “En Trujillo hay un sector que deja que se produzcan los errores, para posteriormente quejarse. En el año de su inauguración, ver un ángel con sus partes púbicas al descubierto dio origen a muchas leyendas, que su miembro viril es muy grande, que pasaron unas monjitas, lo vieron, gritaron y se lo cortaron, por lo que hoy no se ve como era originalmente, tal cual aparece en la maqueta. Es más, cuando cayó Leguía en 1930, hubo quienes pretendieron demolerlo porque según decían, representaba un símbolo de la tiranía. Pero primo el sentido común y el monumento se salvó” expreso. “Cabe precisar que, por su trabajo, el escultor alemán recibió la Orden del Sol, por parte del régimen, así como el encargo de construir una estatua de Leguía en Trujillo, que si fue derribada tras el fin de la dictadura” puntualizo. Hoy, el Monumento a la Libertad con cerca de un siglo de antigüedad, se levanta imponente para que los visitantes puedan apreciar en todo su esplendor la máxima expresión barroca trujillana.